Historias de amor a primera vista
jueves, 5 de enero de 2017
Capitulo 23
Mientras todo esto pasaba, Elliot había tomado una espado
de un soldado tirado en el suelo y empujo a Vincent con el pie. Este se paro
aturdido, pero al ver la espada de Elliot apuntándole al cuello enmudeció y se
asusto al ver la mirada fiera de este.
Saca tu espada y pelea como hombre cobarde.
Le ordeno con un tono glacial sin compasión. Vincent
sonrio malévolamente y tomo la suya.
Si así lo quieres.
Y antes de que pudiera hacer algo fue atropellado por los
ataques de Elliot que eran rapidos, certeros e inimaginblemente fieros. Vincent
se vio agobiado, pero después lo enfrento no con la misma habilidad. Así los
encontró Evangeline horrorizada y sin saber como ayudar. Iban entrando a una
casa en llamas, cuando de repente Vincent empujo a Elliot dentro con
brusquedad. Elliot perdió el equilibrio y cayo.
¡Elliot!
Grito Evangeline y también entro antes de que la entrada
de derrumbara y sin que Vincent se diera cuenta. Al entrar se vio rodeada por
un asfixiante humo que la ahogaba y que le nublo la vision. Apenas podía
respirar y el no poder ver nada la desesperaba.
¡Elliot!
Llamo angustiada. ¿Dónde estaban? De repente escucho
aquella horrorosa voz y se guio por ella y al llegar al lugar se quedo de
piedra. Elliot estaba en el piso y Vincent lo apuntaba con la espada.
Evangeline ahog un grito y se desespero al no saber que hacer hasta que vio la
espada de Elliot tirada a un metro de ella. Mirando alternativamente a los dos
hombres y la espada se desplazo hacia donde estaba esta. La agarro justo cuando
Vincent decía.
¡Muere miserable!
Salto hacia aya y con una voz imperiosa se para delante
de Elliot apuntándolo con la espada y grito.
¡Alejate de él!
Ahí estaba enfrentado a su mayor enemigo y no sentía
miedo en absoluto. Por Elliot podía hacer cualquier cosa.
La mirada fija, con los ojos llorosos, pero llenos de
pasión, determinación y un fuego de protección era inigualable en Evangeline.
Para ella en aquel momento solo existían ella, Elliot y aquel ser que alguna
vez significo algo para ella, pero que ahora le era totalmente desconocido y el
ue le tenía rabia, asco, rencor, pero sobre todo lastima. No podía entender
porque, mientras mas fijamente lo miraba los otros sentimientos si al menos no
desaparecían se aliviaban un poco. Le extrañaba sentir eso, no era amor, ni
cariño de eso estaba segura, pero sin embargo tenía pena por en lo que se había
ocnvertido y en todas las penurias que causo. Al sentir todo eso un parte de si
deseaba salir de ahí con Elliot y no volver a verlo, pero su parte apasionada,
pura, llena de amor por sus seres queridos y el deseo de proteger y saber la verdad
no la dejaban. Tenía que hacerlo.
Evangeline ¿Qué haces?
Le pregunto el al principio como un murmullo que se fue
aclarando, con la voz congestionada y nerviosa. Estaba hecho un desastre y a
Evangeline le parecía que de toda esa fuerza mounstrosa del principio se estaba
esfumando poco a poco. Sudaba y tenia heridas de batalla y de los golpes de
Elliot, su muñeca fracturada ya no se podía mover y se balanceaba mareado por
el humo. Evangeline se sentía igual o peor. Los ojos se empezaban a cerrar y la
cabeza le dolia como si la golpearan contra una pared y se sentía asfixiada.
Haciendo lo que debia hacer hace tiempo, desenmascararte y
verte la cara del miserable traidor que siempre has sido.
Le respondia con la voz ronca y con problemas para
respirar, pero sin perder la dureza.
Tu que puedes saber de esto. Tu no podrías entender lo
que es sentirte un fracasado y saber de antemano que estas metido en algo
imposible. No valia la pena.
Le dijo Vincent acercándose peligrosamente, pero con
una mirada diferente, mas llena de desesperación.
¡¿Y por eso mataste a mi hermano?! ¿por qué lo hiciste?
El siempre te quiso tanto como a nosotras, ¿por qué?
Sollozaba Evangeline isntiendo la angustia y la nostalgia
al recordar a su hermano.
Yo nunca quise matar a Damian, pero era necesario, era su
vida o la mia.
Le dijo desviando la mirada tratando de sonar
indiferente, pero su voz le delato.
¡Maldito imbécil, insensible…
Le estaba gritando, pero súbitamente un rugido lleno de
arrepentimiento, culpa y desesperación la dejo mudo
¡Callate, cállate! Tu no sabes lo que es. Yo quería,
admiraba a Damian, pero el no entendía lo que sentía. Yo no quiero morir joven,
para el es muy fácil ya que el era rico y no conocía el peligro.
Eso no es verdad. Damian siempre rechazo su posición porque
odiaba que teniendo todo mi padre nunca hiciera nada, para mejorar la
situación. El estaba dispuesto a sacrificarse, luchar y morir por la causa si
hubiese sido necesario.
Le dijo Evangeline llorando y mirando a Vincent llena de
pena y rabia.
¡Cuando todos te mienten y te dejan solo no le puedes
creer a nadie! No quería ser traicionado.
Dijo con rencor y vehemencia
Damian nunca te hubiera dejado solo. Vincent eres bueno,
solo que te dejaste invadir por el odio, la maldad y la oscuridad que había en
tu corazón por la amarga pena que te seguia, pero puedes arrepentirte. Mi
hermano te perdonara si nos ayudas a salir de aquí.
Le dijo ella poniendo un tono ligeramente mas
comprensivo, pero calmado.
¿Y que te vayas con el? , no lo permitiré.
Exclamo el con negación y desprecio.
¡A mi nunca me tuviste!
Sentia cariño, afecto hacia a ti, pero no amor. Tu no eres lo que
quiero, yo amo a Elliot. Solo a el.
Declaro con la sangre hirviendo y su corazón palpitando
con fuerza al recordar sus momentos con el.
¡Entonces moriras con el!
Grito desgarradoramente Vincent con pena e ira. Empujo
bruscamente Evangeline que cayo en los brazos de Elliot que había estado
escuchando todo y había presenciado el acto de valentía de su musa- Ak verla
declarar su pasión por el, le hizo darse cuenta de que sin ella no podría vivir
sin sentirse miserable, que era su todo y su existencia. Evangeline al caer en
sus brazos y ver como la miraba sinrio que se enamoraba una vez mas de el, de
sus exóticos y únicos ojos, de su pasión que le dejaba llane de deseos de
amarlo y vivir cada segundo abrazada a el, para amarlo y soñar. Si iba a morir,
no le importaba que fuera a su lado.
Te amo
Dijieron los dos al mismo tiempo, abrazandose justo
cuando Vincent levantaba la espada. Cerraron los ojos esperando la muerte, pero
después de cinco monitos sin sentir nada los abrieron y vieron lo imposible.
Vincent estaba tirado en el piso y delante de ellos estaba…
Damian
Susurro anonadado, increedula y llena de emoción y una
creciente alegria Evangeline. El mencionado levanto la mirada y la miro con
aquellos ojos llenos de dulzura y amor fraternal.
Sabia que estarías aquí. Te extrañe mucho hermanita.
Evangeline corrió y se tiro a los brazos de el,
abrazandolo con todas sus fuerzas y llorando de alivio y felicidad.
Gracias a Dios, gracias.
Sollozaba apoyada en el hombro de su hermano. Este la
apresaba con sus brazos y le besaba la frente. No podía creer que estaba ahí
otra vez con su familia.
Elliot se acerco lentamente para asegurarse de que no se
engañaba.
¿Damián? ¿eres tu?
Este y Evangeline se separaron y ambos le sonrieron.
Evangeline tomo la mano de Elliot y la acerco a Damián.
En carne y hueso, querido cuñado.
Le respondió orgulloso y contento. Elliot sonrio y lo
abrazo como si fueran hermanos.
¿La quieres?
Le pregunto Damián una vez que se separaron. Elliot
cambio su semblante entre una mezcla de seriedad, dulzura y profundo amor.
Dirigio una mirada llena de amor y deseo
a Evangeline que sonrio mas contenta que nunca.
Como no te imaginas.
Le respondió. Damián sonrió y los abrazo hasta que una
voz quebró el momento, pero n oestaba llena de maldad ni ningún mal
sentimiento.
¿Damian? , ¿cómo es posible?
Este se separo de Elliot y Evangeline y sin nincun
cuidado , discordia o desconfianza se acerco a Vincent que con cada paso que
daba Damián abria y cerraba los ojos increedulo, con una sorpresa
indescriptoble y sobre todo arrepentimiento.
Si soy yo, Vincent. No tienes nada de que temer, no te
voy hacer nada.
Le dijo Damian con voz tranquila, pausada y sumamente
suave. Ante lo que dijo Elliot estuvo a punto de replicar, pero Evangeline le
otmo el brazo con delicadeza y tan solo con ese gesto y una mirada apaciguadora
logro que Elliot entendiera lo delicado del momento.
No te creo. Yo mismo me ahorcaría por el bastardo que
fui. Dios mio, ¿en que me convertí solo quería vivir tranquilo, vivir una larga
vida sin preocuparme de nada. No quería vivir perseguido, que me humillasen y
muriera sin poder tener todos mis deseos cumplidos.
Se lamento Vincent con la voz cortada y como si fuera un
niño, realmente por fin mostrándose tal y como era: un niño pequeño. Sus ojos
estaban brillosos y apretaba los puños para impedir que las lagrimas salieran
aflote.
Te creo amigo y te comprendo, confía en lo que te digo.
Se lo que es la desesperación, el valor de enfrentar tus miedos. Vincent, hace
poco pogre hacerlo, no es imposible y para ti tampoco.
Le dijo Damian mirándolo comprensivamente.
Si lo es, Abandone y traicione a aquellos que de verdad
me apreciaban. Nunca podre perdonármelo Damian. No se en que estaba pensando,
tenía mucho miedo y me deje dominar por el y otros pensamientos malvados y
crueles. Lo siento, de verdad, lo siento. No se que decir. Perdon.
Sollozaba Vincent quebrado por la pena, la vergüenza, la
culpa. Tanto Evangeline y Elliot observaban anonadados, sobrecogidos y mudos
por la pena.
Yo te perdono.
Le dijo con honestidad, animo y firmeza Damian. Vincent
al principio no pareció comprenderlo, pero al entender derrumbo en llanto y
abrazo a Damian entregado a corregir sus errores.
Perdon, perdón.
Lloraba Vincent. Damián también lloraba por tener a su
amigo de vuelta con el. Evangeline y Elliot también sonreían ante esto. A
Elliot todavía le costaba perdonarlo, pero suponía que el tiempo curaría la
herida, y lo mismo con Evangeline.
Salgamos de aquí.
Dijo Damian al darse cuenta de que cada vez era ,as
difícil respirar. Todos se levantaron y le siguieoron. Entre todos rompieron
una ventana y lograron salir de la casa en llamas. Al salir tomaron el aire
como si lo hubieran descubierto nuevamente. Después de un rato se miraron y
tras pasar el sustp sonrieron. Vincent se acerco a Evangeline que abrazaba a
Elliot y Damian. Ella al verlo se quedo sin saber que decirle.
¿Podras perdonarme alguna vez?
Le pregunto Vincent a Evangeline, mirándola a los ojos.
Esta se sorprendió por la pregunta. Se quedo callada medirando.
De verdad te ame Evangeline y te sugo amando. No te
merezco y de verdad creo que Elliot es con quien debes estar, pero necesito que
me digas si me perdonaras alguna vez.
Le rogo Vincent con el corazón y aguantando la pena. Ella
no podía creer sus palabras y miro a su hermano y a Elliot. Estos la miraron de
distintas maneras uno con una mirada serena y de qque siguiera su corazón y el
otro con una mirada llena de pasión y amor incondicionales y de que siempre
estaría allí. Confirmo por quinta o sexta vez que lo amaba y que no balia la
pena llenarse el corazón de malos sentimientos. Sonrió y se acerco a Vincent y
dulcemente le dijo.
Te perdono.
martes, 3 de enero de 2017
Capitulo 22
Parecia que la misma atmosfera que se había instalado en aquella vez en que todo parecía perdido y en que una silenciosa y desconfiada jauría de perros amenazaba con salir a través de las miradas de los hombre, cuando Elliot se sorprendió a si mismo con su liderazgo hacia su presencia nuevamente, pero no en el mismo sentido. La miradas que se daban en la habitación no eran de desprecio, de rabia y desconfianza sino miradas de asombro, aturdimiento, admiración y preocupación por la presencia de Evangeline y Constance y también un miedo que se respiraba y contagiaba con el solo quedarse mirando fijamente con pensamientos que no hacían mas que ensombrecer aquel lugar y que las ilusiones y determinaciones de los héroes flaqueaban por la inseguridad traidora que los apuñalaba cuando menos se lo esperaban. Evangeline estaba cabizbaja mirando por el rabillo del ojo a todos los presentes. Se sentía analizada, como si todas sus miradas quemacen y necesitara aire para salir. No sabía si romper el silencio o no. Miro a Elliot interrogante y suplicante a la vez tomandole delicadamente de la mano para poder sentir su fuerza. Para Elliot esto fue una sorpresa ya que tras contar todo parecía que también las ideas que creía bien elaboradas y alumbras en su mente, se habían evaporado o escondido ante esas miradas. Se sintió perdido, confundido, angustiado y presionado. Trataba de sacar a la luz la tranquilidad, pero no le funcionaba hasta que sintió el contacto de ella y con tan solo mirarla sintió que todo el frio y los dolores de cabeza se calmaban. Ambos temian, pero también sabían que mientras mas tiempo pasaran así, las esperanzas y sueños terminarían por perecer. No podían rendirse y abandonar a sus amigos y hermanos que tanto los necesitaban. Pelearian hasta el final. Se sonrieron transmitiéndose cariño, animo y valentía y entonces para sorpresa de todos cuando Evangeline iba hablar, su hermana salió adelante y con una voz temblorosa, pero también decidida en su propósito de ser escuchada dijo.
Parecia que la misma atmosfera que se había instalado en aquella vez en que todo parecía perdido y en que una silenciosa y desconfiada jauría de perros amenazaba con salir a través de las miradas de los hombre, cuando Elliot se sorprendió a si mismo con su liderazgo hacia su presencia nuevamente, pero no en el mismo sentido. La miradas que se daban en la habitación no eran de desprecio, de rabia y desconfianza sino miradas de asombro, aturdimiento, admiración y preocupación por la presencia de Evangeline y Constance y también un miedo que se respiraba y contagiaba con el solo quedarse mirando fijamente con pensamientos que no hacían mas que ensombrecer aquel lugar y que las ilusiones y determinaciones de los héroes flaqueaban por la inseguridad traidora que los apuñalaba cuando menos se lo esperaban. Evangeline estaba cabizbaja mirando por el rabillo del ojo a todos los presentes. Se sentía analizada, como si todas sus miradas quemacen y necesitara aire para salir. No sabía si romper el silencio o no. Miro a Elliot interrogante y suplicante a la vez tomandole delicadamente de la mano para poder sentir su fuerza. Para Elliot esto fue una sorpresa ya que tras contar todo parecía que también las ideas que creía bien elaboradas y alumbras en su mente, se habían evaporado o escondido ante esas miradas. Se sintió perdido, confundido, angustiado y presionado. Trataba de sacar a la luz la tranquilidad, pero no le funcionaba hasta que sintió el contacto de ella y con tan solo mirarla sintió que todo el frio y los dolores de cabeza se calmaban. Ambos temian, pero también sabían que mientras mas tiempo pasaran así, las esperanzas y sueños terminarían por perecer. No podían rendirse y abandonar a sus amigos y hermanos que tanto los necesitaban. Pelearian hasta el final. Se sonrieron transmitiéndose cariño, animo y valentía y entonces para sorpresa de todos cuando Evangeline iba hablar, su hermana salió adelante y con una voz temblorosa, pero también decidida en su propósito de ser escuchada dijo.
Les puede jurar que le comprendo mas que nadie. A todos,
de verdad se los dijo con la mano en el corazón.
Evangeline no podía creerlo, pero pronto su sorpresa paso
a ser orgullo y comprensión, pero también reflexión al escuchar las palabras de
su hermanita.
Quizas puedan decir que no es posible y pueda que tengan
razón. Puede que no los comprenda en totalidad ya que recién estoy aprendiendo
lo que es la realidad y mi corazón aún es vulnerable a los recuerdos del
pasado. Pero se que sienten miedo, inseguridad y ganas de desaparecer. Se que
desean con todas sus fuerzas, que nada de esto pasara y que el mundo fuera
otro. Yo me he amarrado en ese circulo que no tiene fin porque antes de entrar
a este mundo en el que todos respiramos el mismo aire, yo estaba encerrada en
el otro junto con mi hermana y mi hermano. Los tres nos creábamos murallas de
pena, angusia, desesperación y un miedo palpitante de los que jamás pensamos
posible salir. Es quizá el mismo sentimiento que ahora amenaza con romperlo
todo, pero también no hay que olvidar las luces del camino y la miel que los
dulces y buenos recuerdos dejan en el alma. Cuando nos sentiamos solos, mis
hermano y yo nos dabamos cariño y apoyo incondicional, simpre estábamos ahí
para darnos la mano y no dejarnos caer. Sentía que valia la pena vivir para
esos momentos y ahora también luchar por ellos. Se que todo esto a lo mejor no
es el mejor de los animos, que podrían penar que si mueran no habrá mas
recuerdos felices, pero no se arrepentirán de no haberlo dado todo y poder
estar ahí el uno para el otro y si en el caso de morir estarán tranquilos ya
que no moriran solos. No podemos permitir que nos quiten esos momentos de
felicidad en la vida, la esperanza o que se burlen de nuestro sueños, todos
osmos diferente y creo que en este caso eso es lo que nos hace mas fuertes, ya
que nos queremos y apreciamos tal y como somos. Ellos no, su unión esta basada
en algo falso, alfo egoísta y frívolo. Yo no quiero seguir engañada, a pesar de
que el causante de todo esto sea…
En este punto paro porque su voz se quebró. Evangeline se
le acerco y le rodeo los hombros con dulzura y fraternidad. Le susurro palabras
de ánimo y de apoyo. Ambas lloraron en silencio, ya que aquella herida se había
vuelto abrir. Les dolía y no podían evitarlo. Su padre era el responsable de
todo aquello y se sentían culpables ya que en el fondo aunque fuera poco algo
les oprimía el pecho al pensar en luchar contra su propio padre. Elliot y
Sebastian notaron esto y ambos las abrazaron con calor y ternura para
transmitirles consuelo y protección.
Si a pesar de eso, no vamos a rendirnos hasta
demostrarles que no se atreverán a burlarse de nosotros nunca más. Mi hermano
estar con nosotros, no tengan duda. Debemos permanecer juntos para no perder
nuestra fuerza.
Termino de decir Constance sintiendo como acababa de
florecer su valor y su determinación que se expandía desde su pecho y avanzaba
con una rapidez asombrosa que le quemaba por dentro, pero no de una forma
dolorosa sino triunfadora y que le llenaba de felicidad y confianza. La gente a
su alrededor también emocionados se acercaron al grupo y uno de los que parecía
ser el representante se acerco a Constance y le tomo de los hombros con
delicadeza, calidez fraternal y sonriente le dijo a ella y Evangeline.
Bienvenidas a la lucha.
El vitoreo y las exclamaciones de apoyo y celebración por
un momento pasaron sin ser escuchados por la incredulidad y el no saber cómo
reaccionar, pero pronto Evangeline y Constance dejaron esa sensación de
aturdimiento al sentir como los gritos y felicitaciones le llenaron los oídos
para llegar a su corazón y hacerles sentir algo que únicamente sentían con
Elliot y Sebastian: El sentirse aceptadas y queridas tal como eran. Podrían
cumplir todos sus sueños aunque para esto faltaran años. Sonrieron y son
contener su alegría rieron y abrazaron a todos. Elliot agarro a Evangeline de
la cintura sorpresivamente con una alegría indescriptible y la beso con fuerza,
esto rio y le devolvió el beso. Constance lloraba de emoción y poco a poco
sentía como el calor de Sebastian la embargaba con delicadeza y la envolvía en
su fantasía, abrazándola. Apoyándose en su pecho no necesitaba palabras para
expresar lo que sentía, ya que supo que Sebastian la comprendía cuando este le
dijo.
Sabía que lo lograrías. Eres la dama más valiente que conozco
y del a cual tengo el placer de estar enamorado. Lo hiciste mi amor, ya puedes
estar tranquila.
Y tenía razón, ya podía dejar los sentimientos de pena y
abandono por fin y salir a la luz y luchar por su libertad con sus demás seres
queridos.
Las primeras luces centellantes del alba empezaban a
esparcirse por lo que quedaba de la noche, como mancas de pintura fosforescente
que aclaraban y brillaban en el azul marino e profundo de una noche pintada
desde lo más profundo de un sentimiento de intranquilidad y añoranza del
mañana. Las estrellas se volvían pálidas y la noche se debilitaba. Se respiraba
el aire de un nuevo amanecer emergiendo de la oscuridad, anunciando
discretamente su propósito y fin. En la poca niebla aun merodeando en los
alrededores repletos de arboles, montañas imponentes y majestuosas con la luz
de la luna y el sol saludándose y dando un espectáculo en el cielo con colores
anaranjados claros y morados, dos seres esperaban el momento. El momento del
cambio. Ambos viajeros desde distintos lugares vigilaban el despertar del nuevo
día. Atentos a lo que les rodeaba no se dejaban engañar por nada. Ambos miraban
al frente, no se detenían ante la niebla insistente en impedir que siguieran el
destino que ambos habían escogido. Dos seres totalmente diferentes con un
objetivo claro, uno oscuro y otro lleno de resplandor y que competía aunque no
de una forma literal, con la luminosidad de la luna y el sol, pues de ambos
había aprendido, luz y oscuridad. El rendirse era lo último en que ambos podían
pensar, no se podía volver al pasado, nunca más.
El silencio de aquella mañana parecía habérseles clavado
tanto en el alma como en los huesos. La ciudad se sentía tan densa y sumergida
en una quietud, donde cualquier ruido por débil que fuera les causaba un
escalofrío y sobresaltaba más de lo normal. El sol emergía cegándolos a todos.
Evangeline se sentía ahogada y petrificada. Su pecho le dolía de la ansiedad y
el nerviosismo, pero lo peor de todo era el miedo, un miedo tenebroso y frio
como el hielo que le atravesaba el corazón y le hacía sentir un frio horroroso.
La angustia la c0rcomia por dentro y no sabía qué hacer. Apretó los puños,
pensó en todos los que estaban ahí, la
razón de que estuvieran en aquel lugar en que una serie de explosiones y perdidas
se llevarían a cabo y recordó la razón de su ser. No podía arrepentirse, no se
iba a echar para atrás por mucho que dentro de sí sintiera pánico. No se
rendiría, por Elliot el amor de su vida, Constance, Sebastian, Damián y toda la
gente luchadora, honesta y valiente que lucharía a su lado. Sintió que alguien
le tomaba de la mano con delicadeza y a la vez con fuerza. Aquel calor le dio
calma, lo mito y su corazón se sintió abrazada por su mirada y latió vehemente
por el dueño de aquellos ojos. Elliot la miro transmitiéndole todo su amor,
valentía y seguridad.
Siempre estaré contigo.
Le susurro él con pasión y con la voz ronca. Ella lo
sintió como su fuerza y su más grande protector.
Pase lo que pase.
Respondió ella apretándole la mano con los ojos llorosos.
Ambos se dieron un suave beso con el que sellaron su juramente inquebrantable.
Ambos miraron a su alrededor, a Constance que estaba muy cerca de Sebastian, el
cual tenía una mirada de desafío y una potente fuerza de protección. Ambos al
mirar a Evangeline y Elliot asintieron como si les hubiesen leído el
pensamiento y no era de extrañar en aquel momento ya que eran uno solo ante
todo. Estaban listos.
¡Se acercan!
Les advirtió el vigía. Su voz fue como un balde de agua
fría eléctrica que los sacudió y que les borro cualquier otro pensamiento. El
silencio se hizo más intenso, solo esperaban la llegada del enemigo.
Unas pisadas lejanas firmes y fuertes se hacían cada vez
más cercanas. Estas acompañadas por una brisa helada hacían que a Evangeline se
le pusiera la piel de gallina y que en su pecho el corazón se le oprimiera como
si aquellas pisadas la estuvieran acorralando. Miró con cuidado hacia la
dirección de donde provenían las pisadas. Las sombras de las siluetas
agrandadas por la luz del sol se reflejaban en el suelo y con cada paso que
daban parecía que todo lo desmoronaban, como si la oscuridad de ellas fuera
esparciendo una esencia lúgubre, temerario y fúnebre dándole a todo una palidez
de mármol, haciendo que aquella atmosfera se volviera mucho más densa, casi
cortando el aire y haciendo que un hechizo se desplegara silenciosamente
helándolos a todos. La gente que se había escondido en sus casas, observaban
todo con temor y expectación a los dos frentes. El cielo cada vez se volvía de
un celeste claro, pero para los demás eso pasaba inadvertido. Protegidos por la
barricada de aquella fuerza intrépida y despiadada los libertadores se
aferraban a sus armas. Evangeline vio como algunos se encontraban en los
rincones susurrando plegarias y apretando los puños para resistir. Los pasos
ahora eran completamente cercanos y a Evangeline le parecieron
insoportablemente ensordecedores. Le dolía la cabeza, pero no bajo la mirada.
Respiro hondo y apretó el arma contra su pecho. No escaparía, no lo haría. De
repente se hizo de nuevo el silencio, pero ninguno salió del resguardo. En ese
momento hablo una voz que dejo como piedra a Evangeline y que le hizo soltar su
arma.
Todos los rebeldes salgan de su escondite y se tendrá
clemencia. Repito, salgan de la barricada o las consecuencias no serán medidas.
No podía ser verdad, era Vincent. ¿Por qué estaba ahí? ,
¿Cómo es que estaba del lado contrario? Evangeline se vio atacado por estas y
muchas dudas mas que le atravesaban y le desgarraban el pecho. ¿por qué?, ¿ que
significaba aquello? ¿es que acaso él era el traidor que había arruinado la
misión en la que estaba su hermano? ¿el podría haber…
¡No, no, no es posible!
Se repitió a ella misma ante aquella posible opresión.
Pero sin embargo tanto su corazón y mente sentían una inquietud que le hacía
doler la garganta y que le helaba la sangre y le hacía doler enormemente la
cabeza. El mareo le hacía perder la vista y por un momento sintió que se
desvanecía, si no fuera por Elliot que la tomo entre sus brazos y le calmo mientras la miraba muy preocupado y extrañado. Estaba temblando y sudaba. Evangeline se
apretujo en su pecho y dejo que el calor de su enamorado le entrara en la piel,
pero los pensamientos seguían ahí. Elliot fue analizando todo lo mas rápido
posible. Lo que acababa de pasar y el cambio brusco en la actitud de
Evangeline. El que acababa de hablar debía ser el causante, el debía ser…
Vincent. Elliot vió a Evangeline y pudo ver el horror reflejado en su mirada.
Sintio un deseo de quitarle aquel peso de encima, aquel dolor de la verdad,
porque no podía haber otra explicación, debía ser el traidor. Inmediatamente
sintió la ira y el odio brotar en su interior y le calentó la cabeza de tal
manera que toda la calma que el había preparado para aquel momento se desvaneció
en un abrir y cerrar de ojos. Aquel miserable había traicionado a Damian, el lo
había… no podía aceptar aquello, no podía. No podía perdonarlo no le era
posible perdonar el que se hubiera burlado y herido los sentimientos de
Evangeline, su angel mas preciado. Sin darse cuenta se fue levantando dejando a
Evangeline al cuidado de Constance y Sebastian. Estos lo miraron extrañados,
aturdidos para después mirarlo alertados y llenos de sorpresa. Constance al ver
su cara y después la de su hermana y por poco se muere del susto, al verla
sintió ocmo si le hubiesen apagado el animo. Sin pensárselo dos veces la abrazo
y la escondió de aquel tormento que pudo ver en los sus ojos y también en los
de Elliot y que estaba por desatarse sin control alguno.
¡¿Elliot que estas haciendo?!
Le pregunto en voz baja enojado y preocupado Sebasatian,
pero al ver la expresión fiera y asesina de él, retrocedió, pero se quedo
cerca. Tenía que estar a su lado cuando viniera la ola y el trueno. Algo iba
mal.
¡Aquí el único que tiene que irse eres tu, maldito gusano
traicionero!
Exclamo con una descontralada ira, que ensordecia y que
causo que aquel ambiente preguerra empezara a calentarse. Evangeline se vio
sacudida por ese aunque de rabio que habiaen la voz de Elliot y al igual que todos
se quedo sobrecogida, pero poco a poco su yo interno logro zafarse de todos los
fantasmas del pasado y se levanto bruscamente con una desesperación, rabia y
angustia, todo por Elliot que se enfrentaba a aquel ser que le destrozo el
corazón.
¡Ven , ven sal de
ahí!
Le rogaba en un murmullo contenido forzando con Constance
y Sebastian que la habían agarrado antes de que pudiera ser vista. Algo herbia
dentro de ella y la torturaba mientras soltaba sollozos ahogados.
¡Sueltenme, Elliot ven! ¡sueltenme!
Decia cada vez con mas fuerza.
Si vas aya todo se arruina y Elliot morirá antes de que
des un paso hacia el, ¡controlate Evangeline!
Le dijo Sebastian de forma brusca, seca y cortante.
Evangeline se detuvo y se dejo caer llorando en silencio.
Elliot por favor…
Rogaba dentro de si misma sintiéndose ahogada y con el
pecho apretado. No quería perderlo, no podía. Se acuclillo en el suelo y lloro
en silencio. Constance miro a su hermana y sintió que por primera vez ahora era
su turno de calmarla.
Hermanita, hazle caso a Sebastian. Elliot sabe lo que
hace y recuerda que él nos dijo que por nada del mundo no moviéramos. El es el
mas preparado para esto. Se fuerte por favor.
Le dijo tomandola delicadamente, pero a la vez firme y
tratando de traspazar energía y paz al agitado ser de su hermana. Esta miro a
Constance y se dio cuenta de que tenía razón. Respiró hondo y trato de sonreír
aun con el corazón apresado y lleno de temor. Se dio vuelta y escucho rezándole
a Dios con todas sus fuerzas que Elliot saliera sano y salvo.
Que valiente eres al defender a estos mal agradecidos. Lástima
que no recibirás premio.
Dijo Vincent, con una sonrisa cruel y burlona.
Sé que no recibiré premio. ¡Si estoy aquí es por el
futuro que deseamos todos. No como tu mugrosa sabandija.
Le respondió sin un atisbo de temor, de forma vehemente y
mirándolo directamente a los ojos. Vincent al escuchar esas palabras palideció
y se pudo ver un leve temblor en sus manos.
La verdad duele ¿verdad? Alguien como tú nunca entenderá
lo que nosotros hacemos. Estamos dispuestos al sacrificio….
Estaba diciendo Elliot, pero fue interrumpido.
-¡Y por eso sois unos imbéciles! Tenéis seco el cerebro. Son unos idiotas
pensando que podrán cambiar lo que es justo y…
-¡Cállate! Calla de una vez. No eres más que una marioneta.
Después de todo lo que hicimos por ti, eras como un hermano para todos…
-Otra vez con lo mismo. ¿Sabes quién me dijo lo mismo?
Esta noticia les encantara y seguramente conocerán el tipo del que voy a
hablar, ¿se llamaba Damián no?
Dijo Vincent con un tono malvado y de placer al ver a
Elliot palidecer y que se echaba para tras, perdiendo el equilibrio. Para
Evangeline fue como si un derrumbe le hubiera caído encima y que todo a su
alrededor se desfiguraba.
No puede ser.
Se decía con las manos puestas en la cabeza. Ahora cada
recuerdo de su hermano era un daga que se clavaba como un flecha en el pecho y
que cada una de estas se hacían polvo. Toda sonrisa, toda risa y abrazo se
alejaban y Evangeline sentía que se hundía. La impotencia, la frustración, pena
y una creciente furia se hacía presa de ella y apretó los puños con fuerza.
Constance y Sebastian estaban mudos. Constance estaba como el mármol y
temblaba. Sebastian la abrazaba sin saber que decir.
¡¿Qué le hiciste?!
Bramo con voz ronca Elliot. Su pulso estaba agitado y
sentía que la cabeza le ardía. Vincent soltó una carcajada y dijo con desdén.
Ese está bien muerto, como se lo merecía.
Evangeline se levanto inconscientemente, inmune a las
replicas de Constance y Sebastian y escalo la barricada hasta llegar a la cima.
Elliot no se dio cuenta de que había subido hasta que escucho decir a Vincent
con una voz completamente diferente a la de antes, más llena de sorpresa
incluso con un poco de remordimiento y preocupación.
¿Evangeline?
Elliot se giro bruscamente y vio lo que tanto no deseaba
que no pasara. La miro con el ceño fruncido y suplicante, sobre todo
desesperado, pero cuando esta le devolvió la mirada, rápidamente entendió y
solo le tomo la mano con fuerza.
¿Qué haces aquí?
Le preguntó Vincent muy irritado al ver a Evangeline
tomada de la mano de Elliot.
Haciendo lo correcto, no como tú. Eres un cobarde
Vincent.
Le dijo Evangeline con desdén y rabia, pero también con
un tono glacial. Vincent no salía de su asombro y su semblante cambio
ligeramente al escuchar las palabras de ella. Pero esto solo duro un momento,
cambio nuevamente y volvió a ser el mismo de antes. Sus ojos se llenaron de
crueldad y de un brillo despiadado, aunque no tan potente como antes.
¿Qué sabes del valor? Niña malcriada.
Me importa un bledo lo que digas de mi ¿me escuchaste? No
se necesita ser un héroe para saber que no vales nada. Mi hermano era superior
a ti en todo. El que merece morir y padecer las penas del infierno eres tú,
poca cosa.
Le dijo llena de resentimiento con los ojos llorosos.
Vincent se atraganto con su saliva, pero
se rio y dijo.
Pero estabas enamorada de esta poca cosa.
Evangeline ni siquiera cambio su semblante, sino que se
acerco más a Elliot y lo miro con esos ojos que solo él podía entender, el poder de esa pasión que les unía.
Te equivocas Vincent. Yo no te quiero y no te querré
nunca más, porque eres todo lo que aborrezco en el mundo. Solo siento lastima
por ti, por ser tan ingenuo, manipulable y tan lleno de envidia y celos.
Le dijo con seguridad, sin piedad, aunque lo último lo
dijo con un temblor en la voz.
Tu y tu hermano sois igual de ingenios.
Le dijo Vincent con burla, pero se noto que las palabras
de ella lo hirieron.
¡No hables de él!
Le grito Evangeline con la voz quebrada y los ojos
brillantes. Elliot la abrazo con fuerza y Evangeline se apoyo en su pecho con
la herida en su corazón abierta.
Si lo hare porque me encanta restregarles la realidad a
unos idiotas cómo ustedes. No pueden hacer nada, sé todo lo que planean.
Les dijo Vincent con furia y una sonrisa confiada y
macabra. Elliot aun abrazando a Evangeline lo miro esta vez con una sonrisa
llena de triunfo y al mismo tiempo llena de valor.
Tanto tiempo que compartiste con Damian y nunca
aprendiste una de las mas importantes de sus enseñanzas.
Le dijo con voz fuerte, sin temor y mirando con lastima a
Vincent.
¿A que te refieres?
Le pregunto este un poco alarmado. Evangeline miro a
Elliot también extrañada, pero al ver esa brillo que conocía tan bien en sus
ojos y aquella sonrisa que la enamoraba, enfrento a Vincent y apretó con mas
fuerza la mano de Elliot. Este le sonrió feliz de sentir su fuerza dijo
lentamente sacando de su bolsillo un sello que resplandecía a la luz del sol.
Que en la confianza esta el peligro.
Y antes de que Vincent pudiera entender sus palabras,
Elliot hizo girar tres veces el sello que re reflejaba en la luz del cielo y
entonces grito.
¡Fuego!
De repente Vincent y los enemigos se vieron rodeados por
un circulo de paja que se transformo en un ardid de fuego. Estaban rodeados,
había caído en la trampa.
¿Sorprendido?
Le pregunto Elliot a Vincent con una sonrisa seria, pero
llena de ese brillo pasional y de deseo de justicia. Evangeline aunque sabía de
toda la estrategia no pudo evitar que en su rostro se dibujara una
sorpresa e incredulidad de que
funcionara. Poco a poco la confianza, el valor, la seguridad y lo mas
importante una energía abrazadora de lucha la invadió y miro desafiante a
Vincent. Le sonrio con ironia y le dijo.
Ahora ¿Quién es el que se tiene que ir?
¡Al ataque!
Rugio Elliot, tomando fuertemente a Evangeline y seguido
por unos gritos llenos de energía y derrumbantes. Las flechas que se disparaban
desde los techos daban justo en blanco abatiendo a muchos soldados, objetos que
se lanzaban desde lo alto piedras envueltas derribaban a algunos causando
desorden en su organización, mientras que por el frente se disparaban balas por
doquier dejando al enemigo a merced de una ola de confusión, inmovilidad y lo
mas importante: tiempo para llevar a cabo la segunda estrategia. Evangeline que
había estado lanzando todos los objetos parra aturdirlos, sintió que Elliot la
tomaba de la cintura y al ver su mirada supo que era el momento. Saltaron fuera
de la barricada, corrieron por los rincones y se subieron por la canaleta de
los techos mientras que Sebastian y Constance iban por el lado contrario por
tierra. Mientras subían Evangeline sentía la adrenalina recorrerle lus huesos y
en su cabeza solo había calor guiado por el instinto y el tacto de Elliot. De
repente arrancándole de ese estado, como si desgarraron una cortina con una
daga sintió que algo punzante se le clavaba en el brazo haciendo que se cayera
, si no fuerza porque Elliot la agarro y la sostuvo entre sus brazos hubiera
caido de bruces al suelo. Este la miraba con una aguda preocupacion. Una flecha
estaba en su brazo y la sangre corria peligrosamente, pero l oque termino por
encender la polvora fue ver al causante del disparo.
¿Pensaban irse sin despedirse?
Les dijo de una forma macabra y demente Vincent con el
arco en pose. Elliot lo miro con furia, pero antes de que hiciera algo
Evangeline lo detuvo y le dijo con una voz débil adolorida por la herida, pero
aún con fuerza.
No le hagas caso, eso es lo que él quiere.
Elliot dudo, pero al ver la mirada imperativa de ella
asintió, agarro la flecha y sin pensárselo se la saco, tratando de que el grito
ahogado de ella no le rompiera le concentracion por sentir su dolor y rompiendo
un pedazo de su camisa le envolvió la herida evitando que de desangra y
velozmente la ayudo a pararse y siguieron corriendo sin mirar a Vincent. Este
enfurecido por el que lo ignoraran siguió lanzando flechas, pero de repente de
alguna parte una piedra le llego a la mano justo en el hueso fracturándole la
muñeca. El grito de dolor de Vincent fue estremecedor y en sus ojos la sed de
venganza se hacia cada vez mas evidente.
¡Maldición!
Bramo buscando al responsable y entonces se dio cienta de
lo que había pasado.
No puede ser.
Balbuceo increedulo y con espanto. La barra de fuego
había parado , pero en su lugar, los rebeldes entre ellos Sebastian t Constance
se encontraban listos para combatir desde el lado derecho y izquierdo. Los
tenían rodeados con arcos y armas.
¡Tu regalo de despdida! Le grito Elliot y le disparo una
flecha que le dio en el brazo arrastrandolo hacia atrás.
¡Adelante!
Grito Sebastian y el combate empezó. Hombres contra
hombres peleaban entre si hiriéndose y con amenzas de muerte, algunos de los
rebeldes caian heridos, pero sus contrincantes eran rápidamente acabados por
balas o proyectiles. Evangeline que hacia un poco de todo, vio que Constabce
era amenzada por un soldado. Constance se quedo paralizada sin saber que hacer.
¡Constance!
Exclamo Evangleine angustiada y rápidamente tomo un arco
y recordando en un abrir y cerrar de ojos lo que le habían enseñado, disparo la
flecha al soldado en el hombro haciéndolo caer al suelo.
¡Constance sal de ahí!
Le grito ocn desgarro e ímpetu ell. Constance reaccione y
se alejo de ahí. Evangeline suspiro aliviada, pero por el rabillo del ojo vio
alfo que la dejo helado y con el corazón paralizado. Vincent apuntaba a
Constance que con ayuda de Sebastian intentaba subirse a la canaleta.
¡Cuidado!
Grito con horror Evangeline. Elliot miro hacia donde ella
gitaba y palideció como la cera.
¡Sebastian!
Pero antes de que pudiera hacer algo Sebastian cayo al
piso herido por la bala de Vincent, por el acto de amor mas puro: protefer a
Constance, que al verlo ensangrentado se sintió mareada y se quedo en blanco.
Todo el color en su tez se fue y temblando se acerco a Sebastian y le tomo la
cabeza sin saber que hacer. Le tapo la herida de las costillas y sollozo
diciendo.
¡No, no, por favor no!
Evangeline y Elliot no lo podían creer, pero sin darse
cuenta bajaron rápidamente y llegaron donde ellos.
¡Sebastian!
Exclamo Elliot junto con Evabgeline y se arrodillaron a
su lado. Evangeline ayudaba a Constance a contener la sangre, pero la
procupación y la tensión eran atroces.
Ahora nadie podrá decir que no sor valiente por mi dama.
Murmuro con voz ahogada. Constance lo abrazo llorando de
impotencia.
Ere un tonto, ¿por qué lo hiciste?
Le reclamo con la voz cortada.
Tu lo sabes, tu
vales mas que yo en todo.
Le dijo Sebastian mirandolaa sin arrepentimiento alguno.
Elliot tenía el semblante lleno de pena, rabia, sobre todo rabia.
Que idiota mas papanatas.
Se burlo Vincent. Esto hizo que a Evangeline le invadiera
la furia y se abalanzara sobre el.
¡Maldito infeliz! ¡canalla!
Vincent la agarro de los hombros y cuando la iba a
empejar un golpe en la cabeza lo tirío al suelo. Evangeline cayo, pero fue
agarrada por aquellos brazos fuertes que tanto adoraba.
Vayanse al refugio, ordena la retirada.
Le dijo Elliot al oído con dureza sin dejar lugar a
replicas.
Pero…
Iba a decir Evangeline, pero al ver su mirada asintió
dudosa y se alejo ayudando a Sebastian junto con Constance a pararse.
¡Retirada!
Grito a todos. Los rebeldes no entendieron al principio,
pero se dueroon cuenta de que venían mas soldados y cada vez perdían el ritmo.
Hicieron caso y se retiraron aun disparando. Evangeline dejo a Sebastian en
manos de otro combatiente que era el curandero de la sociedad y Constance, y se
dio media vuelta para volver a donde estaban Elliot y Vincent.
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