Capitulo 18
La luna había hecho su aparición en el oscuro velo de la
noche, que tenia un color mucho mas profundo dándole un aspecto siniestro e
inquietante que se respiraba en el aire. Unas pocas estrellas iluminaban aquella
densa oscuridad como si temerosas de salir estuvieran vigilando su seguridad,
con un leve apagon. Aquellas estrellas parecían el reflejo de Evangeline y Constance,
con con el pecho acelerado y con la cabeza ardiendo avanzaban lentamente,
metiéndose cada vez mas en la profundidad del bosque, sintiéndose en constante
peligro. Pero ya estaban ahí y no podían retroceder. Evangeline sintió como el
sudor en sus manos y un leve temblor hacían que le fuera difícil sostener las
riendas. Tragaba a cada rato saliva para calmar la ansiedad. Detrás de ellas
unos soldados cabalgaban con lentitud con un mirada aguda y amenazante.
Evangeline sentía el cuello entumecido por tener la cabeza baja. El resplandor
de la luna iluminaba los rostros que le acompañaban y les deba un brillo
malefico y aterrador. Constance se sentía angustiada y con una alarma constante
que le erizaba los bellos de los brazos. El frio viento de la noche le entraba
por la piel y la entumecía sintiéndose cada vez mas asustada. Sus ojos se
movían nerviosos y trataba de controlar todos esos sentimientos apretando las
riendas. Las hermanas se miraron en una fracción de segundo y sintieron que el
momento se acercaba. Llevaban un largo rato cabalgando o eso les parecía. Los
arboles parecían siluetas en posición de ataque. El sonido de los cascos
aompañado por los ruidos de la noche las hacían sentirse dentro de una novela
gótica, solamente que cada vez eran fugasmente tocadas por un rayo que les
recordaba que esta no era nada mas que la realidad. Sin embargo poco a poco una
luz anaranjada fue apareciendo. Evangeline entrecerró los ojos para ver mejor y
después hizo lo mismo con todos sus sentidos. Pudo ver unas sombras que
parecían tener forma de una vivienda y unas lejanas voces. Su corazón latía mil
veces por segundo y sentía que cada vez le costaba respirar. Miro a Constance
que estaba palida como el mármol y apretaba los labios con tanta fuerza que
parecía que de un momento a otro se iba a sacar sangre. De repente vio que el
soldado que manejaba la carreta les hacia una seña con el brazo, indicándoles
que había llegado. Evangeline miro a los de atrás y por un momento sintió que
su mente estaba en blanco. Pero la serenidad y una llamada de atención de su
cerebro le hicieron recobrar el sentido. Tomo aire y espero. Constance al ver
la señal fue como si dieran la orden de fusilarla, pero aparto ese fúnebre
pensamiento e imito a su hermana. Al final pudieron ver un edificio pequeño,
que tenía rejas en las ventanas. Al lado de Evangeline y Constance había dos
antorchas que iluminaban la entrada. El ruido de los soldados las despertó de
su aturdimiento. Con lentitud bajaron y avanzaron con pequeños pasos analizando
el terreno. Los guardias bajaban sacos y conversaban entre ellos. Se sentían en
la boca del lobo, agobiadas por la cantidad de miradas escrutadoras. Evangeline
sintió fastidio por su temor y con valentía les devolvió la mirada con creces y
sin miedo. Constance que al principio se sorprendió se sintió ridícula al estar
asi, ya que de esa manera parecían mas sospechosas. Imito una vez mas a su
hermana y avanzaron firmes y decididas saludando con aspereza a los soldados,
los cuales se lo devolvían. Evangeline buscaba la puerta de entrada a la cárcel
y entonces pudo ver a un costado, en una de las murallas una débil luz y unas
siluetas familiares. Aguantando las
ganas de correr aya, tomo a su hermana del antibrazo y la llevo a un
rincón donde las protegían unos arbustos
y un pozo. Entonces vieron a un guardia, que estaba solo. Constance miro a su
hermana y empezó a pensar la manera de cómo abordar el plan. De repente una
idea se le ocurrió y miro alternativamente al guardia y al otro lado de la
pared donde la luz se reflejaba en el piso. Sonrio con avidez y toco el brazo
de su hermana. Esta la miro con interrogación al ver su sonrisa y se acerco mas
al ver su mirada. Constance le susurro su plan y Evangeline asintió.
Silenciosamente aclararon los últimos puntos y Evangeline se oculto tras los
arboles y desapareció. Constance miro al guardia y tomo el balde que estaba a
unos pocos metros del poso. Lo metió y le puso agua usando toda su fuerza y
sintiendo como el tiempo corria. Mientras lo hacia lanzaba miradas a todas partes
para asegurarse de que nadie la veía. Cuando termino, lo tomo con una mano y
avanzo hacia el guardia. Este no se había fijado en ella y miraba al frente.
Constance tomo aire y se fijo en las llaves. Sintiendo un nudo en el estomago
trago saliva y cuando estaba muy cerca de el hizo como que tropezaba haciendo
caer el balde a los pies de el guardia y en parte en el uniforme. Aprovechando
la confusión Constance agarro las llaves y con una ligereza, delicadez y
rapidez femeninas se las metió en el bolsillo.
¡Mira por donde vas estúpido!
Le reprocho enojado el guardia, mientras se sacudia el
traje.
Lo lamento, no me fije.
Traigo agua para los prisioneros.
Se disculpo y explico Constance con voz ronca, mirando
disimuladamente a la derecha detrás del
guardia y viendo la señal de Evangeline. Su semblante se relajo por un segundo,
pero recupero la dureza de antes.
Dejala a un lado yo les dare.
Le dijo con desgana el guardia y apenas mirándola.
Si señor
Dijo Constance y fue a la parte trasera suspirando para
sus adentros. Al llegar donde estaba Evangeline esta la abrazo y le dijo.
Eres brillante y muy valiente.
Constabce sintió felicidad y orgullo al oírla decir esas
palabras. Abrazo a su hermana con un brazo y dijo.
Gracias
Evangeline se separo y le pregunto.
¿Las tienes?
Constance dejo el balde y saco las llaves de su bolsillo
mostrándoselas sonriente. Evangeline le sonrio la mar de contenta. Constance se
las paso y esta mirando a ambos lados antes, abrió la puerta. Con lentitud
abrió la puerta y estiro el cuello para ver si había alguien. Al ver que estaba
desierto entro y le hizo una señal a Constance para que entrara y cerrara la
puerta. El espacio era estrecho y las paredes estaban repletas de cuerdas,
armas y otras cosas. Antorchas sujetadas en percheros alumbraban la oscuridad
del lugar. Con el corazón en el puño y con los ojos brillantes las hermanas
avanzaron. Al ver la celda, sonrieron
con ensueño y amor. Vieron en el interior y al ver a Elliot apoyado en la pared con el rostro golpeado, esta sintió alivio, una felicidad indescriptible de que
estuviera a salvo. Constance vio a Sebastian y se agarro de las rejas, ansiosa
por abrazarlo y besarlo. Este estaba igual que Elliot. Ambas hermanas se
miraron y ambas susurraron los nombres de sus amados.
Elliot
Sebastian
Estos al escuchar esas divinas voces se sobresaltaron y
creyeron alucinar, pero al verlas, sin importar el maquillaje y el pelo corto
las reconocieron enseguida. Elliot se puso de pie de inmediato y le dirigió
una mirada a Evangeline que decía todo y reclamaba su contacto. Era sintiendo
que la impaciencia y el deseo le pinchaban el pecho abrió rapidamente la
cerradura. Se abrió la puerta y antes de que pudiera decir nada Elliot había
corrido hacia ella, la había estrechado en sus brazos y le beso con pasión,
hambre, deseo y con una felicidad sin limites. Evangeline con sorpresa al
principio, fue cediendo al amor palpitante y sin igual que le inspiraba aquel
joven y dejándose llevar por el deseo y el anhelo cerro los ojos con deleite y
se derritió en los brazos de aquel hombre. Se abrazaron con mas fuerza y
ternura con lagrimas de emoción en los ojos. Evangeline sintió como todos sus
sentimientos salian a la luz, sus pensamientos se evaporaron y solo
dejaron lugar al amor incondicional. Elliot se sentía en el séptimo cielo con
sus fuertes brazos abrazaba a esa joven que era la única para el, sin desear
soltarla nunca mas. No podía creer que la tuviera en sus brazos y el sabor y el
contacto de sus labios le parecía igual de delicioso e inigualable que la primera
vez que la beso. Nunca mas la dejaría ir, jamás.
Con Sebsastian y Constance fue lo mismo, pero ocn una
pequeña diferencia de que ella lo beso a el. Cuando se abrió la reja se
precipito adentro y le beso con gran placer, ahinco y dulzura, agarrándose de
su cuello y cerrando los ojos para vivir aquel momento hermoso. Sebastian
estaba impactado, pero no se quedo atrás, La estrecho contra su cuerpo y la
levanto, con una mano en su espalda y en su cabello corto, acariciando este y
dándose cuente de que era real y que ese ser celestial era solo para el. El
cielo estaba naciendo en su interior y mientras mas se fundía y sentía el sabor
exquisito de los labios de aquella mujer sentía que sus pies se elevaban del
piso.
Elliot y Evangleine que aun estaban ensarzados en ese
intercambio de emociones inexpresables en palabras poco a poco se fueron
separando sintiendo el ardor en su piel y su respiración acompasado al palpitar
de sus corazones. Se miraron encandilados y perdidamente enamorados.
Me debes una. Te salve la vida.
Murmuro en broma con una suave , dulce sonrisa
Evangleine.
Ya la salvaste antes.
Le dijo el con emoción en la voz y una felicidad
insondables, negándose a dejar de abrazarse. Cada segundo que habían pasado
separados, la desesperación y deseo lo habían torturado, pero su propio temor ,
pero sobre todo por ella. Su corazón se negaba a ver la luz y aunque lo
deseaba no podía consolar a Sebastian, que siendo mas joven parecía que iba a
desaparecer o evaporarse por la palidez
y dificultad al respirar. Ambos se alimentaban de ese cruel y doloroso
silencio, que se esfumo de inmediato al
escuchar esas voces. Al verlas sabían que ellas eran sus únicas salvadoras.
Te necesitaba tanto.
Sollozo Evangeline no pudiendo aguantar mas el deseo de
apoyarse y llorar todos sus pesares y
desahogar su corazón herido.
Yo también, no te imaginas cuanto.
Le dijo con ardor él. Se quedaron asi unos minutos, hasta
que unos gritos de afuera, sacaron de sus mundos a ambas parejas. Evangeline
por un momento le costo recuperar la misma fortaleza y firmeza de antes, pero
al mirar a Elliot y después a su hermana y Sebastian no dudaron mas. El
alboroto crecía afuera y de repente un fuerte golpe en la puerta los sobresalto.
Debio darse cuenta de que faltaban las llaves.
Dijo con voz temblorosa y cohibida Constance con las
manos temblorosas.
Si es así, es que demostró tener un mínimo de
inteligencia. A ese guardia lo han engañado un monton de nuestros compañeros.
Le dijo Sebastian tomandole la mano con un sonrisa
apaciguadora y dulce. Elliot se quedo pensando en las palabras de su amigo y
para deleite y como alimento para la ansiedad de Evangeline, este sonrio de
forma satisfactoria y dijo.
Y esta no será una excepción.
Los golpes en la puerte se volvían mas fuertes y hacían
que los nervios de Evangeline y Constance se empezaran a enturbiar. Miraron a
los muchachos y esto como si hubiesen acordado todo en una sola mirada les
dijeron.
Escondandse en los rincones de tras.
Las chicas se miraron extrañadas, pero el ruido que
generaba el estruendoso golpe y el hecho de que cada vez este parecía que iba a
romper la puerta, no dudaron en hacer lo que les pedían. Desde el escondite
Evangeline tomo a Constance de la mano y cerraron los ojos. Elliot y Sebastian
se fueron a la puerta y tomando dos pistolas se miraron y al asentir abrieron
la puerta de forma tan brusca que los soldados que estaban al otro lado cayeron
y Elliot y Sebastian les golpearon en la cabeza con la parte de atrás de la
pistola, dejándolos inconcientes a algunos. Los otros aunque aturdidos se
abalanzaron contra ello y asi empezó la lucha. Los golpes retumbaban y eran
arrojados al piso cada uno de los contrincantes. Evangeline que miraba
aterrorizada la pelea se dio cuenta de que uno de los soldados que había
quedado en el piso apuntaba a Elliot y Sebastian con una pistola. Al ver esto a
Evangeline se le borro cualquier pensamiento de la mente. Sintió como algo
caliente le arrasaba el pecho y le calentaba la cabeza. Sin darse cuenta corria
hacia el soldado.
¡No!
Exclamo y se tiro encima de el. Este cayo de bruces el
suelo con Evangeline encima. Esta aturdida por un instante vio la pistola y
justo cuando la agarro el soldado la tiro para adelante. Evangeline cayo de
espaldas golpeándose en la cabeza fuertemente sin poder evitar soltar un
alarido. Elliot golpeo con todas sus fuerzas al soldado con quien peleaba y vio
horrorizado que Evangeline no se levantaba. El soldado se paro y tomando la
pistola de las debiles manos de Evangeline le apunto. Elliot le dio un golpe
fulminante a su contrincante y le dejo inconciente y corrió hacia ella, justo
cuando Constance con un fuerza nunca antes vista y firmeza se tiro sobre el
soldado subiéndose a us espalda. Le tiro los cabellos y se apretó lo mas que
pudo. El soldado se sacudia con violencia y en la confusión había dejado caer
la pistola. Elliot que al llegar donde estaba evangeline, la tomo en brazos y
su preocupación ante la palidez de ella le nublaba el pensamiento, vio con
sorpresa incredulidad a Sebastian que
llegaba con una velocidad impresionante para agarrar la pistola justo cuando
Constance cayo al suelo, poniéndose delante de ella. Este le dijo al soldado con un tono aspero y amenazante,
No te muevas o te vuelo la cabeza.
El soldaod se quedo petrificado y levanto las manos
mientras retrocedía hacia la pared aterrorizado por la feroz mirada de
Sebastian. Elliot estaba boquiabierto , pero sin quedarse quieto ayudo a
Constance con una mano a pararse. Esta estaba en estado de shock por el golpe
en el suelo y la situación en la que se había encontrado hasta que Sebastian la
salvo. Miro a este sorprendida y preocupada de que saliera herido. Elliot le
transmitia tranquilidad, pero hasta el no se dejana de sorprender con todos los
temblores de su cuerpo al mirar a Sebastian. Miro hacia los laddos buscando
algo, aunque no sabía muy bien que, que fijo su mirada en una bolsa de lona
escondida detrás de un baul, Al ver que algo negro salía de esta a Elliot se le
encendieron los ojos, como si una llama se le hubiese encendido en su interior
y se hiciera presente en su mirada aguda y escrutadora . Sebastian aun parado
con la pistola forme en la mano parecía haber pensado lo mismo, pero en el
momento exacto en que desviaba la mirada, el soldado se le abalanzo.
¡Sebastian!
Grito Elliot, dejando rápidamente a Evangeline en manos
de Constance y apartando a su amigo para que el soldado cayese de bruces al
suelo golpeandose en la cabeza y perdiendo el conocimiento. Los dos amigos se
separaron y miraron alrededor. Tenian la respiración agitada y el corazón les
lattia a mil por segudno y justo en ese momento Constance los saco de su
aturdimiento con un tono lleno de temor y suplica.
¡Rapido salgamos de aquí, Evangeline esta sangrando!
Eso hizo que Elliot saliera de ese estado y sintiera la
preocupación y la angustia car comerle el
cuerpo al tomar a Evangeline en brazos y ver que un líquido caliente escurría
en sus manos.
No, no, no puede ser.
Murmuro petrificado y apretando la herida de Evangeline.
Esta se ponía cada vez más pálida y perdía las fuerzas. Fue entonces cuando
Elliot estrechando a Evangeline dijo con un tono ronco y e impactante que dejo
a Sebastian y Constance sin palabras.
Sebastian, Constance tomen a esos hombres y métanlos en
la celda.
¿Qué planeas hacer?
Le pregunto Constance asustada y sobrecogida mientras
Sebastian con dulzura le tomaba la mano.
Solo hagan lo que les dijo no hay tiempo. Hemos estado
varados perdiendo minutos preciosos y Evangeline ha sido víctima de esto.
Dijo Elliot mirando a Evangeline con arrepentimiento.
Sebastian pudo ver el miedo, la congoja y una pena en Elliot, que este no
quería aceptar.
Vamos Constance
Le dijo. Esta no entendía que pasaba, pero hizo lo que se
le decía. Mientras tanto Elliot se acerco a la bolsa, agachándose dejando a
Evangeline apoyada y su antebrazo mientras tomaba con una mano la bolsa
mirándola con inseguridad, pero también como si tratara de saber que pasaría.
Sentía que con cada segundo que pasaba el peso de Evangeline iba aumentando,
como si la vida se le estuviese escapando y no quedara más que su cuerpo y
todas las ilusiones arruinadas. Al pensar eso algo le estrujo el pecho y miro a
Evangeline, suplicando fervientemente con todo su amor que no se fuera de su
lado. Rogo que no le robaran la oportunidad
de existir, de ser el mismo, porque sin Evangeline estaría perdido. No
lo permitiría. La estrecho con más fuerza y le susurro.
Te sacare de aquí mi amor, no te dejare sola.
Agarro con firmeza la bolsa y mira a los demás que
sentían como el pecho les ardía y s como
la angustia y un constante pavor les acechaba en cada rincón. Ambos miraron a
Elliot implorando que dijera algo para ponerse en acción y ya dejar esa
insoportable quietud. Elliot los miro con decisión, desafío y con una sonrisa
confiado. Tenía los ojos encendidos por la pasión y con un deseo de no perder
la felicidad. Al verlo Sebastian pudo ver lo que planeaba y sintió que por fin
podrían salir de ahí, enfrentar la tormenta y escapar de la muerte. Constance
que al principio se sintió exasperada y desesperada ante la falta de habla de Elliot,
pero después por alguna razón sintió que había visto esa expresión, esa mano
silenciosa e invisible que solo podían ver los que se hallaban sin rumbo,
abandonados y anhelantes de ayuda y cariño en su hermana. No necesito más.
Todos se miraron y avanzaron hacia la puerta. Fuera de esta se escuchaba
el alboroto y un peligro inminente.
Quieren que salgamos y demos la pelea. Bueno, pero
después no se vengan arrepentir cuando salgamos victoriosos de este pozo sin
fondo.
Murmuro como hipnotizado, con el corazón palpitando en
cámara lenta y de forme atronadora. Una sonrisa nerviosa, pero llena de
determinación y extravagante se asomo en los labios de Elliot, para cambiarla
por una expresión seria y vehemente.
Cuando quieran.
Miro a Sebastian y este asintió. Él le murmuro a
Constance que se agarrara fuerte de él y que por ninguna razón le soltara.
Constance asintió con un matiz de extrañeza en la mirada que se profundizo al
escuchar a Elliot decir con voz ronca y mirando a Evangeline.
Vamos a atravesar la avalancha.
Constance se agarro firme de Sebastian y le lanzo una
mirada de esperanza y de cariño. Sebastian se la devolvió con creces y para
hacer que esos sentimientos permanecieran firmes ante toda amenaza de la
realidad tomo su mano es esperó el momento.
La puerta temblaba peligrosamente. El suelo vibraba por
las pisadas de los soldados y por los barrotes de las ventanas empezaban a
aparecerlas llamas de las antorchas y el brillo de las espadas. De repente la
puerta se abrió inundando la habitación de gritos cargados de amenaza y ruidos
de armas. Con la furia y la exasperacion al rojo vivo, Elliot y los demas
salieron sintiendo empujones y usando todas sus fuerzas para no caer. Sentian
sus cuerpos adoloridos, pero no les importaba. Lo único en lo que pensaban era
en la salida, en el respiro. Se sentían ahogados y buscaban frenéticamente la
puerta que de repente se había vuelto lejana. Elliot busco con la mirada a
Sebastian y Constance para asegurarse de
que nada les había pasado. Al no verlos se asusto y sintió que sus pies
tambaleaban y perdia el equilibrio. Apreto la bolsa, xasi enterrando las uñas
para que nadie se la arrebatara. Entre los soldados Constance y Sebastian
luchaban silenciosamente contra los impactos. Constance sentía los ojos
llorosos y se sentía cada vez mas pesada. De vez en cuando se mareaba y creia
que de iba a desvanecer, pero entonces Sebastian le apretaba la mano. Faltaba
poco, pero parecía eterno y justo al llegar a la puerta y sentir el fresco de
la noche en su piel y respirar aire puro Constance no pudo aguantar y tropezó
con unos arcones repletos de bolas de cañon y cayo al suelo inhalando todo el
aire posible causando un ruido que por un momento las hizo quedarse
petrificados ya que el tumulto de adentro también se detuvo. Constance sintió
que un escalofrio la martirizaba los huesos. Miro atrás y se quedo lívida al
ver lo que pasaba. Todos se precipitaron donde ellos. De repente sinti oque
alguien le tomaba del brazo con fuerza y la arrastro con ímpetu. Constance se
sentía mareada y ahogada.
¡Sebastian corre a loa caballos!
Grito Elliot con un tono imperativo y tan cargado de
apuro y duro que hizo que a este le recorriera una corriente que le causo un
temblor en el cuerpo. Constance se sintió sacudida con esta voz, como su
hubiese sido un terremoto. De repente se escucho un dispara que por poco le
alcanzo los talones a Constance y asi siguieron sucediendo amenazando a sus
victimas, esperando el placer mortífero que igualaba a sus dueños en que
hirieran a los inocentes. Constance al sentir que uno pasaba cerca de su rostro
grito de espanto y solto un leve sollozo. Se sentía morir y sus pies cada vez
se volvían mas torpes y se doblaban causándole un dolor infernal. Le dolia el
brazo que Sebastian le tenia agarrado y sentía que un sudor frio le corria por
la frente. Sebastian corria tan rápido como sus pies se lo permitían y trataba
de mantener la calma ante los disparos, pero las manos le temblaban y
apretaba el brazo de Constance para
descargar el agitamiento, exasperación y el deseo de sacar a su amada de ahí.
El suelo estaba iluminado por el fuego fosforescente de las antorchas. Su calor
hacia que Elliot le fuera atractivo y sintiera un impulso indescriptible de
acercarse y lograr su cometido, pero ¿Cómo podía hacerlo sin parar de correr?
De repente diviso los caballos, pero no sintió ningún alivio ya que de todos
modos los seguirían y les darían caza, todo seria inútil Al pasar corriendo al
lado de un roble que se encontraba en el centro de el patio y que tenia unas
sogas colgando, Elliot sintió que un cuchillo le desgarraba aquel nubarrón que
le nublaba la mente y un monton de ideas lo invadieron y sintio que la falta de
aire y aquella sensación le hacia doler la cabeza, pero súbitamente una idea se
la apareció y la sintió como un balde de agua fría. Miro a Evangeline y sintió
que un nudo se le formaba en el estomago. Si hacia lo que se le había ocurrido,
Evangeline correría peligro y nunca se lo perdonaría. Una cruda batalla se
libraba en su interior y le causaba que unas puñaladas certeras en el pecho le
hicieran sentir una desesperación e indecisión crecientes. Cuando pensó que ya
no podría aguantar mas, un tacto que conocía muy bien y que tanto temía no volver
a sentir hizo que de un segundo a otro viera la luz. Evangeline que había recuperado
el color y se sentía mucho mejor aunque todavía un poco mareada, le miraba a
los ojos transmitiendole calma y seguridad. En sus ojos se veian las palabras:
hazlo, yo estoy contigo.
Es imposible poder describir las emociones de Elliot en
esos segundos por la confusión y la catástrofe que los rodeaba, pero en una
forma de demostrarle le apretó la mano con cariño. Los dos asintieron con la
cabeza y justo al llegar a los caballos
se dieron la vuelta hacia el otro lado. Sebastian y Constance los miraron atónitos
y preocupados, pero al ver como Elliot ladeo la cabeza y les guiño un ojos, decidieron
seguir el juego, el que fuera. Sebastian ayudo a Constance a subir al caballo y
cuando esta estuvo arriba los busco con la mirada, pero fue inútil ya que Sebastian
hecho andar el caballo, tomando por las riendas al otro. Los soldados que los
perseguían se dividieron en dos grupos sin darse cuenta de que estaba cayendo
en la trampa de Elliot. Este formulaba cálculos y miraba para atrás para
asegurarse de que todo marchaba según sus planes. Al ver que los perseguían un
grupo de ellos y que a Sebastian y Constance también, sonrió con satisfacción y
miro Evangeline con ilusión y certeza, esta pudo ver que algo tenía en mente y
al ver que se acercaban al árbol y que Elliot miraba fijamente una rama, le
asalto la confusión, pero lo que más la extraño fue el polvo negro que se
esparcía detrás de ellos. Mirando alternativamente a Elliot y el polvo
preguntas se le aparecían, pero justo cuando iba a preguntar sintió como con
una rapidez asombrosa, Elliot la paso a su espalda y justo cuando el circulo
que estaba creando se iba a cerrar al mismo tiempo en que Sebastian y Constance lo cerraban también del otro lado,
Elliot salto y se agarro ágilmente de la rama. Evangeline se agarro fuertemente,
con el susto y la sorpresa haciéndole
palpitar el corazón aceleradamente y con una sonrisa nerviosa en el rostro.
Elliot la ayudo a subir a la rama y ambos vieron como los grupos de soldados
chocaban y uno de ellos soltaba una antorcha que cayó justo en la pólvora
esparcida en el suelo causando que el fuego se esparciera rápidamente formando
un circulo en llamas que los dejo atrapados alrededor del árbol. Mientras
Elliot y Evangeline veían esto, un silbido les llamo la atención y vieron a
Constance y a Sebastian esperándoles.
Sin perder tiempo Elliot tomo de la cintura a Evangeline y salto a la otra rama.
Evangeline que aun estaba aturdida por lo que había pasado trataba de igualar
la rapidez de su amado. Al llegar a una rama que quedaba frente a Sebastian y
Constance, Elliot tomo las cuerdas que había visto y le pasó un extraño a
Evangeline y con rapidez ato el otro extremo a la rama en la que estaban. Una
vez que terminaron Evangeline fue a su lado y trago saliva al ver la altura, pero
al sentir como Elliot la atrajo a su lado por la cintura, se sintió protegida
de todo miedo y se agarro de sus hombros. Se miraron con pasión deseando lo
mismo, se sonrieron y juntos contaron hasta tres para después saltar y con la
cuerda llegar hasta fuera del circulo. Cuando llegaron al suelo ambos se
abrazaron fuertemente y por un momento se negaron a soltarse hasta sentir que
los soldados empezaba a reaccionar y los ruidos del los caballos. Elliot subió
a Evangeline y luego él. Sebastian lo miro cansado, divertido y con reproche,
pero le lanzo una sonrisa. Elliot se la devolvió, contento a más no poder. Las
hermanas se lanzaron una igual, pero también al igual que la de ellos cargada de cariño. Ambas parejas
empezaron a cabalgar lo más rápido posible, internándose nuevamente en la
oscuridad de los árboles y esta vez con
el sentimiento de victoria y de amor y felicidad insoldables. Evangeline
apoyaba la cabeza en la espalda de Elliot y a pesar de que sus ojos le rogaban
el sueño aun no podía concedérselos. Se
agarraba con fuerza de la cintura de él, sintiéndose realmente esta vez libre
de verdad.