viernes, 30 de diciembre de 2016

Capitulo 21


A la mañana siguiente aunque el sol traspasaba el cristal de la ventana y los iluminaba con insistencia, Evangeline y Elliot no cedían y seguían abrazados, medio soñolientos, pero sin dejar de pensar en lo que había pasado y como no se arrepentían para nada. Evangeline ahora con el corazón más calmado, descansado y con la mente clara sin condiciones y especialmente llena de ingenio y lógica podía pensar en lo que había pasado ayer. Recordaba lo que su padre había dicho y que solo faltaban tres días para que el ataque se produjera. Se lo había contadotodo a Elliot, pero hundida en su pena, angustia y el sentimiento de negatividad pisoteándola todo el cuerpo le impedía poder hablar de ello con mas profundidad, pero apartando todo eso, lo que era mas importante, al menos para su pax interna eran dos cosas. Que Damián seguía vivo y que todas esas horribles pesadillas, torturas y frustradas negaciones no existían y que el volvería para estar con ella y Constance para ser una familia. No se sentía una ingenua o crédula por creer en la corazonada de Elliot, porque el tan solo verlo, ver en sus ojos esa mirada de seguridad, alegría, pero también llena de una leve seriedad ella no necesito más. De alguna manera lo había pensado, pero con todo lo que había  sucedido no quiso que su corazón se hiciera falsas esperanzas, pero sin embargo ahora todo estaba bien y se sentía realizada y llena de vitalidad gracias a la presencia de él y como la había cuidado y apreciado. Como él la quería tal y como era al igual como ella también lo amaba con toda su personalidad. Cuando él se le abrió y le dejó ver esa fragilidad, la pena y todas las desgracias que ella podía ver, pero que nunca creyó que le iba a contar. Se sintió tan agradecida y dispuesta a sacarlo de todo ese pasado que le causaba tanta pena. Quería liberarlo de esas cadenas que a pesar de que él le había dicho que ya no existían, no era completamente verdad. Ella sabía muy bien como se sentía t como ella esperaba que pudiera ser completamente feliz. Lo había meditado y finalmente decidida y sin importarle que dijera él, estaba dispuesta a arriesgarse, solo para ver esos ojos lejos de cualquier herida causada por la nostalgia.

Miro a Elliot, mientras le acariciaba el pecho desnudo y le besaba el mentón. Esto le correspondía acariciándole la espalda y el pelo. Se dieron un lento y suave beso. Despues de poder darse cuenta de que era real, se separaron y se miraron expresando todos los sentimientos que brotaban en su interior. Estuvieron así unos minutos para luego reírse y sentarse en la cama. Elliot se apoyo en la muralla, mientras ella se puso en medio de sus piernas  y apoyaba su cabeza en su pecho. Ambos se quedaron cayados mirando hacia el infinito, sin importarles el silencia, que nunca les había sido tan acogedor y dulce. Así estaban cuando Evangeline le susurro.

Gracias

Elliot la mirí aludido y extrañado, pero con una sonrisa en el rostro. Miro fijamente a esta y también en susurro le pregunto.

¿Por qué?

Ella lo miro con ternura y con las mejillas sonrosadas. Era el momento de decírselo, no podía retrasarlo más.

Por dos razones: una por ser como eres y dejarme compartir la vida contigo en especial la noche anterior. Nunca la olvidare. La segunda por abrirte conmigo y poder darme la ocasión de darte la mas grande felicidad del mundo.

Le respondió murmurando y buscando cada palabra mientras jugaba con las manos de él. Él le sonrió y le dejó seguir con su juego y sus palabras.
Pero si ya me lo has dado y lo sigues haciendo.
Le dijo él con tono cariñoso. Ella le miro sonrojada, con los ojos brillosos y tentada a apoyarse en esa sonrisa, pero por la misma razón se despertó asi misma. Se dio vuelta y se sentó de frente a él y le tomo las manos manteniendo la misma serena y tierna mirada, pero también con un brillo de determinación y de un misterio que Elliot no paso por alto y la miro con el ceño fruncido ligeramente, como un niño al cual le esconden un secreto, algo que le causa ansiedad. Escruto a Evangeline mirándole a los ojos y por un breve instante pudo ver lo que encerraban esos ojos y su sonrisa, pero no quería admitirlo y deseaba que lo que fuera a comunicar no fuera lo que él pensaba porque sabía que si lo hacía estaría atado de pies y manos ya que no le podía negar nada a ella. Este le oculto la mirada tratando de ocultar sus pensamientos y la agitación dentro de él. Evangeline se lamento por dentro al ver su reacción y se preocupo enormemente al poder ver como este cerraba los ojos con tanta fuerza y una pena en el semblante. Con lentitud y suavidad le tomo el rostro y sintió la rigidez de su cuerpo que al contacto de su mano se volvía blando dócilmente. Aún con la mirada baja, Elliot se debatía y tenía miedo de delatarse.

Elliot, cielo mirame.

Le dijo con voz calmada, dulce como la miel, pero también firme ella. Este lentamente la miro y al ver esos ojos tan especiales, a los que deseaba ver cada instante no pudo seguir forzando consigo mismo y cedió a sus sentimientos que le desgarraban la garganta. Empezó a llorar silenciosamente apoyando la cabeza en el pecho de ella. Evangeline con ese sexto sentido que poseía decidió guardar silencio por un momento y lo miro con comprensión y amor. Lo sentía tan indefenso, tan vulnerable y también desolado. Pudo ver ahora realmente el dolor que había estado escondiendo durante tanto tiempo. Sentía sus temblores y los sollozos entrecortados. Le acaricio los cabellos y apoyo su mentón en su cabeza abrazándolo con ternura y calidez. Tenía que decírselo para poder aliviar su dolor.
Se que te duelo, no tienes idea como te comprendo. Tratas de ser fuerte, pero puedo ver tu sufrimiento y me duele tanto, en el alma verte asi, mi amor. Entiendo que quieras esconderlo, pero eso solo hace que se haga mas profundo porque anhelas poder abrazar a tu madre y tu hermana. Cariño no lo ocultes más, confía en mi, desahógate. Estoy aquí para ti.
Le susurro con voz melodiosa y adormecedora mientras le acariciaba la espalda, llenándole de esas palabras que entran como las gotas del rocia a ese corazón ardiente por el fuego interior y que transmitían la fragancia de el ensueño y un cariño sin igual. Elliot escucho estas palabras sin para de llorar por fin liberado d esa tortura en su corazón. Toda la angustia, deseos de cariño y consuelo de su madre y una culpabilidad horrorosa se derramo en ese llanto. Solo ella lo pudo salvar de ahogarse. La quería tanto, no sabía cuan poderoso era su sentimiento por ella. Se separo ligeramente levantando la cabeza y quedando a diez centímetros del rostro de ella, para poder refugiarse en su pecho y ahuyentar todo miedo.

Me dolio tanto y me senti tan egoista al dejarla sola, pero no sabía que hacer. Me sentí culpable por tanto tiempo. Cada día era una tortura y la padecía con desesperación. Necesitaba tanto su cariño. Necesitaba saber si estaba bien, saber si sufrían hambre, si estaban enfermas y al pensar esto me desgarraba el corazón de pensar que pudieran estar mal. Me sentía miserable y perdido hasta que te conoci, me iluminaste y me diste la bendición de poder seguir a tu lado, de abrazarte y de poder ver tus ojos. Pero aún así algo en el fondo me dolía y no sabía como sacarlo  o expresarlo. No tienes idea de cuanto te lo agradezco de verdad.
Le confesó él, con la voz quebrada y apretándole las manos con deseo y también con alivio en el pecho.

Es por eso que quería decírtelo. Quiero completar tu felicidad, no quiero que sufras más. Se me ocurrió que tu madre y hermana podrían estar vivas y si es así puedes reunirte con ellas y poder darle todos los abrazos y besos que te hicieron falta. Deseo que seas tan feliz como tu lo hiciste conmigo. ¿Me entiendes?

Le dijo ella eligiendo con cuidado sus palabras y llenándolas de terneza y cariño. Elliot la miro sin creer lo que escuchaba y la sorpresa se le había implantado en el rostro. Era como si hubiese deseado desde hace tiempo que alquien le dijera eso y de hecho lo deseaba, pero nadie se había atrevido a decírselo salvo ella. Sentía la ilusión y esperanza en su pecho haciendo que este latiera agitado. Pero de repente sintió la negatividad y desilusión aplastarle. La miro angustiado y pregunto temeroso.

¿Y si están muertas?

Evangeline no cambió su semblante y pausadamente, con seguridad, pero también con dulzura y comprensión dijo.

Si es así podrás visitarlas donde descansan y calmar tu espíritu ya que ellas siempre permanecerán en tu corazón y estoy segura de que las dos siempre te quisieron como es obvio que tú te mereces. Ellas siempre van a estar a tu lado.

Elliot la miro con los ojos llorosos, pero sintiendo la seguridad y dulzura de las palabras de Evangeline en su corazón. Pensó en su madre, en su cariño y su sonrisa y se dio cuenta de que Evangeline tenía razón. Ella estaría siempre en su interior, con él al igual que su hermana. Ahora entendió que su madre nunca en verdad le tuvo rencor que era lo que más le dolía, sino nunca lo hubiera dejado ir. Estaba ganando determinación, esperanza y una valentía que lo iba sacando desde el fondo se du propio pozo, gracias a ella. Su Evangeline. La miro agradecido y encandilado y sin mediar palabra la beso con lentitud y lleno de ternura. Esta le correspondió. Sus brazos se entrelazaron en su cuello y se estrecho contra su pecho. Elliot ensimismado e hipnotizado por el sabor de sus labios y sintiendo su corazón rebosante en miel, le abrazo y acaricio su espalda. Se separaron y Elliot le dijo sin aliento por el beso.

Te amo tanto.

Evangeline sonrió emocionada ante esto y abrazándole con más fuerza le dijo

Yo más. 
Capitulo 20

Muy cerca de aquel sueño que se volvía cada vez mas arrebatador, inevitable y sumamente llena de amor incondicional, el amor de otros jóvenes también florecía y liberaba sus propias notas musicales, su propia voz, esencia e historia de manera calmada, pero que en igual manera igualaba a la inmensidad e indescriptible latir de corazones. Sebastian miraba embelesado y hechizado el rostro angelical e inocente de Constance que dormía a su lado apoyada en su pecho. Durmiendo con esa tranquilidad y placidez que sabía que encontraría a un lado de el y que su ser había anhelado desesperadamente y que ahora estaba solo para él. Unas lagrimas secas dejaban marcas en sus mejillas sonrojadas y sus pestañas todavía humedas brillaban a la luz del sol, pero sonreía con ternura y placer. La sonrisa de Sebastian era igual y su mirada revelaba una madurez que aquella noche se le había presentado sin aviso como otras cosas en la vida. Todo lo que había pasado le había brindado sabiduría y una calma que antes no habría logrado conseguir, pero que ligada a la situación, el deber y el deseo de proteger a Constance había surgido sin necesidad de rogar. Como un regalo del cielo y también otra cosa que si bien había sido un sueño, algo que estaba decidido a lograr y que era ahora un hecho lo abrazaba con suavidad y por la cual daría hasta su vida. Esto ya lo he mencionado muchas veces y seguramente les hará sentir cierto dellavu, pero no se puede evitar volver a aquellos sentimientos después de todas las situaciones, tragedias y deseos por los que han pasado esta noche y en toda su vida. Renovar y adorar esos sentimientos es algo inevitable al ver después de un momento tenso y fugaz tu destino y los miedos que se presentan. Aquella noche, Sebastian había visto que su vida no sería tranquila y placida, pero la presencia de Constance desde que había aparecido hasta ahora le era tan necesaria como el respirar. Ella le daba esa valentía, esa fuerza y pasión, pero también la ternura, dulzura, la inocencia compartida y el deseo tímido de vivir el amor. Los dos se complementaban y eso era algo que él nunca creyó que iba a encontrar en su vida que tantas cosas le había negado y quitado. El ahora, era  un regalo que ambos jóvenes defenderían sin nada que los detuviera, con fuerza y fervor incluso sin que la muerte los separara ya que les quedaría el recuerdo. Su amor seguiría igual de fuerte y vigente que siempre ya que se sabían destinados, al igual que Evangeline y Elliot.

Constance se había quitado el uniforme de soldado y se había quedado con una camisa que Sebastian usaba para dormir. Le quedaba grande y le llegaba hasta las caderas. Pese a ello Sebastian podía sentir su piel, su calor y su pureza que hacía que la sangre se le calentara y que unas pequeñas corrientes eléctricas lo sacudieran por el deseo, pero no el mismo que Elliot y Evangeline, que no era menos puro y profundo sino que había llegado a un nivel diferente, su amor era más maduro y sus deseos e ilusiones también, ellos habían deseado secretamente ese momento y esperado que la situación se diera naturalmente. El deseo de Sebastian era de simplemente tenerla cerca, abrazarla, sentir su tacto, suavidad y calor en todo momento ya que era como miel para su corazón. Todos los sentimientos tristes en su pecho se apaciguaban y le daba serenidad y amor. La estrujo suavemente contra él y se dio vuelta junto con ella. Sebastian le acariciaba los brazos, mientras tenía su cabeza apoyada en la de ella. Constance sintió esto en sus sueños y le tomo la mano correspondiendo por igual a aquellos sentimientos. Sebastian sonrió agradecido y cerró los ojos para unirse en el sueño de su enamorada seguro de que aquella noche seria tranquila, que nada les molestaría y de que estaba hecha solo para los dos, para compartir , soñar y vivir en sus sueños el amor que ambos se tenían el uno al otro.
Capitulo 19

Evangeline abrió lentamente los ojos y contemplo donde se encontraba. Sentia una suave brisa de viente que entraba por una ventana de una esquina, donde la luz de las estrellas, tan celestial como nunca antes inundaba la habitación dándole un efecto de ensueño, como si aquella habitación estuviera lejos del mundo real, como Evangeline no la había visto nunca. Esta se reflejaba en el suelo dándole un color azulado y celeste que se mezclaba con la luz de una vela. La cálida luz de la chimenea emanaba una sensación de calor hogareño y  quietud. Esta crepitaba y hacia que a Evangeline le causara unos escalofríos agradables, ya que en su imaginación parecían susurros de un ser mitico que le trataba de dar aquel toque encantado a aquella habitación. Esta estaba hecha de madera y la conformaban una cama en la que Evangeline estaba acostada, una mesa que estaba al lado de la cama en posición frontal, detrás de ella había un pequeño armario y unas cajas repletas de libros, papeles y unos pergaminos con ilustraciones a medio terminar y otros ya acabados. Poco a poco Evangeline se levanto y al sentir el tacto de unas manos, se volvió hacia atrás y lo vio. Aquellos ojos que la miraban con dulzura, placer y alivio. Esta le devolvió la mirada y de repente al verse presa de su amor hacia él, el deseo de su corazón y alma de desahogarse lo abrazo y empezó a llorar con un monton de sentimientos mezclados, pero que deseaban lo mismo: consuelo. Elliot al principio de quedo levemente sorprendido, la comprendió y le devolvió el abrazo con cariño y delicadeza, pero también con el anhelo de sentir su piel cerca de la suya. Asi estuvieron un rato, el sintiendo sus lagrimas en su ropa y sus sollozos entrecortados y ella el calor que tanto necesitaba.

Elliot, me siento tan mal.

Sollozo Evangeline al recordar lo que paso con su padre, la noticia de su hermano y el recuerdo de su madre. Al recordar a su madre sintió rabia y nostalgia, por sus palabras, al recordar a Damian una pena inconsolable y una negación constante y con su madre una culpa sin explicación y miedo por dejarla con aquel ser monstruoso.

Todo se desmororna y no se que hacer, me siento tan inútil.

Lloraba esta. Elliot sintió un nudo en la garganta al verla asi, pero al escuchar lo ultimo la tomo con delicadeza de los hombros y le sonrio con dulzura y animo, la miro fijamente a los ojos y le limpio las lagrimas, para después decir.

No vuelvas a decir eso, tu eres el ser mas especial y valiente que he conocido. No te vuelvas a decir inútil. Me salvaste muchas veces, eres la mas necesitada para mi.

Evangeline lo miro con los ojos brillantes y con una ligera sonrisa en sus labios al oír sus palabras que fueron para ella como un bálsamo que alivio el ardor de la pena.

Yo estoy aquí para ti y nunca mas me separare de ti, te lo prometo. Cuentame que pasó , comparte tus penas conmigo.

Le rogo con un tono paternal y de anhelo. Evangeline sonrió y suspiro para luego contarlo todo.

Durante unos minutos, los abrazos, los paretones de mano y las miradas de consuelo, pena y comprensión fueron lo que a Evangeline le dio la valentía para continuar. En algunas partes Evangeline trataba de ocultar sus verdaderos sentimientos y sensaciones que había vivido, enmascarándolos tras la fortaleza y la indiferencia, como había estado acostumbrada, pero tan solo la presencia de Elliot, la hacia sentirse vulnerable y que involuntariamente las palabras salieran de su boca llevada por el deseo y la necesidad de descargar toda la pena, inseguridad, rabia, exasperación y amargura que la habían acongojado en  los últimos veinte y un años de su vida. Elliot no se sentía digno de escuchar todo l oque le contaba, ya que el mismo sabia que el le escondia cosas y le doli, pero también le conmovía que aquella criatura que adoraba con locura le contara sus padecimientos. Al verla sufrir asi, llorando sin para en carne viva solo podía sentir dos sentimientos que le hacían temblarr y el no dejar de abrazarla: ira y remordimiento. Ira por las duras palabras que su padre la había dicho, el querer ir allá  mismo y golpearle para mostrarle la locura e injusticia que cometia al tratar a su hija de esa manera y remordimiento al no contarle sus secretos y lo que sabía de Damián. Esto ultim0 le quemó  la garganta al escucharla decir con culpa y la voz ronca por el tanto llorar.
Se fue, se fue para siempre y nunca pude saber lo que escondía. Me siento tan mala hermana y tan miserable al saber que pude ayudarlo y también mal porque no le pude despertar su confianza. Me duele tanto Elliot, el saber que no pude ayudarlo, que no confio en mi y que no pude estar ahí para el. Soy una mala persona.
Frente a esto Elliot no se pudo aguantar y decidió sacarla de ese engaño de una vez y hacerle ver que ella no era culpable de nada y contarle lo que su corazón anhelaba que ella supiera.

No digas esas cosas, no son para nada ciertas…

¡Claro que lo son! , fui injusta con mi mamá al tratarla asi sin ver la realidad.

Replico sin querer escucharlo ella, pero el exclamo con aquel tono que arrasaba con todo.

¡Basta! No quiero que digas esas cosas atroces de to, no me gusta, no lo soporto. Evangeline, ¿existe acaso la perfección? ¡no!, yo mismo tuve que comprobarlo con mis propios ojos. Tú no eres culpable de nada, es la vida la que te juega estaos males pasares sin tener en cuenta tus sentimientos. ¿Cómo tu ibas a sospechar tanto de Damián y lo de tu madre? Damián trato de protegerte ya que sabía que esto te pondría en peligro, no es que no confiara en ti, te aseguro que no, porque tú eras muy importante para él al igual que Constance. Por eso nunca les conto nada, porque sabía que tu padre las trataría así. El trato de protegerlas de la horrenda realidad, pero no pudo, no se puede ocultar la verdad. Y tu madre, ¿acaso ella te mostro su realidad’ ella se lo guardo y no confió en ti. Sé que es difícil, pero no me explico porque nunca les demostró su cariño y las trato de esa manera, par eso no hay excusa y ella lo sabe, por eso el arrepentimiento. Evangeline se que tú sientes, que tuviste que haberlo visto, pero no es posible saber todo, solo eres un ser humano y te aseguro que después de tantos años viviendo en ese “hogar” también a mi me hubiese costado darme cuenta. Te digo la verdad porque yo también paso por lo mismo y n o quiero que tú te culpes y te tortures a ti misma como yo lo hice, no quiero y no te lo permito. Mi amor te amo tanto que no deseo que te causes mal y por eso te lo digo, no quiero que te pierdas y te maltrates a ti misma, porque no te lo mereces y me moriría antes de verte así. Por favor no lo hagas.

Esto ultimo lo dijo casi como un ruego desesperado y con la voz quebrada ante esas imágenes en su cabeza al recordar esos momentos dolorosos por los que el había pasado. Evangeline estaba impactada y de un momento a otro, su pena le pareció algo menor y se dio cuenta de cómo él había sufrido. Se dio cuenta de que tenia razón, aunque una parte irrazonable de su ser seguía tratando de que la pena y la culpabilidad entraran a su corazón, pero era cada vez las débil. Poco a poco fue recobrando cada palabra y due entendiendo el dolor y el sufrimiento en las palabras de él y el hecho de que conocía a su hermano, pero decidió que no debía interrogarlo sino dejar que las palabras salieran por si mismas como a ella le había pasado. Tomo a Elliot de los hombros acariciándolos, tratando de sacar el peso que estaba instalado de forma invisible, pero igual de invariable y desgarrador, para luego susurrale con delicadeza y dulzura.

No te lo guardes, cuéntame.

Elliot ante esas palabras no se lo guardo mas y se decidió a dejarlo ir de una vez, a romper esas cadenas asfixiantes que lo perseguían desde hace años y que no le dejaban volar y alejarse de aquel pasado tormentoso e inmaculadamente perseguidor y torturador y por fin darle la confianza que ella se merecía desde que se dio cuenta de cuanto la amaba. Emmpezo a contar con voz débil, como si temiera que los espiritus del relato a contar aparecieran de las paredes o de la noche  y lo castigaran por atreverse a escapar de sus garras.
Sucedió hace tanto tiempo y pensé que el tiempo lo borraría, pero no, era algo que estaba incrustado tanto en mi mente como en corazón. Los recuerdos y sucesos de aquel día me fueron tan atroces que el solo evocarlos me enfermaba y que tuviera una crisis nerviosa.

Elliot suspiró y miró uno de los dibujos que estaban en la pared. Evangeline siguió su mirada y lo vió. Supo enseguida que lo había pintado una mujer, por los trazos, toques y los colores que había usado y fue entonces cuando comprendió de donde provenía el sufrimiento de él, pero no dijo nada, solo se acerco y lo miro a los ojos animandolo a seguir. Este la miró inseguro, pero después agradecido.

Yo, antes de todo esto, vivía con mi madre, mi padre y mi hermana que fue la que pintó eso y que es el único recuerdo que me guardo de ella y que me queda. Al principio cuando era pequeño pensaba que vivíamos como cualquier familia normal, pero a medida que fui creciendo me dí cuenta de algunas cosas. Discusiones nocturnas, algunas miradas u las visitas de sujetos que me daban mala espina. No sabía que pensar y mientras más tiempo pasaba mas me inquietaba. Nunca hable de ello hasta que paso algo que lo cambio todo. Me hice amigo de un muchacho que quería lograr lo mismo que nosotros ahora: que no hubiera diferencias por la clase y que todo fuéramos iguales. Yo le escuchaba fascinado e ingenuamente sin saber que era un secreto le contaba todo a mi padre aún confiando en él. Todo me parecia que iba bien, hasta que un día al llegar a la casa de mi amigo vi como se lo llevaban a su padre y a él también. Cuando me acerque más para ayudarlos, alguien me tomo por detrás de los hombres y vi a mi padre con una expresión que me horrorizo. Mire alternativamente a él y a mi amigo. 
Fue entonces cuando lo entendí y fue la felicitación de uno de los oficiales que lo confirme todo.

Gracias camarada, no se que haríamos sin usted.

Yo no podía perdonarlo, sobre todo después de lo que respondió.

Mi hijo fue el que hizo todo.

Mi amigo y su padre me miraron de una forma que hasta hoy me duele en el alma. Me miraron con incredulidad, odio y decepción. Yo rogue con todas mis fuerzas que los soltaran, que no era verdad, pero mi padre me arrastro fuera de ahí y nunca mas los volví a ver. Al llegar a casa, dicuti con él, le grite cosas horribles, de las que no me arrepiento. El se burlo de mi, pero pude ver que le dolían mis palabras. Nunca lo perdoné y pensé que tampoco haría lo mismo con mi madre, que sabía lo que mi padre hacia y nunca me advirtió. Me duele tanto y me siento tan injusto cuando no la escuche, pero al igual que ella tampoco actuo bien, yo no lo hize de mejor manera. Me deje llevar por la rabia, el dolor y la pena. Ella no trato de explicarme hasta que decidi marcharme. Lo hice una noche, tratando de qye no me vieran, pero fue inútil. Mi padre me atrapo in fraganti y por primera vez me golpeo. Me pego duro y fue cuando mi madre me defendió. Se puso delante de mi y le llego la cachetada. Yo al ver lo que hizo serguó un sentimiento de culpabilidad y la defendí ganándome otro golpe. Cuando mi padre estaba a punto de golpearme otra vez, mi madre lo golpeo por detrás con una sarten y le dejo noqueado. Entonces ella me abrazo y me rogo que la perdonara, que ella había intentado que mi madre dejara de hacer aquellas injusticias, pero que él no le hizo caso. La avaricia lo tenía cegado. Me pidió también que algún día lo perdonara, ya que a pesar de todo ella lo seguía queriendo. Yo la perdone a ella enseguida, pero no le dije nada cuando ella me lo pidió y ella lo entendió. Entonces, me dio un dibujo de mi hermana y una cinta de cabella de ella como recuerdo. Las guardo y ella me apresuro para que me fuera, yo dude, pero ella dándome un dulce y lloroso beso me llevo fuera de la casa y me dijo con anime, pero también con pena.

Se libre, forma tu camino.

Me fuí y no la volví a ver. Pero si escuche hablar de mi padre. Este se había metido en la bebida tras mi fuga. Creo que se arrepintió de lo que hizo, de todo lo que había hecho y se sentí culpable. Murió en un accidente. Cuando lo supe llore y aunque no lo había perdonado, lo quería y hubiese querido hablar con él para arreglar las cosas, aunque no lo quería aceptar. Fue entonces cuando me empecé a torturar a mí mismo y me hundí en mi soledad. Me aislé de todo pensando de mi madre, madre y hermana. Pero entonces conocí a los muchachos y a tu hermano- Elliot en este punto la miro con cariño al ver que ella sonreía también- y me cambiaron el mundo. Yo le conté lo que me paso y él me comprendió, pero no me contó su historia. Aún así, aun me faltaba algo, aún me sentía preso de mi dolor, hasta que… te conocí. Tú me salvaste de mi mismo, iluminaste el camino para mí y me diste una razón para vivir. Me salvaste de ahogarme en el pozo sin fondo que yo mismo estaba creando. Tú no tienes igual, Por eso te cuento esto, porque si crees que no eres útil te equivocas. Yo te necesito más que nunca.
Declaro Elliot con pasión, amor y vehemencia. Evangeline se sentía feliz y amada como nunca antes. ¿Cómo era posible que tal maravilloso ser ella significara tanto? Despues dejo de seguir hiriendo su autoestima, pero sin ser arrogante y sintió que se iluminaba. Pero sabía que todo en parte era gracias a él, que también era su salvador, que el también borrraba sus problemas y le daba consuelo para que no se perdiera. El  era todo su mundo.

Mi hermano, estoy segura estaba orgulloso de ti. Eres su igual. Yo también lo estoy. Eres una maravillosa persona, tal y como eres. Tu tampoco te maltrates. Eres muy bueno, te quiero, te amo tal y como eres. Te quiero tanto.

Le dijo ella con los mismo sentimientos. Su corazón palpitaba con ímpetu y deseo al ver que el admiraba y quería a su hermano  yque Damián lo había querido a el la hizo sentirse inmensamente dichosa y que su amor por el crecia mas. Pero también sintió pena al darse cuenta de que su hermano no estaría para ocmpartir su felicidad. Elliot pudo ver esto y emocionado por aquellas hermosas palabras se dejó llevar y le dijo.

Es probable que el no haya muerte.

Evangleine lo miro  con incredulidad con las lagrimas corriendo por su rostro. No podía creer lo que decía. ¿era verdad?. Le tomo las manos a este y le pregunto con un tono presurosa  y de emoción.

¿A que te refieres?

Tengo una corazonada. No es solo una ilusión y tengo la certeza de que es verdad: Damián está vivo y va a volver a estar con nosotros. Se que te parecerá una locura, pero si escuchas mas a tu corazón que a la cabeza también sentirás lo mismo. Es un presentimiento que crece con fuerza cada vez que pienso en él, así que no sufras mi cielo. El volverá.

Le respondió el con lentitud, mostrándose seguro y sin temblor en la voz, dejando ver y también el brillo de esperanza y felicidad en su mirada. Evangeline aún impactada y aturdida por sus palabras, pero poco a poco empezó a ver lo que Elliot trataba de decirle t sintió que la ilusión, la esperanza  y una ola de alegría la invadían y sonrió con ese brillo de emoción y radiante que Elliot adoraba. Lo abrazo llorando de felicidad.

Gracias Dios, gracias.


Sollozo sonriente.  Elliot la correspondió y le abrazo con creces feliz de verla y sentirla así. Se separaron y sin pensarlo ni un minuto, llevados por el momento y las emociones que hacían palpitar sus jóvenes corazones se besaron con hambre, deseo y ardor. El beso se hizo más profundo repitiéndose y haciendo que desearan más y más del uno del otro. Sintiendo un calor abrazador y que los envolvía haciendo que sus manos involuntariamente pero rápidas se quitaran la ropa con ansias de sentir la piel del uno del otro, para calmar el deseo que no hacía sino más que crecer. Su respiración les quemaba y les causaba la sensación de apego y de no soltarse nunca más. Elliot la abrazaba anhelante  y le acariciaba el cabello de una forma seductora y tierna ansiosa de poder seguir explorándose aquel ser que se entregaba a él, tanto como él a ella. Evangeline deseaba lo mismo y también que ese momento nunca acabara. Poco a poco se sacaron la ropa dejándose desnudos y envolviéndose en un abrazo apasionado  y abrazador dejándose caer en la cama. Apretujados y encerrados en su mundo de ensueño se besaron y fueron poco a poco disfrutando cada segundo se aquel momento mágico e indescriptible. Se acariciaban con suavidad, dulzura y delicadeza. Así cerraron para siempre su unión, con el mismo deseo que durara para la eternidad.
Capitulo 18

La luna había hecho su aparición en el oscuro velo de la noche, que tenia un color mucho mas profundo dándole un aspecto siniestro e inquietante que se respiraba en el aire. Unas pocas estrellas iluminaban aquella densa oscuridad como si temerosas de salir estuvieran vigilando su seguridad, con un leve apagon. Aquellas estrellas parecían el reflejo de Evangeline y Constance, con con el pecho acelerado y con la cabeza ardiendo avanzaban lentamente, metiéndose cada vez mas en la profundidad del bosque, sintiéndose en constante peligro. Pero ya estaban ahí y no podían retroceder. Evangeline sintió como el sudor en sus manos y un leve temblor hacían que le fuera difícil sostener las riendas. Tragaba a cada rato saliva para calmar la ansiedad. Detrás de ellas unos soldados cabalgaban con lentitud con un mirada aguda y amenazante. Evangeline sentía el cuello entumecido por tener la cabeza baja. El resplandor de la luna iluminaba los rostros que le acompañaban y les deba un brillo malefico y aterrador. Constance se sentía angustiada y con una alarma constante que le erizaba los bellos de los brazos. El frio viento de la noche le entraba por la piel y la entumecía sintiéndose cada vez mas asustada. Sus ojos se movían nerviosos y trataba de controlar todos esos sentimientos apretando las riendas. Las hermanas se miraron en una fracción de segundo y sintieron que el momento se acercaba. Llevaban un largo rato cabalgando o eso les parecía. Los arboles parecían siluetas en posición de ataque. El sonido de los cascos aompañado por los ruidos de la noche las hacían sentirse dentro de una novela gótica, solamente que cada vez eran fugasmente tocadas por un rayo que les recordaba que esta no era nada mas que la realidad. Sin embargo poco a poco una luz anaranjada fue apareciendo. Evangeline entrecerró los ojos para ver mejor y después hizo lo mismo con todos sus sentidos. Pudo ver unas sombras que parecían tener forma de una vivienda y unas lejanas voces. Su corazón latía mil veces por segundo y sentía que cada vez le costaba respirar. Miro a Constance que estaba palida como el mármol y apretaba los labios con tanta fuerza que parecía que de un momento a otro se iba a sacar sangre. De repente vio que el soldado que manejaba la carreta les hacia una seña con el brazo, indicándoles que había llegado. Evangeline miro a los de atrás y por un momento sintió que su mente estaba en blanco. Pero la serenidad y una llamada de atención de su cerebro le hicieron recobrar el sentido. Tomo aire y espero. Constance al ver la señal fue como si dieran la orden de fusilarla, pero aparto ese fúnebre pensamiento e imito a su hermana. Al final pudieron ver un edificio pequeño, que tenía rejas en las ventanas. Al lado de Evangeline y Constance había dos antorchas que iluminaban la entrada. El ruido de los soldados las despertó de su aturdimiento. Con lentitud bajaron y avanzaron con pequeños pasos analizando el terreno. Los guardias bajaban sacos y conversaban entre ellos. Se sentían en la boca del lobo, agobiadas por la cantidad de miradas escrutadoras. Evangeline sintió fastidio por su temor y con valentía les devolvió la mirada con creces y sin miedo. Constance que al principio se sorprendió se sintió ridícula al estar asi, ya que de esa manera parecían mas sospechosas. Imito una vez mas a su hermana y avanzaron firmes y decididas saludando con aspereza a los soldados, los cuales se lo devolvían. Evangeline buscaba la puerta de entrada a la cárcel y entonces pudo ver a un costado, en una de las murallas una débil luz y unas siluetas  familiares. Aguantando las ganas de correr aya, tomo a su hermana del antibrazo y la llevo a un rincón  donde las protegían unos arbustos y un pozo. Entonces vieron a un guardia, que estaba solo. Constance miro a su hermana y empezó a pensar la manera de cómo abordar el plan. De repente una idea se le ocurrió y miro alternativamente al guardia y al otro lado de la pared donde la luz se reflejaba en el piso. Sonrio con avidez y toco el brazo de su hermana. Esta la miro con interrogación al ver su sonrisa y se acerco mas al ver su mirada. Constance le susurro su plan y Evangeline asintió. Silenciosamente aclararon los últimos puntos y Evangeline se oculto tras los arboles y desapareció. Constance miro al guardia y tomo el balde que estaba a unos pocos metros del poso. Lo metió y le puso agua usando toda su fuerza y sintiendo como el tiempo corria. Mientras lo hacia lanzaba miradas a todas partes para asegurarse de que nadie la veía. Cuando termino, lo tomo con una mano y avanzo hacia el guardia. Este no se había fijado en ella y miraba al frente. Constance tomo aire y se fijo en las llaves. Sintiendo un nudo en el estomago trago saliva y cuando estaba muy cerca de el hizo como que tropezaba haciendo caer el balde a los pies de el guardia y en parte en el uniforme. Aprovechando la confusión Constance agarro las llaves y con una ligereza, delicadez y rapidez femeninas se las metió en el bolsillo.

¡Mira por donde vas estúpido!

Le reprocho enojado el guardia, mientras se sacudia el traje.

Lo lamento, no me fije.  Traigo agua para los prisioneros.

Se disculpo y explico Constance con voz ronca, mirando disimuladamente  a la derecha detrás del guardia y viendo la señal de Evangeline. Su semblante se relajo por un segundo, pero recupero la dureza de antes.

Dejala a un lado yo les dare.

Le dijo con desgana el guardia y apenas mirándola.

Si señor

Dijo Constance y fue a la parte trasera suspirando para sus adentros. Al llegar donde estaba Evangeline esta la abrazo y le dijo.

Eres brillante y muy valiente.

Constabce sintió felicidad y orgullo al oírla decir esas palabras. Abrazo a su hermana con un brazo y dijo.

Gracias

Evangeline se separo y le pregunto.

¿Las tienes?

Constance dejo el balde y saco las llaves de su bolsillo mostrándoselas sonriente. Evangeline le sonrio la mar de contenta. Constance se las paso y esta mirando a ambos lados antes, abrió la puerta. Con lentitud abrió la puerta y estiro el cuello para ver si había alguien. Al ver que estaba desierto entro y le hizo una señal a Constance para que entrara y cerrara la puerta. El espacio era estrecho y las paredes estaban repletas de cuerdas, armas y otras cosas. Antorchas sujetadas en percheros alumbraban la oscuridad del lugar. Con el corazón en el puño y con los ojos brillantes las hermanas avanzaron. Al ver  la celda, sonrieron con ensueño y amor. Vieron en el interior y al ver a Elliot apoyado en la pared con el rostro golpeado, esta sintió alivio, una felicidad indescriptible de que estuviera a salvo. Constance vio a Sebastian y se agarro de las rejas, ansiosa por abrazarlo y besarlo. Este estaba igual que Elliot. Ambas hermanas se miraron y ambas susurraron los nombres de sus amados.
Elliot

Sebastian

Estos al escuchar esas divinas voces se sobresaltaron y creyeron alucinar, pero al verlas, sin importar el maquillaje y el pelo corto las reconocieron enseguida. Elliot se puso de pie de inmediato y le dirigió una mirada a Evangeline que decía todo y reclamaba su contacto. Era sintiendo que la impaciencia y el deseo le pinchaban el pecho abrió rapidamente la cerradura. Se abrió la puerta y antes de que pudiera decir nada Elliot había corrido hacia ella, la había estrechado en sus brazos y le beso con pasión, hambre, deseo y con una felicidad sin limites. Evangeline con sorpresa al principio, fue cediendo al amor palpitante y sin igual que le inspiraba aquel joven y dejándose llevar por el deseo y el anhelo cerro los ojos con deleite y se derritió en los brazos de aquel hombre. Se abrazaron con mas fuerza y ternura con lagrimas de emoción en los ojos. Evangeline sintió como todos sus sentimientos salian a la luz, sus pensamientos se evaporaron y solo dejaron lugar al amor incondicional. Elliot se sentía en el séptimo cielo con sus fuertes brazos abrazaba a esa joven que era la única para el, sin desear soltarla nunca mas. No podía creer que la tuviera en sus brazos y el sabor y el contacto de sus labios le parecía igual de delicioso e inigualable que la primera vez que la beso. Nunca mas la dejaría ir, jamás.
Con Sebsastian y Constance fue lo mismo, pero ocn una pequeña diferencia de que ella lo beso a el. Cuando se abrió la reja se precipito adentro y le beso con gran placer, ahinco y dulzura, agarrándose de su cuello y cerrando los ojos para vivir aquel momento hermoso. Sebastian estaba impactado, pero no se quedo atrás, La estrecho contra su cuerpo y la levanto, con una mano en su espalda y en su cabello corto, acariciando este y dándose cuente de que era real y que ese ser celestial era solo para el. El cielo estaba naciendo en su interior y mientras mas se fundía y sentía el sabor exquisito de los labios de aquella mujer sentía que sus pies se elevaban del piso.

Elliot y Evangleine que aun estaban ensarzados en ese intercambio de emociones inexpresables en palabras poco a poco se fueron separando sintiendo el ardor en su piel y su respiración acompasado al palpitar de sus corazones. Se miraron encandilados y perdidamente enamorados.

Me debes una. Te salve la vida.

Murmuro en broma con una suave , dulce sonrisa Evangleine.

Ya la salvaste antes.

Le dijo el con emoción en la voz y una felicidad insondables, negándose a dejar de abrazarse. Cada segundo que habían pasado separados, la desesperación y deseo lo habían torturado, pero su propio temor , pero sobre todo por ella. Su corazón se negaba a ver la luz y aunque lo deseaba no podía consolar a Sebastian, que siendo mas joven parecía que iba a desaparecer o evaporarse  por la palidez y dificultad al respirar. Ambos se alimentaban de ese cruel y doloroso silencio, que  se esfumo de inmediato al escuchar esas voces. Al verlas sabían que ellas eran sus únicas salvadoras.
Te necesitaba tanto.

Sollozo Evangeline no pudiendo aguantar mas el deseo de apoyarse  y llorar todos sus pesares y desahogar su corazón herido.
Yo también, no te imaginas cuanto.

Le dijo con ardor él. Se quedaron asi unos minutos, hasta que unos gritos de afuera, sacaron de sus mundos a ambas parejas. Evangeline por un momento le costo recuperar la misma fortaleza y firmeza de antes, pero al mirar a Elliot y después a su hermana y Sebastian no dudaron mas. El alboroto crecía afuera y de repente un fuerte golpe en la puerta los sobresalto.

Debio darse cuenta de que faltaban las llaves.

Dijo con voz temblorosa y cohibida Constance con las manos temblorosas.
Si es así, es que demostró tener un mínimo de inteligencia. A ese guardia lo han engañado un monton de nuestros compañeros.

Le dijo Sebastian tomandole la mano con un sonrisa apaciguadora y dulce. Elliot se quedo pensando en las palabras de su amigo y para deleite y como alimento para la ansiedad de Evangeline, este sonrio de forma satisfactoria y dijo.

Y esta no será una excepción.

Los golpes en la puerte se volvían mas fuertes y hacían que los nervios de Evangeline y Constance se empezaran a enturbiar. Miraron a los muchachos y esto como si hubiesen acordado todo en una sola mirada les dijeron.

Escondandse en los rincones de tras.

Las chicas se miraron extrañadas, pero el ruido que generaba el estruendoso golpe y el hecho de que cada vez este parecía que iba a romper la puerta, no dudaron en hacer lo que les pedían. Desde el escondite Evangeline tomo a Constance de la mano y cerraron los ojos. Elliot y Sebastian se fueron a la puerta y tomando dos pistolas se miraron y al asentir abrieron la puerta de forma tan brusca que los soldados que estaban al otro lado cayeron y Elliot y Sebastian les golpearon en la cabeza con la parte de atrás de la pistola, dejándolos inconcientes a algunos. Los otros aunque aturdidos se abalanzaron contra ello y asi empezó la lucha. Los golpes retumbaban y eran arrojados al piso cada uno de los contrincantes. Evangeline que miraba aterrorizada la pelea se dio cuenta de que uno de los soldados que había quedado en el piso apuntaba a Elliot y Sebastian con una pistola. Al ver esto a Evangeline se le borro cualquier pensamiento de la mente. Sintió como algo caliente le arrasaba el pecho y le calentaba la cabeza. Sin darse cuenta corria hacia el soldado.

¡No!

Exclamo y se tiro encima de el. Este cayo de bruces el suelo con Evangeline encima. Esta aturdida por un instante vio la pistola y justo cuando la agarro el soldado la tiro para adelante. Evangeline cayo de espaldas golpeándose en la cabeza fuertemente sin poder evitar soltar un alarido. Elliot golpeo con todas sus fuerzas al soldado con quien peleaba y vio horrorizado que Evangeline no se levantaba. El soldado se paro y tomando la pistola de las debiles manos de Evangeline le apunto. Elliot le dio un golpe fulminante a su contrincante y le dejo inconciente y corrió hacia ella, justo cuando Constance con un fuerza nunca antes vista y firmeza se tiro sobre el soldado subiéndose a us espalda. Le tiro los cabellos y se apretó lo mas que pudo. El soldado se sacudia con violencia y en la confusión había dejado caer la pistola. Elliot que al llegar donde estaba evangeline, la tomo en brazos y su preocupación ante la palidez de ella le nublaba el pensamiento, vio con sorpresa  incredulidad a Sebastian que llegaba con una velocidad impresionante para agarrar la pistola justo cuando Constance cayo al suelo, poniéndose delante de ella. Este le dijo al soldado con un tono aspero y amenazante,

No te muevas o te vuelo la cabeza.

El soldaod se quedo petrificado y levanto las manos mientras retrocedía hacia la pared aterrorizado por la feroz mirada de Sebastian. Elliot estaba boquiabierto , pero sin quedarse quieto ayudo a Constance con una mano a pararse. Esta estaba en estado de shock por el golpe en el suelo y la situación en la que se había encontrado hasta que Sebastian la salvo. Miro a este sorprendida y preocupada de que saliera herido. Elliot le transmitia tranquilidad, pero hasta el no se dejana de sorprender con todos los temblores de su cuerpo al mirar a Sebastian. Miro hacia los laddos buscando algo, aunque no sabía muy bien que, que fijo su mirada en una bolsa de lona escondida detrás de un baul, Al ver que algo negro salía de esta a Elliot se le encendieron los ojos, como si una llama se le hubiese encendido en su interior y se hiciera presente en su mirada aguda y escrutadora . Sebastian aun parado con la pistola forme en la mano parecía haber pensado lo mismo, pero en el momento exacto en que desviaba la mirada, el soldado se le abalanzo.

¡Sebastian!

Grito Elliot, dejando rápidamente a Evangeline en manos de Constance y apartando a su amigo para que el soldado cayese de bruces al suelo golpeandose en la cabeza y perdiendo el conocimiento. Los dos amigos se separaron y miraron alrededor. Tenian la respiración agitada y el corazón les lattia a mil por segudno y justo en ese momento Constance los saco de su aturdimiento con un tono lleno de temor y suplica.

¡Rapido salgamos de aquí, Evangeline esta sangrando!

Eso hizo que Elliot saliera de ese estado y sintiera la preocupación  y la angustia car comerle el cuerpo al tomar a Evangeline en brazos y ver que un líquido caliente escurría en sus manos.

No, no, no puede ser.

Murmuro petrificado y apretando la herida de Evangeline. Esta se ponía cada vez más pálida y perdía las fuerzas. Fue entonces cuando Elliot estrechando a Evangeline dijo con un tono ronco y e impactante que dejo a Sebastian y Constance sin palabras.

Sebastian, Constance tomen a esos hombres y métanlos en la celda.

¿Qué planeas hacer?

Le pregunto Constance asustada y sobrecogida mientras Sebastian con dulzura le tomaba la mano.

Solo hagan lo que les dijo no hay tiempo. Hemos estado varados perdiendo minutos preciosos y Evangeline ha sido víctima de esto.
Dijo Elliot mirando a Evangeline con arrepentimiento. Sebastian pudo ver el miedo, la congoja y una pena en Elliot, que este no quería aceptar.

Vamos Constance

Le dijo. Esta no entendía que pasaba, pero hizo lo que se le decía. Mientras tanto Elliot se acerco a la bolsa, agachándose dejando a Evangeline apoyada y su antebrazo mientras tomaba con una mano la bolsa mirándola con inseguridad, pero también como si tratara de saber que pasaría. Sentía que con cada segundo que pasaba el peso de Evangeline iba aumentando, como si la vida se le estuviese escapando y no quedara más que su cuerpo y todas las ilusiones arruinadas. Al pensar eso algo le estrujo el pecho y miro a Evangeline, suplicando fervientemente con todo su amor que no se fuera de su lado. Rogo que no le robaran la oportunidad  de existir, de ser el mismo, porque sin Evangeline estaría perdido. No lo permitiría. La estrecho con más fuerza y le susurro.

Te sacare de aquí mi amor, no te dejare sola.

Agarro con firmeza la bolsa y mira a los demás que sentían como el pecho  les ardía y s como la angustia y un constante pavor les acechaba en cada rincón. Ambos miraron a Elliot implorando que dijera algo para ponerse en acción y ya dejar esa insoportable quietud. Elliot los miro con decisión, desafío y con una sonrisa confiado. Tenía los ojos encendidos por la pasión y con un deseo de no perder la felicidad. Al verlo Sebastian pudo ver lo que planeaba y sintió que por fin podrían salir de ahí, enfrentar la tormenta y escapar de la muerte. Constance que al principio se sintió exasperada y desesperada ante la falta de habla de Elliot, pero después por alguna razón sintió que había visto esa expresión, esa mano silenciosa e invisible que solo podían ver los que se hallaban sin rumbo, abandonados y anhelantes de ayuda y cariño en su hermana. No necesito más. Todos se miraron y avanzaron hacia la puerta. Fuera de esta se escuchaba el  alboroto y un peligro inminente.

Quieren que salgamos y demos la pelea. Bueno, pero después no se vengan arrepentir cuando salgamos victoriosos de este pozo sin fondo.
Murmuro como hipnotizado, con el corazón palpitando en cámara lenta y de forme atronadora. Una sonrisa nerviosa, pero llena de determinación y extravagante se asomo en los labios de Elliot, para cambiarla por una expresión seria y vehemente.

Cuando quieran.

Miro a Sebastian y este asintió. Él le murmuro a Constance que se agarrara fuerte de él y que por ninguna razón le soltara. Constance asintió con un matiz de extrañeza en la mirada que se profundizo al escuchar a Elliot decir con voz ronca y mirando a Evangeline.

Vamos a atravesar la avalancha.

Constance se agarro firme de Sebastian y le lanzo una mirada de esperanza y de cariño. Sebastian se la devolvió con creces y para hacer que esos sentimientos permanecieran firmes ante toda amenaza de la realidad tomo su mano es esperó el momento.

La puerta temblaba peligrosamente. El suelo vibraba por las pisadas de los soldados y por los barrotes de las ventanas empezaban a aparecerlas llamas de las antorchas y el brillo de las espadas. De repente la puerta se abrió inundando la habitación de gritos cargados de amenaza y ruidos de armas. Con la furia y la exasperacion al rojo vivo, Elliot y los demas salieron sintiendo empujones y usando todas sus fuerzas para no caer. Sentian sus cuerpos adoloridos, pero no les importaba. Lo único en lo que pensaban era en la salida, en el respiro. Se sentían ahogados y buscaban frenéticamente la puerta que de repente se había vuelto lejana. Elliot busco con la mirada a Sebastian  y Constance para asegurarse de que nada les había pasado. Al no verlos se asusto y sintió que sus pies tambaleaban y perdia el equilibrio. Apreto la bolsa, xasi enterrando las uñas para que nadie se la arrebatara. Entre los soldados Constance y Sebastian luchaban silenciosamente contra los impactos. Constance sentía los ojos llorosos y se sentía cada vez mas pesada. De vez en cuando se mareaba y creia que de iba a desvanecer, pero entonces Sebastian le apretaba la mano. Faltaba poco, pero parecía eterno y justo al llegar a la puerta y sentir el fresco de la noche en su piel y respirar aire puro Constance no pudo aguantar y tropezó con unos arcones repletos de bolas de cañon y cayo al suelo inhalando todo el aire posible causando un ruido que por un momento las hizo quedarse petrificados ya que el tumulto de adentro también se detuvo. Constance sintió que un escalofrio la martirizaba los huesos. Miro atrás y se quedo lívida al ver lo que pasaba. Todos se precipitaron donde ellos. De repente sinti oque alguien le tomaba del brazo con fuerza y la arrastro con ímpetu. Constance se sentía mareada y ahogada.

¡Sebastian corre a loa caballos!

Grito Elliot con un tono imperativo y tan cargado de apuro y duro que hizo que a este le recorriera una corriente que le causo un temblor en el cuerpo. Constance se sintió sacudida con esta voz, como su hubiese sido un terremoto. De repente se escucho un dispara que por poco le alcanzo los talones a Constance y asi siguieron sucediendo amenazando a sus victimas, esperando el placer mortífero que igualaba a sus dueños en que hirieran a los inocentes. Constance al sentir que uno pasaba cerca de su rostro grito de espanto y solto un leve sollozo. Se sentía morir y sus pies cada vez se volvían mas torpes y se doblaban causándole un dolor infernal. Le dolia el brazo que Sebastian le tenia agarrado y sentía que un sudor frio le corria por la frente. Sebastian corria tan rápido como sus pies se lo permitían y trataba de mantener la calma ante los disparos, pero las manos le temblaban y apretaba  el brazo de Constance para descargar el agitamiento, exasperación y el deseo de sacar a su amada de ahí. El suelo estaba iluminado por el fuego fosforescente de las antorchas. Su calor hacia que Elliot le fuera atractivo y sintiera un impulso indescriptible de acercarse y lograr su cometido, pero ¿Cómo podía hacerlo sin parar de correr? De repente diviso los caballos, pero no sintió ningún alivio ya que de todos modos los seguirían y les darían caza, todo seria inútil Al pasar corriendo al lado de un roble que se encontraba en el centro de el patio y que tenia unas sogas colgando, Elliot sintió que un cuchillo le desgarraba aquel nubarrón que le nublaba la mente y un monton de ideas lo invadieron y sintio que la falta de aire y aquella sensación le hacia doler la cabeza, pero súbitamente una idea se la apareció y la sintió como un balde de agua fría. Miro a Evangeline y sintió que un nudo se le formaba en el estomago. Si hacia lo que se le había ocurrido, Evangeline correría peligro y nunca se lo perdonaría. Una cruda batalla se libraba en su interior y le causaba que unas puñaladas certeras en el pecho le hicieran sentir una desesperación e indecisión crecientes. Cuando pensó que ya no podría aguantar mas, un tacto que conocía muy bien y que tanto temía no volver a sentir hizo que de un segundo a otro viera la luz. Evangeline que había recuperado el color y se sentía mucho mejor aunque todavía un poco mareada, le miraba a los ojos transmitiendole calma y seguridad. En sus ojos se veian las palabras: hazlo, yo estoy contigo.


Es imposible poder describir las emociones de Elliot en esos segundos por la confusión y la catástrofe que los rodeaba, pero en una forma de demostrarle le apretó la mano con cariño. Los dos asintieron con la cabeza  y justo al llegar a los caballos se dieron la vuelta hacia el otro lado. Sebastian y Constance los miraron atónitos y preocupados, pero al ver como Elliot ladeo la cabeza y les guiño un ojos, decidieron seguir el juego, el que fuera. Sebastian ayudo a Constance a subir al caballo y cuando esta estuvo arriba los busco con la mirada, pero fue inútil ya que Sebastian hecho andar el caballo, tomando por las riendas al otro. Los soldados que los perseguían se dividieron en dos grupos sin darse cuenta de que estaba cayendo en la trampa de Elliot. Este formulaba cálculos y miraba para atrás para asegurarse de que todo marchaba según sus planes. Al ver que los perseguían un grupo de ellos y que a Sebastian y Constance también, sonrió con satisfacción y miro Evangeline con ilusión y certeza, esta pudo ver que algo tenía en mente y al ver que se acercaban al árbol y que Elliot miraba fijamente una rama, le asalto la confusión, pero lo que más la extraño fue el polvo negro que se esparcía detrás de ellos. Mirando alternativamente a Elliot y el polvo preguntas se le aparecían, pero justo cuando iba a preguntar sintió como con una rapidez asombrosa, Elliot la paso a su espalda y justo cuando el circulo que estaba creando se iba a cerrar al mismo tiempo en que Sebastian  y Constance lo cerraban también del otro lado, Elliot salto y se agarro ágilmente de la rama. Evangeline se agarro fuertemente, con el susto y la sorpresa  haciéndole palpitar el corazón aceleradamente y con una sonrisa nerviosa en el rostro. Elliot la ayudo a subir a la rama y ambos vieron como los grupos de soldados chocaban y uno de ellos soltaba una antorcha que cayó justo en la pólvora esparcida en el suelo causando que el fuego se esparciera rápidamente formando un circulo en llamas que los dejo atrapados alrededor del árbol. Mientras Elliot y Evangeline veían esto, un silbido les llamo la atención y vieron a Constance  y a Sebastian esperándoles. Sin perder tiempo Elliot tomo de la cintura a Evangeline y salto a la otra rama. Evangeline que aun estaba aturdida por lo que había pasado trataba de igualar la rapidez de su amado. Al llegar a una rama que quedaba frente a Sebastian y Constance, Elliot tomo las cuerdas que había visto y le pasó un extraño a Evangeline y con rapidez ato el otro extremo a la rama en la que estaban. Una vez que terminaron Evangeline fue a su lado y trago saliva al ver la altura, pero al sentir como Elliot la atrajo a su lado por la cintura, se sintió protegida de todo miedo y se agarro de sus hombros. Se miraron con pasión deseando lo mismo, se sonrieron y juntos contaron hasta tres para después saltar y con la cuerda llegar hasta fuera del circulo. Cuando llegaron al suelo ambos se abrazaron fuertemente y por un momento se negaron a soltarse hasta sentir que los soldados empezaba a reaccionar y los ruidos del los caballos. Elliot subió a Evangeline y luego él. Sebastian lo miro cansado, divertido y con reproche, pero le lanzo una sonrisa. Elliot se la devolvió, contento a más no poder. Las hermanas se lanzaron una igual, pero también al igual  que la de ellos cargada de cariño. Ambas parejas empezaron a cabalgar lo más rápido posible, internándose nuevamente en la oscuridad de los árboles y  esta vez con el sentimiento de victoria y de amor y felicidad insoldables. Evangeline apoyaba la cabeza en la espalda de Elliot y a pesar de que sus ojos le rogaban el sueño  aun no podía concedérselos. Se agarraba con fuerza de la cintura de él, sintiéndose realmente esta vez libre de verdad.

jueves, 29 de diciembre de 2016

Capitulo 17

Evangeline veía a la persona en el espejo  y a pesar de todo tardo en asimilar que esa persona era ella. En el espejo se le podía ver con el cabello corto con una expresión en los ojos que encerraba una inesperada sorpresa, decisión, pero también sin embargo una pena que le oprimía el pecho al pensar que su hermano no estaría con ellas para compartir los momentos felices  felices y llenos de esperanza y amor que había soñado todos juntos en aquella casa. Aquella casa en la que habían pasado tantas cosas. Si bien Evangeline vio su caso como un lugar en el que se sentía apartada y despreciada, sin embargo también invadían recuerdos felices en que junto a sus hermanos habían logrado crearse un hogar particular para ellos, en el que se daban confianza, consuelo y el apoyo que tanto deseaban, Recuerdos de cuando Evangeline estaba asustada de dormir en aquella habitación sola, sin nadie que le deseara buenas noches y deseaba con todo el corazón que alguien le cantara una canción de cuan, que le acariciaran, que la quisieran. Empezaba a llorar en silencio, pero con cada ruido o algo que hacia que la luz de la vela se apagara su dresesperacion aumentaba y su llanto también. Hasta que como si hubiese escuchado el llamado de su hermana, aparecia Damian con una vela encnedida y le abrazaba y tranquilizaba con una voz tan serena y llena de un tono melosos y compasivo que hacia que poco a poco Evangeline se durmiera. O también cuando el le enseñaba a leer y inventaba cuentos y fantasias ocn todo lo que tenían alrededor. Evangeline y Damian compartían lo que cada uno tenía y así sin darse cuenta empezaron a formar una familia en la que ellos dos, hasta la llegada de Constance, eran los integrantes. Cuando Constance llego Evangeline supo que sería su turno y ansiosa la acogió en sus brazos cuando la niñera no miraba. Le contaba cuentos, pasaban las noches en vela hablando, contándose secretos, jugando y a veces solo con la compañía de una y en pleno silencio cada una metida en sus pensamientos se sentían felices y llenas de tranquilidad y no en soledad.

Evangeline sintió como sus manos temblaban y sus ojos se empezaban a empapar. Le dio la espalda al espejo y contemplo la habitación y pudo ver como todos los recuerdos volvia. Al verla sintió las lagrimas recorrerle el rostro y trato de espantar la pena. De repente sintió que alguien le tocaba el hombro. Tranquila sin alterarse, miro a Constance que también tenia perdida la mirada en la habitación.

Son tantas cosas las que he vivido aquí, parece que he vivido aquí toda mi existencia.

Dijo tanto para si misma como para su hermana. Evangeline medito las palabras de ella y sonrio con complicidad. La entendía perfectamanete. Veintidos años habían pasado ahí  y le parecía ser demasiado madura para su edad, llena de tantas experiencias tanto alegrtes como tristes. Pero en su mente y corazón acudieron las nuevas sensaciones y sentimientos que la habían hecho tan feliz y llena de vida. Tan llan de necesidad, de sentirse necesitada y querida por alguien, tan llena de amor. Los momentos con Elliot se encendiron en su corazón y como si fuera leña aumentaron el fuego y calidez en su pecho, haciéndole sentir un cosquilleo por todo el cuerpo y que sensación que la había acurrucada antes le llamaran con insistencia para que dejara de llorar y que fuera valiente. Tenia que serlo para seguir adelante y lograr sus sueños junto con todos los seres queridos que la rodeaban.

Pero la vida nos ofreció otras nuevas sensaciones que experimentar y deberíamos aferrarnos a ellas, porque el corazón nos los pide y guardar las expriencias buenas del pasado con cariño.

Aunque el no es…

Iba a decir Constance, pero se le ahogo la voz. Pensaba y sentía lo mismo que Evangeline. Mientras mas pensaba en Sebastian y la libertad que deseaba para vivir su amor, se sentía alentada y cada vez mas decidida, pero el recordar a su hermano hacia que sus ánimos recalleran y se sintiera desdichada. Evangeline pudo ver esto y parándose de la silla, le tomo el rostro con las manos y contemplo el corte de su hermana. Sonrió con dulzura y comprensión y le dijo con un leve temblor, pero también con determinación.

El esta con nosotras y siempre lo estará. Debemos pensar en lo que viene y asi le haremos justicia: siendo felices y lucnado por lo que el se sacrifico. Así podrá estar en paz.

Constance se quedo viéndola y se quedo pensado, buscando en su corazón la respuesta. Al sentir a este latir con ansiedad, pero ya sin angustia y dolor supo que estaba lista.

¿Preparada?

Le pregunto Evangeline con una mirada tranquilizadora y de animo. Constance asintió y dijo.

Hagamoslo.

Afuera de la habitación los guardias que vigilaban sin tanta atención y se estaban quedando dormidos, fueron repentinamente espantados por un grito y un ruido estremecedor. Atontados y con la piel de gallina por el susto, los guardias tomaron aire u a continuación escucharon.

¡Ya no vale la pena vivir!, ¡apartate si no quieres que te mate también!
¡No Constance no lo hagas!

Gritaban las dos hermanas. Los guardias inseguros se miraron sin saber que hacer, pero al escuchar un chillido desgarrador y como alguien caia al suelo, entraron a la habitación de inmediaro, dandoun portazo. Al entrar encontraron un enorme jarron roto en el piso y muchas otras cosas esparcidas. En medio de la habitación de espaldas estaba Evangeline tirada en el piso con los cabellos esparcidos por el suelo. Tenia roda la cara palida y los ojos abiertos. Los guardias que consternados miraban esta escena, no se dieron cuenta de que Constance escondida en un rincón avanzaba hacia ellos con un pesado libro en las manos y justo antes de que levantaron la mirada, Constance les dio con todas sus fuerzas en la cabeza para noquearlas. Los guardias cayeron a un lado uno encima de el otro inconcientes. Evangeline se levanto sacandose los cabellos que había amarrado formando una peluca, miro a los guardias y les tomo el pulso. Constance los escrutaba ansiosa y temerosa de que se le hubiera pasado la mano.
¿Estan bien no?

Pregunto nerviosa, bajando los brazos y dejando caer el libro en la cama. Evangeline le tomo el pulso al otro y le dijo de forma tranquilizadora.

Solo estan inconcientes, tranquila no les pasa nada.

Constance suspiro aliviada. Evangeline se para y le apuro.

Apresurate, saquemosle la ropa antes de que vuelvan en si.

Constance se quedo pasmada por un segundo, pero volviendo a la realidad le empezó a sacar la ropa al uno de los guardias con los ojos entrecerrados y tratando de que no le temblaran las manos. Evangleine hacia los mismo con el otro, pero de forma tan rápida que cuando Constance había terminado con el otro, ella ya se estaba desvistiendo. Constance se maravillo de su rapidez, pero no dijo nada y la imito. Después de diez minutos, sus vestidos estaban tirados en la cama y se miraban con un leve sonrojo, pero al mismo tiempo serias. Tomaron a los guardias y los arrastraron por los abrazos a los postes de la cama. Tomaron unas cintas para el pelo del velador de Evangeline y los ataron a ellos de las manos, para después atarles los pies. Evangeline fue la primera en avanzar seguida de Constance que trataba de que el estomago le dejara de crujir de nerviosismo. Abrieron la puerta con lentitud y antes de salir vieron de un lado a otro de pasillo y una vez que se aseguraron de que no hubiera nadie salieron. Constance saco del bolsillo del uniforme algo de maquillaje que había tomado antes de irse y le susurro a Evangeline.

Hora de completar el disfraz.

Así maquillo como hombre a Evangeline lo mejor que pudo y luego a ella misma. Una vez listas avanzaron por el pasillo con un paso firme y atentas a todo. Bajaron las escaleras apretando las manos y tragando saliva. Cuando llegaron recibidor alguien las detuvo en la puerta. Evangeline reconoció esa voz y se le erizo toda la piel y sintió que una súbita oleada de rabia la invadía. Era el soldado que la había golpeado.

¿A dónde se dirigen?

Les pregunto con tono imperativo. Evangeline y Constance al principio callaron y se dieron vuelta para ser interrogadas. Con la mirada ligeramente baja, para que no las reconociera del todo, Evangeline respondió con una voz ronca.

Las señoritas no se sienten muy bien, parecen estar enfermas.
Ellas nos pidieron ir en busca de un medico.

Le apoyo Constance también con voz ronca. Tratando de eliminar el temblor en la voz
¿Y se puede saber quien les dios permiso para que se retiraran sin  sin el consentimiento de sus superiores?

Le pregunto con desconfianza y agudeza el  soldado. Evangeline y Constance se quedaron mudas, pero en ese momento escucharon.
Yo, joven.

Evangeline y Constance miraron de donde venia la voz y casi no pudieron evitar lanzar una exclamación. Su madre había hablado, las estaba ayudando. Constance con la sorpresa y la extrañeza en el rostro miro disimuladamente a su hermana. Ella no supo devolverle la mirada, estaba muy tensa y miraba a su madre y al soldado.

¿Disculpe madame?

Le pregunto el soldado educadamente, pero igualmente atonito. La madre de Evangeline y Constance con el semblante frio y sereno le dijo con 
imperatividad.

Yo les estoy dando permiso, ¿es acaso raro?

No, pero su marido nos dijo…

Estaba explicándose el soldado, pero esta le interumpio con un tono cortante y que no dejaba lugar a replicas.

No  me importa. La salud de mis hijas es mas importante que esto. Al final y al cabo van a buscar un doctor ¿no?

Esto ultimo lo dijo mirándolas a las dos. Estas se miraron y al unisono dijeron.

Por supuesto.

Su madre miro de nuevo al soldado y le dijo

¿pueden irse? , antes de eso quiero que me dije a solas con ellos, para decirles donde queda el doctor.

El soldado miraba a esta con perplejidad y dudo un segundo, pero al ver la mirada de advertencia asintió y dijo.

Si así lo desea madame.

Se retiro y entonces el cambio en su madre termino por acabar ya con los limites de la sorpresa y el desconcierto. Corrió hacia ellas y disimuladamente las abrazo para que el otro soldado no sospechara. Las abrazo con un cariño y calidez como nunca antes lo había hecho, al menos no en sus recuerdos mas lejanos.

Perdonenme por haber sido así todos estos años, lo lamento tanto. Todos estos años siendo así de poco cariñosa y hasta creo que mala con ustedes, cuando en realidad es que las quiero con locura. No tiene sentido y tienen todo el derecho a odiarme, pues no merezco el ser su madre. Pero en parte fui así, porque no supe defenderlas de aquel desgraciado, porque yo misma tenia miedo de que haciéndolo el se desquitara mas con ustedes para hacerme daño. Su padre me camio de la peor forma. Cuando me case con el, yo no lo amaba en absoluto, pero yo no tenia la valentía y el amor propio que se tienen ustedes. Crecí viendo a mis padres comportarse de la misma forma, por lo que para mi el expresar el cariño siempre fue una dificultad y cuando viví con su padre no hubo mucho cambio. Se que no es una excusa, pero les juro que aunque parecía que no me importaban siempre las denfendí cuando no miraban, porque para mi ustedes son lo mas sagrado y lo único que ha valido la pena vivir, al igual que Damian. Yo las adoro y siempre lamentare no haber podido ser la madre que ustedes se merecían. Lo lamento tanto.

Les susurro con la  voz tomada y entre sollozos aguantados. Evangeline miro a los ojos a su madre, esos ojos arrepentidos que siempre para ela habían sido frios, pero que ahora mostraban un cariño que no creyó que pudieran transmitir con tanta pureza y profundidad. Pensó en todos los momentos con ella y dándose cuenta de algo que nunca antes se le había ocurrido. Su madre bien pudo haber sido poco cariñosa, dura y fría, pero en verdad nunca las había despreciado como su padre. Ella solo estaba en silencio y parecía que estaba de acuerdo con todo lo que su esposo hacia, pero ahora se daba cuenta de que no era así. También recordó cuando ella las había intentado defender de su padre y como había sido tratada. La marco de su intención desesperada por ayudarlas y protegerlas estaba reflejada en su rostro, donde había quedado la marca de una mano sin compasión ni afecto y le herid en su cabeza que le hizo ver que quizá no era la primera vez que recibía un golpe de su marido. Los corazones de Evangeline y Constance estaba aun mas impresionado y emocionado, que todos los conflictos que habían tenido con su madre se disolvieron por esta revelación tan especial e intima. Sus corazones se llenaron de compasión, amor y perdón para su mamá. Ahora pudieron ver que su madre también vivía presionara de su vida y se sentía triste y miserable. Evangeline y Constance le correspondieron el abrazo con fuerza y en silencio lloraron de emoción junto con su mama. Esta se sintió feliz al recibir el perdón de sus hijas y también de que ahora pudieran comprenderla. Jamas podría perdonar lo que su esposo le había hecho a Damian. Ese dolor en el pecho no la dejaría nunca, la acompañaría hasta el día de su muerte. No podía dejar que sus hijas se fueran sin aclararles todo y pedirles perdón. Se quedaron unidas en ese tierno abrazo hasta que su madre se separo y mirándolas con alivio, afecto y orgullos les dijo.

Estoy muy orgullosa de ustedes. Las quiero mucho, son lo mejor que me ha pasado en la vida, al igual Damian. Nunca lo olviden.

Evangeline y Constance sintieron que sentimientos que soñaron, pero que nunca pensaron iban a vivir con su madre florecían como capullos en una fresca y hermosa primavera, Sintieron una alegría sin limites y también congojo por el momento. La miraron con una mirada llena de terneza y amor.

Las quiero y quiero que sepan que sea cual sea el destino que elijan ese amor nunca disminuirá.

Les dijo su madre con la voz cortada y débil. Evangeline y Constance la abrazaron otra vez y la besaron con ternura, pero decidieron que eso fuero el ultimo abrazo.

Ahora vayan, sean libres.

Les dijo su madre sonriendo. Les acaricio el rostro y les beso la frente con mimo. Evangeline y Constance a duras penas podían aguantar el llanto, pero dócilmente se separaron y abrieron la puerta. Antes de salir Evangeline le dijo a su madre mirándola a los ojos.

Volveremos por ti mama.

Le dijo Evangeline y Constance agrego con dulzura y seguridad.

Te lo prometemos.

Su madre les sonrió llena de felicidad con los ojos brillosos.

Las quiero.

Les dijo

Nosotras también.


Dijieron al unisono las dos y se fueron. Al salir, sintieron el viento frio invadiéndoles el cuerpo y serenándoles el corazón. Subieron a sus caballos que había dejado a disposición de los soldados. De repente vieron que otro grupo de soldados se iban en una carreta. Evangeline y Constance se miraron, se asintieron y empezaron a seguir a los soldados. Agarradas fuertemente de las riendas se dirigieron a su destino.