Capitulo 6: Nos tenemos a los dos
Elisa no
sabía que decir. Todos esos años ella creyó que había sido la única en tener
que soportar un dolor tan grande que su corazón en algún momento no lo iba a
poder aguantar más y que iba a soltarlo todo, pero aunque quisiera hacerlo
algunas veces, sobre todo en las noches cuando el recuerda de la muerte de sus
padres se le hacía tan violente y clara como la luna, sabía que sus hermanos no
querían verla sufrir. Se sentía como una cobarde. Isaac e, cual había guardado
ese dolor durante tan poco tiempo se lo había contado por su insistencia cuando
ella prácticamente se había cerrado respecto a una parte de su vida. La pena,
la lastima y la rabia crecía en ella de una forma increíblemente rápida. Aunque
no lo veía sabía que estaba llorando como un niño, un niño pequeño que acaba de
perderlo todo. Elisa sentí las lagrimas que querían salir, pero no quiso
llorar, esta vez ella quería ser la fuerte. Tomo la mano de Isaac con dulzura y
le dijo.
Llora
El la
miró con los ojos brillantes
No sé qué
decirte, te comprendo y aún así no sé qué decirte. Ese tipo de dolor que se te
clava en el corazón y que no quiere salir lo he sufrido durante seis años y
durante todo ese tiempo me encerré en una oscuridad llena de soledad y pena que
yo misma cree. Pero tú, tu Isaac fuiste el que me salvo, no tienes idea de lo
importante que eres para mí. Tu y la música son un ángel del cielo, aunque no
pueda verte te siento así. Nunca en mi vida he vuelto a sentirme tan llena de
ganas de vivir y de abrazar al mundo que tan escondido quiere que estés sea o
no sea por tu bien. Yo ya no quiero esconderme, quiero ayudar, quiero que la
gente sepa que a pesar de ser ciega tengo agallas y fuerzas para salir
adelante, que yo… quiero volver a ser parte de este mundo y vivir cada instante
de mi vida a todo lo que de y no dejar que nadie me diga si merezco o no el
milagro de vivir que nos da Dios todos los días. Isaac, tú me diste todo eso y
más y yo, no solo por cuan agradecida estoy, te ayudare a salir de esto, de
esta pena, como tú lo hiciste conmigo mi querido salvador.
Le dijo
con pasión y un profundo sentimiento de amor.
Quiero
ser parte de ti.
Le dijo Elisa
como un ruego. El tenía lágrimas en los ojos y la miraba como si no pudiera
creer que un ser tan maravilloso y encantador estuviera a su lado y le dijera
aquellas palabras tan esperadas en su vulnerable corazón. La miraba de una
forma tierna, compasiva y llena de amor.
Ya lo
eres, desde que te vi por primera vez
Le
susurro sonriéndole. Elisa sintió un cosquilleo y un calor agradable recorrerle
el cuerpo. Se sintió abrazada por un fuego inmenso que le calentaba el pecho y
hacia que este latiera de una forma tan
estruendosa que parecía que en cualquier momento no lo iba a poder controlar.
El se acerco y todos los sentimientos que tenía Elisa aumentaron. Sintió como
su respiración se hacía cada vez más cercana, su aliento le rozaba la mejilla
causándole cosquillas, sintió su nariz fría tocándole la suya y como sus labios
se unían a los suyos. Al besarla Isaac sintió que tocaba el cielo, que un
montón de fragancias que lo arrullaban. La abrazo y la atrajo hacia él,
como si temiera que se escapara, pero Elisa
ni siquiera lo intento porque deseaba a Isaac con toda su alma. Con fuerza lo
tomo de la espalda y poco a poco el beso se hizo más ansioso y lleno de pasión
y de amor. Se separaron levemente y Elisa le dijo como despertando de un sueño.
Gracias
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