viernes, 30 de diciembre de 2016

Capitulo 19

Evangeline abrió lentamente los ojos y contemplo donde se encontraba. Sentia una suave brisa de viente que entraba por una ventana de una esquina, donde la luz de las estrellas, tan celestial como nunca antes inundaba la habitación dándole un efecto de ensueño, como si aquella habitación estuviera lejos del mundo real, como Evangeline no la había visto nunca. Esta se reflejaba en el suelo dándole un color azulado y celeste que se mezclaba con la luz de una vela. La cálida luz de la chimenea emanaba una sensación de calor hogareño y  quietud. Esta crepitaba y hacia que a Evangeline le causara unos escalofríos agradables, ya que en su imaginación parecían susurros de un ser mitico que le trataba de dar aquel toque encantado a aquella habitación. Esta estaba hecha de madera y la conformaban una cama en la que Evangeline estaba acostada, una mesa que estaba al lado de la cama en posición frontal, detrás de ella había un pequeño armario y unas cajas repletas de libros, papeles y unos pergaminos con ilustraciones a medio terminar y otros ya acabados. Poco a poco Evangeline se levanto y al sentir el tacto de unas manos, se volvió hacia atrás y lo vio. Aquellos ojos que la miraban con dulzura, placer y alivio. Esta le devolvió la mirada y de repente al verse presa de su amor hacia él, el deseo de su corazón y alma de desahogarse lo abrazo y empezó a llorar con un monton de sentimientos mezclados, pero que deseaban lo mismo: consuelo. Elliot al principio de quedo levemente sorprendido, la comprendió y le devolvió el abrazo con cariño y delicadeza, pero también con el anhelo de sentir su piel cerca de la suya. Asi estuvieron un rato, el sintiendo sus lagrimas en su ropa y sus sollozos entrecortados y ella el calor que tanto necesitaba.

Elliot, me siento tan mal.

Sollozo Evangeline al recordar lo que paso con su padre, la noticia de su hermano y el recuerdo de su madre. Al recordar a su madre sintió rabia y nostalgia, por sus palabras, al recordar a Damian una pena inconsolable y una negación constante y con su madre una culpa sin explicación y miedo por dejarla con aquel ser monstruoso.

Todo se desmororna y no se que hacer, me siento tan inútil.

Lloraba esta. Elliot sintió un nudo en la garganta al verla asi, pero al escuchar lo ultimo la tomo con delicadeza de los hombros y le sonrio con dulzura y animo, la miro fijamente a los ojos y le limpio las lagrimas, para después decir.

No vuelvas a decir eso, tu eres el ser mas especial y valiente que he conocido. No te vuelvas a decir inútil. Me salvaste muchas veces, eres la mas necesitada para mi.

Evangeline lo miro con los ojos brillantes y con una ligera sonrisa en sus labios al oír sus palabras que fueron para ella como un bálsamo que alivio el ardor de la pena.

Yo estoy aquí para ti y nunca mas me separare de ti, te lo prometo. Cuentame que pasó , comparte tus penas conmigo.

Le rogo con un tono paternal y de anhelo. Evangeline sonrió y suspiro para luego contarlo todo.

Durante unos minutos, los abrazos, los paretones de mano y las miradas de consuelo, pena y comprensión fueron lo que a Evangeline le dio la valentía para continuar. En algunas partes Evangeline trataba de ocultar sus verdaderos sentimientos y sensaciones que había vivido, enmascarándolos tras la fortaleza y la indiferencia, como había estado acostumbrada, pero tan solo la presencia de Elliot, la hacia sentirse vulnerable y que involuntariamente las palabras salieran de su boca llevada por el deseo y la necesidad de descargar toda la pena, inseguridad, rabia, exasperación y amargura que la habían acongojado en  los últimos veinte y un años de su vida. Elliot no se sentía digno de escuchar todo l oque le contaba, ya que el mismo sabia que el le escondia cosas y le doli, pero también le conmovía que aquella criatura que adoraba con locura le contara sus padecimientos. Al verla sufrir asi, llorando sin para en carne viva solo podía sentir dos sentimientos que le hacían temblarr y el no dejar de abrazarla: ira y remordimiento. Ira por las duras palabras que su padre la había dicho, el querer ir allá  mismo y golpearle para mostrarle la locura e injusticia que cometia al tratar a su hija de esa manera y remordimiento al no contarle sus secretos y lo que sabía de Damián. Esto ultim0 le quemó  la garganta al escucharla decir con culpa y la voz ronca por el tanto llorar.
Se fue, se fue para siempre y nunca pude saber lo que escondía. Me siento tan mala hermana y tan miserable al saber que pude ayudarlo y también mal porque no le pude despertar su confianza. Me duele tanto Elliot, el saber que no pude ayudarlo, que no confio en mi y que no pude estar ahí para el. Soy una mala persona.
Frente a esto Elliot no se pudo aguantar y decidió sacarla de ese engaño de una vez y hacerle ver que ella no era culpable de nada y contarle lo que su corazón anhelaba que ella supiera.

No digas esas cosas, no son para nada ciertas…

¡Claro que lo son! , fui injusta con mi mamá al tratarla asi sin ver la realidad.

Replico sin querer escucharlo ella, pero el exclamo con aquel tono que arrasaba con todo.

¡Basta! No quiero que digas esas cosas atroces de to, no me gusta, no lo soporto. Evangeline, ¿existe acaso la perfección? ¡no!, yo mismo tuve que comprobarlo con mis propios ojos. Tú no eres culpable de nada, es la vida la que te juega estaos males pasares sin tener en cuenta tus sentimientos. ¿Cómo tu ibas a sospechar tanto de Damián y lo de tu madre? Damián trato de protegerte ya que sabía que esto te pondría en peligro, no es que no confiara en ti, te aseguro que no, porque tú eras muy importante para él al igual que Constance. Por eso nunca les conto nada, porque sabía que tu padre las trataría así. El trato de protegerlas de la horrenda realidad, pero no pudo, no se puede ocultar la verdad. Y tu madre, ¿acaso ella te mostro su realidad’ ella se lo guardo y no confió en ti. Sé que es difícil, pero no me explico porque nunca les demostró su cariño y las trato de esa manera, par eso no hay excusa y ella lo sabe, por eso el arrepentimiento. Evangeline se que tú sientes, que tuviste que haberlo visto, pero no es posible saber todo, solo eres un ser humano y te aseguro que después de tantos años viviendo en ese “hogar” también a mi me hubiese costado darme cuenta. Te digo la verdad porque yo también paso por lo mismo y n o quiero que tú te culpes y te tortures a ti misma como yo lo hice, no quiero y no te lo permito. Mi amor te amo tanto que no deseo que te causes mal y por eso te lo digo, no quiero que te pierdas y te maltrates a ti misma, porque no te lo mereces y me moriría antes de verte así. Por favor no lo hagas.

Esto ultimo lo dijo casi como un ruego desesperado y con la voz quebrada ante esas imágenes en su cabeza al recordar esos momentos dolorosos por los que el había pasado. Evangeline estaba impactada y de un momento a otro, su pena le pareció algo menor y se dio cuenta de cómo él había sufrido. Se dio cuenta de que tenia razón, aunque una parte irrazonable de su ser seguía tratando de que la pena y la culpabilidad entraran a su corazón, pero era cada vez las débil. Poco a poco fue recobrando cada palabra y due entendiendo el dolor y el sufrimiento en las palabras de él y el hecho de que conocía a su hermano, pero decidió que no debía interrogarlo sino dejar que las palabras salieran por si mismas como a ella le había pasado. Tomo a Elliot de los hombros acariciándolos, tratando de sacar el peso que estaba instalado de forma invisible, pero igual de invariable y desgarrador, para luego susurrale con delicadeza y dulzura.

No te lo guardes, cuéntame.

Elliot ante esas palabras no se lo guardo mas y se decidió a dejarlo ir de una vez, a romper esas cadenas asfixiantes que lo perseguían desde hace años y que no le dejaban volar y alejarse de aquel pasado tormentoso e inmaculadamente perseguidor y torturador y por fin darle la confianza que ella se merecía desde que se dio cuenta de cuanto la amaba. Emmpezo a contar con voz débil, como si temiera que los espiritus del relato a contar aparecieran de las paredes o de la noche  y lo castigaran por atreverse a escapar de sus garras.
Sucedió hace tanto tiempo y pensé que el tiempo lo borraría, pero no, era algo que estaba incrustado tanto en mi mente como en corazón. Los recuerdos y sucesos de aquel día me fueron tan atroces que el solo evocarlos me enfermaba y que tuviera una crisis nerviosa.

Elliot suspiró y miró uno de los dibujos que estaban en la pared. Evangeline siguió su mirada y lo vió. Supo enseguida que lo había pintado una mujer, por los trazos, toques y los colores que había usado y fue entonces cuando comprendió de donde provenía el sufrimiento de él, pero no dijo nada, solo se acerco y lo miro a los ojos animandolo a seguir. Este la miró inseguro, pero después agradecido.

Yo, antes de todo esto, vivía con mi madre, mi padre y mi hermana que fue la que pintó eso y que es el único recuerdo que me guardo de ella y que me queda. Al principio cuando era pequeño pensaba que vivíamos como cualquier familia normal, pero a medida que fui creciendo me dí cuenta de algunas cosas. Discusiones nocturnas, algunas miradas u las visitas de sujetos que me daban mala espina. No sabía que pensar y mientras más tiempo pasaba mas me inquietaba. Nunca hable de ello hasta que paso algo que lo cambio todo. Me hice amigo de un muchacho que quería lograr lo mismo que nosotros ahora: que no hubiera diferencias por la clase y que todo fuéramos iguales. Yo le escuchaba fascinado e ingenuamente sin saber que era un secreto le contaba todo a mi padre aún confiando en él. Todo me parecia que iba bien, hasta que un día al llegar a la casa de mi amigo vi como se lo llevaban a su padre y a él también. Cuando me acerque más para ayudarlos, alguien me tomo por detrás de los hombres y vi a mi padre con una expresión que me horrorizo. Mire alternativamente a él y a mi amigo. 
Fue entonces cuando lo entendí y fue la felicitación de uno de los oficiales que lo confirme todo.

Gracias camarada, no se que haríamos sin usted.

Yo no podía perdonarlo, sobre todo después de lo que respondió.

Mi hijo fue el que hizo todo.

Mi amigo y su padre me miraron de una forma que hasta hoy me duele en el alma. Me miraron con incredulidad, odio y decepción. Yo rogue con todas mis fuerzas que los soltaran, que no era verdad, pero mi padre me arrastro fuera de ahí y nunca mas los volví a ver. Al llegar a casa, dicuti con él, le grite cosas horribles, de las que no me arrepiento. El se burlo de mi, pero pude ver que le dolían mis palabras. Nunca lo perdoné y pensé que tampoco haría lo mismo con mi madre, que sabía lo que mi padre hacia y nunca me advirtió. Me duele tanto y me siento tan injusto cuando no la escuche, pero al igual que ella tampoco actuo bien, yo no lo hize de mejor manera. Me deje llevar por la rabia, el dolor y la pena. Ella no trato de explicarme hasta que decidi marcharme. Lo hice una noche, tratando de qye no me vieran, pero fue inútil. Mi padre me atrapo in fraganti y por primera vez me golpeo. Me pego duro y fue cuando mi madre me defendió. Se puso delante de mi y le llego la cachetada. Yo al ver lo que hizo serguó un sentimiento de culpabilidad y la defendí ganándome otro golpe. Cuando mi padre estaba a punto de golpearme otra vez, mi madre lo golpeo por detrás con una sarten y le dejo noqueado. Entonces ella me abrazo y me rogo que la perdonara, que ella había intentado que mi madre dejara de hacer aquellas injusticias, pero que él no le hizo caso. La avaricia lo tenía cegado. Me pidió también que algún día lo perdonara, ya que a pesar de todo ella lo seguía queriendo. Yo la perdone a ella enseguida, pero no le dije nada cuando ella me lo pidió y ella lo entendió. Entonces, me dio un dibujo de mi hermana y una cinta de cabella de ella como recuerdo. Las guardo y ella me apresuro para que me fuera, yo dude, pero ella dándome un dulce y lloroso beso me llevo fuera de la casa y me dijo con anime, pero también con pena.

Se libre, forma tu camino.

Me fuí y no la volví a ver. Pero si escuche hablar de mi padre. Este se había metido en la bebida tras mi fuga. Creo que se arrepintió de lo que hizo, de todo lo que había hecho y se sentí culpable. Murió en un accidente. Cuando lo supe llore y aunque no lo había perdonado, lo quería y hubiese querido hablar con él para arreglar las cosas, aunque no lo quería aceptar. Fue entonces cuando me empecé a torturar a mí mismo y me hundí en mi soledad. Me aislé de todo pensando de mi madre, madre y hermana. Pero entonces conocí a los muchachos y a tu hermano- Elliot en este punto la miro con cariño al ver que ella sonreía también- y me cambiaron el mundo. Yo le conté lo que me paso y él me comprendió, pero no me contó su historia. Aún así, aun me faltaba algo, aún me sentía preso de mi dolor, hasta que… te conocí. Tú me salvaste de mi mismo, iluminaste el camino para mí y me diste una razón para vivir. Me salvaste de ahogarme en el pozo sin fondo que yo mismo estaba creando. Tú no tienes igual, Por eso te cuento esto, porque si crees que no eres útil te equivocas. Yo te necesito más que nunca.
Declaro Elliot con pasión, amor y vehemencia. Evangeline se sentía feliz y amada como nunca antes. ¿Cómo era posible que tal maravilloso ser ella significara tanto? Despues dejo de seguir hiriendo su autoestima, pero sin ser arrogante y sintió que se iluminaba. Pero sabía que todo en parte era gracias a él, que también era su salvador, que el también borrraba sus problemas y le daba consuelo para que no se perdiera. El  era todo su mundo.

Mi hermano, estoy segura estaba orgulloso de ti. Eres su igual. Yo también lo estoy. Eres una maravillosa persona, tal y como eres. Tu tampoco te maltrates. Eres muy bueno, te quiero, te amo tal y como eres. Te quiero tanto.

Le dijo ella con los mismo sentimientos. Su corazón palpitaba con ímpetu y deseo al ver que el admiraba y quería a su hermano  yque Damián lo había querido a el la hizo sentirse inmensamente dichosa y que su amor por el crecia mas. Pero también sintió pena al darse cuenta de que su hermano no estaría para ocmpartir su felicidad. Elliot pudo ver esto y emocionado por aquellas hermosas palabras se dejó llevar y le dijo.

Es probable que el no haya muerte.

Evangleine lo miro  con incredulidad con las lagrimas corriendo por su rostro. No podía creer lo que decía. ¿era verdad?. Le tomo las manos a este y le pregunto con un tono presurosa  y de emoción.

¿A que te refieres?

Tengo una corazonada. No es solo una ilusión y tengo la certeza de que es verdad: Damián está vivo y va a volver a estar con nosotros. Se que te parecerá una locura, pero si escuchas mas a tu corazón que a la cabeza también sentirás lo mismo. Es un presentimiento que crece con fuerza cada vez que pienso en él, así que no sufras mi cielo. El volverá.

Le respondió el con lentitud, mostrándose seguro y sin temblor en la voz, dejando ver y también el brillo de esperanza y felicidad en su mirada. Evangeline aún impactada y aturdida por sus palabras, pero poco a poco empezó a ver lo que Elliot trataba de decirle t sintió que la ilusión, la esperanza  y una ola de alegría la invadían y sonrió con ese brillo de emoción y radiante que Elliot adoraba. Lo abrazo llorando de felicidad.

Gracias Dios, gracias.


Sollozo sonriente.  Elliot la correspondió y le abrazo con creces feliz de verla y sentirla así. Se separaron y sin pensarlo ni un minuto, llevados por el momento y las emociones que hacían palpitar sus jóvenes corazones se besaron con hambre, deseo y ardor. El beso se hizo más profundo repitiéndose y haciendo que desearan más y más del uno del otro. Sintiendo un calor abrazador y que los envolvía haciendo que sus manos involuntariamente pero rápidas se quitaran la ropa con ansias de sentir la piel del uno del otro, para calmar el deseo que no hacía sino más que crecer. Su respiración les quemaba y les causaba la sensación de apego y de no soltarse nunca más. Elliot la abrazaba anhelante  y le acariciaba el cabello de una forma seductora y tierna ansiosa de poder seguir explorándose aquel ser que se entregaba a él, tanto como él a ella. Evangeline deseaba lo mismo y también que ese momento nunca acabara. Poco a poco se sacaron la ropa dejándose desnudos y envolviéndose en un abrazo apasionado  y abrazador dejándose caer en la cama. Apretujados y encerrados en su mundo de ensueño se besaron y fueron poco a poco disfrutando cada segundo se aquel momento mágico e indescriptible. Se acariciaban con suavidad, dulzura y delicadeza. Así cerraron para siempre su unión, con el mismo deseo que durara para la eternidad.

No hay comentarios.:

Publicar un comentario