lunes, 26 de diciembre de 2016

Capitulo 19: Frente a frente

Eliza  al aterrizar casi se resbala y por un momento no supo como orientarse, pero entonces recordó las instrucciones de Johan: “Camina tratando de que no se te note, y da pasos medianamente rápidos, si los das muy lentos o rápidos pueden sospechar. Camina hacia donde sientas algo arder, siempre encienden las fogatas al lado izquierdo. Cuando llegues hay una ventana que va estar adelante tuyo. Avanza y tócale, sentirás algo áspero y con un oyó. Tócala tres veces y se te abrirá. Antes de entrar quítate el gorro para que te vean la cara. Ordénalos y si alguien entra ponte rígida, actúa como uno de ellos. No te dejes caer, por bien que hagas el papel, en estos tiempos la desconfianza esta en todos y nunca estas a salvo. Cuando se vayan pídeles que busquen una abertura que está en el suelo. Una vez que la encuentren vayan abajo y avancen por lo menos veinte minutos, hasta llegar al final. Ahí estaré yo esperándolos. Recuerda no te dejes caer.

Eliza se puso firme y con mucho cuidado empezó a sentir el calor, una vez encontrado camino hasta el lugar. Asustada por si alguien le había descubierto se oculto más en la chaqueta. Buco el vidrio desesperada, pero entonces recordó la calma.

No puedes ser una niña ahora.

Se dijo y finalmente lo encontró. Lo toco tres veces. Se quito la gorra, poniéndose detrás de la pared. Entonces sintió que alguien la jalaba de la mano y la tiraba para abajo. De repente sintió que se encontraba en un lugar seco, abrazada por un contacto que conocía demasiado bien.

Hermana, si no estuviéramos así, te mataría por ser tan inconsciente.

Dijo Joana. Eliza le devolvió el abrazo y le dijo.

El ser inconsciente es lo que se necesita en estos momentos, sobre todo si eres en parte consiente.

Joana rio y entonces se separaron. Eliza se puso en frente y sin importar el hecho de que no les veía las caras, dijo con un tono que no admitía replicas.

Como ustedes saben, esto podría no funcionar, pero lo hará si es que nadie se hace preguntas o dudas. Ahora es  mortal como también el vacilar. Harán lo que les diga r cuando salgamos de aquí podrán preguntar todo. Esto es el final, prepárense. No perderemos, se los aseguro. Merecemos más que nadie el ser felices al igual que los otros.
Todos se pusieron en orden ayudándose, Eliza espero y pasados unos minutos, les dijo lo que tenían que buscar, pero justo en ese momento alguien entro. Eliza se puso el gorro y se dio vuelta. De todos los soldados con los que esperaba enfrentarse tuvo que ser justo él, el que más odiaba con todo su corazón.

Tal parece que alguien ya vino antes. Soldado, ¿estaban intentando escapar?

Eliza trago saliva y tratando de aliviar el odio creciente dijo con voz masculina.

¿Cómo podrían hacer eso?, ellos no tienen escapatoria, aunque lo desearan.

Perfecto. Entonces ya saben lo que viene. Nos iremos de aquí y no pensamos dejar nada. Y cuando digo nada hablo en serio. Todo está preparado para ustedes.

Le gente temblaba y miraba a Eliza. Esta trato de transmitirle calma. Apretaba las manos y deseaba poder tirársele encima, pero la voz de Johan resonaba.

No se preocupen, no dolerá. No dolerá porque no estarán usted solos. Tendrán una compañía de la misma especie. ¡Tráiganlos!

Dijo al final gritando con desprecio y descaro. Eliza se alarmo. ¿Habían más? Sintió que entraban más personas, empujadas. Fue entonces cuando la clama que trataba de mantener se desgarro al oír una voz.

¡Suéltenme ya de una buena vez!

Era David, y si él estaba ahí también estaba…

Isaac

Dijo, escapándosele su voz. Isaac que entro con David al oír esta voz busco de donde venia y al encontrarla, en su rostro se dibujaron un montón de emociones seguidas: sorpresa, desconcierto, preocupación y enojo. Eliza deseaba abrazarlo, pero en ese momento tenía que hacer parecer que una brecha los separaba, para luego estar juntos toda la vida.

Sus compañeros rescatistas.

Se burlo el soldado mirándolos con perversidad. Sus compañeros rieron. El soldado se acerco más a Isaac y lo miro fijamente.

A ti te recuerdo. Eres el patético muchachito llorón. ¿Cómo se te ocurrió ser rescatista a ti que ni si quiera puedes proteger a tu hermana?

Le dijo burlonamente. Isaac le devolvió la mirada y sonriendo con odio le dijo.

Al menos yo intento y no fracaso como tú.

El soldado pareció por un momento que se iba a dominar por la ira, pero en vez de eso llego  algo mucho peor. Asintió y sonrió  amenazadoramente

Tienes razón, por eso es que esta vez no lo hare.

Y dicho esto lo tiro al suelo. Eliza al escuchar el lamente de Isaac, se movió ligeramente, pero con gran dolor se mantuvo quieta. De repente sintió que tocaba algo hueco. Eso era la obertura. Disimuladamente apunto a Joana donde estaba y está sin mirarla asintió sin que si quiera se notara.

Podremos estar perdiendo, pero esta batalla no, me asegurare que todos mueran especialmente tu, niñito de mamá bueno para nada. A todos los presentes prepárense para lo que vendrá a la próxima. Entonces saco un arma, la gente grito de espanto y Eliza sentía que su corazón chocaba con su pecho. Ya no podía resistirlo más. Tragaba saliva con rudeza y sentía la cabeza ardiéndole. No lo haría, no lo permitiría.

Otra vez perdiste.

Dijo el soldado. Entonces Eliza rápidamente se movió un paso al frente y se puso al lado de este y de repente le susurro al oído.

¿A mí también me reconoces?

Y antes de que se diera vuelta Isaac le golpeo con todas sus fuerzas en la cara. David tomo de los brazos al otro y lo mantuvo en el piso. Eliza entonces se quedo muda, lo sentía nuevamente. Como su presencia le llenaba. Isaac le tomo y la atrajo hacia el besándola con fuerza.
¿Cómo se te ocurre hacer algo así?

Le reprocho abrazándola. Eliza soltó lágrimas y apretándolo le dijo.

Yo por ti haría cualquier cosa.

Se separaron y Eliza recordó lo que tenía que hacer. Volvió donde encontró la abertura ye Isaac la siguió.

¿Quién está contigo?

Le preguntó. Eliza la abrió y le dijo con cariño.

Ahora no es momento para preguntas. ¡Vengan todos!

La gente rápidamente se formo y fueron bajando. Cuando David que había aturdido al soldado fue para bajar con Diane, miro a su herma y le abraso.

Esa es mi hermanita.

Le  dijo. Eliza le sonrió. David bajo con Diane. Cuando Isaac y Eliza iban a Bajar un disparo resonó y la abertura se cerró bruscamente.
Ustedes dos no van a ningún lado

Isaac se puso delante de Eliza y esta le tomo la mano. Todo estaba calentándose y en cualquier momento explotaría lo que se había creado. Durante varios segundos reino el silencio, para ser roto violentamente por algo que no se esperaban. El lugar se incendiaba. Habían encontrado la puerta por la que había entrado Eliza y todo empezó a arder.
No me importa si me quemo aquí, pero no irán a ninguna parte.

Eliza sentía que le faltaba el aire e Isaac trato de protegerla del humo, pero justo el soldado lo tiro al suelo. Eliza fue echada para atrás y entre llamas se sintió sumergida. El calor la sofocaba y cada vez le eran as difícil respirar. Podía oírlos pelear, y por más de que trataba de levantarse n podía, estaba en un montón de madera que había caído. Adolorida buscaba algo para agarrarse, cuando de repente entre la madera encontró el arma que se le había escapado al soldado. La tomo temblorosa y cuando estaba a punto de levantarse un ruido que proveía de afuera hizo que todo adentro de helara.

¡Los aliados!

Gritaban desesperados los soldados. Eliza entonces vio que ahora el enemigo se veía reducido y aprovechando el impacto de la noticia disparo  la ventana y grito con todas sus fuerzas

¡Ayúdenos! , ¡Socorro!

El soldado esta vez alarmado fue embestido por Isaac que lo llevo a la pared. Y lo golpeo desahogando toda la rabia. Eliza seguía gritando desesperada.  Algo punzante y dolorosa le recorría la rodilla. Se la toco y olio la sangre.  El humo era imposible de evitar, al igual que el moverse. Se sentía mareada y cada vez más débil. Justo en ese momento entraron los aliados y separaron a Isaac del soldado. Isaac aún encendido y envuelto por esa agresividad, despertó y vio a Eliza. Sintiéndose culpable, quito la madera de encima y tomo a Eliza en brazos.


Ya todo acabo mi amor, todo acabo.

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