Capitulo 19: Frente a frente
Eliza al aterrizar casi se resbala y por un
momento no supo como orientarse, pero entonces recordó las instrucciones de
Johan: “Camina tratando de que no se te note, y da pasos medianamente rápidos,
si los das muy lentos o rápidos pueden sospechar. Camina hacia donde sientas
algo arder, siempre encienden las fogatas al lado izquierdo. Cuando llegues hay
una ventana que va estar adelante tuyo. Avanza y tócale, sentirás algo áspero y
con un oyó. Tócala tres veces y se te abrirá. Antes de entrar quítate el gorro
para que te vean la cara. Ordénalos y si alguien entra ponte rígida, actúa como
uno de ellos. No te dejes caer, por bien que hagas el papel, en estos tiempos
la desconfianza esta en todos y nunca estas a salvo. Cuando se vayan pídeles
que busquen una abertura que está en el suelo. Una vez que la encuentren vayan
abajo y avancen por lo menos veinte minutos, hasta llegar al final. Ahí estaré
yo esperándolos. Recuerda no te dejes caer.
Eliza se
puso firme y con mucho cuidado empezó a sentir el calor, una vez encontrado
camino hasta el lugar. Asustada por si alguien le había descubierto se oculto
más en la chaqueta. Buco el vidrio desesperada, pero entonces recordó la calma.
No puedes
ser una niña ahora.
Se dijo y
finalmente lo encontró. Lo toco tres veces. Se quito la gorra, poniéndose
detrás de la pared. Entonces sintió que alguien la jalaba de la mano y la
tiraba para abajo. De repente sintió que se encontraba en un lugar seco,
abrazada por un contacto que conocía demasiado bien.
Hermana,
si no estuviéramos así, te mataría por ser tan inconsciente.
Dijo
Joana. Eliza le devolvió el abrazo y le dijo.
El ser
inconsciente es lo que se necesita en estos momentos, sobre todo si eres en
parte consiente.
Joana rio
y entonces se separaron. Eliza se puso en frente y sin importar el hecho de que
no les veía las caras, dijo con un tono que no admitía replicas.
Como
ustedes saben, esto podría no funcionar, pero lo hará si es que nadie se hace
preguntas o dudas. Ahora es mortal como
también el vacilar. Harán lo que les diga r cuando salgamos de aquí podrán
preguntar todo. Esto es el final, prepárense. No perderemos, se los aseguro.
Merecemos más que nadie el ser felices al igual que los otros.
Todos se
pusieron en orden ayudándose, Eliza espero y pasados unos minutos, les dijo lo
que tenían que buscar, pero justo en ese momento alguien entro. Eliza se puso
el gorro y se dio vuelta. De todos los soldados con los que esperaba
enfrentarse tuvo que ser justo él, el que más odiaba con todo su corazón.
Tal
parece que alguien ya vino antes. Soldado, ¿estaban intentando escapar?
Eliza
trago saliva y tratando de aliviar el odio creciente dijo con voz masculina.
¿Cómo
podrían hacer eso?, ellos no tienen escapatoria, aunque lo desearan.
Perfecto.
Entonces ya saben lo que viene. Nos iremos de aquí y no pensamos dejar nada. Y
cuando digo nada hablo en serio. Todo está preparado para ustedes.
Le gente
temblaba y miraba a Eliza. Esta trato de transmitirle calma. Apretaba las manos
y deseaba poder tirársele encima, pero la voz de Johan resonaba.
No se
preocupen, no dolerá. No dolerá porque no estarán usted solos. Tendrán una
compañía de la misma especie. ¡Tráiganlos!
Dijo al
final gritando con desprecio y descaro. Eliza se alarmo. ¿Habían más? Sintió
que entraban más personas, empujadas. Fue entonces cuando la clama que trataba
de mantener se desgarro al oír una voz.
¡Suéltenme
ya de una buena vez!
Era
David, y si él estaba ahí también estaba…
Isaac
Dijo,
escapándosele su voz. Isaac que entro con David al oír esta voz busco de donde
venia y al encontrarla, en su rostro se dibujaron un montón de emociones
seguidas: sorpresa, desconcierto, preocupación y enojo. Eliza deseaba
abrazarlo, pero en ese momento tenía que hacer parecer que una brecha los
separaba, para luego estar juntos toda la vida.
Sus
compañeros rescatistas.
Se burlo
el soldado mirándolos con perversidad. Sus compañeros rieron. El soldado se
acerco más a Isaac y lo miro fijamente.
A ti te
recuerdo. Eres el patético muchachito llorón. ¿Cómo se te ocurrió ser
rescatista a ti que ni si quiera puedes proteger a tu hermana?
Le dijo
burlonamente. Isaac le devolvió la mirada y sonriendo con odio le dijo.
Al menos
yo intento y no fracaso como tú.
El
soldado pareció por un momento que se iba a dominar por la ira, pero en vez de
eso llego algo mucho peor. Asintió y
sonrió amenazadoramente
Tienes
razón, por eso es que esta vez no lo hare.
Y dicho
esto lo tiro al suelo. Eliza al escuchar el lamente de Isaac, se movió
ligeramente, pero con gran dolor se mantuvo quieta. De repente sintió que
tocaba algo hueco. Eso era la obertura. Disimuladamente apunto a Joana donde
estaba y está sin mirarla asintió sin que si quiera se notara.
Podremos
estar perdiendo, pero esta batalla no, me asegurare que todos mueran
especialmente tu, niñito de mamá bueno para nada. A todos los presentes
prepárense para lo que vendrá a la próxima. Entonces saco un arma, la gente
grito de espanto y Eliza sentía que su corazón chocaba con su pecho. Ya no
podía resistirlo más. Tragaba saliva con rudeza y sentía la cabeza ardiéndole.
No lo haría, no lo permitiría.
Otra vez
perdiste.
Dijo el
soldado. Entonces Eliza rápidamente se movió un paso al frente y se puso al
lado de este y de repente le susurro al oído.
¿A mí
también me reconoces?
Y antes
de que se diera vuelta Isaac le golpeo con todas sus fuerzas en la cara. David
tomo de los brazos al otro y lo mantuvo en el piso. Eliza entonces se quedo
muda, lo sentía nuevamente. Como su presencia le llenaba. Isaac le tomo y la
atrajo hacia el besándola con fuerza.
¿Cómo se
te ocurre hacer algo así?
Le
reprocho abrazándola. Eliza soltó lágrimas y apretándolo le dijo.
Yo por ti
haría cualquier cosa.
Se
separaron y Eliza recordó lo que tenía que hacer. Volvió donde encontró la
abertura ye Isaac la siguió.
¿Quién
está contigo?
Le
preguntó. Eliza la abrió y le dijo con cariño.
Ahora no
es momento para preguntas. ¡Vengan todos!
La gente
rápidamente se formo y fueron bajando. Cuando David que había aturdido al
soldado fue para bajar con Diane, miro a su herma y le abraso.
Esa es mi
hermanita.
Le dijo. Eliza le sonrió. David bajo con Diane.
Cuando Isaac y Eliza iban a Bajar un disparo resonó y la abertura se cerró
bruscamente.
Ustedes
dos no van a ningún lado
Isaac se
puso delante de Eliza y esta le tomo la mano. Todo estaba calentándose y en
cualquier momento explotaría lo que se había creado. Durante varios segundos
reino el silencio, para ser roto violentamente por algo que no se esperaban. El
lugar se incendiaba. Habían encontrado la puerta por la que había entrado Eliza
y todo empezó a arder.
No me
importa si me quemo aquí, pero no irán a ninguna parte.
Eliza
sentía que le faltaba el aire e Isaac trato de protegerla del humo, pero justo
el soldado lo tiro al suelo. Eliza fue echada para atrás y entre llamas se
sintió sumergida. El calor la sofocaba y cada vez le eran as difícil respirar.
Podía oírlos pelear, y por más de que trataba de levantarse n podía, estaba en
un montón de madera que había caído. Adolorida buscaba algo para agarrarse,
cuando de repente entre la madera encontró el arma que se le había escapado al
soldado. La tomo temblorosa y cuando estaba a punto de levantarse un ruido que
proveía de afuera hizo que todo adentro de helara.
¡Los
aliados!
Gritaban
desesperados los soldados. Eliza entonces vio que ahora el enemigo se veía
reducido y aprovechando el impacto de la noticia disparo la ventana y grito con todas sus fuerzas
¡Ayúdenos!
, ¡Socorro!
El
soldado esta vez alarmado fue embestido por Isaac que lo llevo a la pared. Y lo
golpeo desahogando toda la rabia. Eliza seguía gritando desesperada. Algo punzante y dolorosa le recorría la
rodilla. Se la toco y olio la sangre. El
humo era imposible de evitar, al igual que el moverse. Se sentía mareada y cada
vez más débil. Justo en ese momento entraron los aliados y separaron a Isaac
del soldado. Isaac aún encendido y envuelto por esa agresividad, despertó y vio
a Eliza. Sintiéndose culpable, quito la madera de encima y tomo a Eliza en brazos.
Ya todo
acabo mi amor, todo acabo.
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