sábado, 24 de diciembre de 2016

Capitulo 5: Conociendo su historia
Elisa se sentía en un sueño que parecía interminable o al menos ella deseaba que lo fuera. Lo que más la alegraba y la sorprendía era que por primera vez en sus sueños no veía. Siempre anhelaba poder volver a ver el mundo, a pesar de que a veces este con todos los horrores y desgracias que lo acontecían hacían que lo pensase mejor, Pero tenía tantos deseos de poder ver la  nieve caer y los hermosos atardeceros invernales, que para ella ahora eran un recuerdo nostálgico de lo que era su vida antes de que la guerra se asomara y la destruyera. Pero ahora en su sueño nuevo era feliz tal y como era ya que podía ver a su manera, a través de la música que emanaba de su alma. Se daba cuenta de que podía ver más allá de lo que otra gente no, podía ver el alma y corazón tan vulnerables de los seres humanos. Era fascinante sentirse nuevamente adaptada a la realidad, ser parte de ella. Todo eso se lo agradecía a Isaac, al cual con tan solo tocar a su antiguo compañera y que ahora volvía con mayor fuerza a llenar el vacío con ese sentimiento abrazador e irresistible y que le traía buenos como malos recuerdos ya que pensó que no iba a volver a sentir aquellas sensaciones tan cálidas, tiernas y llenas  de aquel sentimiento tan lejano en aquellos tiempos, la había sacado de esa soledad en la que ella misma se había encerrado. Isaac era su oportunidad de volver a rehacer su vida, de volver a sonreír y tener la oportunidad de enfrentar al mundo y poder abrazar a su familia con mucho más cariño.
Esta melodía es una de mis favoritas.

Le dijo Isaac. Elisa miraba en un punto vacio para al escuchar la voz de el sonrió y le dijo.
Me parece increíble que todo lo que te gusta a mi también, ¿me investigaste o acaso vez en mi interior?

Le dijo con un tono juguetón y meloso. Isaac  se rio y la miro con profundo deseo y dulzura. Le tomo la mano y le pregunto  con un tono pícaro, siguiéndole el juego.

¿Cuál de las dos te parecería mejor?

Elisa sonrió contenta por aquel juego y muy tranquila le dijo.

No me sorprendería ni me enojaría ninguna de las dos, pues soy tan interesante que ¿por qué no hacer ninguna de las dos?

Los dos se rieron. Elisa sintió que la atmosfera cambiaba, vino el silencio, pero era un silencio delicado y lleno de un extraño placer que Elisa no se atrevía no quería romperlo. Isaac suspiro y dijo.

Me traes recuerdos

Elisa nuevamente noto un tono nostálgico en su voz.

¿A quién, a quien te recuerdo?

Le pregunto con cuidado y comprensión. Siempre al llegar a ese punto sentía que Isaac se cerraba ante ella y no le gustaba para nada pues quería que él se le abriera completamente, como una flor en primavera. Que confiera en ella.

Isaac, si yo fui capaz de salir de mi oscuridad, tu también.


Le dijo acercándosele. Isaac la miro anonado, pero por alguna razón se sentía atraído a contarle tofo, a pesar de que sabría algo que a él cuándo lo recordaba sentía que su corazón se hacía pedazos.

Tú puedes Isaac, confía en mí.

Le animo Elisa con seguridad y tomándole la mano tratando de trasmitirle tranquilidad. Isaac sonrió dándose cuenta de que no podía negarle nada a ella.

Mi hermana Elena tenía más o menos la misma edad tuya cuando hace dos años dio a luz a mi sobrina Lin. Dios sí que la quería mucho y las adoraba tanto. Nuestros padres habían muerto en un viaje. Alguien les disparo en el tren dejándolos morir lentamente. Elena deseaba morirse, al padre de su hija se lo habían llevado y ella solo me tenía a mí. Yo le asegure que trabajaría como nunca para ayudarla y mantenerla viva y llena de tranquilidad y amor para ella i mi sobrina. Al nacer Lin, fue como ver un milagro, llore de emoción y de tristeza al saber que mis padres no pudieron ver a su nieta nacer. Mi hermana parecía adivinarlo y me dijo también emocionada.

Lo están viendo desde un lugar mucho mejor.

Desde ese momento ellas dos eran mi familia. Eran lo más importante para mí. Pero entonces llegaron las amenazas. La gente nos enviaba cartas amenazantes donde decían que nos fuéramos de donde habíamos venido. Cada vez que encontraba una sentía un miedo y una rabia que me hervía la sangre. No lograba entender como todo había cambiado tan rotundamente. Era como si nuestra vida, y no hablo solamente de la de mi hermana, la de mi sobrina y la mía haya cambiado tan repentinamente. Las personas con las que antes charlábamos como si fueran nuestros hermanos de toda la vida ahora nos trataban como si fuéramos algo contagiosos. Algo peligroso, una escoria. Como si no fuéramos humanos. A pesar de que yo sabía que el padre de mi sobrina se lo había llevado, preferí hacerle creer a mi hermana que él se había marchado para no causarle más dolor. Pero me equivoque ya que causo que ella se cuestionara. No acerca de su hija, sino de que si él la amaba de verdad o que lo que había sentido no era más que una actuación. Nunca me atreví a decirle que al se lo habían llevado, junto con toda su familia. Mi hermana estaba desesperada y muy alarmada. Lloraba todas las noches y cada día revisaba el correo y al ver nada en el no podía evitar pensar que algo había pasado entre los dos que lo había alejado de su lado. Yo me desesperaba al verla así, no sabía si decirle la verdad sería lo mejor ya que cuando a la gente se la llevan no vuelven nunca. Paso el tiempo y la situación se volvía peor. Más cartas, más odio, desprecio y una sensación de amenaza inminente que parecía acercarse a nosotros cada vez más sin ninguna compasión. Mi hermana seguía igual, aunque no lo demostrara lo veía en su mirada llena de dolor, incógnitas, nostalgias y una amor que insistía en quedarse. Un día mientras dormíamos se escucho un vidrio romperse. Rápidamente me levante seguido por ella que estaba tan pálida como el mármol. El ruido provenía de la cocina. Alguien había arrojado una piedra envuelta en un papel. Yo inmediatamente fui a fuera tomando un bate de madera que tenía en casos de emergencia. Era invierno y hacia un frio de los mil… disculpa no quería decirlo- “no hay problema es tu historia, redáctala como quieras después veremos los modales” le dijo Elisa en broma aunque a penas capto el sentido de la disculpa y trataba de que la historia continuara_ Bien, salí a fuera y vi que los responsables corrían ya por la esquina
.
¡Cobardes!

Les grite tiritando, pero con potencia. Volví a dentro y vi a mi hermana sentada en una silla con luna sobre en sus manos y una camisa contra su pecho en sus manos. Sus labios temblaban y al mirar su cara pude ver que su expresión era de atormento y sus pómulos parecían marcarse más. Todo su rostro demostraba una total preocupación, desconcierto y como si hubiese descubierto la verdad.

¿Qué significa esto?

Me pregunté yo en voz alta tratando de no sonar agitado ya que en su estado me parecía que cualquier grito o el subir el tono podía quebrarla. Ella se levanto y dejo el sobre en la mesa, yéndose a un rincón aún con la camiseta en las manos y expectante de lo que saldría. Yo extrañado aunque con un sentido que hacía que adivinara el por qué de su conducta, tome el papel y lo leí en voz alta.

Tu noviecito fue el primero, tú serás la siguiente, ¿Quién cuidara a tu hija?, tu hermano lo dudo mucho.

Un sentimiento de consternación, pavor y furia chocaban en mi pecho haciendo que este latiera tan fuerte que parecía que se me iba a salir del pecho. Con eso ella confirmo las sospechas que hace poco se habían impuesto en su mente y corazón.

Todos lo sabían y a puesto que tu también, ¿Cómo pude ser tan estúpida?

Se reclamo ella con un tono lleno de pena y rabia. Yo estaba mudo, la verdad había salido y no sabía si ella estaba enfadada conmigo. Pero en algo sí que estaba seguro, debíamos largarnos de ahí, lo más pronto posible.

Debemos irnos ya

Le dije yo con un tono firme y tratando de eludir aquella tensión que de repente se había implantado. Ella se dio cuenta y pude ver a través de aquellos ojos que a pesar de las dificultades me leían siempre, un brillo de pena y aguante de rabia y en su cara se pudo dibujar la expresión de una sorpresa mal  recibida, casi incrédula.

¿Irnos? , ¿Quieres que me vaya?, ¿en que cambiara eso?, ¡todo se ha perdido, ¿para qué intentar escapar si muy pronto estaremos sufriendo en aquellos infiernos creados especialmente para nosotros?!

Me dijo ella con un tono inquieto, de irritación y sobre todo que fue lo que me molesto, de resignación.

Tienes muchos defectos, pero nunca pensé que el egoísmo sería uno de ellos.

Le dije yo de forma fría y seria. En su cara se dibujaron los gestos de sorpresa, pero muy pronto cambio a una de ofendida, pero a la vez muy enojada.

¿Egoísta?, ¿me llamas egoísta?, ¿quién te has creido que eres?

Me dijo ella con desafío y furor. Yo la mire fijamente y le dije directamente.


Tu hermano, el que te conoce de toda la vida y que sabe que tú me hayas la razón. Tú lo 
sabes y es por eso que lo niegas, Solo piensas en ti, en lo que perdiste…

¡Pues claro que lo perdí todo, la vida que soñaba, no tengo nada…!

Estaba ella exclamando con una voz que parecía fuera de sí y llena de sollozos retenidos. 


Yo la interrumpí gritando ya harto y exaltado.

¡¿Lin no es nada para ti?, ¿te es una carga?, ¿es tan poca cosa que la consideras nada?!

Ella cayo en cuenta de su error.

Muchas personas han perdido a muchas cosas, incluso más que tu. Tú al menos tienes lo esencial, lo que te hace fuerte, una familia y una luz en tu camino. Esa luz es Lin y no puedo creer cuanto la desprecias.

Le dije yo sin rodeos y sin sentirme culpable. Ella tenía la cabeza gacha. Su erro la había dejado sin palabras. Yo me quede callando y sentía unas ganas enormes de ponerme a maldecir a la vida, pero me contuve.

Cuando recapacites y vuelvas a ser mi hermana podremos seguir adelante. Si sigues aferrada al pasado será muy difícil que las cosas cambien.

Le dije yo dándole la espalda. Ella se alarmo y con unos ojos llenos de lágrimas corrió hacia mí y me abrazo por detrás.

Perdóname, lo siento. No me dejes, te lo ruego hermano, te lo suplico. No me dejes sola.
Yo me quede paralizado, pero al ver que ella lloraba me di vuelta y la abrase.

Discúlpame, fui muy directo

Le dije yo. Ella negó con la cabeza  y dijo.

No hiciste justamente lo correcto. No sé qué haría sin ti Isaac, de verdad no lo sé.
Dijo ella arrepentida y un tanto triste. Yo la miré con cariño y le dije.

La fuerza que tengo proviene de ti. Tú eres la persona más importante para mí porque tu fortaleza es inigualable. Te quiero tanto por eso, por tu gran valentía, el no dejar que te insulten a ti ni a tu familia. Elena, yo soy lo que soy gracias a ti.

Ella me acaricio el rostro con dulzura y con una sonrisa agradecida.

No, eres mucho mejor y me lo acabas de demostrar, en cambio yo…

Estaba diciendo ella, pero yo la interrumpí.

Todos cometemos errores, todos a veces nos caemos y nos dejamos llevar por la pena, pero lo que importa de verdad es como después del golpe nos levantamos y damos la cara y eso hermana lo haces todos los días.

Ella sonrió y me volví a abrazar.

Te quiero y siempre lo hare, jamás te olvidare, nunca

Dijo ella, Yo le di un beso en la cabeza y la abrase con cariño y profundo afecto.

No te despidas, yo siempre a tu lado estaré, lo prometo.


Así nos quedamos hasta un buen rato, pero jamás me imagine que esa sería la última noche en que estaría con ella.

El día siguiente para mí fue negro, lleno de muerte y horribles escenas. Parecía que el infierno mismo se había establecido, solo que esta vez torturaba a los inocentes. Aún estaba en la cama cuando sentí que alguien me agarraba de los cabellos y me tiraba al piso. Cuando me quise levantar, sentí un dolor insufrible en los brazos. Abrí los ojos y vi a un hombre con una mirada malévola, perversa y llena de placer demoniaco que nunca antes había visto.

¿Te desperté acaso, estúpido?

Dijo él con voz socarrona y burlona. Yo quería gritar del dolor que me agobiaba, pero sabía que con eso le daría el gusto así que me fortalecí y le dije del mismo modo.

No, los esperaba hace rato, pero tal parece que tu mami no te desperté a la hora correcta.
Súbitamente sentí que algo caliente se derramaba por mi boca. El golpe había sido tan rápido que ni me había dado cuenta, pero después otro dolor de igual magnitud se hizo presente y junto con el de los brazos se convirtió en un martirio y escarmiento que no tenía fin.

¿Te hacer el valiente?, vamos a ver como lo eres ahora

Dijo este y me levante bruscamente y tirándome de la cabeza por detrás por el pelo y tomándome ambas muñecas y doblándolas me hizo caminar. De vez en cuando tropezaba y este me levantaba con fiereza sacudiéndome.

¿Quién es el valiente ahora?

Me dijo de forma cruel y maliciosa. El horror y la angustia recorrieron mi cuerpo tan rápido que apenas me di cuenta de lo rápido que paso todo. Golpee al sujete con el pie y fui donde mi hermana, la cual se hallaba tirada en el piso toda magullada y con moretones.

¡Elena!

Exclame yo tomándola en brazos y sacudiéndola levemente, No podía y no quería creer que estaba muerta. Dios que me sentí desesperado y asustado como nuca. Esa sensación me ahogaba el pecho.

¡Elena, respóndeme por favor, Elena despierta ya!

Le rogaba sollozando y sacudiéndola con más fuerza, pero ella no me respondía.

¡Elena por favor despierta ya!, ¡no te vayas por favor!

En ese momento sentí como si una mano me tocara. Las lágrimas recorrían mis mejillas, se detuvieron como si un grifo de agua se tratase.

Isaac

Murmuro ella débilmente con la voz quebrada. Yo la mire como si de un milagro de tratase. Sus labios que antes estaban lívidos se formaron en una sonrisa que al principio fue pequeña, pero que luego se ensancho. Estaba viva, podía sentir ahora su corazón que antes el pánico me lo había impedido por el simple miedo de que la perdiera para siempre.

Hermanito

Susurro ella aliviada. Yo no lo podía creer, estaba viva. Aguantaba las ganas de llorar, la abrase con todas mis fuerzas.

Hermana

Solloce aliviado y sin poder evitar soltar unas lagrimas. El contacto con mi hermana era tan cálido, tan dulce que me recordaba nítidamente al de mi madre, La apretuje y apoye mi cabeza en su hombro.

Elena

Le dije yo sin soltarme y con lagrimas en los ojos

¡Isaac!

Grito de repente, yo me di vuelta, pero para entonces era demasiado tarde. Sentí como todo a mi alrededor se esfumaba, caí al suelo como una piedra, con mis costillas ardiéndome. Buscaba desesperadamente a mi hermana, pero no lograba ubicarla. Mi visión se nublaba y sentía como un dolor infernal atormentaba mi cabeza y como me ahogaban lentamente.

Elena

Farfulle, mire a mi lado y vi como un soldado de llevaba a mi hermana y a mi sobrina. Sentí una angustia y rabia. Las dos se estaban yendo y no podía evitarlo.

¡Isaac!

Gritaba ella aterrada y desmoralizada dando codazos. Yo sentía como mi pecho latía fuertemente.
Elena

Susurre con dolor, me arrastre por el piso, pero en ese momento le vi la mirada al soldado. Era una mirada igual a la mía, de ganas de intervenir, de aflicción y furia. Su mirada incluso me parecía familiar, pero en ese momento sentó como mis ojos se iban cerrando y como el dolor se iba volviendo menos fuerte. Lo último que vi fue a Elena junto a Lin, con sus facciones pálidas llenas de preocupación.

Elena


Dije yo con nostalgia y dolor. Entonces todo se volvió negro. 

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