Capitulo 5: Conociendo su historia
Elisa se
sentía en un sueño que parecía interminable o al menos ella deseaba que lo
fuera. Lo que más la alegraba y la sorprendía era que por primera vez en sus
sueños no veía. Siempre anhelaba poder volver a ver el mundo, a pesar de que a
veces este con todos los horrores y desgracias que lo acontecían hacían que lo
pensase mejor, Pero tenía tantos deseos de poder ver la nieve caer y los hermosos atardeceros
invernales, que para ella ahora eran un recuerdo nostálgico de lo que era su
vida antes de que la guerra se asomara y la destruyera. Pero ahora en su sueño
nuevo era feliz tal y como era ya que podía ver a su manera, a través de la
música que emanaba de su alma. Se daba cuenta de que podía ver más allá de lo
que otra gente no, podía ver el alma y corazón tan vulnerables de los seres
humanos. Era fascinante sentirse nuevamente adaptada a la realidad, ser parte
de ella. Todo eso se lo agradecía a Isaac, al cual con tan solo tocar a su
antiguo compañera y que ahora volvía con mayor fuerza a llenar el vacío con ese
sentimiento abrazador e irresistible y que le traía buenos como malos recuerdos
ya que pensó que no iba a volver a sentir aquellas sensaciones tan cálidas,
tiernas y llenas de aquel sentimiento
tan lejano en aquellos tiempos, la había sacado de esa soledad en la que ella
misma se había encerrado. Isaac era su oportunidad de volver a rehacer su vida,
de volver a sonreír y tener la oportunidad de enfrentar al mundo y poder
abrazar a su familia con mucho más cariño.
Esta
melodía es una de mis favoritas.
Le dijo
Isaac. Elisa miraba en un punto vacio para al escuchar la voz de el sonrió y le
dijo.
Me parece
increíble que todo lo que te gusta a mi también, ¿me investigaste o acaso vez
en mi interior?
Le dijo
con un tono juguetón y meloso. Isaac se
rio y la miro con profundo deseo y dulzura. Le tomo la mano y le pregunto con un tono pícaro, siguiéndole el juego.
¿Cuál de
las dos te parecería mejor?
Elisa
sonrió contenta por aquel juego y muy tranquila le dijo.
No me
sorprendería ni me enojaría ninguna de las dos, pues soy tan interesante que
¿por qué no hacer ninguna de las dos?
Los dos
se rieron. Elisa sintió que la atmosfera cambiaba, vino el silencio, pero era
un silencio delicado y lleno de un extraño placer que Elisa no se atrevía no
quería romperlo. Isaac suspiro y dijo.
Me traes
recuerdos
Elisa
nuevamente noto un tono nostálgico en su voz.
¿A quién,
a quien te recuerdo?
Le
pregunto con cuidado y comprensión. Siempre al llegar a ese punto sentía que
Isaac se cerraba ante ella y no le gustaba para nada pues quería que él se le
abriera completamente, como una flor en primavera. Que confiera en ella.
Isaac, si
yo fui capaz de salir de mi oscuridad, tu también.
Le dijo
acercándosele. Isaac la miro anonado, pero por alguna razón se sentía atraído a
contarle tofo, a pesar de que sabría algo que a él cuándo lo recordaba sentía
que su corazón se hacía pedazos.
Tú puedes
Isaac, confía en mí.
Le animo Elisa
con seguridad y tomándole la mano tratando de trasmitirle tranquilidad. Isaac
sonrió dándose cuenta de que no podía negarle nada a ella.
Mi
hermana Elena tenía más o menos la misma edad tuya cuando hace dos años dio a
luz a mi sobrina Lin. Dios sí que la quería mucho y las adoraba tanto. Nuestros
padres habían muerto en un viaje. Alguien les disparo en el tren dejándolos
morir lentamente. Elena deseaba morirse, al padre de su hija se lo habían
llevado y ella solo me tenía a mí. Yo le asegure que trabajaría como nunca para
ayudarla y mantenerla viva y llena de tranquilidad y amor para ella i mi
sobrina. Al nacer Lin, fue como ver un milagro, llore de emoción y de tristeza
al saber que mis padres no pudieron ver a su nieta nacer. Mi hermana parecía
adivinarlo y me dijo también emocionada.
Lo están
viendo desde un lugar mucho mejor.
Desde ese
momento ellas dos eran mi familia. Eran lo más importante para mí. Pero
entonces llegaron las amenazas. La gente nos enviaba cartas amenazantes donde
decían que nos fuéramos de donde habíamos venido. Cada vez que encontraba una
sentía un miedo y una rabia que me hervía la sangre. No lograba entender como
todo había cambiado tan rotundamente. Era como si nuestra vida, y no hablo
solamente de la de mi hermana, la de mi sobrina y la mía haya cambiado tan
repentinamente. Las personas con las que antes charlábamos como si fueran
nuestros hermanos de toda la vida ahora nos trataban como si fuéramos algo
contagiosos. Algo peligroso, una escoria. Como si no fuéramos humanos. A pesar
de que yo sabía que el padre de mi sobrina se lo había llevado, preferí hacerle
creer a mi hermana que él se había marchado para no causarle más dolor. Pero me
equivoque ya que causo que ella se cuestionara. No acerca de su hija, sino de
que si él la amaba de verdad o que lo que había sentido no era más que una
actuación. Nunca me atreví a decirle que al se lo habían llevado, junto con
toda su familia. Mi hermana estaba desesperada y muy alarmada. Lloraba todas
las noches y cada día revisaba el correo y al ver nada en el no podía evitar
pensar que algo había pasado entre los dos que lo había alejado de su lado. Yo
me desesperaba al verla así, no sabía si decirle la verdad sería lo mejor ya
que cuando a la gente se la llevan no vuelven nunca. Paso el tiempo y la
situación se volvía peor. Más cartas, más odio, desprecio y una sensación de
amenaza inminente que parecía acercarse a nosotros cada vez más sin ninguna
compasión. Mi hermana seguía igual, aunque no lo demostrara lo veía en su
mirada llena de dolor, incógnitas, nostalgias y una amor que insistía en
quedarse. Un día mientras dormíamos se escucho un vidrio romperse. Rápidamente
me levante seguido por ella que estaba tan pálida como el mármol. El ruido
provenía de la cocina. Alguien había arrojado una piedra envuelta en un papel.
Yo inmediatamente fui a fuera tomando un bate de madera que tenía en casos de
emergencia. Era invierno y hacia un frio de los mil… disculpa no quería
decirlo- “no hay problema es tu historia, redáctala como quieras después
veremos los modales” le dijo Elisa en broma aunque a penas capto el sentido de
la disculpa y trataba de que la historia continuara_ Bien, salí a fuera y vi
que los responsables corrían ya por la esquina
.
¡Cobardes!
Les grite
tiritando, pero con potencia. Volví a dentro y vi a mi hermana sentada en una silla
con luna sobre en sus manos y una camisa contra su pecho en sus manos. Sus
labios temblaban y al mirar su cara pude ver que su expresión era de atormento
y sus pómulos parecían marcarse más. Todo su rostro demostraba una total
preocupación, desconcierto y como si hubiese descubierto la verdad.
¿Qué
significa esto?
Me
pregunté yo en voz alta tratando de no sonar agitado ya que en su estado me
parecía que cualquier grito o el subir el tono podía quebrarla. Ella se levanto
y dejo el sobre en la mesa, yéndose a un rincón aún con la camiseta en las
manos y expectante de lo que saldría. Yo extrañado aunque con un sentido que
hacía que adivinara el por qué de su conducta, tome el papel y lo leí en voz
alta.
Tu
noviecito fue el primero, tú serás la siguiente, ¿Quién cuidara a tu hija?, tu
hermano lo dudo mucho.
Un
sentimiento de consternación, pavor y furia chocaban en mi pecho haciendo que
este latiera tan fuerte que parecía que se me iba a salir del pecho. Con eso
ella confirmo las sospechas que hace poco se habían impuesto en su mente y
corazón.
Todos lo
sabían y a puesto que tu también, ¿Cómo pude ser tan estúpida?
Se
reclamo ella con un tono lleno de pena y rabia. Yo estaba mudo, la verdad había
salido y no sabía si ella estaba enfadada conmigo. Pero en algo sí que estaba
seguro, debíamos largarnos de ahí, lo más pronto posible.
Debemos
irnos ya
Le dije
yo con un tono firme y tratando de eludir aquella tensión que de repente se
había implantado. Ella se dio cuenta y pude ver a través de aquellos ojos que a
pesar de las dificultades me leían siempre, un brillo de pena y aguante de
rabia y en su cara se pudo dibujar la expresión de una sorpresa mal recibida, casi incrédula.
¿Irnos? ,
¿Quieres que me vaya?, ¿en que cambiara eso?, ¡todo se ha perdido, ¿para qué
intentar escapar si muy pronto estaremos sufriendo en aquellos infiernos
creados especialmente para nosotros?!
Me dijo
ella con un tono inquieto, de irritación y sobre todo que fue lo que me molesto,
de resignación.
Tienes
muchos defectos, pero nunca pensé que el egoísmo sería uno de ellos.
Le dije
yo de forma fría y seria. En su cara se dibujaron los gestos de sorpresa, pero
muy pronto cambio a una de ofendida, pero a la vez muy enojada.
¿Egoísta?,
¿me llamas egoísta?, ¿quién te has creido que eres?
Me dijo
ella con desafío y furor. Yo la mire fijamente y le dije directamente.
Tu
hermano, el que te conoce de toda la vida y que sabe que tú me hayas la razón. Tú
lo
sabes y es por eso que lo niegas, Solo piensas en ti, en lo que perdiste…
¡Pues
claro que lo perdí todo, la vida que soñaba, no tengo nada…!
Estaba
ella exclamando con una voz que parecía fuera de sí y llena de sollozos
retenidos.
Yo la interrumpí gritando ya harto y exaltado.
¡¿Lin no
es nada para ti?, ¿te es una carga?, ¿es tan poca cosa que la consideras nada?!
Ella cayo en cuenta de su error.
Muchas
personas han perdido a muchas cosas, incluso más que tu. Tú al menos tienes lo
esencial, lo que te hace fuerte, una familia y una luz en tu camino. Esa luz es
Lin y no puedo creer cuanto la desprecias.
Le dije
yo sin rodeos y sin sentirme culpable. Ella tenía la cabeza gacha. Su erro la
había dejado sin palabras. Yo me quede callando y sentía unas ganas enormes de
ponerme a maldecir a la vida, pero me contuve.
Cuando
recapacites y vuelvas a ser mi hermana podremos seguir adelante. Si sigues
aferrada al pasado será muy difícil que las cosas cambien.
Le dije
yo dándole la espalda. Ella se alarmo y con unos ojos llenos de lágrimas corrió
hacia mí y me abrazo por detrás.
Perdóname,
lo siento. No me dejes, te lo ruego hermano, te lo suplico. No me dejes sola.
Yo me
quede paralizado, pero al ver que ella lloraba me di vuelta y la abrase.
Discúlpame,
fui muy directo
Le dije
yo. Ella negó con la cabeza y dijo.
No
hiciste justamente lo correcto. No sé qué haría sin ti Isaac, de verdad no lo sé.
Dijo ella
arrepentida y un tanto triste. Yo la miré con cariño y le dije.
La fuerza
que tengo proviene de ti. Tú eres la persona más importante para mí porque tu
fortaleza es inigualable. Te quiero tanto por eso, por tu gran valentía, el no
dejar que te insulten a ti ni a tu familia. Elena, yo soy lo que soy gracias a
ti.
Ella me
acaricio el rostro con dulzura y con una sonrisa agradecida.
No, eres
mucho mejor y me lo acabas de demostrar, en cambio yo…
Estaba
diciendo ella, pero yo la interrumpí.
Todos
cometemos errores, todos a veces nos caemos y nos dejamos llevar por la pena,
pero lo que importa de verdad es como después del golpe nos levantamos y damos
la cara y eso hermana lo haces todos los días.
Ella sonrió
y me volví a abrazar.
Te quiero
y siempre lo hare, jamás te olvidare, nunca
Dijo
ella, Yo le di un beso en la cabeza y la abrase con cariño y profundo afecto.
No te
despidas, yo siempre a tu lado estaré, lo prometo.
Así nos
quedamos hasta un buen rato, pero jamás me imagine que esa sería la última
noche en que estaría con ella.
El día
siguiente para mí fue negro, lleno de muerte y horribles escenas. Parecía que
el infierno mismo se había establecido, solo que esta vez torturaba a los
inocentes. Aún estaba en la cama cuando sentí que alguien me agarraba de los
cabellos y me tiraba al piso. Cuando me quise levantar, sentí un dolor
insufrible en los brazos. Abrí los ojos y vi a un hombre con una mirada
malévola, perversa y llena de placer demoniaco que nunca antes había visto.
¿Te
desperté acaso, estúpido?
Dijo él
con voz socarrona y burlona. Yo quería gritar del dolor que me agobiaba, pero
sabía que con eso le daría el gusto así que me fortalecí y le dije del mismo
modo.
No, los
esperaba hace rato, pero tal parece que tu mami no te desperté a la hora
correcta.
Súbitamente
sentí que algo caliente se derramaba por mi boca. El golpe había sido tan
rápido que ni me había dado cuenta, pero después otro dolor de igual magnitud
se hizo presente y junto con el de los brazos se convirtió en un martirio y
escarmiento que no tenía fin.
¿Te hacer
el valiente?, vamos a ver como lo eres ahora
Dijo este
y me levante bruscamente y tirándome de la cabeza por detrás por el pelo y tomándome
ambas muñecas y doblándolas me hizo caminar. De vez en cuando tropezaba y este
me levantaba con fiereza sacudiéndome.
¿Quién es
el valiente ahora?
Me dijo de
forma cruel y maliciosa. El horror y la angustia recorrieron mi cuerpo tan
rápido que apenas me di cuenta de lo rápido que paso todo. Golpee al sujete con
el pie y fui donde mi hermana, la cual se hallaba tirada en el piso toda
magullada y con moretones.
¡Elena!
Exclame
yo tomándola en brazos y sacudiéndola levemente, No podía y no quería creer que
estaba muerta. Dios que me sentí desesperado y asustado como nuca. Esa
sensación me ahogaba el pecho.
¡Elena,
respóndeme por favor, Elena despierta ya!
Le rogaba
sollozando y sacudiéndola con más fuerza, pero ella no me respondía.
¡Elena
por favor despierta ya!, ¡no te vayas por favor!
En ese
momento sentí como si una mano me tocara. Las lágrimas recorrían mis mejillas,
se detuvieron como si un grifo de agua se tratase.
Isaac
Murmuro
ella débilmente con la voz quebrada. Yo la mire como si de un milagro de
tratase. Sus labios que antes estaban lívidos se formaron en una sonrisa que al
principio fue pequeña, pero que luego se ensancho. Estaba viva, podía sentir
ahora su corazón que antes el pánico me lo había impedido por el simple miedo
de que la perdiera para siempre.
Hermanito
Susurro
ella aliviada. Yo no lo podía creer, estaba viva. Aguantaba las ganas de
llorar, la abrase con todas mis fuerzas.
Hermana
Solloce
aliviado y sin poder evitar soltar unas lagrimas. El contacto con mi hermana
era tan cálido, tan dulce que me recordaba nítidamente al de mi madre, La
apretuje y apoye mi cabeza en su hombro.
Elena
Le dije
yo sin soltarme y con lagrimas en los ojos
¡Isaac!
Grito de
repente, yo me di vuelta, pero para entonces era demasiado tarde. Sentí como
todo a mi alrededor se esfumaba, caí al suelo como una piedra, con mis
costillas ardiéndome. Buscaba desesperadamente a mi hermana, pero no lograba
ubicarla. Mi visión se nublaba y sentía como un dolor infernal atormentaba mi
cabeza y como me ahogaban lentamente.
Elena
Farfulle,
mire a mi lado y vi como un soldado de llevaba a mi hermana y a mi sobrina. Sentí
una angustia y rabia. Las dos se estaban yendo y no podía evitarlo.
¡Isaac!
Gritaba
ella aterrada y desmoralizada dando codazos. Yo sentía como mi pecho latía
fuertemente.
Elena
Susurre
con dolor, me arrastre por el piso, pero en ese momento le vi la mirada al
soldado. Era una mirada igual a la mía, de ganas de intervenir, de aflicción y
furia. Su mirada incluso me parecía familiar, pero en ese momento sentó como
mis ojos se iban cerrando y como el dolor se iba volviendo menos fuerte. Lo
último que vi fue a Elena junto a Lin, con sus facciones pálidas llenas de
preocupación.
Elena
Dije yo
con nostalgia y dolor. Entonces todo se volvió negro.
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