martes, 27 de diciembre de 2016

Capitulo 9

El lugar donde estaban ahora era tan diferente al de hace un rato que a Evangeline le parecía imposible creer que hace un rato estuvieran a punto de sucumbir en las manos de aquellos miserables. La habitación era muy acogedora al igual que sus ocupantes. Estaba repleta de libros, pergaminos y folletos donde se reclamaba la igualdad y la libertad. Había dos camas de madera y una mesa al estilo victoriano, llena de frascos con plumas rotas, cuadernos, sobres y frascos de pintura que usaban en los folletos, así como libros de diversa duración. Evangeline sentada en una de las camas miraba la habitación sintiendo como una sensación hospitalaria y agradable la invadía. Aquella sensación era producida por aquella habitación. Todo lo que traspasaba y reflejaba esa cuarto lo sentía como parte de su ser. Fue donde Constance que aun no despertaba, pero que dormía plácidamente. Evangeline vio que tenía el rostro con tierra y buscando algo con que limpiarla se encontró con una mano que le ofrecía un pañuelo. Evangeline se quedo mirándolo sin saber que decir. Elliot sonrió y dijo.

Tómalo

Evangeline le devolvía una tímida sonrisa y lo tomo. Con cuidado y sintiendo como una ansiedad y nervios la invadían limpio el rostro de su hermana sabiendo que él la miraba con aquellos ojos tan hermosos. Cuando termino, se dio vuelta y se dio cuenta de que Elliot sangraba.

Dios mío, ¡¿no te has curado?!

Le pregunto Evangeline yendo donde el sentándose a su lado. Cuando iba a poner sus manos en el brazo de él, este se corrió nerviosos, pero con una felicidad mezclado al oír ese tono preocupado. Evangeline no se rindió y con decisión le tomo el brazo, pero al mismo tiempo con delicadeza. Al sentir su tacto Elliot creyó que quien le había tomado el brazo tenia manos de seda, unas manos de ser celestial y sin igual, pero luego se dio cuenta con un sentimiento de ternura y de un primerizo en el amor de que si lo era.
No es necesario, puedo hacerlo yo.

Le dijo él, pero sin quitar su brazo. Evangeline meneo la cabeza y le dijo.

Dile eso a alguien que nunca haya tratado con hombres.

Le dijo Evangeline tratando de no mirarlo pues sin avisar ni advertir algo en su interior le estaba quemando, su corazón latía a mil por minuto y sentía que las piernas le temblaban  como si las sacudieran. El quieres mirarlo a los ojos y disfrutar de ellos era una tentación demasiado atractiva que solo podía retener curando al dueño de ellos. Elliot al verla así, tan concentrada, apretando los labios y con aquellos ojos verdes con un brillo encantador y hechizante, sonrió maravillado y al mismo tiempo con incredulidad de que aquella joven que en la mañana le había enfrentado con tanto vehemencia fuera de repente tan importante para él , que arriesgaría su vida por salvarla. No quería que se fuera, el contemplarla era su deleite, aunque sabía que la vería en sus sueños. Esperaba ansioso poder cerrar los ojos y dar lugar a unas ilusiones nuevas para el repletas de esperanza, felicidad,  expectación e inseguridad. ¿Qué le había hecho?, son sus palabras o había cautivado de tal manera que cualquier persona que hablara a su lado seria invisible, que era incomparable con su dama. De repente le surgió una necesidad de soltar aquellos que le ahogaba el corazón, liberar sus sentimientos, pero sin decirle que ahora ella era su vida.

Eres diferente a las demás, igual tu hermana.

Le dijo inconscientemente sin despegar su mirada de ella y tratando de llamar a sus ojos con ella. Evangeline sentía que aquella mirada trataba de encantarla y que si lo miraba quedaría más atrapada en las redes de sus hechizos y que esta vez nadie la podría sacar.

Me lo han dicho.

Dijo con la vista baja sintiendo un nudo en la garganta por el deseo de sentirse más cerca de él. Ambos ardían de deseo, amor y pasión por el otro, se miraban como si quisieran gravarse cada detalle que admiraran para que cuando vinieran tiempos amargos pudieran recordar los primeros momentos de lo que es un tierno y dulce amor al iniciar. De repente él le levanto el mentón y con sorpresa pudo comprobar que en los ojos de ella no había ninguna resistencia si no que parecían entregados a él, un brillo especial y lleno de ilusión, parecía pintar aquel color verde profundo y atrayente como algunas cosas de la vida misma, pero que a diferencia de este no te llevan por buen camino como uno espera o desea que así sea. Evangeline sentía que su mano le quemaba y que de repente ante sus ojos miles de luces multicolores y reluciente como las estrellas en nuestros sueño le daban un brillo totalmente resplandeciente a todo lo que la rodeaba, especialmente a él. Temblaba ligeramente, pero no de miedo si no de nervios, pero al mismo tiempo sentía que una cálida seguridad, una sensación suave y llameante como la mano de un ángel le hacían palpitar precipitadamente el corazón. De repente se sentía como una marioneta que era gobernada por sus propias emociones, las que en lo profundo de nuestro corazón se encuentran y albergan el calor y mostrarse a la luz.

Para mi eres diferente, pero al mismo tiempo mi igual. No me importa lo que la gente dice o comenta, tú eres alguien fuera de esta época, como si Dios en vez de poner a alguien que sigue las reglas de la vida te hubiese puesto a ti, alguien por quien se merece vivir y respirar. Tu existencia es importante, sobre todo si tienes aquel corazón y vehemencia mezclada con la razón y una audacia que me asusta, pero que me hechiza desde el primer momento, al igual que tus ojos tus esplendorosos y bellos ojos.
Le dijo en un susurro Elliot, sin saber porque de repente había dicho todo eso, pero no se arrepentía, había cumplido la desesperada, pero a la vez ansiada tarea que su corazón rogaba a gritos y que ya   después de aquel placer podía respirar tranquilo pues ahora que lo había hecho sentía que podía amar mucho mas a aquel ser tan celestial y caído del cielo. Se merecía eso y mucho más. Evangeline sintió como el pelo se le erizaba y como todos los sentimientos que la dominaban se multiplicaban por cada movimiento que pasaba. Lo sonrió con dulzura y acercándose más sintiendo como sus narices se  tocaban le murmuro.

Si el ser diferente es tu deleite, lo seré siempre porque deseo complacerte y tenerte cerca mío pues me eres indispensable para seguir, aunque parezca  insólito y repentino. Te necesito para seguí viviendo y luchar por lo que quiero.

Elliot sintió que una exaltación y alegría desbordante hacia que una energía eléctrica le diera corrientes momentáneas y que de repente todo lo que había a su alrededor no existiera. Solo ellos dos y así era como lo deseaban ambos. Se acercaron cada vez más, sintiendo la respiración agitada de cada uno sobre el rostro del otro y como unas ganas incontrolables los empujaban a apurar aquella unión tan ansiada por los dos. Parecían estar en el cielo, cuando ambos se tocaron el rostro y el la atrajo hacia él, cuando estaba a punto de sentir sus labios un ruido estruendoso los saco de su paraíso y la alarma por poco hace que Evangeline caiga al piso si no fuera porque Elliot la agarro fuertemente de la espalda.

Disculpen por la interrupción, pero creo que se han olvidado de que no están solos.

Les dijo una voz insegura, pero a la vez picara. Ambos miraron de donde provenía aquella voz y al ver que era el amigo de Elliot sintieron una vergüenza enorme los invadía. Se separaron y Evangeline fue directo donde Constance con la mirada y la cabeza gacha, con el rostro encendido, pero sonriendo por cada segundo. Sentía aun la respiración de Elliot en su rostro que ahora ardía, pero causando en Evangeline un efecto agradable, como un cosquilleo. Creía estar soñando, que no podía ser verdad lo que estuvo a punto de pasar. Un momento que repentinamente había sido tan deseado. Evangeline no sabía si mirar o no a la cara a Elliot pues se reiría nerviosa y podría ver a través de aquellos ojos grises analizadores y a la vez transparentes el deseo en los de ella, en sus ojos y labios que temblaban ligeramente por la agitación causada por aquellos sentimientos que hacía que se sintiera intranquila y que un calor agudo y a la vez un frio le recorriera la garganta, como también una calidez que se hacía cada vez más presente arrullaba aquel sentimiento que solo estaba destinado a él y que junto con la ilusión y el deseo lograba que un brillos especial en sus ojos y sonrisa de Evangeline la hiciera y llena de dicha. Elliot tenía una expresión en el rostro de incredulidad, perdido y de una alegría indescriptible. Sus ojos ahora parecían vulnerables dejando traslucir la confusión y casi festejo. Su rostro estaba encendido y apretaba las manos como tratando de traspasar toda la inquietud que lo sacudía y tratar de tranquilizarse.

Elliot, lamento interrumpir, pero los demás ya van a venir y no creo que les agrade tener a estas damas en la reunión, sobre todo si saben de quien es hija.

Le dijo su compañera con las brazos cruzados y apoyándose en la pared. Evangeline sintió como si aquella frase fuese un látigo pequeño pero con fuerza que le golpeaba rápidamente como si fuera un rayo.

¿Qué tiene que ver si soy hija de mi padre?, te aseguro que no soy igual a él ni mi hermana tampoco. No me gusta que gente que no sabe nada de quien critica ande sospechando cosas erróneas, así que cúbrete la boca.
Le dijo sintiendo un ardor insistente y como una potencia en su interior causada por la irritación u rabia momentánea.

Créeme que se que eres diferente. Le salvaste la vida a Elliot y no has manifestado desprecio por este lugar como otras ya lo habrían hecho. Lo digo simplemente porque los demás no tienen tanta confianza. Los nobles son nuestro enemigos, claro que te saco a ti y a tu hermana de esto. La franja ya está puesta y yo no estoy dispuesto a ceder.

Le respondía el con un tono aclaratoria y al final con vehemencia y convicción. Evangeline se dio cuenta de que ambos tenían una fuerza y poder atrayente en la voz. El fuego que ponía en cada palabra, la confianza en sus metas y aquellos ojos que parecían especialmente hechos para crear hombres que encantan y que te llevan a soñar con estar con ellos toda tu vida. Pero Evangeline ya no solo le atraía eso solamente sino la forma en la que pensaban, las ideas que tenían y que tan similares eran a las suyas.
¿Cómo conviven con ellos cada día?

Le pregunto mirándolo, pero Elliot fue el que contesto.

Porque si no lo hiciéramos estaríamos completamente marginados y no podríamos hacer nada. Para arreglar las cosas o lograr las metas tienes que estar en el escenario en el cual sucede el conflicto. Si no lo haces te quedas en la oscuridad, sin ninguna luz que te ayude. Todos los que nos encontramos en esta pelea de cada día nos sentimos así cuando somos juzgados extraños por solo pensar distinto y creer cosas diferentes. La gente cree que ahora  puedes ser parte de ellos ya que así no correrás peligro, pero prefiero que me maten antes si quiera formar parte de su grupo.

Evangeline pudo notar el cambio en el, como de repente su voz se volvió fría y un tanto nostálgica y sus ojos parecían oscurecerse por una pena creciente. El se dio cuenta y se fue de la habitación. Evangeline lo siguió, pero su compañera la detuvo y le dijo.

Es mejor que lo dejes solo

Evangeline se quedo mirándolo y debatiendo consigo misma. Conocía bien lo que en aquel momento pasaba Elliot, que no podía dejarlo solo, pero aquellas palabras dichas por su amigo parecían querer transmitirle una alerte, pero aun así Evangeline se soltó de él y fue tras Elliot.

Elliot estaba en un pequeño jardín sobrado por un durazno apoyado en el muro que lo separaba de la calle tratando de pelear con aquel sentimiento punzante y doloroso que lo atormentaba cada segundo. Luchaba por no llorar o sentirse apenado ya que lo había prometido desde aquel momento en que lo dejaron solo en el mundo, pero por más que lo intentaba sentía que era inaudito. Se sentía cada vez mas enterrado y sumergido en aquella rabia y depresión cuando de repente una luz fulgurante y llena de calidez, tranquilidad y que le aclaro su alma se aparecía a través de su voz, la voz de ella. Se dio vuelta y allí estaba. Con las manos cruzadas y unos ojos compasivos y de comprensión, pero sobre todo de ternura. Se sintió desarmado al sentir aquella mirada y el contemplar su belleza exótica y poder percibir aquel calor que poco a poco parecía borrarle la soledad en que aquellos recuerdos tan repentinos quisieron encerrarlo.

El estar solo no te ayudara

Le dijo Evangeline sintiéndose triste por los ojos que acababa de mirar. Tan tristes y desoladores, brillosos por un crudo llanto insistente y que parecía no tener remedio.


Lo ha sido los últimos años

Sigo el tratando de que no se notara en su voz la pena. Evangeline se acerco y le dijo como una madre a su hijo.

Eso creer tu, pero no hace nada más que hundirte y hacerte sentirte más miserable sin ganas de vivir. Lo he vivido, se como es.

¡Pero no como yo!

Exclamo de repente son súbita ira e irritación. Evangeline se quedo mirándolo de tranquilizarlo, pero Elliot quería liberar cuanto antes lo que le acongojaba y le causaba dolor.

La gente cree que puede entenderme, pero nunca lo harán pues nunca pasaron por lo que yo, nunca llegarán a entender la soledad que me acompaño durante tanto tiempo y que me hizo sentirme el mas infeliz de la tierra. Tu dolor no se compara con el mío ¡Para nada!

Le dijo Elliot mirándola de repente con una mirada desesperada y angustiosa.

¿Cómo puedes decir eso?

Le dijo Evangeline dolida e impactada por aquella mirada tan llena de sufrimiento que a Evangeline le recordó a alguien: su hermano.
¡Porque es verdad! Yo… no soy como los demás, no pudo tener a mis padre cerca porque ellos me alejaron como si no les importar, como si fuera polvo para sus zapatos, me dejaron abandonado como si de un perro se tratara. No me apreciaban, me odiaban. El vivir con son eso, tú no sabes cómo es sentirse solo en el mundo.

Le dijo Elliot con los ojos brillosos y temblando de rabia. La voz parecía ahogada, como si el dolor lo llenara de un aire contaminado con malos recuerdos, latigazos de miradas de desprecio y con un recordatorio de la soledad. Evangeline estaba impactado por su estado, no sabía qué hacer y las palabras no parecían querer salir de su boca. Lo último que acababa de decir provoco una nostalgia, pena, pero también angustia que se hacía más grande conforme seguía muda. La memoria la asalto violentamente. Escenas de desdén, despreocupación, despecho y frialdad la sacudieron. La oscuridad en una habitación que solo era iluminada por la luz de la luna. Evangeline tenía diez años y lloraba desconsoladamente con los ojos hinchados y la mejilla roja por el golpe que acababa de recibir tan injustamente. Pedazos de papel la rodeaban y barios libros se encontraban rotos en el piso. Evangeline recordaba cada golpe como si estuviera pasando ahora. Se tapo las orejas para no escuchar los gritos que resonaban en su cabeza.

No más por favor, no más.

Suplicaba sollozando. Estaba encerrada y se sentía sola, abandonada. Así se sintió después de ese día, atormentada por esa golpiza. Nunca más se volvió a sentir acompañada, salvo por su hermano y hermana, aunque Constance era muy pequeña para el cariño que ella necesitaba. Solo oscuridad que se incrementaba con cada año en que sentía el odio de sus padres.

Tengo más idea de lo que crees

Dijo de repente aun sumergida en aquellos dolorosos recuerdos. Elliot se susto por su tono, la preocupación le asedio al ver el rostro de Evangeline blanco como la nieve. Cuando iba a tomarle la mano esta se sacudió y lo miro con rabio, pero también con sufrimiento.

¡¿Cómo te atreves a decir eso?! ¡¿Por qué todo el mundo cree que yo sufro menos?! , ¿el dinero te hace ser inhumano? , ¿Acaso parezco ser menos humana que los demás solo por eso?

Exclamo con los ojos llenos de lágrimas. Elliot sintió que la culpa le apuñalaba y también como la necesidad de hacer sonreír, de hacer feliz a aquella joven se mezclaba con su deseo. Se trato de acercar, pero Evangeline se alejo.

¡¿Acaso crees que haciéndote la víctima se solucionara algo?! Eres un cobarde por no querer avanzar y un descarado al decir que eres el que más sufre. Yo lloro todos los días por sentirme el ser mas desgraciado y miserable. Cada día es algo horrible, no se me nota porque yo si trato de seguir adelante.

Estaba diciendo Evangeline, pero Elliot se le acerco y le tomo la mano.

No es por eso, sino porque tienes miedo de demostrar tus sentimientos. Si yo soy cobarde tú lo eres más. No puedes criticar a los demás si tú también cometes los mismos errores.

¡¡Y tu si!!

Le grito Evangeline sintiendo nuevamente aquella atracción y rabia con él.
Yo nunca te juzgaría.

Le dijo Elliot con suplica y pidiendo perdón. Tomo el rostro de Evangeline y se acerco.

Eres lo más importante en mi vida, ahora lo sé. El perderte seria como si mi alma estuviera en el infierno. Yo solo te adorare y te amare toda mi vida porque para eso estas hecha. Eres la persona más sorprendente, amable, compasiva e inteligente. Te tendré a mi lado pase lo que pase y no pienso dejar que te alejes de mí, ¿me entiendes? ¡Así que deja de pensar que te odio y te juzgo porque tú eres la única a quien amare siempre!
Dijo Elliot mirándola fijamente y deseando besar aquellos labios tan tentadores. Evangeline mareada por la tristeza y por aquella declaración, poco a poco sentía que la llevaban al cielo y que volaba en un sinfín de fragancias. Su corazón palpitaba con fuerzas y una corriente la recorría al sentir aquella poderosa e impotente mirada sobre ella. Lo miro con los ojos brillantes e ilusionados.

Persona por gritarte. Yo no sé porque, pero al estar contigo me siente viva, como si fuera otra persona. No me siento sola. Te deseo y te amo como nunca ame a nadie aunque sea tan repentino y nuevo para mí, se la razón por la que mi corazón suplica por tener cerca tu presencia y tu toque tan cerca de mí. Creí que mi corazón no podría amar hasta ahora. Quiero estar contigo, no estar sola, por favor no me dejes sola.
Le suplicaba sollozante y dejando que su corazón liberara todo ese sentimiento tan apremiante y de ensueño. Elliot la miro con ternura y pasión. Se acerco más y la aferro por la cintura. Evangeline se dejo y ella acerco su pecho al suyo.

Nunca en mi vida.


Dijo el firmemente y también con una voz profunda llena de amor. Ambos se miraron a los ojos, sintiendo que nada existía. Fríos vientos y colores los recorrían, Elliot acaricio el rostro de ella como si tuviera miedo de perderlo o que se rompiera aquella ilusión tan fantástica. Evangeline le toco la mejilla sintiendo el calor de su cuerpo. Sus respiraciones húmedas chocaban en sus rostros y se sentían aislados. El deseo ya era inaguantable. Elliot la agarro con más fuerza, pero a la vez con delicadeza. Se sumergió en los ojos de ella como Evangeline en los suyos. Ya nada los detendría, ya no aguantaban aquella atracción fogosa que les hacía imposible no poder estar cerca el uno del otro y el amor mutuo que los apuraba a probar los labios del otro. Todo los parecía girar y las luces que se creaban a su alrededor los rodeaban y los envolvían. Todo parecía ir tan rápido y a la vez tan lento con cada suspiro y con cada centímetro en el que se tocaban sus narices. Evangeline se acerco mas y mas y lo beso culminando todas esas luces y haciendo que todo a su alrededor se desvaneciera  y solo existieran ellos dos en un sueño que no querían que terminara.  

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