Capitulo 9
El lugar donde estaban ahora era tan diferente al de hace
un rato que a Evangeline le parecía imposible creer que hace un rato estuvieran
a punto de sucumbir en las manos de aquellos miserables. La habitación era muy
acogedora al igual que sus ocupantes. Estaba repleta de libros, pergaminos y
folletos donde se reclamaba la igualdad y la libertad. Había dos camas de
madera y una mesa al estilo victoriano, llena de frascos con plumas rotas,
cuadernos, sobres y frascos de pintura que usaban en los folletos, así como
libros de diversa duración. Evangeline sentada en una de las camas miraba la
habitación sintiendo como una sensación hospitalaria y agradable la invadía.
Aquella sensación era producida por aquella habitación. Todo lo que traspasaba
y reflejaba esa cuarto lo sentía como parte de su ser. Fue donde Constance que
aun no despertaba, pero que dormía plácidamente. Evangeline vio que tenía el
rostro con tierra y buscando algo con que limpiarla se encontró con una mano
que le ofrecía un pañuelo. Evangeline se quedo mirándolo sin saber que decir.
Elliot sonrió y dijo.
Tómalo
Evangeline le devolvía una tímida sonrisa y lo tomo. Con
cuidado y sintiendo como una ansiedad y nervios la invadían limpio el rostro de
su hermana sabiendo que él la miraba con aquellos ojos tan hermosos. Cuando
termino, se dio vuelta y se dio cuenta de que Elliot sangraba.
Dios mío, ¡¿no te has curado?!
Le pregunto Evangeline yendo donde el sentándose a su
lado. Cuando iba a poner sus manos en el brazo de él, este se corrió nerviosos,
pero con una felicidad mezclado al oír ese tono preocupado. Evangeline no se
rindió y con decisión le tomo el brazo, pero al mismo tiempo con delicadeza. Al
sentir su tacto Elliot creyó que quien le había tomado el brazo tenia manos de
seda, unas manos de ser celestial y sin igual, pero luego se dio cuenta con un
sentimiento de ternura y de un primerizo en el amor de que si lo era.
No es necesario, puedo hacerlo yo.
Le dijo él, pero sin quitar su brazo. Evangeline meneo la
cabeza y le dijo.
Dile eso a alguien que nunca haya tratado con hombres.
Le dijo Evangeline tratando de no mirarlo pues sin avisar
ni advertir algo en su interior le estaba quemando, su corazón latía a mil por
minuto y sentía que las piernas le temblaban
como si las sacudieran. El quieres mirarlo a los ojos y disfrutar de
ellos era una tentación demasiado atractiva que solo podía retener curando al
dueño de ellos. Elliot al verla así, tan concentrada, apretando los labios y
con aquellos ojos verdes con un brillo encantador y hechizante, sonrió
maravillado y al mismo tiempo con incredulidad de que aquella joven que en la
mañana le había enfrentado con tanto vehemencia fuera de repente tan importante
para él , que arriesgaría su vida por salvarla. No quería que se fuera, el
contemplarla era su deleite, aunque sabía que la vería en sus sueños. Esperaba
ansioso poder cerrar los ojos y dar lugar a unas ilusiones nuevas para el
repletas de esperanza, felicidad,
expectación e inseguridad. ¿Qué le había hecho?, son sus palabras o
había cautivado de tal manera que cualquier persona que hablara a su lado seria
invisible, que era incomparable con su dama. De repente le surgió una necesidad
de soltar aquellos que le ahogaba el corazón, liberar sus sentimientos, pero
sin decirle que ahora ella era su vida.
Eres diferente a las demás, igual tu hermana.
Le dijo inconscientemente sin despegar su mirada de ella
y tratando de llamar a sus ojos con ella. Evangeline sentía que aquella mirada
trataba de encantarla y que si lo miraba quedaría más atrapada en las redes de
sus hechizos y que esta vez nadie la podría sacar.
Me lo han dicho.
Dijo con la vista baja sintiendo un nudo en la garganta
por el deseo de sentirse más cerca de él. Ambos ardían de deseo, amor y pasión
por el otro, se miraban como si quisieran gravarse cada detalle que admiraran
para que cuando vinieran tiempos amargos pudieran recordar los primeros
momentos de lo que es un tierno y dulce amor al iniciar. De repente él le
levanto el mentón y con sorpresa pudo comprobar que en los ojos de ella no
había ninguna resistencia si no que parecían entregados a él, un brillo
especial y lleno de ilusión, parecía pintar aquel color verde profundo y atrayente
como algunas cosas de la vida misma, pero que a diferencia de este no te llevan
por buen camino como uno espera o desea que así sea. Evangeline sentía que su
mano le quemaba y que de repente ante sus ojos miles de luces multicolores y
reluciente como las estrellas en nuestros sueño le daban un brillo totalmente
resplandeciente a todo lo que la rodeaba, especialmente a él. Temblaba
ligeramente, pero no de miedo si no de nervios, pero al mismo tiempo sentía que
una cálida seguridad, una sensación suave y llameante como la mano de un ángel
le hacían palpitar precipitadamente el corazón. De repente se sentía como una
marioneta que era gobernada por sus propias emociones, las que en lo profundo
de nuestro corazón se encuentran y albergan el calor y mostrarse a la luz.
Para mi eres diferente, pero al mismo tiempo mi igual. No
me importa lo que la gente dice o comenta, tú eres alguien fuera de esta época,
como si Dios en vez de poner a alguien que sigue las reglas de la vida te
hubiese puesto a ti, alguien por quien se merece vivir y respirar. Tu
existencia es importante, sobre todo si tienes aquel corazón y vehemencia
mezclada con la razón y una audacia que me asusta, pero que me hechiza desde el
primer momento, al igual que tus ojos tus esplendorosos y bellos ojos.
Le dijo en un susurro Elliot, sin saber porque de repente
había dicho todo eso, pero no se arrepentía, había cumplido la desesperada,
pero a la vez ansiada tarea que su corazón rogaba a gritos y que ya después de aquel placer podía respirar
tranquilo pues ahora que lo había hecho sentía que podía amar mucho mas a aquel
ser tan celestial y caído del cielo. Se merecía eso y mucho más. Evangeline
sintió como el pelo se le erizaba y como todos los sentimientos que la
dominaban se multiplicaban por cada movimiento que pasaba. Lo sonrió con
dulzura y acercándose más sintiendo como sus narices se tocaban le murmuro.
Si el ser diferente es tu deleite, lo seré siempre porque
deseo complacerte y tenerte cerca mío pues me eres indispensable para seguir,
aunque parezca insólito y repentino. Te
necesito para seguí viviendo y luchar por lo que quiero.
Elliot sintió que una exaltación y alegría desbordante
hacia que una energía eléctrica le diera corrientes momentáneas y que de
repente todo lo que había a su alrededor no existiera. Solo ellos dos y así era
como lo deseaban ambos. Se acercaron cada vez más, sintiendo la respiración
agitada de cada uno sobre el rostro del otro y como unas ganas incontrolables
los empujaban a apurar aquella unión tan ansiada por los dos. Parecían estar en
el cielo, cuando ambos se tocaron el rostro y el la atrajo hacia él, cuando
estaba a punto de sentir sus labios un ruido estruendoso los saco de su paraíso
y la alarma por poco hace que Evangeline caiga al piso si no fuera porque
Elliot la agarro fuertemente de la espalda.
Disculpen por la interrupción, pero creo que se han
olvidado de que no están solos.
Les dijo una voz insegura, pero a la vez picara. Ambos
miraron de donde provenía aquella voz y al ver que era el amigo de Elliot
sintieron una vergüenza enorme los invadía. Se separaron y Evangeline fue
directo donde Constance con la mirada y la cabeza gacha, con el rostro
encendido, pero sonriendo por cada segundo. Sentía aun la respiración de Elliot
en su rostro que ahora ardía, pero causando en Evangeline un efecto agradable,
como un cosquilleo. Creía estar soñando, que no podía ser verdad lo que estuvo
a punto de pasar. Un momento que repentinamente había sido tan deseado.
Evangeline no sabía si mirar o no a la cara a Elliot pues se reiría nerviosa y
podría ver a través de aquellos ojos grises analizadores y a la vez
transparentes el deseo en los de ella, en sus ojos y labios que temblaban
ligeramente por la agitación causada por aquellos sentimientos que hacía que se
sintiera intranquila y que un calor agudo y a la vez un frio le recorriera la
garganta, como también una calidez que se hacía cada vez más presente arrullaba
aquel sentimiento que solo estaba destinado a él y que junto con la ilusión y
el deseo lograba que un brillos especial en sus ojos y sonrisa de Evangeline la
hiciera y llena de dicha. Elliot tenía una expresión en el rostro de
incredulidad, perdido y de una alegría indescriptible. Sus ojos ahora parecían
vulnerables dejando traslucir la confusión y casi festejo. Su rostro estaba
encendido y apretaba las manos como tratando de traspasar toda la inquietud que
lo sacudía y tratar de tranquilizarse.
Elliot, lamento interrumpir, pero los demás ya van a
venir y no creo que les agrade tener a estas damas en la reunión, sobre todo si
saben de quien es hija.
Le dijo su compañera con las brazos cruzados y apoyándose
en la pared. Evangeline sintió como si aquella frase fuese un látigo pequeño
pero con fuerza que le golpeaba rápidamente como si fuera un rayo.
¿Qué tiene que ver si soy hija de mi padre?, te aseguro
que no soy igual a él ni mi hermana tampoco. No me gusta que gente que no sabe
nada de quien critica ande sospechando cosas erróneas, así que cúbrete la boca.
Le dijo sintiendo un ardor insistente y como una potencia
en su interior causada por la irritación u rabia momentánea.
Créeme que se que eres diferente. Le salvaste la vida a
Elliot y no has manifestado desprecio por este lugar como otras ya lo habrían
hecho. Lo digo simplemente porque los demás no tienen tanta confianza. Los
nobles son nuestro enemigos, claro que te saco a ti y a tu hermana de esto. La
franja ya está puesta y yo no estoy dispuesto a ceder.
Le respondía el con un tono aclaratoria y al final con
vehemencia y convicción. Evangeline se dio cuenta de que ambos tenían una
fuerza y poder atrayente en la voz. El fuego que ponía en cada palabra, la
confianza en sus metas y aquellos ojos que parecían especialmente hechos para
crear hombres que encantan y que te llevan a soñar con estar con ellos toda tu
vida. Pero Evangeline ya no solo le atraía eso solamente sino la forma en la
que pensaban, las ideas que tenían y que tan similares eran a las suyas.
¿Cómo conviven con ellos cada día?
Le pregunto mirándolo, pero Elliot fue el que contesto.
Porque si no lo hiciéramos estaríamos completamente
marginados y no podríamos hacer nada. Para arreglar las cosas o lograr las
metas tienes que estar en el escenario en el cual sucede el conflicto. Si no lo
haces te quedas en la oscuridad, sin ninguna luz que te ayude. Todos los que
nos encontramos en esta pelea de cada día nos sentimos así cuando somos juzgados
extraños por solo pensar distinto y creer cosas diferentes. La gente cree que
ahora puedes ser parte de ellos ya que
así no correrás peligro, pero prefiero que me maten antes si quiera formar
parte de su grupo.
Evangeline pudo notar el cambio en el, como de repente su
voz se volvió fría y un tanto nostálgica y sus ojos parecían oscurecerse por
una pena creciente. El se dio cuenta y se fue de la habitación. Evangeline lo
siguió, pero su compañera la detuvo y le dijo.
Es mejor que lo dejes solo
Evangeline se quedo mirándolo y debatiendo consigo misma.
Conocía bien lo que en aquel momento pasaba Elliot, que no podía dejarlo solo,
pero aquellas palabras dichas por su amigo parecían querer transmitirle una
alerte, pero aun así Evangeline se soltó de él y fue tras Elliot.
Elliot estaba en un pequeño jardín sobrado por un durazno
apoyado en el muro que lo separaba de la calle tratando de pelear con aquel
sentimiento punzante y doloroso que lo atormentaba cada segundo. Luchaba por no
llorar o sentirse apenado ya que lo había prometido desde aquel momento en que
lo dejaron solo en el mundo, pero por más que lo intentaba sentía que era
inaudito. Se sentía cada vez mas enterrado y sumergido en aquella rabia y
depresión cuando de repente una luz fulgurante y llena de calidez, tranquilidad
y que le aclaro su alma se aparecía a través de su voz, la voz de ella. Se dio
vuelta y allí estaba. Con las manos cruzadas y unos ojos compasivos y de
comprensión, pero sobre todo de ternura. Se sintió desarmado al sentir aquella
mirada y el contemplar su belleza exótica y poder percibir aquel calor que poco
a poco parecía borrarle la soledad en que aquellos recuerdos tan repentinos
quisieron encerrarlo.
El estar solo no te ayudara
Le dijo Evangeline sintiéndose triste por los ojos que
acababa de mirar. Tan tristes y desoladores, brillosos por un crudo llanto
insistente y que parecía no tener remedio.
Lo ha sido los últimos años
Sigo el tratando de que no se notara en su voz la pena.
Evangeline se acerco y le dijo como una madre a su hijo.
Eso creer tu, pero no hace nada más que hundirte y
hacerte sentirte más miserable sin ganas de vivir. Lo he vivido, se como es.
¡Pero no como yo!
Exclamo de repente son súbita ira e irritación.
Evangeline se quedo mirándolo de tranquilizarlo, pero Elliot quería liberar
cuanto antes lo que le acongojaba y le causaba dolor.
La gente cree que puede entenderme, pero nunca lo harán
pues nunca pasaron por lo que yo, nunca llegarán a entender la soledad que me
acompaño durante tanto tiempo y que me hizo sentirme el mas infeliz de la
tierra. Tu dolor no se compara con el mío ¡Para nada!
Le dijo Elliot mirándola de repente con una mirada desesperada
y angustiosa.
¿Cómo puedes decir eso?
Le dijo Evangeline dolida e impactada por aquella mirada
tan llena de sufrimiento que a Evangeline le recordó a alguien: su hermano.
¡Porque es verdad! Yo… no soy como los demás, no pudo
tener a mis padre cerca porque ellos me alejaron como si no les importar, como
si fuera polvo para sus zapatos, me dejaron abandonado como si de un perro se
tratara. No me apreciaban, me odiaban. El vivir con son eso, tú no sabes cómo
es sentirse solo en el mundo.
Le dijo Elliot con los ojos brillosos y temblando de
rabia. La voz parecía ahogada, como si el dolor lo llenara de un aire
contaminado con malos recuerdos, latigazos de miradas de desprecio y con un
recordatorio de la soledad. Evangeline estaba impactado por su estado, no sabía
qué hacer y las palabras no parecían querer salir de su boca. Lo último que
acababa de decir provoco una nostalgia, pena, pero también angustia que se hacía
más grande conforme seguía muda. La memoria la asalto violentamente. Escenas de
desdén, despreocupación, despecho y frialdad la sacudieron. La oscuridad en una
habitación que solo era iluminada por la luz de la luna. Evangeline tenía diez
años y lloraba desconsoladamente con los ojos hinchados y la mejilla roja por
el golpe que acababa de recibir tan injustamente. Pedazos de papel la rodeaban
y barios libros se encontraban rotos en el piso. Evangeline recordaba cada
golpe como si estuviera pasando ahora. Se tapo las orejas para no escuchar los
gritos que resonaban en su cabeza.
No más por favor, no más.
Suplicaba sollozando. Estaba encerrada y se sentía sola,
abandonada. Así se sintió después de ese día, atormentada por esa golpiza.
Nunca más se volvió a sentir acompañada, salvo por su hermano y hermana, aunque
Constance era muy pequeña para el cariño que ella necesitaba. Solo oscuridad
que se incrementaba con cada año en que sentía el odio de sus padres.
Tengo más idea de lo que crees
Dijo de repente aun sumergida en aquellos dolorosos
recuerdos. Elliot se susto por su tono, la preocupación le asedio al ver el
rostro de Evangeline blanco como la nieve. Cuando iba a tomarle la mano esta se
sacudió y lo miro con rabio, pero también con sufrimiento.
¡¿Cómo te atreves a decir eso?! ¡¿Por qué todo el mundo
cree que yo sufro menos?! , ¿el dinero te hace ser inhumano? , ¿Acaso parezco
ser menos humana que los demás solo por eso?
Exclamo con los ojos llenos de lágrimas. Elliot sintió
que la culpa le apuñalaba y también como la necesidad de hacer sonreír, de
hacer feliz a aquella joven se mezclaba con su deseo. Se trato de acercar, pero
Evangeline se alejo.
¡¿Acaso crees que haciéndote la víctima se solucionara
algo?! Eres un cobarde por no querer avanzar y un descarado al decir que eres
el que más sufre. Yo lloro todos los días por sentirme el ser mas desgraciado y
miserable. Cada día es algo horrible, no se me nota porque yo si trato de
seguir adelante.
Estaba diciendo Evangeline, pero Elliot se le acerco y le
tomo la mano.
No es por eso, sino porque tienes miedo de demostrar tus
sentimientos. Si yo soy cobarde tú lo eres más. No puedes criticar a los demás
si tú también cometes los mismos errores.
¡¡Y tu si!!
Le grito Evangeline sintiendo nuevamente aquella
atracción y rabia con él.
Yo nunca te juzgaría.
Le dijo Elliot con suplica y pidiendo perdón. Tomo el
rostro de Evangeline y se acerco.
Eres lo más importante en mi vida, ahora lo sé. El perderte
seria como si mi alma estuviera en el infierno. Yo solo te adorare y te amare
toda mi vida porque para eso estas hecha. Eres la persona más sorprendente,
amable, compasiva e inteligente. Te tendré a mi lado pase lo que pase y no
pienso dejar que te alejes de mí, ¿me entiendes? ¡Así que deja de pensar que te
odio y te juzgo porque tú eres la única a quien amare siempre!
Dijo Elliot mirándola fijamente y deseando besar aquellos
labios tan tentadores. Evangeline mareada por la tristeza y por aquella declaración,
poco a poco sentía que la llevaban al cielo y que volaba en un sinfín de
fragancias. Su corazón palpitaba con fuerzas y una corriente la recorría al sentir
aquella poderosa e impotente mirada sobre ella. Lo miro con los ojos brillantes
e ilusionados.
Persona por gritarte. Yo no sé porque, pero al estar
contigo me siente viva, como si fuera otra persona. No me siento sola. Te deseo
y te amo como nunca ame a nadie aunque sea tan repentino y nuevo para mí, se la
razón por la que mi corazón suplica por tener cerca tu presencia y tu toque tan
cerca de mí. Creí que mi corazón no podría amar hasta ahora. Quiero estar
contigo, no estar sola, por favor no me dejes sola.
Le suplicaba sollozante y dejando que su corazón liberara
todo ese sentimiento tan apremiante y de ensueño. Elliot la miro con ternura y
pasión. Se acerco más y la aferro por la cintura. Evangeline se dejo y ella
acerco su pecho al suyo.
Nunca en mi vida.
Dijo el firmemente y también con una voz profunda llena
de amor. Ambos se miraron a los ojos, sintiendo que nada existía. Fríos vientos
y colores los recorrían, Elliot acaricio el rostro de ella como si tuviera
miedo de perderlo o que se rompiera aquella ilusión tan fantástica. Evangeline
le toco la mejilla sintiendo el calor de su cuerpo. Sus respiraciones húmedas chocaban
en sus rostros y se sentían aislados. El deseo ya era inaguantable. Elliot la
agarro con más fuerza, pero a la vez con delicadeza. Se sumergió en los ojos de
ella como Evangeline en los suyos. Ya nada los detendría, ya no aguantaban
aquella atracción fogosa que les hacía imposible no poder estar cerca el uno
del otro y el amor mutuo que los apuraba a probar los labios del otro. Todo los
parecía girar y las luces que se creaban a su alrededor los rodeaban y los
envolvían. Todo parecía ir tan rápido y a la vez tan lento con cada suspiro y
con cada centímetro en el que se tocaban sus narices. Evangeline se acerco mas
y mas y lo beso culminando todas esas luces y haciendo que todo a su alrededor
se desvaneciera y solo existieran ellos
dos en un sueño que no querían que terminara.
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