Capitulo 20: Todo terminó
Eliza
despertó en un ambienta totalmente diferente. Sentía algo blando en su espalda
y que su rodilla le dolía levemente. La calidez y el aire que se respiraba
estaban puros. Eliza se levanto y fue retenida por una mano. Al sentirla Eliza
sonrió complacida y llena de alegría.
Tal parce
que siempre salgo mal herida.
Comento
tratando de animar. Isaac sonrió a medias y dijo no tan contento.
Casi
mueres ahí dentro. Yo me muero si te pasa algo.
Pero no
paso nada, está todo bien.
Le
tranquilizo Eliza acercándose. Isaac se acerco a su rostro y le beso la frente
mientras le acariciaba los cabellos.
Nunca más
te dejare ir.
Y yo
menos
Le dijo
Eliza incapaz de creer que todo había acabado. Sintió los labios de Isaac
acariciar su cuello y Eliza le beso la mejilla para luego llegar a aquellos
tentadores labios que le encantaban. Se quedaron abrazados tomados de la mano,
sabiendo que ahora nada los separarían y que estarían juntos hasta la
eternidad.
Capitulo 21: De Sarah
De ahí en
adelante todo fue de bueno a mejor. Isaac y Eliza volvieron a vivir en
tranquilidad en un hospedaje en el que
se encontraba toda la gente del holocausto. Cada pareja en su nido, incluso
Jules, que no podía pedir más, pues sus años de espera valieron la pena. Ian
estaba vivo y la familia al fin reunida. Ian no podía creer que Tessa existía,
no la aparto de él ni un momento, como tampoco a Joana. Tessa al principio lo
rechazo, pero luego de que entre lo demacrado que estaba su padre, pudo
vislumbrar lo que en las fotos de le había visto se tiro a sus brazos que en
tantos sueños había deseado estar. David claro esta siguió siendo el hombro
admirable, benevolente, justo y cariñosos con todos, sobre todo con Diane, con
quien se caso a penas terminaron todos los problemas y con la cual después de
varios años conquistándose y conociéndose uno al otro, tuvo dos hijos a los
cuales les pusieron Jonathan y James.
Elena y Johan después de encontrarse con Isaac y compartir quizás uno de los
momentos de felicidad sublima, dicha sin igual y lagrimas de alivio la vida
para adelante nunca se ensombreció, excepto por las cosas típicas que con el
amor que perdura y el esfuerzo derrotara sin duda alguna.
Eliza se
sentía ya completa y con el alma en paz. Dejo estos recuerdos amargos en el
pasado para no volver a recordarlos, pero los recuerdos felices los mantuvo
siempre en el lugar más especial y que compartiría para siempre con Isaac.
Pasados unos años, un nuevo milagro vino al mundo para llenar completamente los
deseos de ambos enamorados. Una hija a la que llamaron Lina, como la madre de
Eliza. Esta si bien al principio de la historia odiaba su condición, ahora la
respetaba y por fin se había amistado para vivir la vida con su ceguera que si bien
al principio fue dolorosa le enseño a ver la naturaleza humana y que tan
misteriosa y sin embargo aparece en tantos libros, puede ser aún para nosotros.
Isaac era su vista y con él tomada de la mano y con su hija en brazos ya nada
temía. Había pasado por suficiente y si venía más no tendría miedo. La vida
ahora le preparaba nuevos caminos que ella estaba dispuesta a tomar, con
decisión y con una sonrisa. El nuevo
amanecer que se estreno a partir de ese día en que todo termino le
animaba ya no rendirse ya que le demostró que nada es imposible. Que la
justicia, a pesar de que tarde en llegar existe y que un corazón destrozado por
la humana, puede volver a formarse y resplandecer con todo su esplendor gracias
a la misma que causo el daño. El amor es par<a todos y está en todos lados,
te alumbra y te cuida y aunque puede ser diferente y complicado se puede
entender, como la razón por la que estamos aquí y el porqué Dios nos da el
milagro de respirar. Para Eliza esta lección nunca quedaría en el olvido y sería
traspasada a todos los hijos que tuviera empezando por mi Lina.
De ellos
se puede aprender, de mi padre y madre que amo con toda mi alma y espero poder
verlos sonreír al saber que su historia de amor perdurara al escribir estas
memorias que tan merecidas se las tienen como los pájaros la libertad del
volar.
Siempre
su hija
Lina
Fin
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