lunes, 26 de diciembre de 2016

Capitulo 20: Todo terminó

Eliza despertó en un ambienta totalmente diferente. Sentía algo blando en su espalda y que su rodilla le dolía levemente. La calidez y el aire que se respiraba estaban puros. Eliza se levanto y fue retenida por una mano. Al sentirla Eliza sonrió complacida y llena de alegría.
Tal parce que siempre salgo mal herida.

Comento tratando de animar. Isaac sonrió a medias y dijo no tan contento.

Casi mueres ahí dentro. Yo me muero si te pasa algo.

Pero no paso nada, está todo bien.

Le tranquilizo Eliza acercándose. Isaac se acerco a su rostro y le beso la frente mientras le acariciaba los cabellos.

Nunca más te dejare ir.

Y yo menos

Le dijo Eliza incapaz de creer que todo había acabado. Sintió los labios de Isaac acariciar su cuello y Eliza le beso la mejilla para luego llegar a aquellos tentadores labios que le encantaban. Se quedaron abrazados tomados de la mano, sabiendo que ahora nada los separarían y que estarían juntos hasta la eternidad.

Capitulo 21: De Sarah

De ahí en adelante todo fue de bueno a mejor. Isaac y Eliza volvieron a vivir en tranquilidad  en un hospedaje en el que se encontraba toda la gente del holocausto. Cada pareja en su nido, incluso Jules, que no podía pedir más, pues sus años de espera valieron la pena. Ian estaba vivo y la familia al fin reunida. Ian no podía creer que Tessa existía, no la aparto de él ni un momento, como tampoco a Joana. Tessa al principio lo rechazo, pero luego de que entre lo demacrado que estaba su padre, pudo vislumbrar lo que en las fotos de le había visto se tiro a sus brazos que en tantos sueños había deseado estar. David claro esta siguió siendo el hombro admirable, benevolente, justo y cariñosos con todos, sobre todo con Diane, con quien se caso a penas terminaron todos los problemas y con la cual después de varios años conquistándose y conociéndose uno al otro, tuvo dos hijos a los cuales les pusieron  Jonathan y James. Elena y Johan después de encontrarse con Isaac y compartir quizás uno de los momentos de felicidad sublima, dicha sin igual y lagrimas de alivio la vida para adelante nunca se ensombreció, excepto por las cosas típicas que con el amor que perdura y el esfuerzo derrotara sin duda alguna.

Eliza se sentía ya completa y con el alma en paz. Dejo estos recuerdos amargos en el pasado para no volver a recordarlos, pero los recuerdos felices los mantuvo siempre en el lugar más especial y que compartiría para siempre con Isaac. Pasados unos años, un nuevo milagro vino al mundo para llenar completamente los deseos de ambos enamorados. Una hija a la que llamaron Lina, como la madre de Eliza. Esta si bien al principio de la historia odiaba su condición, ahora la respetaba y por fin se había amistado para vivir la vida con su ceguera que si bien al principio fue dolorosa le enseño a ver la naturaleza humana y que tan misteriosa y sin embargo aparece en tantos libros, puede ser aún para nosotros. Isaac era su vista y con él tomada de la mano y con su hija en brazos ya nada temía. Había pasado por suficiente y si venía más no tendría miedo. La vida ahora le preparaba nuevos caminos que ella estaba dispuesta a tomar, con decisión y con una sonrisa. El nuevo  amanecer que se estreno a partir de ese día en que todo termino le animaba ya no rendirse ya que le demostró que nada es imposible. Que la justicia, a pesar de que tarde en llegar existe y que un corazón destrozado por la humana, puede volver a formarse y resplandecer con todo su esplendor gracias a la misma que causo el daño. El amor es par<a todos y está en todos lados, te alumbra y te cuida y aunque puede ser diferente y complicado se puede entender, como la razón por la que estamos aquí y el porqué Dios nos da el milagro de respirar. Para Eliza esta lección nunca quedaría en el olvido y sería traspasada a todos los hijos que tuviera empezando por mi Lina.

De ellos se puede aprender, de mi padre y madre que amo con toda mi alma y espero poder verlos sonreír al saber que su historia de amor perdurara al escribir estas memorias que tan merecidas se las tienen como los pájaros la libertad del volar.

Siempre su hija
Lina



Fin


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