jueves, 29 de diciembre de 2016

Capitulo 14

Constance se sentía en un campo de batalla, en el que la tensión, el silencio agobiante y los sentimientos encontrados dominaban completamente la atmosfera. Se sentía como si en cualquier momento el asunto que la había llevado a esa situación saldría de las paredes, que en cualquier momento la tormenta que esperaba su entrada estallaría y saldrían todos los secretos de aquel mar en el que había vivido mucho tiempo. La historia que le había contado Evangeline le atormentaba el pensamiento, pero eso no significaba que no creyera en ella. Todo lo contrario, era el que la creyera lo que hacia que su corazón se pusiera entre la espada y la pared. A pesar de que la relación con sus padres nunca había sido ideal y de la forma en la que a ella le hubiese gustado vivirla, el cariño que el corazón tenia para ellos desvanecía dolorosamente con cada segundo en que la verdad revivía en su mente y sentía las mismas sensaciones que su hermana. Las miradas y aquellos tonos que en otras ocasiones las habían torturado parecían cobrar fuerza cada vez que recordaba cuando su padre hablaba de la revolución, como se refería a Damian, su cruel sonrisa cuando lo despreciaba a el y también a ella y Evangeline. Su falta de cariño y la frialdad con sus seres queridos, hacían que de desvelara su verdadera naturaleza y Constance no podía creer que aquella persona fuese su padre y de que ahora en adelante al verla de esa manera le fuera dolorosa e imposible si quiera tenerle un mínimo afecto. Cabizbaja sentía que la presión y la angustia la hundían. Apretaba  las manos en la tasa de te desahogando en ella toda la rabia, pena, negación y miedo. Sentía que el respirar se le hacia dolorosa y temblaba levemente cada vez que su padre hablaba. Se sentía en estado de pánico con el corazón en la mano y que todo su cuerpo ardía de deseos de moverse de salir de aquel lugar que hacia que el alma que encerraba dentro estuviera viviendo una tortura y que nadie pudiera escuchar sus gritos de auxilio. Quería largarse de ahí, sentía que en cualquier momento se quebraría y no seria capaz de aguantar la avalancha que le agobiaba por dentro. Quería irse, ya no podía aguantar mas.

Al  pensar ne eso apretó con mas fuerza la taza y su cuerpo se tenso totalmente. Evangeline se dio cuenta y discretamente acerco su mano a la de ella y se la tomo tratando de traspasarle tranquilidad aunque ella misma estuviera viviendo el mismo tormento. Su mente ardía y estaba aturdida por la cantidad de pensamientos, recuerdos e ideas que se pasaban a llevar y hacia que le doliera la cabeza. Trataba de respirar con naturalidad y de que su rostro se mantuviera pacifico sin dejar que todo lo que había en su interior saliera a la superficie. Quería romper el silencio, como también no hacerlo. Sentía que si hablaba el temblor de la rabia y el temor la delataran. Era como si la tuvieran atada y su voz luchara por pedir ayuda sin éxito. De vez en cuando lanzaba miradas fugaces a su padre para poder ver a través de el y se esa manera saber so lo que había oído ayer fuera verdad. Con todos estos sentimientos trato de calmar a su hermana, que al solo mirarla vio el sufrimiento por el que estaba pasando. Sabia que su hermana quería ser fuerte y pensó que lograría aguantar, pero era demasiado para su corazón que aun tenia la inocencia pura y que había sido mortalmente herida para borrar cualquier rastro de ella. Queria alejarla de todo aquello, pero aun no era el momento. Con la mirada tratado de transmitirle serenidad, fuerza y confianza para sacarle del abismo y mantenerla a su lado.  Constance al sentir su mano, sintió que alguien la acogía en sus brazos. Era como si toda la rigidez en todo su cuerpo se aliviara y que su corazón agobiado recibiera el consuelo que anhelaba. Con los ojos brillantes miro a su hermana y se sintió renovada y con la ansiedad mas calmada. Le asintió y volvió la mirada al frente, pero agarrada de la mano de Evangeline debajo de la mesa.

Hoy es un buen día. Lo siento en mis entrañas, como nunca.

Dijo de repente su padre sobresaltando ligeramente a Evangeline y Constance. Evangeline sintió que la sangre la herbia de ira y frustación por no poder explotar ente aquel comentario tan perverso y la forma en que lo decía. Constance sintió que un gélido escalofrío le recorría la cabeza y la hacia temblar.

¿Por qué razón querido?

Le pregunto su esposa que parecía aislada de toda esa guerra inminente. Este sonrio satisfecho, como si esperara que alguien le hiciera esa pregunta y miro a Evangeline y Cosntance al  responder.

Porque al fin se están poniendo todas las cosas en su lugar y cierta gente se esta dando cuenta de quien manda realmente, ¿no les parece niñas?

Evangeline respondió tan solo mirándolo ocn frialdad y tratando de que la furia no la delatara. Constance mantuvo la vista fija en el plato.

Por si acaso, ya que estamos tan comunicativas hoy, ¿Dónde estuvieron ayer?

Le pregunto su padre mirándola fijamente con malicia y fuerza. Evangeline respiro para calamr sus pensmaientos y dijo.

Disculpa por el atrevimiento, pero ¿por qué te interesa?

No hubo ningún temblor en su voz al decirlo, sino un claro desafio. Al escuchar el tono de su hija, este se enfureció, pero no lo dejo ver.

Que pregunta mas extraña, quizás sea el hecho de que soy tu padre y es tu obligación decirme donde estas quieras o no.

Le dijo este con tono amenazante y severo que hizo que Constance temblara de pies a cabeza y que agarrara con mas fuerza la mano de evangeline para que se controlara. Esta capto el mensaje, pero ya no había vuelta atrás, su padre había encendido la mecha y su cabeza proclamaba respuestas.

Creí que te avergonzabas de que fuéramos tus hijas. No tenía idea de que el  seas nuestro padre sea algo importante para ti.

Le dijo Evangeline de forma burlona y provocativa. Su padre apretó los puños y la miro de manera siniestra, pero Evangeline le devolvió la mirada con creces.

Por supuesto que no me enorgullece. Desde que nació Damián, supe que los hijos que siguieran  iban a ser la misma decepción. Pero justo por eso, no voy a permitir que me falten el respeto.

Le dijo su padre con un tono cruel  y de desprecio. Evangeline sintió indignación y una pena punzante que amenazaba con incrementar si dejaba que la siguiera atormentando. Renovo fuerzas y le dijo

Pues no me importa, porque yo hace mucho tiempo que deje de considerarme tu hija. Le regalo con placer ese lugar a otra persona, porque yo lo aborrezco.

Constance se sobresalto al escuchar esto y tomando iniciativa se levanto de la mesa y tomo a Evangeline del brazo. Esta estaba tan metida en la discusión que se sorprendió enormemente al ver el actuar de Constance, pero al ver su mirada supo el porque lo hacia: estaba hablando demasiado. Evangeline se levanto y tratando de arreglar su metedura de para pregunto tratando de mantenerse inalterable ante la respuesta que iba a recibir.
Estoy segura de que tu piensas lo mismo ¿no?

Su padre la miro de forma penetrante y le dijo con un tono que la hirió.

Te aseguro querida, que de haber podido elegir, hubiese hecho cualquier cosas para que no nacieras, al igual que tus hermanos, pero la sangre pesa mas que el agua ¿no?

Frente a esto Evangeline no aguanto y salió del comedor con Constance, temblando de ira y de desolación por la confirmación de algo que a pesar de que lo sospechaba y se lo temía, le dolía de igual manera: que su padre no la quería. Constance estaba igual, pero también asustada.
No debiste provocarlo

Le dijo, pero sin un tono de reproche o acusación en su voz sino comprensivamente, porque sabia y entendía los sentimientos por los que estaba pasando su hermana ya que eran los mismos que la atormentaban en ese momento. Las dos caminaron apresuradas a la salida y entraron al establo para subir a los caballos. Evangeline trataba de aguantar las lagrimas mientras tomaba la mano de Constance con fuerza. Ya no había vuelta atrás, aquellas palabras eran el principio del fin. Había cortado la relación con su padre, aunque este no. Ya no volvería a aquel infierno y su hermana tampoco. Constance sentía lo mismo y también que era la oportunidad de ser libre y vivir lejos de aquel tormento. Ambas al pensar en esto, vieron a Elliot y Sebastian como parte de ese deseo. Tenían que llegar donde ellos y contarles todo para entonces nunca volver a separarse y luchar junto a ellos.

Sacaron sus caballos y se subieron. Evangeline tomo aire y se enderezo. Miro a su hermana y le sonrió, esta le devolvió la sonrisa y se pusieron en marcha. Mientras ellas se alejaban alguien las espiaba y las siguió misteriosamente con un andar de mala muerte.

Elliot se paseaba por el  jardín de un lado a otro, mientras Sebastian le observaba sentado en un banco con la espalda encorvada, aunque en verdad sus ojos no lo miraban realmente a el. Tan solo miraban, pero estaban ausentes, como si en verdad estuvieran mirando a otras personas. Sus pensamientos giraban constantemente alrededor de ella y le causaban sensaciones agradables, pero al mismo tiempo de nerviosismo. Movía nerviosamente las manos, retorciéndolas mientras se enfrentaba a un desafío interior. Moría de ganas de vera Constance y sentirse como ayer. Anhelaba poder tenerla de nuevo entre sus brazos y poder mirar el interior de su alma para darle paz a la suya, pero al mismo tiempo una fuerza le hacia quedarse pegado en un estado de duda. No sabia como decirle todo lo que pasaba, lo que iba a suceder con el y lo mas importante decirle lo de su hermano. Al igual que Elliot, al principio le fue imposible aceptarlo y le dolio el solo hecho de hacerla sufrir, pero fue entonces cuando Elliot le brindo la ayuda que el deseaba. La sospecha de esto le hizo quedarse como piedra por varios minutos y se estuvo debatiendo entre ceder a los deseos de su corazón o seguir a su mente. Elliot le había asegurado que creyera en el, pero le era difícil ya que se sentía confundid y asustado aunque no quisiera demostrarlo. El miedo de que todo saliera mal y que todo lo que se avecinara no fuera sino una sombra de mala fortuna no dejaba de aparecerle en sus pensamientos y causarle desesperación. Jamas se había sentido tan perdido y con ganas de esconderse, pero entonces pensaba en todos sus compañeros que habían muerto dando la pelea, en como había dado sus vidas por aquella causa tan preciada y anhelada que la realidad se encargaba de hacerla parecer imposible. Pensaba y recordaba todas las noches en que su corazón se nutria de el sentimiento de igualdad, de comprensión y de nuevos caminos recién descubiertos listos para ser tomados y que hicieran de cada uno de ellos el sueño que llevaba en su corazón. De cómo deseaba que esos caminos existieran para todos y que no fuera algo difícil de encontrar. No podía echarse para atrás cuando mas lo necesitaban, cuando era el momento en que todos necesitaban del uno y del otro para vivir y luchar. Si hacia eso jamás se lo perdonaría, no se sentiría merecedor de nada y lo que es peor: no se sentiría merecedor de ella, de su todo y corazón que el tanto quería llenar de felicidad y amor interminables. No no lo haría, jamás los dejaria solos.

Después de todos esos pensamientos se sentía mas animado, decidido y dispuesto a decirle la verdad a Constance y asegurarle que Damian regresaría ocn ellos porque así Dios lo haría. En aquel momento sin darse cuenta el y Elliot habían llegado a la misma conclusión sin saberlo, pero al mirarse lo supieron y rieron del uno y del otro.

¿Por qué será que somos tan complicados?

Le pregunto Sebastian a Elliot meintras se paraba y se acercaba a el. Este miro fijamente al frente contemplando la dorada luz del sol resplandeciente en rel cielo azul que reflejaba diversos colores en los prados y flores que tenia el jardín y dijo como si se estuviera diciendo a si mismo.

Porque si no lo fueramos no seriamos humanos y los que es peor no seriamos nosotros mismos.

Y también nunca las hubiéramos conocido.

Murmuro Sebastian recordando aquellas maravillosas sensaciones. Ellior sonrio encandilado al recordar aquellos besos tan dulces y apasionados, su voz suave, calidad y candida como la esencia de una flor en su pleno fulgor en primavera y su inexplicable encanto que le hacia volverse loco. Ansiaba tanto verla y contarle todo y como si fuera obra de magia de repente oye que alguien se acercaba velozmente. Pon un momento se tenso, pero cuando se acerco al camino con Sebastian siguiéndole toda su inquietud se disipo y se convirtió en placer y sorpresa, pero también en preocupación, al igual que Sebastian. Evangeline y Constance venían aceleradas con los caballos casi resbalando en la tierra por la velocidad tan rápido en que estaban corriendo y con el rostro lleno de pesary ansiadad. Elliot se preocupo al verla asi, pudo ver que algo le había pasado que algo había perturbado aquel espíritu y cuando por fin la pudo tener entre sus brazos cuando pararon los caballos y Evangeline se lanzo a ellos pudo ver que no se equivocaba. Evangeline lloraba.

Evangeline solo sentía el viento contra la cara. Tenia los ojos llorosos, sentía que poco a poco esa fuerza arrolladora se le escapaba al sentir la nostalgia de sentirse despreciada y darse cuenta de que sus padres nunca la habían querido. Montaba con una rapidez alarmante, como si a través de eso pudiera deshacerse de esos sentimientos que la torturaban. Queria tan solo llegar y arrojarse en los brazos de el, para desahogarse y llorar con libertad. Constance se encontraba igual que ella, pero con una preocupación insufrible que hacia que el pecho le ardiera y que le costara respirar. Esto crecia y crecia cada vez que miraba a Evangeline y viea su semblante cargado de dolor , sufrimiento, pena y rabia. El como montaba le hacia sentirse mas preocupada, pues tenia miedo de que en un abrir y cerrar de ojos cayera al suelo. Apreto las riendas y con todas sus fuerzas deseo llegar donde ellos para que ambas pudieran encontrar la paz y deshacerse dol dolor punzante que no dejaba de agotar sus corazones.

Al llegar al refugio y verlos a los dos no pudieron aguantar mas. Evangeline freno su caballo y antes de que Elliot pudiera ayudarla a bajar esta se tiro a sus brazos desfallecida y agotada. Se apretó con fuerza en su pecho mientras lloraba desconsoladamente. Elliot no dudo en corresponderle con creces, estrechándola con cariño, dulzuro y llenándola de palabras calidas y tranquilizadoras. Evangleine se sentía tan frágil y necesitada, como nunca antes y lo único que la podía calmar era el amor de el. Elliot la acariciaba la cabeza y le daba besos en la frente. Estaba totalemnte desconcertado y con un dolor creciente en el pecho al verla asi tan triste. Se pregunto con rabia y tormento de quien podría haberla dejado asi. Sintio un impulso de molerlo a golpes, pero se aguanto porque ella lo necesitaba mas que nunca y jamás la dejaría sola.

¿Qué pasa? Dimelo por favor

Le pregunto tomandole el rostro y mirándola con cariño y comprensión. Evangeline apenas podía hablar y solo pudo decir.

Lo odio, los odio tanto.


Elliot entonces comprendió y apoyo la  cabeza de ella en su pecho con candidez. Miro a Sebastian que estaba abrazando a Constance  igual de impactado que el. Al ver la mirada de Elliot sup de que se trataba y no dijo nada. El silencio wera lo mejor, el que las abrazaron era el mejor ocnsuelo que les podían dar en ese momento. En ese momento ambos se dieron cuenta de que las protegerían y que nadie les haría el manor daño nunca mas.

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