Capitulo 14
Constance se sentía en un campo de batalla, en el que la
tensión, el silencio agobiante y los sentimientos encontrados dominaban
completamente la atmosfera. Se sentía como si en cualquier momento el asunto
que la había llevado a esa situación saldría de las paredes, que en cualquier
momento la tormenta que esperaba su entrada estallaría y saldrían todos los
secretos de aquel mar en el que había vivido mucho tiempo. La historia que le
había contado Evangeline le atormentaba el pensamiento, pero eso no significaba
que no creyera en ella. Todo lo contrario, era el que la creyera lo que hacia
que su corazón se pusiera entre la espada y la pared. A pesar de que la
relación con sus padres nunca había sido ideal y de la forma en la que a ella
le hubiese gustado vivirla, el cariño que el corazón tenia para ellos
desvanecía dolorosamente con cada segundo en que la verdad revivía en su mente
y sentía las mismas sensaciones que su hermana. Las miradas y aquellos tonos
que en otras ocasiones las habían torturado parecían cobrar fuerza cada vez que
recordaba cuando su padre hablaba de la revolución, como se refería a Damian,
su cruel sonrisa cuando lo despreciaba a el y también a ella y Evangeline. Su
falta de cariño y la frialdad con sus seres queridos, hacían que de desvelara
su verdadera naturaleza y Constance no podía creer que aquella persona fuese su
padre y de que ahora en adelante al verla de esa manera le fuera dolorosa e
imposible si quiera tenerle un mínimo afecto. Cabizbaja sentía que la presión y
la angustia la hundían. Apretaba las
manos en la tasa de te desahogando en ella toda la rabia, pena, negación y
miedo. Sentía que el respirar se le hacia dolorosa y temblaba levemente cada
vez que su padre hablaba. Se sentía en estado de pánico con el corazón en la
mano y que todo su cuerpo ardía de deseos de moverse de salir de aquel lugar
que hacia que el alma que encerraba dentro estuviera viviendo una tortura y que
nadie pudiera escuchar sus gritos de auxilio. Quería largarse de ahí, sentía
que en cualquier momento se quebraría y no seria capaz de aguantar la avalancha
que le agobiaba por dentro. Quería irse, ya no podía aguantar mas.
Al pensar ne eso
apretó con mas fuerza la taza y su cuerpo se tenso totalmente. Evangeline se dio
cuenta y discretamente acerco su mano a la de ella y se la tomo tratando de
traspasarle tranquilidad aunque ella misma estuviera viviendo el mismo
tormento. Su mente ardía y estaba aturdida por la cantidad de pensamientos,
recuerdos e ideas que se pasaban a llevar y hacia que le doliera la cabeza.
Trataba de respirar con naturalidad y de que su rostro se mantuviera pacifico
sin dejar que todo lo que había en su interior saliera a la superficie. Quería
romper el silencio, como también no hacerlo. Sentía que si hablaba el temblor
de la rabia y el temor la delataran. Era como si la tuvieran atada y su voz
luchara por pedir ayuda sin éxito. De vez en cuando lanzaba miradas fugaces a
su padre para poder ver a través de el y se esa manera saber so lo que había
oído ayer fuera verdad. Con todos estos sentimientos trato de calmar a su
hermana, que al solo mirarla vio el sufrimiento por el que estaba pasando.
Sabia que su hermana quería ser fuerte y pensó que lograría aguantar, pero era
demasiado para su corazón que aun tenia la inocencia pura y que había sido
mortalmente herida para borrar cualquier rastro de ella. Queria alejarla de
todo aquello, pero aun no era el momento. Con la mirada tratado de transmitirle
serenidad, fuerza y confianza para sacarle del abismo y mantenerla a su
lado. Constance al sentir su mano,
sintió que alguien la acogía en sus brazos. Era como si toda la rigidez en todo
su cuerpo se aliviara y que su corazón agobiado recibiera el consuelo que
anhelaba. Con los ojos brillantes miro a su hermana y se sintió renovada y con
la ansiedad mas calmada. Le asintió y volvió la mirada al frente, pero agarrada
de la mano de Evangeline debajo de la mesa.
Hoy es un buen día. Lo siento en mis entrañas, como
nunca.
Dijo de repente su padre sobresaltando ligeramente a
Evangeline y Constance. Evangeline sintió que la sangre la herbia de ira y
frustación por no poder explotar ente aquel comentario tan perverso y la forma
en que lo decía. Constance sintió que un gélido escalofrío le recorría la
cabeza y la hacia temblar.
¿Por qué razón querido?
Le pregunto su esposa que parecía aislada de toda esa
guerra inminente. Este sonrio satisfecho, como si esperara que alguien le
hiciera esa pregunta y miro a Evangeline y Cosntance al responder.
Porque al fin se están poniendo todas las cosas en su
lugar y cierta gente se esta dando cuenta de quien manda realmente, ¿no les
parece niñas?
Evangeline respondió tan solo mirándolo ocn frialdad y
tratando de que la furia no la delatara. Constance mantuvo la vista fija en el
plato.
Por si acaso, ya que estamos tan comunicativas hoy,
¿Dónde estuvieron ayer?
Le pregunto su padre mirándola fijamente con malicia y
fuerza. Evangeline respiro para calamr sus pensmaientos y dijo.
Disculpa por el atrevimiento, pero ¿por qué te interesa?
No hubo ningún temblor en su voz al decirlo, sino un
claro desafio. Al escuchar el tono de su hija, este se enfureció, pero no lo
dejo ver.
Que pregunta mas extraña, quizás sea el hecho de que soy
tu padre y es tu obligación decirme donde estas quieras o no.
Le dijo este con tono amenazante y severo que hizo que
Constance temblara de pies a cabeza y que agarrara con mas fuerza la mano de
evangeline para que se controlara. Esta capto el mensaje, pero ya no había
vuelta atrás, su padre había encendido la mecha y su cabeza proclamaba
respuestas.
Creí que te avergonzabas de que fuéramos tus hijas. No tenía
idea de que el seas nuestro padre sea
algo importante para ti.
Le dijo Evangeline de forma burlona y provocativa. Su
padre apretó los puños y la miro de manera siniestra, pero Evangeline le
devolvió la mirada con creces.
Por supuesto que no me enorgullece. Desde que nació Damián,
supe que los hijos que siguieran iban a
ser la misma decepción. Pero justo por eso, no voy a permitir que me falten el
respeto.
Le dijo su padre con un tono cruel y de desprecio. Evangeline sintió indignación
y una pena punzante que amenazaba con incrementar si dejaba que la siguiera
atormentando. Renovo fuerzas y le dijo
Pues no me importa, porque yo hace mucho tiempo que deje
de considerarme tu hija. Le regalo con placer ese lugar a otra persona, porque
yo lo aborrezco.
Constance se sobresalto al escuchar esto y tomando
iniciativa se levanto de la mesa y tomo a Evangeline del brazo. Esta estaba tan
metida en la discusión que se sorprendió enormemente al ver el actuar de
Constance, pero al ver su mirada supo el porque lo hacia: estaba hablando
demasiado. Evangeline se levanto y tratando de arreglar su metedura de para
pregunto tratando de mantenerse inalterable ante la respuesta que iba a recibir.
Estoy segura de que tu piensas lo mismo ¿no?
Su padre la miro de forma penetrante y le dijo con un
tono que la hirió.
Te aseguro querida, que de haber podido elegir, hubiese
hecho cualquier cosas para que no nacieras, al igual que tus hermanos, pero la
sangre pesa mas que el agua ¿no?
Frente a esto Evangeline no aguanto y salió del comedor
con Constance, temblando de ira y de desolación por la confirmación de algo que
a pesar de que lo sospechaba y se lo temía, le dolía de igual manera: que su
padre no la quería. Constance estaba igual, pero también asustada.
No debiste provocarlo
Le dijo, pero sin un tono de reproche o acusación en su
voz sino comprensivamente, porque sabia y entendía los sentimientos por los que
estaba pasando su hermana ya que eran los mismos que la atormentaban en ese
momento. Las dos caminaron apresuradas a la salida y entraron al establo para
subir a los caballos. Evangeline trataba de aguantar las lagrimas mientras
tomaba la mano de Constance con fuerza.
Ya no había vuelta atrás, aquellas palabras eran el principio del fin. Había
cortado la relación con su padre, aunque este no. Ya no volvería a aquel
infierno y su hermana tampoco. Constance sentía lo mismo y también que era la
oportunidad de ser libre y vivir lejos de aquel tormento. Ambas al pensar en
esto, vieron a Elliot y Sebastian como parte de ese deseo. Tenían que llegar
donde ellos y contarles todo para entonces nunca volver a separarse y luchar
junto a ellos.
Sacaron sus caballos y se subieron. Evangeline tomo aire
y se enderezo. Miro a su hermana y le sonrió, esta le devolvió la sonrisa y se
pusieron en marcha. Mientras ellas se alejaban alguien las espiaba y las siguió
misteriosamente con un andar de mala muerte.
Elliot se paseaba por el
jardín de un lado a otro, mientras Sebastian le observaba sentado en un
banco con la espalda encorvada, aunque en verdad sus ojos no lo miraban
realmente a el. Tan solo miraban, pero estaban ausentes, como si en verdad
estuvieran mirando a otras personas. Sus pensamientos giraban constantemente
alrededor de ella y le causaban sensaciones agradables, pero al mismo tiempo de
nerviosismo. Movía nerviosamente las manos, retorciéndolas mientras se
enfrentaba a un desafío interior. Moría de ganas de vera Constance y sentirse
como ayer. Anhelaba poder tenerla de nuevo entre sus brazos y poder mirar el
interior de su alma para darle paz a la suya, pero al mismo tiempo una fuerza
le hacia quedarse pegado en un estado de duda. No sabia como decirle todo lo
que pasaba, lo que iba a suceder con el y lo mas importante decirle lo de su
hermano. Al igual que Elliot, al principio le fue imposible aceptarlo y le
dolio el solo hecho de hacerla sufrir, pero fue entonces cuando Elliot le brindo
la ayuda que el deseaba. La sospecha de esto le hizo quedarse como piedra por
varios minutos y se estuvo debatiendo entre ceder a los deseos de su corazón o
seguir a su mente. Elliot le había asegurado que creyera en el, pero le era
difícil ya que se sentía confundid y asustado aunque no quisiera demostrarlo.
El miedo de que todo saliera mal y que todo lo que se avecinara no fuera sino
una sombra de mala fortuna no dejaba de aparecerle en sus pensamientos y
causarle desesperación. Jamas se había sentido tan perdido y con ganas de
esconderse, pero entonces pensaba en todos sus compañeros que habían muerto
dando la pelea, en como había dado sus vidas por aquella causa tan preciada y
anhelada que la realidad se encargaba de hacerla parecer imposible. Pensaba y
recordaba todas las noches en que su corazón se nutria de el sentimiento de
igualdad, de comprensión y de nuevos caminos recién descubiertos listos para
ser tomados y que hicieran de cada uno de ellos el sueño que llevaba en su
corazón. De cómo deseaba que esos caminos existieran para todos y que no fuera
algo difícil de encontrar. No podía echarse para atrás cuando mas lo
necesitaban, cuando era el momento en que todos necesitaban del uno y del otro
para vivir y luchar. Si hacia eso jamás se lo perdonaría, no se sentiría
merecedor de nada y lo que es peor: no se sentiría merecedor de ella, de su
todo y corazón que el tanto quería llenar de felicidad y amor interminables. No
no lo haría, jamás los dejaria solos.
Después de todos esos pensamientos se sentía mas animado,
decidido y dispuesto a decirle la verdad a Constance y asegurarle que Damian
regresaría ocn ellos porque así Dios lo haría. En aquel momento sin darse
cuenta el y Elliot habían llegado a la misma conclusión sin saberlo, pero al
mirarse lo supieron y rieron del uno y del otro.
¿Por qué será que somos tan complicados?
Le pregunto Sebastian a Elliot meintras se paraba y se
acercaba a el. Este miro fijamente al frente contemplando la dorada luz del sol
resplandeciente en rel cielo azul que reflejaba diversos colores en los prados
y flores que tenia el jardín y dijo como si se estuviera diciendo a si mismo.
Porque si no lo fueramos no seriamos humanos y los que es
peor no seriamos nosotros mismos.
Y también nunca las hubiéramos conocido.
Murmuro Sebastian recordando aquellas maravillosas
sensaciones. Ellior sonrio encandilado al recordar aquellos besos tan dulces y
apasionados, su voz suave, calidad y candida como la esencia de una flor en su
pleno fulgor en primavera y su inexplicable encanto que le hacia volverse loco.
Ansiaba tanto verla y contarle todo y como si fuera obra de magia de repente
oye que alguien se acercaba velozmente. Pon un momento se tenso, pero cuando se
acerco al camino con Sebastian siguiéndole toda su inquietud se disipo y se
convirtió en placer y sorpresa, pero también en preocupación, al igual que
Sebastian. Evangeline y Constance venían aceleradas con los caballos casi
resbalando en la tierra por la velocidad tan rápido en que estaban corriendo y
con el rostro lleno de pesary ansiadad. Elliot se preocupo al verla asi, pudo
ver que algo le había pasado que algo había perturbado aquel espíritu y cuando
por fin la pudo tener entre sus brazos cuando pararon los caballos y Evangeline
se lanzo a ellos pudo ver que no se equivocaba. Evangeline lloraba.
Evangeline solo sentía el viento contra la cara. Tenia
los ojos llorosos, sentía que poco a poco esa fuerza arrolladora se le escapaba
al sentir la nostalgia de sentirse despreciada y darse cuenta de que sus padres
nunca la habían querido. Montaba con una rapidez alarmante, como si a través de
eso pudiera deshacerse de esos sentimientos que la torturaban. Queria tan solo
llegar y arrojarse en los brazos de el, para desahogarse y llorar con libertad.
Constance se encontraba igual que ella, pero con una preocupación insufrible
que hacia que el pecho le ardiera y que le costara respirar. Esto crecia y
crecia cada vez que miraba a Evangeline y viea su semblante cargado de dolor ,
sufrimiento, pena y rabia. El como montaba le hacia sentirse mas preocupada,
pues tenia miedo de que en un abrir y cerrar de ojos cayera al suelo. Apreto
las riendas y con todas sus fuerzas deseo llegar donde ellos para que ambas
pudieran encontrar la paz y deshacerse dol dolor punzante que no dejaba de
agotar sus corazones.
Al llegar al refugio y verlos a los dos no pudieron
aguantar mas. Evangeline freno su caballo y antes de que Elliot pudiera
ayudarla a bajar esta se tiro a sus brazos desfallecida y agotada. Se apretó
con fuerza en su pecho mientras lloraba desconsoladamente. Elliot no dudo en
corresponderle con creces, estrechándola con cariño, dulzuro y llenándola de
palabras calidas y tranquilizadoras. Evangleine se sentía tan frágil y
necesitada, como nunca antes y lo único que la podía calmar era el amor de el.
Elliot la acariciaba la cabeza y le daba besos en la frente. Estaba totalemnte
desconcertado y con un dolor creciente en el pecho al verla asi tan triste. Se
pregunto con rabia y tormento de quien podría haberla dejado asi. Sintio un
impulso de molerlo a golpes, pero se aguanto porque ella lo necesitaba mas que
nunca y jamás la dejaría sola.
¿Qué pasa? Dimelo por favor
Le pregunto tomandole el rostro y mirándola con cariño y
comprensión. Evangeline apenas podía hablar y solo pudo decir.
Lo odio, los odio tanto.
Elliot entonces comprendió y apoyo la cabeza de ella en su pecho con candidez. Miro
a Sebastian que estaba abrazando a Constance
igual de impactado que el. Al ver la mirada de Elliot sup de que se
trataba y no dijo nada. El silencio wera lo mejor, el que las abrazaron era el
mejor ocnsuelo que les podían dar en ese momento. En ese momento ambos se
dieron cuenta de que las protegerían y que nadie les haría el manor daño nunca
mas.
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