domingo, 25 de diciembre de 2016

Capitulo 14: Pensando en la vida y ambos también en los encantos de los dueños de nuestros corazones

Eliza sintió como si despertara de un largo, pero a la vez corto sueño. Al principio no recordaba bien donde estaba y su cabeza daba vueltas y vueltas como un volantín en los remolinos que causa el viento en el otoño y el cual para Eliza fue su mejor amigo durante los primeros meses, ya que cuando se sentía desdichada o perdida en una nostalgia que parecía no tener fin como la situación que le había llegado a sentir aquello, fueron como unas manos invisibles que para el resto de las personas puede significar diversas cosas. Como el inicio de unos meses cargados de metas, esperanzas y deseos de que la vida al menos hasta que fuera la hora de partir, brillara para siempre, cada uno a su manera como la personalidad que cada un posee y cosecha. Para Eliza era un aliento, un consuelo sin palabras como los de su madre la cual sin siquiera enterada de lo que acongojaba el corazón de sus hijos, al menos no con palabras, estaba ahí para darte una mirada comprensiva, de cariño, animo y como si te entendiera el porqué de un llanto, aunque fuera silencioso. Eliza, aunque al principio de su ceguera fuera diferente, se dio cuenta de lo injusta que era con sus hermanos, los cuales seguro también sufrían como ella, pues ambos habían perdido a las personas que amaban y deseaban poder seguir viendo hasta que descansaran en paz. La vida, seguro será complicada y a veces a las personas que no la soportan se arrojan a un mar de dudas y desesperación que al final se alivia con la decisión de dejar de compadecerte, empezar a criticarte  y seguir adelante aunque nosotros mismos nos impidamos el hacerlo más fácil. A pesar de este lado negativo, también es algo precioso por lo cual luchar cada segundo y no rendirse, porque a pesar de que perdiste de vista el camino, ese sigue delante de tus ojos esperando la oportunidad de compartir numerosos momentos contigo. No todos serán de felicidad, pies la vida aunque algunos la desearan así, no puede ser todo eso. La tristeza, rabia y pena sirve para luego apreciar de una manera renovada, agradecida y apreciadora esos sentimientos tan preciados y valorados por todos, aunque a veces no lo parece ya que si estos sentimientos son tan especiales y únicos y fáciles de romper ¿por qué el ser humano se empeña tanto en destruirlos?.

Siempre nos estamos haciendo preguntas de para qué sirve la vida y yo opina, y espero no molestar a nadie, que la respuesta depende de cada uno que la viva y emplee los modos para esto. Tener el poder tan delicado de tomar decisiones al crecer y ver el resultado bueno o malo de ellas. Las caídas y heridas son normales y aunque algunos nos parezcan irreparables y profundos siempre hay una esperanza de la que te puedas agarrar para conseguir los sueños que en lo más recóndito de tu corazón, esa parte que la gente cubre de rencor y odio, esperan cumplirse y que conlleva a todo lo demás: alegría, tranquilidad, placer y el amor que creíste perdido hace mucho. Solo se vive una vez, así que no se adelanten a los hechos, pues antes de que se den cuenta el tiempo se les acabara y la oportunidad también.

 Con todos estos pensamientos en su cabeza Eliza sintió como una luz invernal le acariciaba la mejilla. Moviendo la mano tratando de reconocer donde estaba se encontró con que había alguien al lado de ella y entonces todo le vino a la mente. Las emociones que la habían embargado en aquel momento volvieron sin aviso y se convirtieron en ansias. Un tanto inquieta busco donde apoyarse sintiendo como si algo la empujara, pero en ese momento sintió una mano fuerte que la agarraba y que suavemente la volvía a colocar en el suelo.

Tranquila, aún falta para llegar, pero no es tanto.

Escucho que le decía Johan, pero aquella petición era un suplicio, pues su cuerpo le exigía moverse ya que así se calmaría. Se levanto y empezó a caminar.

No quiero ser fastidiosos de veras, pero si estas de pie podrías…

Le iba a advertir, pero en ese momento Eliza pego un grito y cayo pata atrás, justo en los brazos de Johan. Este no sabía se reírse o no, además de que la situación se había vuelto incomoda, pues todos los miraban.

Caer

Termino la frase y se rio. Eliza al principio no le encontró la gracia, pero luego de imaginarse como los estarían mirando también se rio. Se separaron y Eliza ya más calmada le dijo.

Solo espera que Elena no se enfade por esto.

Ella no es celosa

Dijo Johan, aunque no parecía muy seguro. Eliza sonrió y dijo.

Si no le decimos te vas ahorrar el tener que descubrir algo que no esperabas.

Gracias, después de todo, creo que serás una gran cuñada.

Le dijo divertido y agradecido. Eliza encumbro los hombros.

Lo mismo espero que diga otra persona.

Esto lo dijo más para sí misma y sintiendo como ese pequeño miedo mezclado con nerviosismo que le causaba cosquillas volvía a salir, a pesar de que en la noche pasada parecía haberse apaciguado.

Ya ves que yo no soy terrible, y aunque ella tenga mal carácter estará encantada de conocer a la persona que cautivo el corazón de su hermano.

Le dijo el sonriendo con placer y evocando un recuerdo que hacía que su mente y corazón volaran hacia otra parte con un viento que invitaba a soñar y olvida. Eliza no sabía que contestar. En toda su vida jamás había sentido emociones tan confusas y al mismo tiempo tan placenteras y que la hacían sonreír y pensar en la vida ya de una forma más llena de ilusiones, sueños y fantasías que antes nunca se hubiera permitido siquiera pensar ya que con todo lo que pasaba, le parecía imposible que le gente pudiera reír sin tener miedo de morir al día siguiente.

No sé que me vio en realidad. Yo ciega coma o estoy, la condición en que me encuentro, tantos limites que lo podían detener y sin embargo se quedo conmigo siempre tomándome de la mano y abriendo mi corazón cada vez más para amarlo durante toda mi vida.
Dijo ella con nostalgia al principio, pero luego recordando su tacto, su voz frondosa, suave, vasta y dulce. Como acaricio su cuerpo  y la hizo suya aquella noche que los unió de por vida. Podía sentirlo todo nuevamente. El contacto con sus labios y como estos le acariciaban el cuello y le hacían hervir la piel de deseo y temblaba de placer. Como le hacía cosquillas en los oídos al decirle.

Te amo 

Sin duda alguna quien más lo necesita soy yo y su hermana. En verdad todos los que tienen una herida en el corazón y necesitan a alguien que tenga las fuerzas para resistir ese dolor insufrible que atormenta cada noche.

Dijo más bien para sí misma. Johan asintió y dijo.

Dicen que los hombre no llorar, pero con palabras así quien puede aguantarse las lagrimas.

Eliza rio y dijo en broma y divertida.

Lo siento, suelo hacerlo.

No te critico ni nada, pero vaya si que me emocionaste. No sé si me creerás a mí, apenas nos conocemos y…

Vamos a ser familia, lo que acabas de decir no encaja para nada.

Objeto ella sonriendo. Johan sonrió y dijo.

Claro, es que a veces se me olvida que eres la prometida de m cuñado. Eso nos hace hermanos.
Y vaya buena hermana que soy. Te salve la vida.

Le recordó ella. Johan la miro incrédulo, tratando de encontrar algo para remitir lo que dijo, para finalmente bajar la cabeza, asentir y decir.

No volverá a pasar.

Ambos se rieron. Se quedaron en silencio, escuchando como el auto se movía y como el ambiente tan tranquilo parecía volverse tibio, con el calor que daban los ocupantes del camión y te ofrecía el poder de dormir tranquila. Eliza podía sentir como la serenidad la invadía y la cautivaba de tal manera que deseaba que no se fuera nunca.

Sé porque te ama.

Escucho decir a Johan, como si estuviera lejos.

¿Qué?

Le preguntó ella interesada y a la vez extrañada por lo que había dicho.
Eres como su cometa, una hermosa y única cometa que lo guía a todas partes y a la cual siempre quiere tener a su lado para no dejarla ir nunca ya que si pasa estaría perdido y sin rumbo. Eso eres para él y creo que mucho más.

Eliza se quedo muda, sintiendo un agradable calor en las mejillas y como en su pecho crecía una emoción llena de felicidad y que hacía que no pudiera dejar de sonreír. El tan solo pensar en Isaac, el escuchar de él que la amaba le daba fuerzas, el tomar su mano era como estar soñando y el besarlo era como si se evaporara y todo dejara de existir salvo por ellos dos. Sin fin de emociones la inundaban cuando él estaba cerca y el tan solo saber que él sentía, a pesar de que el s lo había dicho un montón de veces, hacia que su mundo fuera mejor de lo que ella esperaba.

Y yo sé porque ella te ama.

Dijo en voz baja.

Hmmm

Dijo él como si no escuchara, pero con el oído bien abierto.

Sé porque ella te ama.

Repitió ella. El la miro con interés y preguntó.
¿Por qué?

Eres muy tierno con las palabras.

Le dijo Eliza sonriendo. El se quedo impresionada y dijo bromeando.

Gracias ven más tarde, te tendré un soneto.

Ambos rieron y en ese momento el camión se detuvo.

Siento interrumpir, pero creo que deberíamos adentrarnos en el bosque por un rato.

Dijo Joana en susurro. Johan la miró sin entender, pero al ver la mirada de ella asintió y dijo.
Todos callados, si despiertan los niños cállenlos y nos le digan porque.
¿Qué pasa?

Preguntó Eliza. Joana no sabía si contestarle, pero Johan dijo con un tono de voz de aguante y apretando con fuera la pared del camión.

Se los están llevando.
¿A quiénes?

Preguntó Eliza, pero no recibió respuesta. Jules se puso al lado de ella y le dijo.

Tranquila, pasara.

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