Capitulo 14: Pensando en la vida y ambos también en los encantos de los
dueños de nuestros corazones
Eliza
sintió como si despertara de un largo, pero a la vez corto sueño. Al principio
no recordaba bien donde estaba y su cabeza daba vueltas y vueltas como un volantín
en los remolinos que causa el viento en el otoño y el cual para Eliza fue su
mejor amigo durante los primeros meses, ya que cuando se sentía desdichada o
perdida en una nostalgia que parecía no tener fin como la situación que le
había llegado a sentir aquello, fueron como unas manos invisibles que para el
resto de las personas puede significar diversas cosas. Como el inicio de unos
meses cargados de metas, esperanzas y deseos de que la vida al menos hasta que
fuera la hora de partir, brillara para siempre, cada uno a su manera como la
personalidad que cada un posee y cosecha. Para Eliza era un aliento, un
consuelo sin palabras como los de su madre la cual sin siquiera enterada de lo
que acongojaba el corazón de sus hijos, al menos no con palabras, estaba ahí
para darte una mirada comprensiva, de cariño, animo y como si te entendiera el
porqué de un llanto, aunque fuera silencioso. Eliza, aunque al principio de su
ceguera fuera diferente, se dio cuenta de lo injusta que era con sus hermanos,
los cuales seguro también sufrían como ella, pues ambos habían perdido a las
personas que amaban y deseaban poder seguir viendo hasta que descansaran en
paz. La vida, seguro será complicada y a veces a las personas que no la
soportan se arrojan a un mar de dudas y desesperación que al final se alivia
con la decisión de dejar de compadecerte, empezar a criticarte y seguir adelante aunque nosotros mismos nos
impidamos el hacerlo más fácil. A pesar de este lado negativo, también es algo
precioso por lo cual luchar cada segundo y no rendirse, porque a pesar de que
perdiste de vista el camino, ese sigue delante de tus ojos esperando la
oportunidad de compartir numerosos momentos contigo. No todos serán de
felicidad, pies la vida aunque algunos la desearan así, no puede ser todo eso.
La tristeza, rabia y pena sirve para luego apreciar de una manera renovada,
agradecida y apreciadora esos sentimientos tan preciados y valorados por todos,
aunque a veces no lo parece ya que si estos sentimientos son tan especiales y
únicos y fáciles de romper ¿por qué el ser humano se empeña tanto en
destruirlos?.
Siempre
nos estamos haciendo preguntas de para qué sirve la vida y yo opina, y espero
no molestar a nadie, que la respuesta depende de cada uno que la viva y emplee
los modos para esto. Tener el poder tan delicado de tomar decisiones al crecer
y ver el resultado bueno o malo de ellas. Las caídas y heridas son normales y aunque
algunos nos parezcan irreparables y profundos siempre hay una esperanza de la
que te puedas agarrar para conseguir los sueños que en lo más recóndito de tu
corazón, esa parte que la gente cubre de rencor y odio, esperan cumplirse y que
conlleva a todo lo demás: alegría, tranquilidad, placer y el amor que creíste
perdido hace mucho. Solo se vive una vez, así que no se adelanten a los hechos,
pues antes de que se den cuenta el tiempo se les acabara y la oportunidad
también.
Con todos estos pensamientos en su cabeza
Eliza sintió como una luz invernal le acariciaba la mejilla. Moviendo la mano
tratando de reconocer donde estaba se encontró con que había alguien al lado de
ella y entonces todo le vino a la mente. Las emociones que la habían embargado
en aquel momento volvieron sin aviso y se convirtieron en ansias. Un tanto
inquieta busco donde apoyarse sintiendo como si algo la empujara, pero en ese
momento sintió una mano fuerte que la agarraba y que suavemente la volvía a
colocar en el suelo.
Tranquila,
aún falta para llegar, pero no es tanto.
Escucho
que le decía Johan, pero aquella petición era un suplicio, pues su cuerpo le exigía
moverse ya que así se calmaría. Se levanto y empezó a caminar.
No quiero
ser fastidiosos de veras, pero si estas de pie podrías…
Le iba a
advertir, pero en ese momento Eliza pego un grito y cayo pata atrás, justo en
los brazos de Johan. Este no sabía se reírse o no, además de que la situación
se había vuelto incomoda, pues todos los miraban.
Caer
Termino
la frase y se rio. Eliza al principio no le encontró la gracia, pero luego de
imaginarse como los estarían mirando también se rio. Se separaron y Eliza ya
más calmada le dijo.
Solo
espera que Elena no se enfade por esto.
Ella no
es celosa
Dijo
Johan, aunque no parecía muy seguro. Eliza sonrió y dijo.
Si no le
decimos te vas ahorrar el tener que descubrir algo que no esperabas.
Gracias, después
de todo, creo que serás una gran cuñada.
Le dijo
divertido y agradecido. Eliza encumbro los hombros.
Lo mismo
espero que diga otra persona.
Esto lo
dijo más para sí misma y sintiendo como ese pequeño miedo mezclado con
nerviosismo que le causaba cosquillas volvía a salir, a pesar de que en la
noche pasada parecía haberse apaciguado.
Ya ves
que yo no soy terrible, y aunque ella tenga mal carácter estará encantada de
conocer a la persona que cautivo el corazón de su hermano.
Le dijo
el sonriendo con placer y evocando un recuerdo que hacía que su mente y corazón
volaran hacia otra parte con un viento que invitaba a soñar y olvida. Eliza no
sabía que contestar. En toda su vida jamás había sentido emociones tan confusas
y al mismo tiempo tan placenteras y que la hacían sonreír y pensar en la vida
ya de una forma más llena de ilusiones, sueños y fantasías que antes nunca se
hubiera permitido siquiera pensar ya que con todo lo que pasaba, le parecía imposible
que le gente pudiera reír sin tener miedo de morir al día siguiente.
No sé que
me vio en realidad. Yo ciega coma o estoy, la condición en que me encuentro,
tantos limites que lo podían detener y sin embargo se quedo conmigo siempre
tomándome de la mano y abriendo mi corazón cada vez más para amarlo durante
toda mi vida.
Dijo ella
con nostalgia al principio, pero luego recordando su tacto, su voz frondosa,
suave, vasta y dulce. Como acaricio su cuerpo
y la hizo suya aquella noche que los unió de por vida. Podía sentirlo
todo nuevamente. El contacto con sus labios y como estos le acariciaban el
cuello y le hacían hervir la piel de deseo y temblaba de placer. Como le hacía
cosquillas en los oídos al decirle.
Te
amo
Sin duda
alguna quien más lo necesita soy yo y su hermana. En verdad todos los que
tienen una herida en el corazón y necesitan a alguien que tenga las fuerzas
para resistir ese dolor insufrible que atormenta cada noche.
Dijo más
bien para sí misma. Johan asintió y dijo.
Dicen que
los hombre no llorar, pero con palabras así quien puede aguantarse las
lagrimas.
Eliza rio
y dijo en broma y divertida.
Lo
siento, suelo hacerlo.
No te
critico ni nada, pero vaya si que me emocionaste. No sé si me creerás a mí, apenas
nos conocemos y…
Vamos a
ser familia, lo que acabas de decir no encaja para nada.
Objeto
ella sonriendo. Johan sonrió y dijo.
Claro, es
que a veces se me olvida que eres la prometida de m cuñado. Eso nos hace
hermanos.
Y vaya buena
hermana que soy. Te salve la vida.
Le
recordó ella. Johan la miro incrédulo, tratando de encontrar algo para remitir
lo que dijo, para finalmente bajar la cabeza, asentir y decir.
No
volverá a pasar.
Ambos se
rieron. Se quedaron en silencio, escuchando como el auto se movía y como el
ambiente tan tranquilo parecía volverse tibio, con el calor que daban los
ocupantes del camión y te ofrecía el poder de dormir tranquila. Eliza podía
sentir como la serenidad la invadía y la cautivaba de tal manera que deseaba
que no se fuera nunca.
Sé porque
te ama.
Escucho
decir a Johan, como si estuviera lejos.
¿Qué?
Le
preguntó ella interesada y a la vez extrañada por lo que había dicho.
Eres como
su cometa, una hermosa y única cometa que lo guía a todas partes y a la cual
siempre quiere tener a su lado para no dejarla ir nunca ya que si pasa estaría
perdido y sin rumbo. Eso eres para él y creo que mucho más.
Eliza se
quedo muda, sintiendo un agradable calor en las mejillas y como en su pecho
crecía una emoción llena de felicidad y que hacía que no pudiera dejar de
sonreír. El tan solo pensar en Isaac, el escuchar de él que la amaba le daba
fuerzas, el tomar su mano era como estar soñando y el besarlo era como si se
evaporara y todo dejara de existir salvo por ellos dos. Sin fin de emociones la
inundaban cuando él estaba cerca y el tan solo saber que él sentía, a pesar de que
el s lo había dicho un montón de veces, hacia que su mundo fuera mejor de lo
que ella esperaba.
Y yo sé
porque ella te ama.
Dijo en
voz baja.
Hmmm
Dijo él
como si no escuchara, pero con el oído bien abierto.
Sé porque
ella te ama.
Repitió
ella. El la miro con interés y preguntó.
¿Por qué?
Eres muy
tierno con las palabras.
Le dijo
Eliza sonriendo. El se quedo impresionada y dijo bromeando.
Gracias
ven más tarde, te tendré un soneto.
Ambos
rieron y en ese momento el camión se detuvo.
Siento
interrumpir, pero creo que deberíamos adentrarnos en el bosque por un rato.
Dijo
Joana en susurro. Johan la miró sin entender, pero al ver la mirada de ella
asintió y dijo.
Todos
callados, si despiertan los niños cállenlos y nos le digan porque.
¿Qué
pasa?
Preguntó
Eliza. Joana no sabía si contestarle, pero Johan dijo con un tono de voz de
aguante y apretando con fuera la pared del camión.
Se los
están llevando.
¿A quiénes?
Preguntó
Eliza, pero no recibió respuesta. Jules se puso al lado de ella y le dijo.
Tranquila,
pasara.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario