Capitulo 2: 6 años después
¡David,
¿podrías ayudarme con los papeles por favor?!
Le pidió
Joanna. David, que en ese momento bajaba unas cajas llenas de latas de
frijoles, arvejas y otros vegetales le hizo una seña a su hermana de que iba
enseguida.
Tessa,
¿Qué te dije sobre escaparte de las horas de literatura?
Le
reprendió Joanna a su hija. Tessa miro a su mamá inocentemente con unos ojos de
cachorro que podrían persuadir hasta el más duro, pero no a su madre,
obviamente.
Joanna cruzo los brazos y encarno una ceja.
No
señorita, podrás engañar a tu padre y a tu tío…
Estaba
diciendo, pero fue interrumpida por un reclamo de David desde lejos.
¡Fue solo
una vez!
¡De eso
estoy segura!
Le
respondió Joanna irónicamente, ladeando
levemente la cabeza y sonriendo disimuladamente. Meneo la cabeza y observo como
su hermano se dirigía donde ellas. Había cambiado mucho en aquellos seis años.
En David ya no había ni un rastro del joven de diecisiete años que hace años la
hacía reír y que miraba la vida como lo es el olaje en un acantilado.
Si llega
la última ola, sabrás que hacer
Solía
decir de manera despreocupada. Lo último que pudo pensar David, es que esta ola
se llevaría parte de sí mismo como su ingenuidad, inocencia y positividad, como
también nunca espero que se llevara a sus padres. Su muerte lo había hecho
duro, en sus facciones ahora mas robustas y pálidas tenían un atractivo extraño
y demasiado tentador. En su mirada se denotaba el dolor, pero también una
determinación profunda como también el amor hacia su familia. Su cabello negro
antes corto ahora caía desordenado hasta el cuello y varios mechones le caen en
la frente tapándole los ojos dándole un aspecto misterioso y penetrante. Sus
ojos cafés oscuros tenía un brillos potente a analizador que parecía analizarte
y meterse dentro de ti y leer tus pensamientos y sensaciones mas acogedoras o
poco agradables que te pueden llevar a la felicidad o a un estado en el cual
por miedo de tirar a todos tus seres queridos al precipicio en el cual te
sientes caer, te ocultas a través de una sonrisa que solo para el más sensible
y observador puede demostrar en verdad el infierno por el que pasas.
Si tu
hija tiene esa capacidad de conquistarnos, ten por seguro y te lo advierto que
un día de estos nos vamos a encontrar sentados en cajas y jugando a las
muñecas.
Le dijo
David. Tessa lo miro desconcertada y dijo.
Pero si
ni siquiera te llamo y ya eres el primero en asistir junto con Diane.
David se
quedo mirando de forma asesina a su sobrina con las mejillas encendidas. Joanna
se rio y miro a Tessa.
Pues si
eso te impide asistir a tus clases de literatura déjame reemplazarte cuando le
enseñas como conquistar a las mujeres. ¡Ahora ve!
Le dijo Joanna
dándole dos libros a Tessa y besándole
la frente, mientras le daba leve palmadas en la espalda.
Tío,
recuerda que a Diane le gustan las papas cocidas con mantequilla y las arvejas
en el guiso. Si se te olvida esto, quedas bajo tu propio riesgo.
Le dijo
Tessa sonriente y encumbrando los hombros, deteniéndose antes de cruzar el pasillo
y apresurándose como sus pies se lo permitían.
Si,
muchas gracias parlanchina
Le dijo
David devolviéndole la sonrisa y sintiendo ternura por como su sobrina corría.
Cuando miro a Joanna, esta lo observaba burlonamente como también al mismo
tiempo conmovida.
¿Qué?
Le
pregunto David tratando de parecer indiferente y mirando al suelo.
Avísame
cuando le pidas matrimonio. Tessa tiene que acostarse temprano así que dime a qué
hora la voy a buscar después de que te diga tu dialogo.
Le dijo Joanna.
David la miro un tanto enfadado, pero no pudo evitar reírse. De repente su
sonrisa se borro y miro a su hermana, serio y preocupado.
¿Has
visto a Elisa?
Le
expresión de Joanna también se transformo
y negó con la cabeza.
Santo
cielo, es la quinta vez que falta a su clase de escritura y de lectura.
Dijo
David rodando los ojos y golpeando la mesa. Joanna lo miro y después tratando de que no se notara
también su preocupación, le dijo mirando los papeles.
Más me
preocupa el hecho de que cuando se duerme solloza y llora y al despertar está
aterrorizada con el rostro desencajado por el terror y el espanto por las
pesadillas y por la oscuridad con la siempre se despierta. Se le olvida que
perdió la vista y es como si se enterrara una daga en la misma herida
haciéndosela más profunda y dolorosa.
Quiero que siga adelante con su vida. ¿Acaso crees
que está bien que se pase en los rincones hundiéndose cada vez más en aquel
infierno que vive todos los días? ¿Qué no intente si quiera buscar algo de luz
en aquella oscuridad que ella misma está haciendo más grande y intensificándola
con cada vez que se queda en el pasado?
Le dijo
su hermano irritado y temblando levemente la voz al decir esto por la tristeza
que le ahogaba la garganta.
David, tu
sabes muy bien que lo ha intentado, y que por más que se lo digas menos lo hará
pues tu nunca podrás entender lo que ella pasa cada día. Su sufrimiento es el
doble del nuestro y me hace sentir inútil el no poder hacer nada, siendo su
propia familia y que me muero por tratar de sacarla de aquel pozo, pero no
podemos obligarla. No podemos seguir empujándola si ella no quiere seguir el
camino por su propia cuenta. Te alejas de ella y al final terminara
escondiéndose más en su depresión por la autocompasión que le estamos produciendo.
Le dijo Joanna
mirando a su hermano comprensivamente, pero también diciendo cada palabra con
decisión y delicadeza.
Solo
quiero ayudarla. Es mi hermana, ¿sabes cómo
me duele verla llorar en las noches
pidiendo que le traigan a mamá?, ¿Qué prenda las luces porque todo esta mus
oscuro, y que s tenga que dar cuenta de su realidad? Odio esto, ser lo que soy,
lo que no fui capaz de ser porque de no ser por mí nuestros padres aun estarían
aquí y mi hermana aun sonreiría.
Dijo
David sentándose en una silla, sintiendo como ese sentimiento tan apremiante y
asfixiante que él conocía también le hacía doler la cabeza como también su
corazón. Se puso las manos en la cabeza y suspiro.
Ya no lo
soporto más. Desearía que todo fuera diferente.
Dijo
agotado y nostálgico. Su hermana lo miro compasivamente y se arrodillo frente a
él y le dijo.
Yo
también, pero cuando vi lo que esos desgraciados les hicieron a nuestros
padres, como se burlaban de su sufrimiento y como maltrataron a mi hermana me
propuse luchar hasta el final. Todos estamos aquí por diversas causas, pero
nuestro propósito es uno solo, sobrevivir y luchar por nuestro futuro. Nuestra
hermana es uno de nosotros, pero es que su camino parece desorientado y las heridas
que la lastimaron le hacen la búsqueda y la lucha más difícil. Debe luchar por sí
misma, por brillar otra vez y a pesar del problema que se le impuso debe seguir
adelante y nunca rendirse. Cuando ella esté lista podrá unírsenos, pero tienes
que dejar que ella sola se dé cuenta. Ayúdala, pero no la presiones.
David
levanto la mirada y miro a su hermana.
Confía en
mí.
Le dijo
esta mirándolo directamente a los ojos transmitiéndole seguridad, tranquilidad
y a la vez consuelo, pues compartía y conocía el sentimiento por el que su
hermano, ya que ella lo había vivido y aun en el presente no podía dejar de
retorcerse y degradarse a sí misma por no poder haber protegido a sus seres más
queridos de aquellos asesinos que nunca entenderán que el miedo no es hacerse
el valiente, si no que es algo que te ayuda a reconocer tus debilidades y
enfrentarlas. De esa manera cuando todo se venga contra ti y no tiembles, podrás
decir: no tengo miedo. Ellos jamás lo harán pues no quieren reconocer el miedo
que tienen de dejar de existir, de abandonar aquel lugar en el que se los puso
y del cual si intentan renunciar con su propia sangre y quizás con las de sus
familias pagaran. Todo esto se aparecía tan de repente en el corazón de Joanna que
aguanto las lagrimas para que lo que quería transmitirle a su hermano quedara
intacto y que no cayera por cosas que al fin y al cabo se repiten y nunca se
les encontrara remedio.”No lo habrá, porque siempre estará presente el terror y
la muerte rodeándote por decisión de otros, pero algo que puede curar lo que
causa esta epidemia es la esperanza y la unión entre nosotros. Si la perdimos
estamos perdidos, pues es lo único que nos queda, lo que no nos pueden quitar.
Al menos eso espero. Eso espero”
Pensó
absorta de repente en sus recuerdos y como estos se hacían lejanos, pero que
con estas palabras volvían a tener su brillo que los caracteriza, lo que los
hace singularmente y únicamente hermosos para quien los recuerde ya que es el
tesoro de tu alma que debes guardar a toda costa.
David le sonrió
y la abrazo. Quería que su hermana fuera feliz y olvidara sus problemas. Y lo
haría, pero por si misma. No quería verla más perdida y con lagrimas en el
rostro, pero si ella ponía de su esfuerzo y dedicación se abriría una luz en la
oscuridad en la que se encontraba su alma y salir adelante. De eso estaba
seguro.
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