Capitulo 12: La primavera se presenta y lagrimas, pero esperanzas la
reciben
Ese día
parecía más triste que el de todos los demás. Todos se sentían con un nudo en
la garganta o con un temblor en su interior que hacía que le echaran la culpa
al frio lo cual no podía ser ya que ese día había salido el sol, irónicamente
cuando la pena congoja el corazón de los que viven este mundo necesitaban que
las nubes fueran su compañía y no aquel sol radiante. Aunque si uno era más
optimista, podría ver aquel sol como una esperanza o una señal de que todo
marchara bien, pero es muy difícil de creer o convencer, ya que en la guerra
nunca se sabe quien perderá la vida y quien se la ganara de forma justa o que
se la tienen inmerecida, por ser los causantes de la muerte del otro. Estaba
viniendo la primavera, época en donde se supone vive el amor en las personas,
la naturaleza vuelve a nacer, después de hacer estar encerrada tanto tiempo en
esa fría nieve. En esa naturaleza habitan aquellas fragancias que adornan el
hogar y que te llenan de calma, plenitud y un placer inexplicable y delicioso
al sentirlas. Todo es nuevo y a veces esto inspira a los poetas, los cuales a
través de sus fieles y hermosos versos tratan de aclarar el alma de las
personas que a l mejor triste esta y que el invierno oscureció más. Creo que es
muy importante su rol en esta vida, pues de alguna manera al escribir o recitar
sus versos con toda su alma y sintiendo cada palabra como si fuera única y el último
momento para contarlas hace que valoremos el hablar que Dios nos ha ofrecido y
que nos lo dio para usarlo de una manera moralmente correcta, sin llegar a
herir a nadie con el mal trato a través de palabras. Los poetas hacen ver el
habla de una manera más respetable algunas veces cuando algunos solo la usan
para ofenderse y hacerse daño, que es algo que nunca dejara de pasar aunque nos
parezca injusto.
Todo esto
se suponía que debería existir, pero ahora era todo distinto, si bien el
invierno se estaba yendo la pena quedaba y esta aumentaba al saber que ese
mismo día podrían ver por última vez a sus seres queridos.
Eliza
sentía todo este ambiente y contradecía tanto con el esfuerzo de sonreír que
peligraba el hecho de que podría llorar. Todos estaban tratando de ocultar su
nostalgia y miedo. Las sonrisas titubeantes era lo único que encontraban en el
rostro de las mujeres. Eliza estaba callada y no sabía que decirle a su
hermano, que pronto se iría. La negación y la angustia la estaban matando.
Deseaba poder evitar todo aquello, todos esos sentimientos que le hacían doler el corazón. Deseaba poder
acabar con todo con todo el sufrimiento que no cesaba de rodearla a ella, a
Isaac y a su familia, pero para ello tendría que vencer la ceguera que tanto
éxito había tenido la guerra en los causantes de aquel sufrimiento. La ceguera
producida por la guerra, que fue provocada y declarada por seres humanos inconscientes
del daño que harían y que causarían un gran daño que duraría por siglos y que
muchos no lograrían olvidar pues sufrían las consecuencias en carne viva.
Aquellos causantes de la guerra que llegaron a ella como solución para sus ambiciones
de poder y que para lograr esto usan promesas falsas que engañan a todos, pero
no se dan cuenta de que tendrán la amargura atormentado tanto a las víctimas,
como a los involucrados y que son piezas en este juego de ajedrez muy mal
jugado.
¿Por qué
tiene que irse el tío?
Le
preguntó Tessa con voz quebrada por el llanto. Esta pregunta saco a Eliza de
sus cavilaciones. Se sintió egoísta al
creer que ella era la única que sufría cuando en verdad son los niños los más
marcados por las estupideces de los que se hacen llamar adultos.
Porque
quiere recuperar lo que injustamente nos arrebataron. Quiere darte una vida
mejor Tessa. A todos nosotros.
Le
respondió con cariño y apretándole la mano
Pero yo
no quiero que se vaya.
Protesto
casi a punto de llorar. Eliza sintió que el corazón se le partía en dos al
escuchar a su sobrina, la cual siempre estaba contenta, inocente con aquella voz tan nostálgica y cargada de
negación. Parecía la voz de alguien que ha pasado o está viviendo en carne viva
experiencias torturadoras e injustas para el corazón. Era realmente injusta la
forma en que debía entrar, a la realidad, despidiéndose de una persona tan
querida que con la sola idea de decirle adiós te destrozaba el alma en mil pedazos.
Yo
tampoco Tessa, pero hay cosas que no se pueden evitar.
Le dijo
con voz llorosa y agachándose. Aunque no la viera sentía su mirada llena de
pena e interrogación.
¿Por qué
no?, si yo no quiero que se vaya, tu tampoco y mi mamá menos, ¿Por qué debe irse?
Eliza no
sabía que responder. Le dolió la garganta y las lágrimas amenazaban por salir.
Porque si
lo hiciéramos no le dejaríamos ser feliz. Para David, la felicidad y dicha
nuestra es la suya. Yo sé que no soporta vernos llorar, sufrir por todo lo que
pasa, por lo que la vida nos impone. El quiere lo mejor para nosotros, porque
para él somos lo más importante, su razón de vivir y de seguir luchando y ahora
también esta Diane por lo que sus deseos han incrementado de una manera
inevitable. Él lo hace por la simple razón de que nos ama, somos parte del y
nos quiere con todo su corazón.
Le dijo
Eliza con mucho cuidado y afecto a punto de llorar como si también con aquellas
palabras tratara de tranquilizar a una parte de sí misma que insistía en que se
desesperara y pensara en malos augurios. Tessa estaba igual, aunque en ella las
lágrimas parecían cesar.
¿Y si no
vuelve?
Le
preguntó con temor. Eliza le sonrió con compasión, soltando lágrimas. Ambas
compartían el mismo miedo que les apuñalaba el pecho. Tratando de que si voz no
sonara llena de sufrimiento y quebrada le dijo tanto para sí misma como para la
pequeña niña.
El
siempre estará con nosotros. Si no vuelve ten consuelo en algo: lo veremos en
un lugar mucho mejor que este y siempre habrá dicha y risas y el dolor será una
sensación que nunca existe ni existirá. En el paraíso, junto con el señor.
Tessa se
sintió, pero el dolor todavía seguía.
¿Cuándo
podre verlo?
Pregunto
aun sintiéndose insatisfecha y con los ojos ardiéndole. Eliza trago saliva y le
dijo segura.
En tus
sueños y fantasías. Pero lo más importante es que estará en el lugar más
apreciado y deseado de todo ser humano: en tu corazón.
Tessa la abrazó
y lloró en su hombro. Eliza la tomo en
brazos y sintió el pulso de ella rápido
y como las lagrimas caían por su cuello.
Nunca estarás
sola Tessa, te lo prometo.
Le dijo
ella. Tessa la abrazó con más fuerza como si las palabras de ella fueran una
afirmación a aquella inseguridad de que esto no fuera real. Trataba de que sus lágrimas
no se presentaran, el llorar le era un amargo sabor y la tristeza la invadía
por todas partes, pero las palabras de Eliza, fueron como un calmante a la
angustia punzante y dolorosa que le causaba mareos y deseos de dormir para
siempre.
En ese
momento sintieron un ruido detrás de ellas. Eliza se dio vuelta sin dejar de
abrazar a Eliza.
Parece
que no hay problemas con llorar ¿no es cierto?
Pregunto
David con los ojos llorosos y tratando de no sonar tan triste. Eliza le sonrió y
fue hacia él y junto con Tessa lo abrazaron con todas sus fuerzas. Joana que
estaba con los ojos rojos por aguantar el llanto también lo hizo.
No hagas
tonterías ¿si?
Le dijo
ella como si fuera una broma, pero en verdad era una súplica. El la miro con
afabilidad y comprensión.
Yo no soy
un niño
Ninguna
te lo cree
Le dijo
Joana con la voz colmada de pena, pero sonriéndole. David soltó unas lágrimas y
le dijo.
Prometo
cuidarme y también a Isaac.
Eliza se
quedo sorprendida y David se dio cuenta.
Si lo tan
importante es para ti, no quiero verte triste.
Eliza
apoyo con más fuerza su rostro en el pecho de su hermano y le dijo.
Te quiero
tanto.
Y yo a ti
Le dijo
David sollozando. Se separaron lentamente. David tomo a Tessa en los brazos y
le dijo con tono meloso y lleno de cariño.
Cuida a
tu madre, por favor.
Tessa
asintió y lo abrazo
¿También
de Diane?
Le
preguntó sonriente y con lagrimas. David la miro con ternura y le dijo.
Te lo
agradecería mucho.
Abrazó a
Tessa y le dio un beso en la frente. Después fue donde Joana y le dijo
Se
fuerte, por mi por todos, Nunca te vayas, sigue siempre así hermanita.
Le dijo abrazándola.
Joana lloraba en silencio y abrazándolo con todo amor, le dijo.
No dudes
de ello
Le dio un
beso en la mejilla y por última vez David miro a Eliza que le sonreía, pero
aguantaba unas crudas lágrimas. No pudo soportarlo más y abrazo a su hermano.
Este se lo devolvió con creces y le dijo.
Cuídate y
también a ellas dos.
Claro que
si, te quiero mucho.
Le dijo
ella sollozante. David la apretujo y le
dijo.
Eres muy
especial.
Eliza
apretó su rostro en el pecho de su hermano y sonrió.
Eliza
Se
escucho decir a una voz insegura, pero ilusionada. Eliza se separo de su
hermano y fue donde Isaac. David sonrió y junto con Tessa y Joana se fueron para
dejarlos solos.
Eliza se
acerco donde Isaac, este la atrajo
delicadamente hacia e. La miro llenándose los ojos de aquellas facciones tan
celestiales que le habían hechizado. Eliza lo abrazo lentamente y le dio un
beso en la mejilla.
Piensa en
mí, así siempre estaremos unidos
Le pidió el
sin separarse y escondiendo su rostro para que no la viera llorar. El sonrió y
le levanto el mentón. Vio aquellos ojos con lagrimas y se sintió culpable, pero
imagino ese rostro que ahora lleno de nostalgia estaba, por otro lleno de
alegría y dicha. Se le acerco y con cariño rozo su nariz con la de ella. La
apretujo mucho más a él. Todo alrededor de ellos desaparecía, solo existían
ellos dos. Eliza se dejo llevar por el deseo y le beso con pasión y dulzura. Él
le devolvió el beso con creces, mientras ponía los brazos alrededor de la
cintura y Eliza alrededor del cuello. El beso pareció durar horas y así ellos
lo querían. Se separaron lentamente,
Eliza soltaba lágrimas y le dijo.
Prométeme
que siempre estaremos juntos.
El la
miró lleno de amor y afecto.
Si no lo
estamos me muero. Sin tu sonrisa no hay nada importante para mí. Juro por mi
vida que nunca me apartare de tu lado porque te amo y te necesito más que nunca
mi ser celestial.
Le dijo
con profunda claridad, amor y terneza. Eliza sonrió y le dijo.
Contigo
voy a cualquier parte.
Eliza lo
miro como si fuera un ser mágico.
Volaremos…
Dijo
ilusionada y con la voz temblorosa.
Siempre
juntos.
Completo
la frase él. Eliza le sonrió y le abrazo. El la levanto en el aire y le beso
con delicadeza y lleno de un sentimiento apremiante y deseoso de estar más
tiempo con ella. Eliza se aferro a su espalda y se sintió transportada a otro mundo.
Se separaron lentamente y ella le dijo.
Te amo.
Y yo más
Le dijo él.
Se tomaron de la mano y fueron hacia el camión de transporte. Eliza sintió que
su hermano la abrazaba y ella se lo devolvió.
Cuídate
Le pidió
el con la voz llorosa. Ella asintió y le dio un fuerte abrazo con un beso en la
mejilla. David se separo y le dio un beso en la frente. Luego se dio vuelta y
se encontró con Diane que trataba por todos los medio de no llorar.
Diane…
Estaba
diciendo David, pero Diane lo interrumpió besándolo. David sintió que la pena
disminuía y se aferro a aquella chica con la cual iba a pasar su vida, con
aquella joven que le robo el corazón. Se abrazaron y Diane le dijo.
Te amo, más
que a nada.
David sonrió
y le dijo
Es bueno
saberlo
Diane se
rio y bajo el rostro. David se lo levante y la miro admirando sus ojos
encantado.
Yo
también te amo.
Diane sonrió
y le dio un último beso. David abrazo por última vez a Tessa, Jules y Eliza y
se subió al camión. Isaac miró a Eliza y de sorpresa le beso, Eliza sorprendida
dejo que el hiciera su deseo y cuando se separaron él le dijo.
Siempre estaré
contigo.
Eliza sonrió
y le dijo con profundo amor
Yo
también
Se
abrazaron fuertemente y se dieron un beso de nariz. Isaac de despidió de los
demás son soltarle la mano a Eliza. Luego tomo esta en sus dos manos y le dijo.
Cuando
vuelva, tu mano será mía.
Eliza le
beso las suyas y le dijo.
Ya lo son
Se
sonrieron y se abrazaron. Isaac se subió al camión y le dijo mirándola por última
vez y grabando aquel rostro tan perfecto para él.
Te amo
Eliza sonrió
llena de una sensación extraña. Quería llorar, pero también quería reír de lo
feliz que era al sentirse amada por aquel joven tan maravilloso.
Yo más
El camión
empezó a moverse y Eliza sin importarle el hecho de que a lo mejor no miraba en
dirección al camión le dijo.
¡Adiós!
Tessa, Diane
y Joana la imitaron. David e Isaac se lo devolvieron. Y así estuvieron hasta
que desapareció. Eliza sonreía porque sentía que todo iría bien, que todo
saldría maravilloso y que todo resultaría como un cuento de hadas hecho para
corazones enamorados y esperanzados como el de la protagonista y el mío.
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