domingo, 25 de diciembre de 2016

Capitulo 12: La primavera se presenta y lagrimas, pero esperanzas la reciben

Ese día parecía más triste que el de todos los demás. Todos se sentían con un nudo en la garganta o con un temblor en su interior que hacía que le echaran la culpa al frio lo cual no podía ser ya que ese día había salido el sol, irónicamente cuando la pena congoja el corazón de los que viven este mundo necesitaban que las nubes fueran su compañía y no aquel sol radiante. Aunque si uno era más optimista, podría ver aquel sol como una esperanza o una señal de que todo marchara bien, pero es muy difícil de creer o convencer, ya que en la guerra nunca se sabe quien perderá la vida y quien se la ganara de forma justa o que se la tienen inmerecida, por ser los causantes de la muerte del otro. Estaba viniendo la primavera, época en donde se supone vive el amor en las personas, la naturaleza vuelve a nacer, después de hacer estar encerrada tanto tiempo en esa fría nieve. En esa naturaleza habitan aquellas fragancias que adornan el hogar y que te llenan de calma, plenitud y un placer inexplicable y delicioso al sentirlas. Todo es nuevo y a veces esto inspira a los poetas, los cuales a través de sus fieles y hermosos versos tratan de aclarar el alma de las personas que a l mejor triste esta y que el invierno oscureció más. Creo que es muy importante su rol en esta vida, pues de alguna manera al escribir o recitar sus versos con toda su alma y sintiendo cada palabra como si fuera única y el último momento para contarlas hace que valoremos el hablar que Dios nos ha ofrecido y que nos lo dio para usarlo de una manera moralmente correcta, sin llegar a herir a nadie con el mal trato a través de palabras. Los poetas hacen ver el habla de una manera más respetable algunas veces cuando algunos solo la usan para ofenderse y hacerse daño, que es algo que nunca dejara de pasar aunque nos parezca injusto.

Todo esto se suponía que debería existir, pero ahora era todo distinto, si bien el invierno se estaba yendo la pena quedaba y esta aumentaba al saber que ese mismo día podrían ver por última vez a sus seres queridos.

Eliza sentía todo este ambiente y contradecía tanto con el esfuerzo de sonreír que peligraba el hecho de que podría llorar. Todos estaban tratando de ocultar su nostalgia y miedo. Las sonrisas titubeantes era lo único que encontraban en el rostro de las mujeres. Eliza estaba callada y no sabía que decirle a su hermano, que pronto se iría. La negación y la angustia la estaban matando. Deseaba poder evitar todo aquello, todos esos sentimientos que  le hacían doler el corazón. Deseaba poder acabar con todo con todo el sufrimiento que no cesaba de rodearla a ella, a Isaac y a su familia, pero para ello tendría que vencer la ceguera que tanto éxito había tenido la guerra en los causantes de aquel sufrimiento. La ceguera producida por la guerra, que fue provocada y declarada por seres humanos inconscientes del daño que harían y que causarían un gran daño que duraría por siglos y que muchos no lograrían olvidar pues sufrían las consecuencias en carne viva. Aquellos causantes de la guerra que llegaron a ella como solución para sus ambiciones de poder y que para lograr esto usan promesas falsas que engañan a todos, pero no se dan cuenta de que tendrán la amargura atormentado tanto a las víctimas, como a los involucrados y que son piezas en este juego de ajedrez muy mal jugado.

¿Por qué tiene que irse el tío?

Le preguntó Tessa con voz quebrada por el llanto. Esta pregunta saco a Eliza de sus cavilaciones. Se  sintió egoísta al creer que ella era la única que sufría cuando en verdad son los niños los más marcados por las estupideces de los que se hacen llamar adultos.
Porque quiere recuperar lo que injustamente nos arrebataron. Quiere darte una vida mejor Tessa. A todos nosotros.

Le respondió con cariño y apretándole la mano

Pero yo no quiero que se vaya.

Protesto casi a punto de llorar. Eliza sintió que el corazón se le partía en dos al escuchar a su sobrina, la cual siempre estaba contenta, inocente  con aquella voz tan nostálgica y cargada de negación. Parecía la voz de alguien que ha pasado o está viviendo en carne viva experiencias torturadoras e injustas para el corazón. Era realmente injusta la forma en que debía entrar, a la realidad, despidiéndose de una persona tan querida que con la sola idea de decirle adiós te destrozaba el alma en mil pedazos.

Yo tampoco Tessa, pero hay cosas que no se pueden evitar.

Le dijo con voz llorosa y agachándose. Aunque no la viera sentía su mirada llena de pena e interrogación.

¿Por qué no?, si yo no quiero que se vaya, tu tampoco y mi mamá menos, ¿Por qué debe irse?

Eliza no sabía que responder. Le dolió la garganta y las lágrimas amenazaban por salir.
Porque si lo hiciéramos no le dejaríamos ser feliz. Para David, la felicidad y dicha nuestra es la suya. Yo sé que no soporta vernos llorar, sufrir por todo lo que pasa, por lo que la vida nos impone. El quiere lo mejor para nosotros, porque para él somos lo más importante, su razón de vivir y de seguir luchando y ahora también esta Diane por lo que sus deseos han incrementado de una manera inevitable. Él lo hace por la simple razón de que nos ama, somos parte del y nos quiere con todo su corazón.

Le dijo Eliza con mucho cuidado y afecto a punto de llorar como si también con aquellas palabras tratara de tranquilizar a una parte de sí misma que insistía en que se desesperara y pensara en malos augurios. Tessa estaba igual, aunque en ella las lágrimas parecían cesar.
¿Y si no vuelve?

Le preguntó con temor. Eliza le sonrió con compasión, soltando lágrimas. Ambas compartían el mismo miedo que les apuñalaba el pecho. Tratando de que si voz no sonara llena de sufrimiento y quebrada le dijo tanto para sí misma como para la pequeña niña.
El siempre estará con nosotros. Si no vuelve ten consuelo en algo: lo veremos en un lugar mucho mejor que este y siempre habrá dicha y risas y el dolor será una sensación que nunca existe ni existirá. En el paraíso, junto con el señor.

Tessa se sintió, pero el dolor todavía seguía.

¿Cuándo podre verlo?

Pregunto aun sintiéndose insatisfecha y con los ojos ardiéndole. Eliza trago saliva y le dijo segura.

En tus sueños y fantasías. Pero lo más importante es que estará en el lugar más apreciado y deseado de todo ser humano: en tu corazón.

Tessa la abrazó y  lloró en su hombro. Eliza la tomo en brazos y sintió el  pulso de ella rápido y como las lagrimas caían por su cuello.

Nunca estarás sola Tessa, te lo prometo.

Le dijo ella. Tessa la abrazó con más fuerza como si las palabras de ella fueran una afirmación a aquella inseguridad de que esto no fuera real. Trataba de que sus lágrimas no se presentaran, el llorar le era un amargo sabor y la tristeza la invadía por todas partes, pero las palabras de Eliza, fueron como un calmante a la angustia punzante y dolorosa que le causaba mareos y deseos de dormir para siempre.

En ese momento sintieron un ruido detrás de ellas. Eliza se dio vuelta sin dejar de abrazar a Eliza.

Parece que no hay problemas con llorar ¿no es cierto?

Pregunto David con los ojos llorosos y tratando de no sonar tan triste. Eliza le sonrió y fue hacia él y junto con Tessa lo abrazaron con todas sus fuerzas. Joana que estaba con los ojos rojos por aguantar el llanto también lo hizo.

No hagas tonterías ¿si?

Le dijo ella como si fuera una broma, pero en verdad era una súplica. El la miro con afabilidad y comprensión.

Yo no soy un niño

Ninguna te lo cree

Le dijo Joana con la voz colmada de pena, pero sonriéndole. David soltó unas lágrimas y le dijo.

Prometo cuidarme y también a Isaac.

Eliza se quedo sorprendida y David se dio cuenta.

Si lo tan importante es para ti, no quiero verte triste.

Eliza apoyo con más fuerza su rostro en el pecho de su hermano y  le dijo.

Te quiero tanto.

Y yo a ti

Le dijo David sollozando. Se separaron lentamente. David tomo a Tessa en los brazos y le dijo con tono meloso y lleno de cariño.

Cuida a tu madre, por favor.

Tessa asintió y lo abrazo

¿También de Diane?

Le preguntó sonriente y con lagrimas. David la miro con ternura y le dijo.
Te lo agradecería mucho.

Abrazó a Tessa y le dio un beso en la frente. Después fue donde Joana y le dijo
Se fuerte, por mi por todos, Nunca te vayas, sigue siempre así hermanita.

Le dijo abrazándola. Joana lloraba en silencio y abrazándolo con todo amor, le dijo.
No dudes de ello

Le dio un beso en la mejilla y por última vez David miro a Eliza que le sonreía, pero aguantaba unas crudas lágrimas. No pudo soportarlo más y abrazo a su hermano. Este se lo devolvió con creces y le dijo.

Cuídate y también a ellas dos.

Claro que si, te quiero mucho.

Le dijo ella sollozante. David  la apretujo y le dijo.

Eres muy especial.

Eliza apretó su rostro en el pecho de su hermano y sonrió.

Eliza


Se escucho decir a una voz insegura, pero ilusionada. Eliza se separo de su hermano y fue donde  Isaac. David sonrió  y junto con Tessa y Joana se fueron para dejarlos solos.
Eliza se acerco donde  Isaac, este la atrajo delicadamente hacia e. La miro llenándose los ojos de aquellas facciones tan celestiales que le habían hechizado. Eliza lo abrazo lentamente y le dio un beso en la mejilla.

Piensa en mí, así siempre estaremos unidos

Le pidió el sin separarse y escondiendo su rostro para que no la viera llorar. El sonrió y le levanto el mentón. Vio aquellos ojos con lagrimas y se sintió culpable, pero imagino ese rostro que ahora lleno de nostalgia estaba, por otro lleno de alegría y dicha. Se le acerco y con cariño rozo su nariz con la de ella. La apretujo mucho más a él. Todo alrededor de ellos desaparecía, solo existían ellos dos. Eliza se dejo llevar por el deseo y le beso con pasión y dulzura. Él le devolvió el beso con creces, mientras ponía los brazos alrededor de la cintura y Eliza alrededor del cuello. El beso pareció durar horas y así ellos lo querían.  Se separaron lentamente, Eliza soltaba lágrimas y le dijo.

Prométeme que siempre estaremos juntos.

El la miró lleno de amor y afecto.

Si no lo estamos me muero. Sin tu sonrisa no hay nada importante para mí. Juro por mi vida que nunca me apartare de tu lado porque te amo y te necesito más que nunca mi ser celestial.

Le dijo con profunda claridad, amor y terneza. Eliza sonrió y le dijo.

Contigo voy a cualquier parte.

Eliza lo miro como si fuera un ser mágico.
Volaremos…

Dijo ilusionada y con la voz temblorosa.

Siempre juntos.

Completo la frase él. Eliza le sonrió y le abrazo. El la levanto en el aire y le beso con delicadeza y lleno de un sentimiento apremiante y deseoso de estar más tiempo con ella. Eliza se aferro a su espalda y se sintió transportada a otro mundo. Se separaron lentamente y ella le dijo.

Te amo.

Y yo más

Le dijo él. Se tomaron de la mano y fueron hacia el camión de transporte. Eliza sintió que su hermano la abrazaba y ella se lo devolvió.
Cuídate

Le pidió el con la voz llorosa. Ella asintió y le dio un fuerte abrazo con un beso en la mejilla. David se separo y le dio un beso en la frente. Luego se dio vuelta y se encontró con Diane que trataba por todos los medio de no llorar.

Diane…

Estaba diciendo David, pero Diane lo interrumpió besándolo. David sintió que la pena disminuía y se aferro a aquella chica con la cual iba a pasar su vida, con aquella joven que le robo el corazón. Se abrazaron y Diane le dijo.

Te amo, más que a nada.

David sonrió y le dijo

Es bueno saberlo

Diane se rio y bajo el rostro. David se lo levante y la miro admirando sus ojos encantado.
Yo también te amo.

Diane sonrió y le dio un último beso. David abrazo por última vez a Tessa, Jules y Eliza y se subió al camión. Isaac miró a Eliza y de sorpresa le beso, Eliza sorprendida dejo que el hiciera su deseo y cuando se separaron él le dijo.
Siempre estaré contigo.

Eliza sonrió y le dijo con profundo amor
Yo también

Se abrazaron fuertemente y se dieron un beso de nariz. Isaac de despidió de los demás son soltarle la mano a Eliza. Luego tomo esta en sus dos manos y le dijo.

Cuando vuelva, tu mano será mía.

Eliza le beso las suyas y le dijo.

Ya lo son

Se sonrieron y se abrazaron. Isaac se subió al camión y le dijo mirándola por última vez y grabando aquel rostro tan perfecto para él.

Te amo

Eliza sonrió llena de una sensación extraña. Quería llorar, pero también quería reír de lo feliz que era al sentirse amada por aquel joven tan maravilloso.

Yo más

El camión empezó a moverse y Eliza sin importarle el hecho de que a lo mejor no miraba en dirección al camión le dijo.

¡Adiós!


Tessa, Diane y Joana la imitaron. David e Isaac se lo devolvieron. Y así estuvieron hasta que desapareció. Eliza sonreía porque sentía que todo iría bien, que todo saldría maravilloso y que todo resultaría como un cuento de hadas hecho para corazones enamorados y esperanzados como el de la protagonista y el mío.

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