lunes, 26 de diciembre de 2016


Capitulo 6

El disparo resonó y llego justo en el blanco. Damián sintió como si ese disparo lo empujara a un profundo oyó. La pistola se le cayó de las manos y cayo para atrás con unos ojos aterrorizados, llenos de sorpresa y con una inocencia rota hace muy poco. Temblaba de pies a cabeza y todo a su alrededor parecía haber desaparecido. Su mente era tal desorden que todos sus recuerdos y pensamientos se enredaban y le causaban un agudo y penetrante dolor de cabeza. En su interior se formaba una tormenta que aumentaba con cada segundo. Los truenos eran todas las veces que había visto morir a sus compañeros frente a sus ojos. Como ellos habían sido torturados y sus gritos llenos de dolor y desesperación le eran indiferentes a las causantes de ellos. Como estos eran como una daga filosa que se clavaba en su pecho sin importarle cuanto rogaba a gritos que paraba porque ya no podía más. Pero lo peor fue lo que acababa de ver, aquella persona… No podía ser verdad, no podía ser la realidad. Recordó las palabras de su líder: “Alguien nos traiciono”. El suplicando y el otro riéndose. Aquella risa que le era tan desconocida y alejada a la que él creyó conocer y compartir, pero que le reveló la verdadera forma y el ser tan miserable, oscuro y despreciable que se encontraba a través de la niebla que imponía aquella persona para atrapar a sus víctimas, y que sin saber esto para Damián había sido como un hermano para él. Se sentía humillado y burlado por ser tan ingenuo y ciego. Se sentía cada vez mas hundido y ahogado en aquel agujero que se abría cada vez más por no querer mirar lo que pasaba porque tenía miedo de que todo empeorara y que la negrura que se esparcía por su porvenir se hiciera más espesa.

De repente unos gritos terribles y llenos de horror lo sacaron de aquella tortura. A sus ojos el muro de tierra que lo separaba de los de arriba se derrumbaba y venía hacia él. Sus ojos que antes parecían haberse vuelto ciegos por la situación cruda y amarga, se abrieron completamente dominados por el espanto y la angustia. Se levanto rápidamente sin importarle el dolor de la pierna. Estas temblaron y casaba la pérdida del equilibrio. Consciente de que si no llegaba arriba moriría escalo con todas sus fuerzas la pared de tierra que temblaba amenazadoramente. Sujetándose fuertemente de unas raíces subió sintiendo aguantando el dolor y las lagrimas de rabia y pena que intentaba salir de nuevo. De repente sintió como una de las raíces de las que sujetaba se iba rompiendo. Se agarro con más potencia y subió lo más deprisa posible, Unas rocas empezaron a caer, y una de ellas le cayó encima de la raíz de que estaba agarrado pegándole en la mano. Damián soltó un grito ahogado, mordiéndose los labios. Sintió que algo lo agarraba del pie y al volver la cabeza en su cara se formo una expresión de odio inhumano cargado de desprecio y furia.
Te olvidabas de mí

Dijo este con unos ojos que fingían inocencia. La forma en que lo miro hizo que la ira de Damián aumentara. ¿Cómo podía ser tan desarmado y descarado?, era un maldito mentiroso que no merecía vivir. Damián le pateo la mano y este casi cae si no es porque se agarro de una roca incrustada.

¡¿Qué te pasa?!

Le grito impactado y enojado. Damián sintió que algo oscuro y que le hacía arder la sangre hizo que nuevamente lo pateara.

¡¿Por qué lo hiciste maldito infeliz?! , ¡¿Cómo pudiste?!

Le grito con todos aquellos sentimientos que le habían torturado el alma. El que estaba abajo, puso una mirada de sorpresa que luego cambio a una de burla y de desprecio.

Le respuesta es fácil ¿no? Ganar más matándoles que ayudándoles.

Damián  entonces lo vio como era en realidad y esta verdad le causo un dolor insufrible que solo pueden conocer los que han sufrido un desengaño, ya  sea amoroso y de una amistad, ya que a pesar de que los dolores sean diferentes se igualan en una cosa la perdida de algo que tu corazón atesoraba y que te lo han arrebatado o que ha sido arrebatado por la misma mano de la persona de la que creíste ser algo y que ella era para ti también. El sufrimiento que se puede prolongar en ti como una tormenta en los más profundos mares como lo es la humanidad es el que perdiste algo que nunca existió lo que te hace ser el doble de miserable ya que ha sido solamente engaño lo que ha llenado tu vida, sin ninguna gota de cariño que es lo que todos necesitamos.

¡Te quería como un hermano, te admiraba y respetaba como un buen ser humano y eras muy importante para mí!, pero como siempre nunca es verdad lo que uno desea. No eres más que un gusano que se arrastra por tierras inmundas y que con su propio veneno se dará su sentencia de muerte

Exclamo con una voz ronca y cargada de amargura y de una lluvia de odio y desprecio, pero a la vez aguantando las ganas de dejarse desmoronar por la tristeza que cada vez se volvía más fuerte, y con una fuerza nueva le pego en el pecho y este se soltó de la piedra y cayó hacia el mar de tierra que llevaba consigo muchas almas. Damián sentía que se ahogaba al verlo caer, el sentimiento de amistad, aunque débil se le aparecía y la causaba un sentimiento de remordimiento y culpa que luchaba con la rabia en su corazón como un fuego ardiente y potente. Cerró los ojos y siguió subiendo sin darse cuenta de que aquel que creyó muerto respiraba aún y tenía una sed inmensa de venganza como lo era la oscuridad en su corazón.

Cuando toda la pared iba a caer, Damián se impulso con los pies y salto hacia afuera cayendo bruscamente en el suelo y dejándolo atontado con una sensación de calor agobiante y mareo. Quedo de espaldas contemplando el cielo nublado. Así veía su vida, sin camino alguno que seguir con una niebla inminente que no tenía compasión por él. Respiraba agitadamente y sentía que en cualquier momento su corazón se le detendría y que moriría contemplando el desastre de la situación en que había llegado a su fin. Se levanto y gateando se acerco al oyó, el cual estaba lleno de rocas y tierra causándole la muerte a hombres que ni idea tenían donde se habían metido, al igual que él.

Se ha acabado

Suspiro sin creerlo el mismo y tomando bocazas de aire como si aquello fuera el tesoro más preciado que le pudieran dar. El estar vivo sin duda alguno resultaba un premio, pero también una maldición porque se hallaba en una encrucijada de destinos que lo mareaba y que le llenaba de una inseguridad aterradora. De repente sintió unos pasos detrás de él y antes de que se pudiera dar vuelta un dispara casi le llega a la espalda.

¿No me digas que creías que se iba a quedar así?

Dijo aquella voz. Este tenía la locura reflejada en ellos y la forma en que lo miraba hizo que Damián sintiera un escalofrió. Cuando trato de moverse otro disparo resonó. Damián no podía mover musculo, ya que si lo hacía perdería la vida.
Vamos Damián, hablemos. No me dejes hablando solo.

Dijo este. Damián estaba mudo, pero no supo de donde saco una llama que lo animo a defenderse de aquel monstruo.

Hablemos entonces. Te diré lo que pienso de ti.

Le dijo con la misma voz ronca que antes lo había poseído. Este sonrió con burla y gozando de aquel momento.

Eres un miserable descarado, un imbécil, traidor y una bueno para nada.
Damián sabía que estas palabras no causaban ningún efecto, que era como hablarle a una roca, hablar solo, pero necesitaba desahogar todo aquel odio y dolor de saber la verdad, una de las cuantas crueldades que la vida la había impuesto.

Y a pesar de eso me considerabas como tu hermano, como un amigo. Debes pensar en lo que dices comparado con lo de ahora. Debo agradecer que seas tan ingenuo y fácil de engañar. Sin ti nunca hubiese podido integrarme y realizar mi objetivo. Te felicito, los traicionaste a todos.

Dijo este paseándose alrededor de él, con una mirada despectiva, desdeñosa, perversa y también amenazante con una sed de poder que a Damián se le hacía conocida. Este se quedo callado ante esas palabras, era verdad. Él lo había integrado a la misión, había hecho que todos los demás confiaran en aquella persona. Era su culpa.

Es difícil aceptarlo ¿no? No te preocupes, yo me encargare de cuidar a tu querida hermana.

Dijo este preparando el arma. Esto fue como una mecha que se quemaba y que lo saco de la oscuridad en que las palabras de aquel villano casi lo habían sucumbido. La fuerza que creía agotada resurgió como un fuero interno que le incendio la garganta. Nunca incluso si moría dejaría que aquel descarado se acercara y si quiera respirara cerca de su hermana ya que era el mismo diablo en persona.

Suerte en el infierno

Dijo este apuntando al pecho de Damián. Este se echó para atrás tratando de controlar aquel ardor y odio para pensar fríamente y proteger lo último que le quedaba. De repente sintió que tocaba algo frio lo tocaba, disimuladamente miro lo que era y se dio cuenta con alivio de que era una espada. Se hecho más para atrás manchándose de lodo. Había empezando a llover y esto hacia que su visión se complicara, pero también para su oponente. Cuando Damián tomo la espada fue como si algo en su interior despertara, algo que lo asustaba, pero que le causaba placer, se había descubierto a sí mismo. Miro a su oponente y pensó en lo desgraciado que era vivir así y en como lo odiaba por lo que había hecho, no podía perdonarlo. La imagen del capitán se le apareció aumentando las llamas que lo consumían. Apretó los labios y el mango de la espada, levantándose lentamente.

Nunca

Susurro y de un momento a oreo Damián se levanto y dijo respondiendo a lo que el otro había dicho.

¡Para ti también!

Le golpeo la pistola, con una fuerza que él desconocía, pero que no le sorprendió. Ya no era el mismo, ni lo volvería hacer. Al golpearle la pistola causo que la mano de su contrincante su fracturara. Fue entonces cuando comenzó el verdadero enfrentamiento, el momento en que se desvelaron los lados de las personalidades de los dos, solamente que en el caso de aquel siniestro ser abarcaba toda su personalidad. Damián no podía evitar sentir dolor y decepción por todos aquellos recuerdos tan repletos de un sentimiento de amistad que a Damián más de una vez le hizo sentirse feliz y comprendido, una unión fraternal que él creyó que nunca iba a romperse, que estaba colmada de risas y conversaciones en las que Damián pudo decir todo lo que había encerrado durante tiempo, pensando que le escuchaban realmente, que no le miraban en menos y que le apoyaba, pero ahora con pena y sufrimiento descubría que era una farsa, que nada había sido verdad y que ahora todo el pasado se había desgarrado.  El odio, división que les corría por las venas y los dominaba, pero de distintas maneras. A Damián el odio parecía incrementar cada vez que lo golpeaba, su mano temblaba y sentía el frio recorriéndole todo el cuerpo, pero no le importaba ya que algo caliente e inmin4ente le tenía dominado. Se sentía controlado por sus emociones, la tristeza, la furia, desesperanza y todo esto acomplejado por sentirse abandonado, solo. El otro lo saco de encima y lo empujo donde árbol. El impacto fue como si lo quemaran con carbón, este lo golpeaba y Damián trataba de defenderse lo mejor posible, pero sus manos parecían dormidas, entumecidas por la desesperanza y  el desconsuelo que no podía evitar sacar a luz. Deseaba escapar de ahí, huir de aquella soledad y muerte en que se había puesto, quería fugarse de esa persona que alguna vez, o al menos eso creía fue su amigo y enterrar aquellos sentimientos que le causaban una tortura y no le dejaban tranquilo.

¿Qué te pasa cobarde?, ¿te echaste para atrás?

Le dijo el otro ya completamente transformado y desprotegido de la máscara y mostrando un ser demoniaco, monstruoso con un brillo despiadado en los ojos y de crueldad. Golpeo fuertemente a Damián en el estomago, Damián sintió que el dolor junto con el que sentía en su corazón se incremento. Damián lloro como un niño, sintiéndose totalmente vulnerable. Se sentía atrapado y no sabía cómo salir, la vida lo había encarcelado y sentía que se burlaba cruelmente sin compasión sabiendo que aquel ser nunca saldría, ya que no tenía la valentía para hacerlo.

¿Damián sabes que sería perfecto? , que te fueras al infierno y te dieras cuenta de lo inservible que eres.

Dijo el otro mirando con desprecio  y una sonrisa horripilante. Damián se sentía morir y cada golpe que le daba era como un látigo que lo enterraba en lo profundo. De repente abrió los ojos, pues deseaba que todo aquello fuera una pesadilla y se encontró con su capitán que lo miraba compasivo y con la seriedad de un padre.

Damián levántate

Le dijo con una voz que parecía bálsamo para el dolor de Damián. Este lo miraba sin creerlo y maravillado. El capitán sonrió comprendiéndolo.

Estoy muerto y estoy en tu mente, no enloquezcas

Damián trago saliva y sacudió la cabeza, respiro hondo y se levanto. El dolor de su pierna había desaparecido y sentía que apenas tocaba el piso, todo a su alrededor estaba repleto de una suave y cálida luz que parecía acariciarle y llenarlo de una esencia que a él le parecía conocida. Entonces supo porque era la esencia de sus hermanas de sus compañeros y del capitán. Pero tambi8en había un tacto diferente y un perfume que él ansiaba conocer. Era de aquella mujer que Damián esperaba algún día conocer para no estar nunca más solo, sino acompañado por una persona por la cual sentiría el sentimiento más puro y hermoso que existió y que el ser humano por alguna razón trataba de evitar.

Damián  ¿te das cuenta de lo que estaba pasando?

Damián bajo la cabeza sintiéndose forzado a recordar. Su mente sufría  un dolor agudo y no quería recordar, pero sin aviso se le presentaron de un flechazo hiriente en su cabeza una imagen de él poseído por el odio. No podía creer que era él, imposible, era otra persona. Pero a pesar de esto Damián sabía que era él, pero no quería aceptar que se había convertido al igual que su enemigo, en un monstruo manipulado por los malos sentimientos que pudrían el corazón. Miro a su capitán y su mirada calmada, pero penetrante y dijo con un hilo de voz quebrada.

Lo… lo siento

Las lágrimas afloraron  y sollozo silenciosamente repitiendo lo mismo. Una mano le toco el hombro y Damián levanto el rostro con los ojos llorosos.
Lo has reconocido, ese es el primer paso.

Le dijo con comprensión y afecto el capitán. Damián se sintió tranquilo, pero aun con la culpabilidad punzante.

Me sentía tan lleno de rabia y dolor y al verlo todo empeoro. Lo odio por lo que hizo, por lo que nos hizo

Trataba de explicarse, pero entonces el capitán lo interrumpió

Por lo que te hizo

Damián asintió con la pena recorriéndole el corazón.

No merecía perdón, no podía perdonarlo. Lo detestaba y me deje dominar por el odio ya que me sentía menos débil. No quería quedarme solo, no quiero.

Sollozo como un niño dejando salir  lo que hace mucho tiempo lo acongojaba y que ahora era una realidad. Apretó las manos y se dejo caer en el piso. Con la cabeza gacha dijo con un tono de arrepentimiento y reproche.

No sirvo para esto.

El capitán le miraba con compasión y cariño, pero sus ojos estaban inundados en una preocupación que no parecía tener fin. Se arrodillo junto a él y le dijo como un padre a su hijo.

Si te dijera que lo que viene ahora será fácil y no sufrirás te mentiría. No me perdonaría jamás haberlo hecho ya que lo que en verdad quiero es transmitirte la verdad de cada caso, lo que quería mejor dicho.

Paro y dijo su mirada en Damián escrutando su mirada que parecía padecer un infierno.

En la vida Damián las cosas son así. Hay felicidad, tristeza, rabia y sorpresas que pueden causarnos desgracias que creemos irreparables y sobre todo pérdidas. Pero el odio, Dios mío ese es un camino que al igual que nos seduce, nos apuñala por la espalda y te llevaron al precipicio y esa es la razón por la cual también lo rechazamos. Tu corazón estaba tan vulnerable en aquel momento que se dejo llevar por ese sentimiento que mas que ayudarte te llevo a lo más profundo de aquel infierno frio lleno de oscuridad. Te diste cuenta de ello, y so es el primer paso, que tu amigo no quiso tomar. El ya eligió y no hay modo de convencerlo de lo contrario, por más de que le regañes y lo odies o le reclames el no va a cambiar porque su ser ya está contaminado con las malicias y sombras de la vida que son creadas por los seres humanos que a veces deseamos evitar o tener. Damián, tu eres diferente. Nunca dude de ti, de tus deseos, tus ilusiones, ese corazón tan rebosante de energía y solidaridad que está decidido a seguir el camino correcto, aunque muchos te digan que no lo es.

Le dijo el mirando a Damián fijamente mientras ponía sus dos manos en los hombros del muchacho y se los apretaba de una forma reconfortante, amable y animoso.

Ese eres tú

Le dijo con una voz solemne y con los ojos llorosas. Damián sintió que algo le empujaba de aquel sufrimiento que le retorcía el alma y hacia que le costara respirar. Apretó las manos con una indecisión que le quemaba la garganta y ansias de seguir adelante, pero también miedo, que no paraba de perseguirlo y producirle un constante golpe en todo su pecho, como si le golpearan con algo contundente., como un frio viento de invierno que se le incrustaba en la piel y le dejaba perdido en la oscuridad del desastre.

Ahora es diferente, nadie esta conmigo

Estaba diciendo, pero el capitán se lo acerco, mientras oprimía sus hombros con más fuerza, como si de esa manera pudiera transmitir toda la buenaventura, las bendiciones y las energías que quería que Damián tuviera y que no se siguiera ahorcando en esa cuerda que al muchacho le agobiaba tanto y también poder mantener sus lagrimas en sus ojos.
No estás solo, yo estoy contigo, lo estaré siempre en un lugar donde nunca me perderás: en tu corazón, el cual sabe mejor que tu quien tiene a su lado. Tus hermanas te esperan y añoran tu compañía y cariño, no puedes rendirte ahora. No cuando  estás tan cerca de lograr ser feliz. Eres alguien maravilloso y eres un hijo para mi, el que siempre quise tener  y no quiero que vuelvas a dudar de ti mismo porque tu puedes, puedes lograr cosas nunca antes vistas, la valentía y la fuerza que desearía tener yo. No dejes que nadie te subestime, que nadie te desprecie, porque tú eres alguien importante en la vida de los demás, un ser que merece ser querido y amado.

 No lo olvides Damián por favor.

Le dijo con lagrimas en los ojos y acariciando los hombres de el chico. Damián se sentía alejado de esa sensación fría que lo tenía encerrado y lo abrazaba una calidez, algo suave y lleno de una sensación agradable. Con las lagrimas recorriéndole el rostro, le sonrió, pero aun llorando abrazo al capitán y le suplico farfullando.

Tengo miedo no se vaya.

El capitán lo abrazo y le dijo

Nunca  me iré,  jamás

Le dijo con voz temblante, seguridad y cariño. Damián no quería dejar de sentir aquello, pero de repente tuvo la seguridad de que esa sensación nunca lo abandonaría. Pensó en sus hermanas, sus queridas hermanas riendo, sonriendo y llenas de felicidad y todo lo que el soñaba: una vida llena de aventuras, paz y repleta de amor. No iba a morir, no quería morir y de ningún motivo permitiría que le quitaran la vida. Se separo del líder controlando los sollozos y una vez más como una forma de poder enfrentar lo que venía le pidió.

Prométame que estará conmigo

El capitán sonrió con afabilidad y ternura y le dijo en un susurro.
Tómame la mano y estaremos unidos por siempre, no temas yo estaré contigo en todo momento.

Damián sonrió y le dijo con la voz llena de energía y alegría rebosante en su interior que le causaba cosquillas y parecía que le empujaba a levantarse y a correr, vivir.

Gracias, señor

Estoy orgulloso y siempre lo estaré hijo mío.


Le dijo el capitán y se abrazaron por última vez, preparándose para lo que venía. Damián ya no tenía miedo, se sentía rejuvenecido como si hubiese nacido de nuevo, su verdadero yo había visto la luz y lo llenaba por completo y rogaba por mostrarse al mundo, de empezar la vida  de la que tanto tiempo había mantenido distancia. Damián era otro y para bien.

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