jueves, 29 de diciembre de 2016


Capitulo 15

Elliot se paseaba por el  jardín de un lado a otro, mientras Sebastian le observaba sentado en un banco con la espalda encorvada, aunque en verdad sus ojos no lo miraban realmente a el. Tan solo miraban, pero estaban ausentes, como si en verdad estuvieran mirando a otras personas. Sus pensamientos giraban constantemente alrededor de ya y le causaban sensaciones agradables, pero al mismo tiempo de nerviosismo. Movía nerviosamente las manos, retorciéndolas mientras se enfrentaba a un desafió interior. Moría de ganas de vera Constance y sentirse como ayer. Anhelaba poder tenerla de nuevo entre sus brazos y poder mirar el interior de su alma para darle paz a la suya, pero al mismo tiempo una fuerza le hacia quedarse pegado en un estado de duda. No sabia como decirle todo lo que pasaba, lo que iba a suceder con el y lo mas importante decirle lo de su hermano. Al igual que Elliot, al principio le fue imposible aceptarlo y le dolió el solo hecho de hacerla sufrir, pero fue entonces cuando Elliot le brindo la ayuda que el deseaba. La sospecha de esto le hizo quedarse como piedra por varios minutos y se estuvo debatiendo entre ceder a los deseos de su corazón o seguir a su mente. Elliot le había asegurado que creyera en el, pero le era difícil ya que se sentía confundid y asustado aunque no quisiera demostrarlo. El miedo de que todo saliera mal y que todo lo que se avecinara no fuera sino una sombra de mala fortuna no dejaba de aparecerle en sus pensamientos y causarle desesperación. Jamas se había sentido tan perdido y con ganas de esconderse, pero entonces pensaba en todos sus compañeros que habían muerto dando la pelea, en como había dado sus vidas por aquella causa tan preciada y anhelada que la realidad se encargaba de hacerla parecer imposible. Pensaba y recordaba todas las noches en que su corazón se nutria de el sentimiento de igualdad, de comprensión y de nuevos caminos recién descubiertos listos para ser tomados y que hicieran de cada uno de ellos el sueño que llevaba en su corazón. De cómo deseaba que esos caminos existieran para todos y que no fuera algo difícil de encontrar. No podía echarse para atrás cuando mas lo necesitaban, cuando era el momento en que todos necesitaban del uno y del otro para vivir y luchar. Si hacia eso jamás se lo perdonaría, no se sentiría merecedor de nada y lo que es peor: no se sentiría merecedor de ella, de su todo y corazón que el tanto quería llenar de felicidad y amor interminables. No no lo haría, jamás los dejaira solos.

Después de todos esos pensamientos se sentía mas animado, decidido y dispuesto a decirle la verdad a Constance y asegurarle que Damian regresaría con ellos porque así Dios lo haría. En aquel momento sin darse cuenta el y Elliot habían llegado a la misma conclusión sin saberlo, pero al mirarse lo supieron y rieron del uno y del otro.
   
¿Por qué será que somos tan complicados? 

Le pregunto Sebastian a Elliot meintras se paraba y se acercaba a el. Este miro fijamente al frente contemplando la dorada luz del sol resplandeciente en el cielo azul que reflejaba diversos colores en los prados y flores que tenia el jardín y dijo como si se estuviera diciendo a si mismo.

Porque si no lo fuéramos no seriamos humanos y los que es peor no seriamos nosotros mismos.

Y también nunca las hubiéramos conocido.

Murmuro Sebastian recordando aquellas maravillosas sensaciones. Elliot sonrió encandilado al recordar aquellos besos tan dulces y apasionados, su voz suave, calidad y cándida como la esencia de una flor en su pleno fulgor en primavera y su inexplicable encanto que le hacia volverse loco. Ansiaba tanto verla y contarle todo y como si fuera obra de magia de repente oye que alguien se acercaba velozmente. Pon un momento se tenso, pero cuando se acerco al camino con Sebastian siguiéndole toda su inquietud se disipo y se convirtió en placer y sorpresa, pero también en preocupación, al igual que Sebastian. Evangeline y Constance venían aceleradas con los caballos casi resbalando en la tierra por la velocidad tan rápido en que estaban corriendo y con el rostro lleno de pesar y ansiedad. Elliot se preocupo al verla así, pudo ver que algo le había pasado que algo había perturbado aquel espíritu y cuando por fin la pudo tener entre sus brazos cuando pararon los caballos y Evangeline se lanzo a ellos pudo ver que no se equivocaba. Evangeline lloraba.

Evangeline solo sentía el viento contra la cara. Tenia los ojos llorosos, sentía que poco a poco esa fuerza arrolladora se le escapaba al sentir la nostalgia de sentirse despreciada y darse cuenta de que sus padres nunca la habían querido. Montaba con una rapidez alarmante, como si a través de eso pudiera deshacerse de esos sentimientos que la torturaban. Quería tan solo llegar y arrojarse en los brazos de el, para desahogarse y llorar con libertad. Constance se encontraba igual que ella, pero con una preocupación insufrible que hacia que el pecho le ardiera y que le costara respirar. Esto crecía y crecía cada vez que miraba a Evangeline y veía su semblante cargado de dolor , sufrimiento, pena y rabia. El como montaba le hacia sentirse mas preocupada, pues tenia miedo de que en un abrir y cerrar de ojos cayera al suelo. Apretó las riendas y con todas sus fuerzas deseo llegar donde ellos para que ambas pudieran encontrar la paz y deshacerse del dolor punzante que no dejaba de agotar sus corazones.

Al llegar al refugio y verlos a los dos no pudieron aguantar mas. Evangeline freno su caballo y antes de que Elliot pudiera ayudarla a bajar esta se tiro a sus brazos desfallecida y agotada. Se apretó con fuerza en su pecho mientras lloraba desconsoladamente. Elliot no dudo en corresponderle con creces, estrechándola con cariño, dulzura y llenándola de palabras cálidas y tranquilizadoras. Evangeline se sentía tan frágil y necesitada, como nunca antes y lo único que la podía calmar era el amor de el. Elliot la acariciaba la cabeza y le daba besos en la frente. Estaba totalmente desconcertado y con un dolor creciente en el pecho al verla así tan triste. Se pregunto con rabia y tormento de quien podría haberla dejado así. Sintió un impulso de molerlo a golpes, pero se aguanto porque ella lo necesitaba mas que nunca y jamás la dejaría sola.

¿Qué pasa? Dimelo por favor

Le pregunto tomándole el rostro y mirándola con cariño y comprensión. Evangeline apenas podía hablar y solo pudo decir.

Lo odio, los odio tanto.

Elliot entonces comprendió y apoyo la  cabeza de ella en su pecho con candidez. Miro a Sebastian que estaba abrazando a Constance  igual de impactado que el. Al ver la mirada de Elliot supo de que se trataba y no dijo nada. El silencio era lo mejor, el que las abrazaron era el mejor consuelo que les podían dar en ese momento. En ese momento ambos se dieron cuenta de que las protegerían y que nadie les haría daño nunca mas.

En aquel lugar, apartado de toda la oleada de tormentas que habían dejado a Evangeline casi destruida, sintió que la paz y el consuelo, pero sobre todo el amor que emanaba además la presencia de el, lograba que se empezara a calmar su corazón y que la herida en su alma lograr sanar por el solo hecho de que lo sentía cerca, de que lo podía mirar y abrazar como su corazón había necesitado hace tan poco. Apoyada en su pecho refugiada en sus brazos y sintiendo sus suaves caricias y cariñosos besos sentía que la penase iba poco a poco, pero el solo pensamiento de volver ahí y sentirse en peligro, el saber que en cualquier momento todo podía venirse abajo por lo que había oído le hacia sentís un nudo en la garganta y que un escalofrío le recorriera el cuerpo. Se apretó con mas fuerza contra el y este le miro con dulzura y pena, pena de verla así de triste y alejada de lo que era su personalidad. Supo que algo ocultaba, pero presentía que si la presionaba, solo empeoraría las cosas. Lo mejor era esperar y el estar para ella. El habría querido eso. Apoyo su mentón en su cabeza y le susurro.

Si tan solo hubiera estado ahí para ti. Me siento tan arrepentido y decepcionado de mi mismo.

Evangeline reacciono enseguida y levantando la cabeza de el pecho de el lo miro negando con la cabeza y con el desconcierto dibujado en los ojos. No entendía porque decía esas palabras, cuando parta ella era todo lo contrario. Elliot sonrió con nostalgia y le toco la mejilla con la mano mientras le secaba una lagrima. Sintió un deseo enorme de ver ese rostro sonriente, que aquella sombra de pena y desolación se esfumara rápidamente de aquellos ojos tan luminosos y serenos que tanto amaba.
Te parecerá tono, pero siento que si no te hubiese dejado así de desconcertada y alarmada, si te hubiese dicho la verdad no hubiese estado así de vulnerable para que te hirieran y no hubieras quedado así como estas.
Explico con la respiración un poco entrecortada y con la mirada baja. Evangeline negó vehemente con la cabeza y sonrió con melosidad y ternura, pero también con alegría, porque sabía que el quería verla sonreír. Lo tomo el rostro con las manos y con delicadeza lo levanto y le susurro.

Mírame

Elliot levanto los ojos con lentitud y al ver de nuevo aquella sonrisa resplandeciente y alegre sintió que algo se encendía en su interior y le borraba el dolor del corazón.

Tu no eres culpable de nada. Se que tenías tus razones para no decírmelo en ese momento y lo comprendo. La verdad es que te lo agradezco ya que me hiciste descubrir dos verdades. Una de ellas es la que mas me duele y tiene que ver con mis hermanos. Cuando te fuiste, me quede tan preocupada con una presentimiento que no me dejaba tranquila. Sentía angustia por mi hermano, el cual se fue y no he sabido nada de el. Justo después de que me empezé a recuperar y estaba dispuesta a preguntarte, escuche una conversación de mi padre con otra persona en la que descubrí cual era la verdad y me sentí mas triste de ser hija e alguien asi, de alguien que nunca me quiso y tampoco a mis hermanos. Tu eras el único al que quería ver para contártelo todo, porque ya no puedo aguantarlo mas.

Le explico Evangeline recordadno aquellos momentos con la voz entrecortada y con lagrimas aflorando en sus ojos.

¿De que trataba la conversación?

Le pregunto Elliot tomandole la mano y apretándosela con dulzura. Aquella era la oportunidad, tenia que decírselo.

Creo que la conversación tenia que ver con la noticia que recibieron ustedes en la tarde, solo que ellos lo ven como algo bueno, como si ellos la hubiesen causado. También creo que mi hermano esta metido en todo esto.
Le dijo Evangeline tratando de calmar su ansiedad mirando fijamente a Elliot. Este cambio su expresión de desconcierto a una de sorpresa y escrutadora. Algo que tenía que ver con la mala noticia de hoy, el traidor, Damina… Abrió desmesuradamente los ojos y miro a Evangeline con el terror en los ojos, pero también con el brillo del descubrimiento.
Evangeline si estas en lo cierto es muy importante. No te equivocaste, debe ser cierto, sino seria demasiada coincidencia, pero…

Estaba diciendo y entonces se dio cuenta de la horrorosa y terrible verdad que había detrás, Si el padre de Evangeline había planeado todo entonces el también había planeado matar a su propio hijo, Una sombra de incredulidad u espanto se apodero de su semblante. Evangeline se alarmo y le pregunto.

¿Qué pasa?

Elliot la miro indeciso de decírselo ya que si lo hacia, no habría vuelta atrás, pero si no lo hacia nunca se lo perdonaría. Tomo aire y le dijo.
Sobre tu hermano y de la conversación que me contaste yo…
Pero justo en ese momento alguien abrió violentamente la puerta haciendo que Evangeline gritara y que Elliot se parara delante de ella. Dos soldados entraron y miraron con satisfacción y crueldad a los dos.

Al fin te encontramos rata inmunda.

Dijo uno de ellos y golpeo a Elliot con tal fuerza que este cayo al suelo. Evangeline grito de horror y se acalanzo sobre el soldado para golpearlo, pero el otro la agarro fuertemente de los brazos de tal manera que Evangeline sintió que el dolor le era insufrible.

¡Sueltame!

Grito Evangeline con la voz desgarrada por el dolor. Elliot se levanto del piso con un leve tandaleo y con vista nublosa, pro al escuchar el grito de ella instintivamente golpeo al soldado que lo había hecho antes con el y saco a evangeline delos brazos de le otro, pero no pudo tenerla con el demasiado tiempo, porque el soldado que había golpeado lo agarro por el pelo y lo tiro a la pared.

¡Dejenlo en paz!

Sollozaba y bramaba Evangeline, que había intentado ir donde el, pero nuevamente había sido agarrado por el otro soldado y se sacudia desesperada al ver el estado de Elliot.

¡Tu cállate mujerzuela!, a tu padre le va a encantar saber donde estuviste antes ¿no te parece?

Le dijo el acercándose peligrosamente a Evangeline y diciendo estas palabras muy cerca de su rostro con una voz burlona y maliciosa. Evangeline le miro con asco y le escupió en la cara. El soldado bojo la mirada y antes de que ella pudiera reaccionar la golpeo en el rostro con brutalidad. Evangeline sintió aquella cachetada como si se la hubiesen dado ocn una roca. La dejo aturdida y el calor y angustia hacían que se sintiera mareada. El soldado la miro enrabiado y cuando la iba a golpear otra vez Elliot le tomo por detrás y le hizo caer al suelo. Evangeline poco a poco recobro la ocnciencia y trato de soltarse inútilmente hasta que sintió que algo brillaba bajo su cuello y unos brazos se lo apoyaba muy cerca de el.

¡Para imbécil o si no ella muere ¿me escuchaste?!

Le grito este a Elliot. Este para al instante al ver a Evangeline con aquella expresión de terror y con esa palidez mortal.

Sueltala por favor

Le suplico Elliot. El otro soldado lo tomo de los brazos y lo hizo arrodillarse.

Mira que ternura, ¡pidelo otra vez!

Le dijo el otro con tono soncarron y con ira. Elliot miro a Evangeline y con los ojos vidriosos le pidió mas encarnecidamente.

Dejenla en paz, iré con vosotros.

Elliot no…

Trato de hablar ella, pero el que la sujetaba le apretó con mas fuerza, causando que Evangeline casi perdiera el conocimiento. Elliot intento levantarse para socorrerla desesperado, pero el soldado le para y le dijo.

Quedate quietecito, aun no terminamos ¡traelos!

Evangleine sintió el teror recorrerla, ¿Qué le había hecho a Constance y Sebastian?
¿Qué les hicieron? Déjenlos en paz, ellos…

Iba a alegar, pero nuevamente la hizo callar. Evangeline sentía que iba a vomirar. Elliot sufría al verla así, pero cuando quería levantarse sin variación era arrojado al suelo.

Sueltala, ¡ya no le hagas eso!

Bramo Ellior iracundo y agobiado. Los soldados se rieron gasta que entraron Sebastian y Constance. Sebadtian estaba en un estado deplorable y fue arrojado al suelo. Elliot le miro alarmado y exclamo.

Sebastian, Dios mio.

Dejenlo

Suplicaba con una voz apenas audible y entrecortada Constance que era traido de la misma manera en que tenían a Evangeline.

Subelas a la carreta.

Ordeno  con desden el que tenia a Elliot en el piso. Evangeline al escuchar eso sintió que un frio mortal le congelaba el pecho y forzó al escuchar eso.

¡Quedate quieta o matamos a tu hermana!

Le rugio con una voz siniestra y aterradora el que la tenia sujeta. Esta paro con sollozos de suplicio y con los ojos rojos por el ardid de las lagrimas y con un temblor en las manos. Miro a Elliot con nostalgia y suplicando que todo esto fuera una pesadilla. Sentia que no lo podría ver mas y sus ojos solo podían mirarlo a el, pero después miro a su hermano. Estaba con el cabello revuelta y con un aspecto miserable, con una palidez de marmol que a Evangeline le hizo temblar las piernas.


Andando

Les dijo el otro y salieron de la habitación. Evangeline sentía que sus pies no tenían vida y tropezaban torpemente. Miraba cada segundo a Elliot con importancia y suplica.

¿Qué le van hacer? Si le tocan un pelo…

Estaba advirtiendo mirando alternativamente al soldado y a Elliot, pero el soldado le apretó los brazos hundiéndole los dedos y la sacudió con violencia y le dijo.

¡Callate de una vez, no es tu asunto!

Constance que también estaba alarmada trataba de zafarse, pero sin éxito. Detrás de ellas, los soldados arrastraban a Elliot y Sebastian que apenas podían sostenerse. Cuando salieron Evangeline sintió como el sol le impactaba haciendo que cerrara los ojos y que yodo aquel enredo de sentimientos le hiciera hervir la sangre y que sus ojos ardieran mas. Al abrir los ojos pudo ver dos carretas. Una de ellas estaba amarrada a los caballos de ella y Constance. Negando débilmente con la cabeza trato de parar y hacer resistencia, pero el soldado le retorció las muñecas. Sentía que el miedo y la impotencia la devoraban por dentro y que el dolor de la desesperación fuera una tortura lenta. Ella y Constance fueron subidas a la carreta y las empujaron al fondo. Evangeline fue de inmediato donde Constance y le recostó la cabeza en sus piernas, mientras sentía su respiración débil y como su rostro brillaba de sudor con esa palidez que estrujaba el corazón de Evangeline. Después miro para atrás justo cuando Constance se levantaba. Estaba subiendo a Elliot y Sebastian a la otra carreta.

¡Déjenlo! ¡Elliot!

Grito desgarradoramente, con la garganta seca y adolorida.

¡Sebastian!

Suplicaba Constance temblando. Los dos las miraron con los ojos brillantes y con dolor en el alma.

Evangeline, no te preocupes todo saldrá bien

Le dijo tratando de poner seguridad en su voz, Sebastian hizo lo mismo, pero con la mirada. Evangeline meneo la cabeza y sollozo mientras Constance apretaba las manos con fuerza. La carreta empezó a andar y con dolor vieron como sus seres amados iban desapareciendo.

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