martes, 27 de diciembre de 2016

Capitulo 10

Todavía, incluso en la oscuridad de la noche y apenas iluminada por una débil luz de la vela que estaba siendo rozada por el leve susurro del viento tibio de aquella noche de verano, a Evangeline le parecía que se encontraba nuevamente en aquel  jardín en el que Elliot era el único protagonista y el que se merecía toda su atención. Como sus ojos tenían ese fuego y aquel brillo apasionado, con una profundidad que mostraba todas sus emociones y que incluso cuando tenían aquella tristeza que los seres humanos tratan de ocultar, su belleza parecía ser mayor y hacia que el hechizo en el que Evangeline se hallaba cautiva fuera más tentador y potente. Evangeline se daba vueltas en su cama constantemente con la mirada perdida en los sueños y el infinito con una sonrisa radiante, placida y ansiosa, pero sobre todo repleta de enamoramiento que hasta entonces no creyó posible sentir en toda su vida. El simple hecho de recordar aquel momento, hacia que por toda su piel una sensación electrizante le erizara esta y que por todo su estomago un cosquilleo travieso y sigiloso hiciera que se riera sin remedio. Aquel momento que para ella sería el momento que realmente llego a existir, a vivir realmente su vida. ¿Por qué no recordarlo una vez más?

Sus labios estaban  aprisionados en los de él, que delicadamente los acariciaba y los llenaba de aquel calor cálido y acogedor que hacía que se pegara a él con más necesidad. El sabor de aquellos labios era el mejor que podría existir, era el mayor deleite que podría existir y el cual nunca podría desparecer de sus sentidos. Era el sabor que necesitaba para sonreír y que ahora era suyo, Se abrazaban con fuerza y dulzura acariciándose con lentitud y conociéndose más y más. Evangeline se amarro con más fuerza a su cuello y cerro más fuerte sus ojos para mantener aquel momento para siempre en su memoria y corazón. Poco a poco con los últimos rayos de sol calentando e iluminando sus rostros se fueron separando aun abrazados y con los ojos cerrados. Evangeline los fue abriendo con cuidado y al abrirlos completamente se encontró con los de él, que correspondió con una mirada de felicidad incandescente y se apoyo en su pecho con las mejillas ardiendo. El apoyo su frente en su cabeza, así se quedaron durante un rato hasta que se separaron y tomados de la mano se sentaron en el banquito de piedra que había en el jardín rodeado de amapolas, rosas silvestres, petunias y diversos tipos de flores mezclados con las piedras de distintos tipos acomodados alrededor y haciendo la atmosfera mucho más dulce por su polen tan cautivador.

¿Somos una pareja muy rara, no te parece?

Le pregunto Evangeline sonriendo recordando la discusión que habían mantenido antes de aquel beso.

¿En serio?, a mi me parece que somos de lo más normales. Creo que estas situaciones hacen que el amor que han en una pareja sea más fuerte, ya que conoces el otro lado del carácter de ella o el.

Le dijo Elliot mirándola con una sonrisa tierna y con una expresión graciosa y con un tono de indirecta. El tono de esta insinuación hizo que Evangeline cambiara su sonrisa, por una mueca interrogadora y amenazante.

¿A qué te refieres con lo del otro lado de su carácter?

El la miro sin ningún remordimiento con un brillo travieso en los ojos y dijo mirando al frente con resolución y tranquilidad.

Ya sabes, aquel lado que todas las mujeres ocultan. Aquel que encierra al dragón furioso y prepotente que tanto atemoriza a los hombres.

Evangeline sintió un poco de irritación, pero sin embargo se acerco a él y sonriendo con los ojos entrecerrados le dijo.

¿Y qué  paso con eso?, ¿te doy miedo?

Elliot la miro con una mirada obvia y con los ojos llenos de una tierna gracia.

Si claro, y la próxima vez le tendré miedo a un pajarito.

Evangeline entrecerró los ojos y le dio un pequeño codazo en las costillas. Elliot se sacudió ligeramente sonriendo con el brazo acerco a Evangeline a su pecho. Esta cerró los ojos y se dejo acurrucar por el suave y sereno retumbar del corazón de Elliot.

Pero sin embargo a pesar de eso, los hombres no podemos evitar enamorarnos de esa parte también, ya que cuando una persona te es especial y querida debes amarla con cada una de sus facetas. Esa es la verdadera y difícil prueba por la que deben pasar todos aquellos que se aventuran y arriesgan su corazón en las dificultades tan misteriosas e inexplicables, extrañas, pero sin duda alguna maravillosas en cada una de sus luces y sombras, para finalmente se felices.

Termino de decir Elliot mirando el cielo con unos ojos brillosos y que hacían que aquel brillo especial deslumbraban fuera más intenso y dulce. Evangeline lo miraba sin decir nada, pero dentro de su corazón como de su mente veía aquellas palabras reflejadas en su propia experiencia en la de sus padres. Pensaba en cuan diferentes eran sus sentimientos, pensamientos y sensaciones ahora que la embargaron en sus primeros pasos hacia el amor con Vincent y también en como ahora podía darse cuenta o aclarar mas la situación en la que vivían sus padres cada día. Con Vincent nunca había sentido aquella serenidad tan apacible, cautivadora y primaveral que a pesar de ser así también guardaba sorpresas y fragancias nuevas que hacían que su corazón estuviera constantemente embalsado y acariciado por tan diferentes sentimientos. Era como llevar tu alma a un mundo solo hecho para ti y como podían dejar ahí tus miedos, desconsolaciones y alegrías sin temer a lo que pasara porque no estaba sola en ese mundo, lo compartía con el ser que le había regalado la llave de su libertad y que le acompañaba en  la búsqueda de su destino. En sus pensamientos había una firmeza y fuego apasionado en sus decisiones que le daban animo a seguir con los problemas diarios que nos da la preciada existencia. Con Elliot se sentía capaz de seguir con la cabeza levantada y ser completamente feliz. En cambio con Vincent cada día se sentía insegura, la invadía una angustiante y odiosa desconfianza tanto en ella misma como contra él. En variadas ocasiones sintió los ojos llorosos, pero no de felicidad sino de pena por el hecho de sentir que su amor no era correspondido y que siempre parecía un chiste para quien el dirigía estos sentimientos. Evangeline por fin veía detrás de aquel velo que ella nunca quizá quiso aceptar que existiera, que Vincent nunca le fue fiel completamente. Muchas veces en sus ojos veía un vacio claro, una frialdad mundana y se atrevía a decirlo un desprecio y burla en aquella mascara tan bien diseñada para engañar a almas puras e inocentes y seguramente Evangeline no era la primera, pero para sorpresa de ella ahora esa herida le parecía haberla sufrido hace mucho tiempo, ya que el calor de Elliot, su sonrisa decisiva, dulce y consoladora le hacían sentirse protegida y que lo único que le daba eran alegrías y de repente rabietas, pero que en lugar de separarlos hacia que el vinculo fuera más fuerte y poderosa. Evangeline sonrío para sí misma y sin dudas se prometía a si misma estar al lado de Elliot toda su vida. Ahora después de haberlo pensado bien sintió que súbitamente, aunque quizás de alguna manera había estado siempre ahí esperando que las luces de la vida alumbraran su presencia, la puerta que le daba la bienvenida al mundo donde ella se sentía perteneciente y el cual durante tanto tiempo pensó que nunca existía y que siempre se sentiría apartada del mundo real. Ahora podía sentir los aires de esa libertad que había ansiado tanto tiempo y el sentirse valorada, que solo había logrado sentir con sus hermanos. Ahora esa libertad estaba a sus pies y sentía que solo necesitaba soltarse de las sogas que la ataban al lugar donde la habían retenido durante tantos años. Los sentimientos que tanto la habían acongojado y desconsolado la noche anterior y en la mañana, habían desaparecido con solo verse deslumbrados por aquellas firmes decisiones firmes y resolutivas de mirar hacia adelante y luchar por su cuenta. Mientras estas olas de sensaciones renovadoras envolvían su espíritu, cerró los ojos mientras sentía el calor de Elliot acariciándole la mejilla. Elliot al sentir su tacto sintió cosquillas y una sensación inexplicable de mantenerla a su lado, de protegerla y de tenerla solo para él. Aquella dama no convencional, una dama verdaderamente especial, bella, jovial apasionada y sensible existía solo para él y no lo podía creer y esa era la razón por la que no quería que se fuera de su lado aunque sabía que no pasaría ya que al igual que ella había encontrado a su alma gemela.

Podría quedarme así para siempre sin preocuparme por volver, no quiero volver. Sería como regresar a la jaula de la que tan desesperada e intentado ignorar que existía a mi alrededor, porque no quería aceptar que no tenia oportunidad para ser yo misma.

Le dijo Evangeline recordando la frialdad de aquella casa. Comparada con aquella realidad que estaba viviendo ahora le parecía angustiante. Elliot asentía y miro al horizonte. Por un momento sintió las ganas incontrolables de escapar de aquel lugar con ella y olvidarse de todo como siempre lo había deseado. Pero cada vez que pensaba en hacer eso una gran ola de culpabilidad y negación lo abrazaba y le causaba escalofríos e inseguridad, pero sabía que era su conciencia que le advertía que su sueño necesitaba completarse o si no se arrepentiría, Tomando toda la fuerza de voluntad en aquellos momentos no se hallaba atada a los ojos y todo el ser de Evangeline se aparto con ligereza y con lentitud. Evangeline sentía como poco a poco se apartaba de su lado y se aferro a su brazo. Elliot la miro con ternura, pero con firmeza al mismo tiempo y le tomo por los hombros. Evangeline se sorprendió y le parecía sentir el fuego y la firmeza de la decisión de Elliot por todo su cuerpo como un viento caliente desatador, que le causaba un calor agobiante y tormentoso en el estomago. Bajo la mirada para no encontrarse con esos ojos llenos de fuego y pasión, porque sabía que si los miraba no habría escapatoria y se pondría a llorar como una niña.
¿Cómo es que me comporto así?, yo que siempre me comporto como una adulta ahora parece que estoy sacando a la luz a esa niña que tuvo que crecer tan rápido?

Evangeline mírame

Le dijo Elliot mirándola fijamente con dulzura, comprensión, pero al mismo tiempo con un tono exigente que no aceptaba replica alguna. Por un momento Evangeline se resistió, pero entonces Elliot la acerco con a él con fuerza, pero sin brusquedad, pero lo suficiente para que Evangeline desistiera y levantara la mirada para caer en las redes de él y que nuevamente el fuera el único para ella.

Te juro que yo tampoco quiero despedirme, pero no puedo ser egoísta con los demás y tú tampoco.

Le dijo el de forma tan cálida, persuasiva, conciliadora y delicada. Evangeline en esto ultimo quiso decir algo, pero Elliot le leyó el pensamiento nuevamente y antes de que pudiera decir algo le dijo.

No digas que no sabes a que me refiero, porque en el fondo aunque ahora no lo veas claro lo sabes muy bien y también sabes que sin ti, sin tu fuerza, cariño, seguridad y amor que le brindas  ella no podría sobrevivir a la realidad a la que tu tanto temes y no puedes resistir volver a vivirla.
Entonces Evangeline entendió y salió  de su fantasía recordando a su hermana, a su querida y frágil hermana y como tanto ella misma como Constance eran una sola. Se reprocho hacer sido tan inconsciente y desconsiderada y nuevamente le agradeció de corazón a Elliot el haberle recordado algo muy importante. Que el huir y dejar las cosas a medias nunca resolvía nada y que el querer apartarse del problema en este caso, la vida misma no resuelve nada. Le recordó que todavía le quedaban batallas por las que luchar, por su hermana y hermana, por ella misma. Incluso ahora una nueva se le ponía enfrente: la libertad y los derechos de la gente, por una nueva sociedad y por un mundo sin injusticias aunque fuera muy lejana de lograr. De repente una fuerza des tronadora la invadió  y se sintió recargada de energía que esta vez era más potente ya que se trataba de la fuerza del amor y la sed de no dejarse ser arrollada por la gente que no quería aceptar las nuevas ideas que querían cambiar el mundo para mejor.

Evangeline suspiro y en un arrebato de pasión le dio un beso inesperado, tanto que Elliot apenas tuvo tiempo de cerrar los ojos, para después sonreír y corresponder. Mientras se besaban se fueron levantando sintiendo que el beso de cada una necesitaba para seguir. Se separaron y se abrazaron, sintiendo el latir de sus corazones cuando de repente fueron interrumpidos por el amigo de Elliot que parecía aturdido y sumamente alarmado.

Elliot, señorita

Dijo el sin aliento y con una palidez en el rostro que se hacía más profunda. Elliot y Evangeline le miraron preocupados y extrañados.

¿Qué pasa?

Le pregunto Elliot acercándose a él. Este le dirigió una mirada que traslucía una verdad que solo Elliot pudo entender. Evangeline se quedo mirándolos, con un nudo en la garganta al ver la gravedad del semblante de Sebastian. Se acerco cuidadosamente y le toco el hombro a Elliot. Este se sacudió y miro a Evangeline. Estaba pálido como el mármol y parecía que le costaba respirar.

¿Elliot qué pasa?

Le pregunto temerosa. Elliot movía los labios, pero ningún sonido salida de ellos. Apretaba las manos, clavándose las uñas en las palmas. Miro a Evangeline como si quisiera decir algo y negándose al mismo tiempo.

¿Qué pasa?

Le pregunto Evangeline cada vez más asustada por su aspecto.

Tienes que irte.

Le dijo él y miro a Sebastian haciéndole un gesto. Entro nuevamente a la casa y Elliot se dio vuelta, le tomo las manos a Evangeline y le dijo apresuradamente, con la voz ronca y sin aliento, con una mirada angustiada.

No te lo puedo decir, ahora no. Es algo que no te puedo explicar todavía.

Debes irte, antes de se haga de noche, sino estarás en problemas.

Elliot no entiendo, ¿Qué te pasa?, tiene algo que ver…

Estaba ella diciendo, pero Elliot la interrumpió y le dijo desesperado.

No. No te lo explicare más tarde, tienes que irte ahora por favor
Evangeline comprendió que no había tiempo para preguntas y asintió. Elliot la llevo dentro donde Constance estaba mucho mejor y parecía igual de extrañada que Evangeline. Esta fue donde ella, la abrazo y le pregunto.

¿Estás bien?

Sí, pero ¿qué pasa?

Le pregunto ella, pero entonces sintió que Sebastian le tomaba la mano, lo mismo que Evangeline con Elliot. Llegaron donde los caballos y se subieron a ellos. En todo el camino no se dijo nada y todos tenían la misma sensación de que les perseguía un fantasma. Evangeline trataba de ver qué pasaba mirando a los ojos a Elliot y mientras las le miraba más le sentía la preocupación y angustia y se le traspasaba a ella. Por otra parte Constance también se sentía asustada y se abrazaba fuertemente a Sebastian. Este la miraba de una forma tranquilizadora y dulce. De repente pasaron por una calle que quedaba cerca de la casa de Evangeline y Constance. Se ocultaron detrás de la muralla de otra casa, donde se bajaron y cada pareja quedo ensimismada en sí misma, en su despedida.

Elliot apenas cuando bajo a Evangeline y la abrazo con angustia y necesidad de su contacto. Evangeline le correspondió con rapidez, mientras le susurraba palabras de calma y tranquilidad. Después se quedaron viendo a los ojos y lentamente se fueron acercando hasta que sintieron el tacto de sus labios. Se besaron con deseo y presión, cerrando los ojos con fuerza y aguantando unas lágrimas silenciosas e invisibles que amenazaban por salir, pero que el mismo tacto que las había provocado las calmaba como si un elixir si tratara. Recordando y saboreando ese beso hasta el último segundo que les permitía  la sensación de ser descubiertos o apartados uno del otro, se fueron separando lentamente y Evangeline aun ensimismada en lo que paso le pregunto.

¿Cuándo te veo otra vez?

Elliot trago saliva y bajo la mirada, pero esto duro unos segundos, porque después dijo con seguridad

Mañana en la noche. Te mandare las señales. Tranquila, todo saldrá bien.

Evangeline asintió entre segura e insegura. De repente oyeron un ruido y Constance y Sebastian se acercaron y esperaron a que la persona que lo hizo se fuera. Entonces se dirigieron una última mirada y Evangeline tomo de la mano a Constance y se fueron sin dejar de mirar atrás hasta que entraron a casa, para ver como se marchaban. Mientras miraban esto ambas hermanas se tranquilizaban mutuamente diciéndose que todo estaría bien, esperando que el consuelo de esas palabras llegara a esos corazones enamorados.

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