sábado, 24 de diciembre de 2016

Capitulo 8: Anécdotas que hacen sonreír y el encanto inigualable de su ser

Eliza estaba nerviosa. Caminaba de un lado a otro y se sentía como si estuviera en un laberinto. Recordó cuando invito a Isaac y como le alegro y le sorprendió que este le respondiera que si con tanta emoción y exaltación. Al parecer comprendió la sorpresa de Eliza y dijo con tono medio triste, pero sonriendo.

Es que hace mucho tiempo que no tengo una cena familiar.

Eliza entendía ahora e, porque estaba así. Jamás había pensado en la importancia que tenía su familia para ella al oír la historia de Isaac. Amaba tanto a Isaac que odiaba no poder ayudarlo, porque por alguna razón sentía que algo en su interior le decía que había esperanza y que la familia de su amado aún podía estar viva. Pero no sabía qué hacer para encontrarlos. Aunque poco participaba, sabía muy bien que la resistencia no podía correr el riesgo de buscar a una persona, menos si tú no estás seguro de si está viva o no. Deseaba tanto poder sentir a Isaac de la manera en que era antes y es que nunca lo había hecho y eso era lo que la impulsaba a insistirse a sí misma a tratar de buscar una forma de hallar a su hermana y sobrina ya que lo que más ansiaba era poder sentir  a su amado completamente dichoso y lleno de alegría.

Suspiro agobiada y se sentó en el sillón. Iba a hablar en la cena sobre ese tema y sabía lo delicado que iba a ser considerando la reacción de David el cual se hallaba involucrado en el consejo, pero sobre todo de Isaac.

Eliza, por más de que te frotes las manos el reloj no avanzara. Si quieres ir a tranquilizarte pregúntale a David. Creo que el sacaba su almohada y se ponía a gritar. Quizás a ti te funcione.

Le dijo Joana poniendo un mantel y alisándolo u por ultimo mirando a su hermano con una mirada provocadora y a la vez burlona. David le hizo una mueca de falsa risa y le dijo.
Ten cuidado  Joana. Se cosas de ti i de Ian que nadir mas sabe y que ni siquiera se les ha pasado por la cabeza.

Joana lo miro incrédula, pero al ver la mirada traviesa de él se trago lo que iba a decir y le dijo.
¿El señor chantajeador puede poner la mesa?

David se rio y Eliza también. Tessa e le acerco y le preguntó,

¿Es tu novio?

Eliza se puso roja y sin saber que hacer asintió levemente. Tessa sonrió y le dijo a David.
Creo  que no va a necesitar la almohada ya que el tío la usaba cuando aun no se le declaraba.

Ve a ayudar a tu madre

Le ordeno el avergonzado y con las mejillas encendidas. Tessa se fue y Eliza sintió sus pasos alegres.

Creo que nunca debería haber contado mis asuntos amorosos a esa niña. Aunque sin ella aún estaría mirando a Diane a través de las cajas y preguntándole “¿te gustan los frijoles?”
Dijo David, diciendo esto con un falso tartamudeo y divertido. Eliza se rio nerviosa, pero dándose cuenta que si de todos modos ella seguía así no lo estaría por mucho rato, pues su familia la sacaría con todas las locuras que la hacían única y sumamente acogedora.
En ese momento se escucharon tres golpes en la puerta. Eliza se levanto de un salto y presurosa y ansiosa fue abrir la puerta, pero David la detuvo.

Si te ve así, va a creer que quieres ir al baño y no que la esperabas tranquilamente como se espera de una dama.

Le dijo riéndose. Eliza se quedo parada un tanto molesta, pero tomando en cuenta el consejo se tranquilizo. Cuando escucho la voz de Isaac se sintió en las nubes y fue como si miel entrara por sus oídos y le llenara todo el cuerpo de aquel sabor sublima y solo para ella. Toda la ansiedad y nerviosismo se esfumo.

ES un placer conocerte Isaac, el sonreír de Eliza ha recuperado su brillo.
Le escucho decir a David. Eliza sintió la mano de Isaac, su contacto cálido y suave.

Y ella el sentimiento de alegría y placer

Dijo él, mirando a Eliza encantado y con una sonrisa divina. Eliza le sonrió y se acerco más a él.
Un poeta, solo espero que no le leas sonetos en la noche, tengo el sueño liviano.
Dijo David, guiñándole el ojo con un leve toque de advertencia.

 Eliza se avergonzó, pero se sintió tranquila al sentir que todo iba normal.

No se preocupe porque la música queda en el alma.

Le dijo Isaac confiado y con un placer nuevo para él, al hablar con David. El entendió a lo que se refería al ver como miro a Eliza. Sonrió conforme y dijo.

Sin duda eso es cierto y te voy a contar porque. Cuando Eliza, yo y Joana mi hermana que por cierto está en la cocina, fuimos con mis padre a un concierto en el teatro, Eliza y yo éramos los más emocionados. Éramos aficionados a la música. A mí me encantaban las piezas orquestales, escucharlas con los ojos cerrados y escuchar cada sonido melodioso de aquellos ángeles, que disfrazados están en instrumentos, los cuales nos transmiten su magia sin importar a quien se lo hagan. El placer que uno tiene cuando escucha eso es inigualable.

David se detuvo como recordando aquel momento. Isaac asintió y miro a Eliza la cual tenía su rostro lleno de dulzura e ilusión. Le sonrió y le apretó la mano y aprovechando que David estaba en ese estado le susurro a ella.

Mi música es para el ser que más amo en la tierra.

Eliza se quedo deslumbrada y cautivada por el tono de voz tan musical, fiel y cargado de un profundo sentimiento. Le sonrió con cariño y le dijo con su corazón latiendo fuertemente.

Lo eres todo para mí

Le dio un beso en la mejilla  y le rozo la nariz en ella. Isaac quedo hechizado por esas palabras y se sintió el ser más feliz de todos los tiempos. David sin decir nada fingía que no los escuchaba, pero se sentía feliz al ver a su hermana con el mismo brillo y radiantes que le conocía de antes. Le agradeció tanto a ese muchacho que para agradecerle le daba unos momentos para que ambos pudieran seguir en la magia que los había unido.

Bueno perdónenme

Dijo de repente sonriendo ante el sobresalto de ambos que tan absortos estaban sonriéndose y sintiendo que el amor los llenaba.

Como decía, llegamos al teatro y había tanta gente que nuestra madre nos tenía fuertemente agarrados, a mí del brazo y a Eliza de la mano. Joana, la cual con papá estaba más adelante ya que iban a comprobar los asientos. Todo iba bien hasta que llegamos al salón donde mis padres se encontraron con unos amigos y se quedaron conversando mientras que adentro se preparaba algo único y quizás más esperado para tu placer. Yo ya quería entrar y poder escuchar el repertorio, pero con toda esa gente me sería imposible, ya que siempre escuchaba grabaciones en casa a solas y era mi primer concierto. Impaciente, estaba mirando a mis padres y las puertas que daban a la sala de conciertos que se alejaba cada vez más mientras mi padre seguían conversando y agregando más leña. Fue entonces cuando se me ocurrió una idea.

Si va a ser mi primer concierto, merezco un buen puesto.

Pensé yo y mire a Eliza, la cual me devolvió la mirada inocente, pero al detectar el brillo travieso en  mi mirada sonrió de forma cómplice y asintió. Compartíamos todo en ese tiempo hasta que el dijo que era una dama, así que ni podía ensuciarse jugando el balón o arriesgándose a que su pellejo sufriera más daños del que ya pasaba por sí sola.

Eliza se rio escucho que Isaac también lo hacía. Esta calma le era tan grata, que parecía estar sumergida en miel y el recordar aquellos momentos mezclados con los actuales hacia que el trago no fuera tan amargo porque parecía que la nostalgia la abandonaba para darle paso a sentimientos que para cualquier familia que ha pasado por esta situación les parece imposible a menos que pase un milagro. Pues en este caso paso y fue gracias a los mismos integrantes, aunque con un poco de ayuda entre ellos y de afuera, para darse cuenta de que aun pueden luchar sin tener miedo, ya que se han enfrentado a muchas cosas que para cualquiera es el enredo más difícil, conocerte a ti mismo y saber cómo demostrarles a los demás esto. Finalmente gracias a esto lograron despejar las nubes que tapaban el sol de una vida digna y que por fin se daban cuenta jamás volverían a perder de la vista, porque eso es algo que no te puedan quitar salvo Dios.

Me acuerdo cuando Eliza, un día de lluvia vio que yo estaba jugando con unos amigos al patinaje, a carreras, dar saltos y al balón. Ella estaba  en casa resfriada y recibiendo toda la tarea que le daban e de la escuela. Con la mitad de los libros abiertos o esparcidos por el escritorio Eliza suspiraba por venir con nosotros_ Eliza frunció el ceño extrañada e interrogadora- o así parecía ya que cada vez que yo ganaba una competencia me animaba o refunfuñaba por no poder darme unos coscorrones y enseñarme como se hacía. Más que eso no podía hacer nada ya que Joana la tenía vigilada y no dejaba que ni si quiera saliera de la casa en la que estaba, salvo para ir al baño, pero ahora  era totalmente prohibido ya que algunas veces cuando había ido extrañada de que ella no volviera la encontraba al borde de la ventana del baño. Pero llego su oportunidad cuando salió a hacerse un té y cuidadosamente salió de la habitación y se cambio de ropa. Al salir afuera se puso a correr conmigo. Yo la mire divertido, pues se había puesto mis pantalones

¿No deberías estar en casa?

Le pregunte tratando de hacerme el autoritario y con una falsa mirada acusadora. Ella hizo a un lado la mirada, pero luego la volvió y cerró los ojos disfrutando el tacto de la lluvia en la piel como un alivio a las ansias e inquietud que le habían causado el encierro y la montaña de tareas que parecían perseguirla. Parecía que con tan solo sentir las gotas recorrerle el rostro y como su cabeza se iba desahogando estaba en otro mundo.

¿No deberías concentrarte en lo que haces?

Me dijo concentrada. Yo me reí, sintiéndome confiado, pero de repente me resbale con el barro y ella llego a la meta que era el buzón de la entrada. Al llegar se cayó y se ensucio de pies a cabeza, pero se levanto de un salto y dijo.

¡Jamás el estar enferma se había sentido tan bien!

Pero bueno, de vuelta a la historia anterior. Nos escabullimos del salón y entramos por la puerta trasera donde se estaban preparando los músicos. Yo me quede fascinado mirando el lugar en que me encontraba. Tan distinto al anterior, lleno de sonidos disparejos, pero que muy pronto estarían en sincronía. Me recordó a un selva, en la cual diferentes seres habitan, en el aire, agua y tierra y que cuando humanos ni seres que son de otra naturaleza están cerca liberan lo que son, sus sonidos diferentes y que cada uno tiene algo único y esencial para el alma y relajación de nosotros. La atmosfera que creaban era agradable y sobrecogedora. Te sentías sumergido en un mar de emociones que aumentaba conforme sentías que pertenecías a él y no te exiliabas por no poder crear algo parecido a ellos: armonía. Cuando desperté de la ilusión, vi que Eliza no estaba. Asustado, la empezó a llamar, pero con voz disimulada y escondiéndome. Prácticamente recorrí casi toda la parte de atrás del escenario, hasta que escuche un susurro.

¡David!

Buscando la voz, me encontré con ella que estaba escondida en un rincón detrás del telón con una cara roja y una gran sonrisa.

¿Se puede saber por qué te fuiste?

Le dije yo aliviado y molesto. Ella encumbro los hombros y me dijo sin mirarme atenta a lo que iba a empezar.

No es mi culpa que sueñes despierto.

Yo iba a replicar, pero ella me tomo de la mano y me arrastro donde estaba ella y me dijo poniéndose un dedo en la boca.

Silencio, va a comenzar

Como si aquello fuera un mandato de la providencia, me quede callado y  bien escondidos cerramos los ojos y cuando la música comenzó nos desconectamos del mundo real y cada uno entro a sus fantasías y sueños que cobraban vida con tan solo el toque o vibración  de aquellos seres en nuestra piel e interior. Poseen tantas facetas, que a pesar de eso nos conmovió y se unió a nosotros como alguien a la lucha por sus deseos más profundos y puros. Al final de la primera pieza abrí los ojos y escuche a Eliza decir.

¿Qué te ha parecido Joana?

Yo me sobresalte y mire  donde Eliza hablaba y vi a Joana con una cara de sorpresa y de nervios. Yo no podía creerlo, pero luego sonreí divertido y le dije.

¿Qué hace esta “dama” aquí?

Ella tragaba saliva y se rascaba la cabeza indecisa. Nos miraba a los dos y al piso. Yo la seguía mirando y de repente ella puso en alto la cabeza y dijo.

A las damas también les gusta la música.

Yo me quede tranquilo y seguimos escuchando, mientras yo me reía en mi interior. Al fin y al cabo nuestra dama no estaba totalmente perdida.

No seguro que no

David de quedo como piedra y levanto levemente la cabeza lentamente y vio a Joana que lo miraba divertida y interrogante. David iba hablar, pero Joana dijo.

 Ahora quiero conocer al dueño del corazón de mi hermana.

Isaac sonrió un tanto sonrojado y contento de sentirse nuevamente en ese ambiente lleno de risa y amor. El estar tan solo en esa habitación cerca de la joven a la cual profesaba un amor incondicional y a prueba de todo y por la cual sentía un deseo y pasión creciente conforme pasaba cada segundo al respirar, era lo único que necesitaba. Eliza se sentía de la misma forma. Todo le parecía tan lejano a la realidad que vivían, tan ajena y especial que creía que era un sueño y esperaba que no lo fuera ya que de serlo Isaac no sería real y perdería su razón de ser, de existir, pero no las de vivir porque si algo habría de aprender sería que la vida es preciado he invaluable regalo que fortunas y desgracias trae, pero es el esfuerzo, el valor y la voluntad de cuando te encuentras en un pozo sin salida la luz que te guía y te empuja a enfrentar al mundo sin timidez y sin miedo. Lo que te da las fuerzas para decirles a todos.

Que venga todo porque estoy preparado

Eliza había creído perdido todo eso, pero al conocer a Isaac había cambiado  y no se dejaría vencer nunca, jamás se rendiría ya que si lo hacía decepcionaría a sus padres que siempre la habían dicho que esconderse de los problemas no resuelve nada. El camino correcto es resolverlos.

El es Isaac, un músico en progreso.

Le presento Eliza a su hermana. Ella sonrió con hospitalidad.

Ahora entiendo la razón por la cual se llevo a contar la historia.

Dijo Joana mirando de reojo a su hermano, el cual se escondía detrás de Tessa a la cual tenía en brazos.

Sin duda alguna la música es lo que me llena y me hace feliz ya que al fin la he encontrado.
Le dijo Isaac sintiéndose cómodo y con toda confianza, sin timidez alguna. Joana miro a Eliza sorprendida ya que había captado enseguida el mensaje. Miro a Isaac, el cual miraba a Eliza con dulzura y con los ojos brillantes.

Y cuanto me alegro. Esa oportunidad es única y pocas veces se presenta.

Le dijo  Jules con una sonrisa triste. Eliza lo noto y admiro a Isaac por la forma en la que tocaba los sentimientos más profundos y escondidos de la gente sin siquiera darse cuenta. Isaac se dio cuenta del cambio de atmosfera y se sintió inquieto y culpable.
Lo lamento, si dije algo que le molesto, lo lamento mucho

Se estaba disculpando atropellándose con sus palabras. Eliza le tomo la mano y negó con la cabeza mirando en un punto vacio, pero tratando de transmitirle la calma.

No, no es nada. Es que recordé al hombre al cual le entregue mi corazón por primera vez y por el cual sentí sentimientos que nunca más podrán repetirse. El está lejos ahora, digo eso porque no quiero aceptar otra realidad que es totalmente posible que pueda pasar.
Se explico Joana con la voz un tanto triste, pero feliz evocando recuerdos.

Eso es injusto, ¿y nosotros qué?

Le dijo David en broma sonriendo, pero con un tono lleno de cariño y cuidado.
Yo sentí celos al ver lo bien que te llevabas con Ian ya que ya no tenía con quien hablar y compartir el tiempo que te aseguro pasa muy lento aquí, o hablar sobre Dia… mis problemas amorosos. Pero ahora que te tengo para mí, no pienso dejar que te cases o que lo busques hasta que yo deje de meter la pata con Diane.

Le dijo David acercándose dejando a Tessa en el sillón y poniéndole un brazo alrededor del hombro de su hermana. Joana se rio y miró a su hermano con agradecimiento y afecto.
Entonces no me casare nunca al igual que Tessa.

Le dijo en broma. David la miro con una cara de falsa ofensa y muy cómica.
Yo no tengo problemas si al tío David hace todos los favores y me de  todo lo que le pida.

Dijo Tessa inocentemente. Eliza se rio como todos los demás y sintió un calor que la envolvía y hacia que una sensación burbujeante y que parecía lava creciera por todo su cuerpo. Le hacía cosquillas y hacia que su corazón latiera fuertemente. Apretó la mano de Isaac, este la miro y al ver el rubor en sus mejillas sonrió con ternura y en medio de las risas acerco sus labios al oído de Eliza y le susurro con delicadeza y con un toque de pasión

Mi música va donde tu estas.

Eliza sintió cosquillas y que flotaba en el aire. El calor aumento y sentía que de lo dichosa y feliz que estaba iba a desbordarse todo como la alegría cuando finalmente llega a la vida de las personas. Sonriendo le dijo.

Tú eres mi vida entera, cada segundo, cada minuto y cada respiro te pertenece. Mi ser papita con tu presencia  y mi corazón junto con el te aman más que nada y nunca te dejaran en el olvido.

Isaac la miró como si fuera un se divino, deslumbrante y maravilloso, sin igual. Un ángel solo para él. Lentamente se acercaron y se dieron un suave beso. Todas sus emociones crecieron de una forma tímida, pero a la vez llena de ilusión y con sensaciones inimaginables, difíciles de escribir hasta para el más experto ya que frente a estas situaciones de la vida, hasta el sabio duda de lo que en su corazón pasa o está empezando a nacer. Ahora Eliza estaba segura. Estaba perdidamente enamorada de él, su corazón le pertenecía a Isaac y quería pasar toda su vida hasta que la luz divina que nos trajo al mundo los llevara juntos para disfrutar del paraíso eterno al igual como la habían hecho en vida en aquel mundo tan distinto. Estaba dispuesta a enfrentar retos, aventuras para vivir nuevamente de una forma completa y sin vacios, ya que estos estarían repletos de un amor verdadero.


A todos a veces nos pasa que con tantas emociones nuevas, sobre todo cuando nos encontramos enamorados, nuestra memoria suele dejarse embriagar por aquellos sentimientos o por los arrebatos del corazón y solo deja a lugar a aquellos recuerdos que van perfectamente al ritmo de lo que tu corazón entona cuando estas con tu ser querido y nubla aquellos pensamientos o intenciones que pueden hacer que todo lo que describí antes se pongan un poco turbios o que la tensión no lo haga tan placentero. En el caso de Eliza, fue algo bueno pues ya que en aquella situación en que todo estaba en equilibrio y parecía un cuadro en que se retrataba la calidez y lo irresistible que es el calor del hogar aquel pensamiento hubiese dejado aquel cuadro no perfecto como los lectores esperan. La hermana y sobrina de Isaac no estaban en la mente de Eliza, pero de repente como si fuera un leve gota tocaban los pensamientos de ella como si fuera un recordatorio de que a veces no todo está perfecto como lo deseáramos.

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