Capitulo 8: Anécdotas que hacen sonreír y el encanto inigualable de su ser
Eliza
estaba nerviosa. Caminaba de un lado a otro y se sentía como si estuviera en un
laberinto. Recordó cuando invito a Isaac y como le alegro y le sorprendió que este
le respondiera que si con tanta emoción y exaltación. Al parecer comprendió la
sorpresa de Eliza y dijo con tono medio triste, pero sonriendo.
Es que
hace mucho tiempo que no tengo una cena familiar.
Eliza
entendía ahora e, porque estaba así. Jamás había pensado en la importancia que
tenía su familia para ella al oír la historia de Isaac. Amaba tanto a Isaac que
odiaba no poder ayudarlo, porque por alguna razón sentía que algo en su
interior le decía que había esperanza y que la familia de su amado aún podía
estar viva. Pero no sabía qué hacer para encontrarlos. Aunque poco participaba,
sabía muy bien que la resistencia no podía correr el riesgo de buscar a una
persona, menos si tú no estás seguro de si está viva o no. Deseaba tanto poder
sentir a Isaac de la manera en que era antes y es que nunca lo había hecho y
eso era lo que la impulsaba a insistirse a sí misma a tratar de buscar una
forma de hallar a su hermana y sobrina ya que lo que más ansiaba era poder
sentir a su amado completamente dichoso
y lleno de alegría.
Suspiro
agobiada y se sentó en el sillón. Iba a hablar en la cena sobre ese tema y
sabía lo delicado que iba a ser considerando la reacción de David el cual se
hallaba involucrado en el consejo, pero sobre todo de Isaac.
Eliza,
por más de que te frotes las manos el reloj no avanzara. Si quieres ir a
tranquilizarte pregúntale a David. Creo que el sacaba su almohada y se ponía a
gritar. Quizás a ti te funcione.
Le dijo
Joana poniendo un mantel y alisándolo u por ultimo mirando a su hermano con una
mirada provocadora y a la vez burlona. David le hizo una mueca de falsa risa y
le dijo.
Ten
cuidado Joana. Se cosas de ti i de Ian
que nadir mas sabe y que ni siquiera se les ha pasado por la cabeza.
Joana lo
miro incrédula, pero al ver la mirada traviesa de él se trago lo que iba a
decir y le dijo.
¿El señor
chantajeador puede poner la mesa?
David se
rio y Eliza también. Tessa e le acerco y le preguntó,
¿Es tu
novio?
Eliza se
puso roja y sin saber que hacer asintió levemente. Tessa sonrió y le dijo a
David.
Creo que no va a necesitar la almohada ya que el
tío la usaba cuando aun no se le declaraba.
Ve a
ayudar a tu madre
Le ordeno
el avergonzado y con las mejillas encendidas. Tessa se fue y Eliza sintió sus
pasos alegres.
Creo que
nunca debería haber contado mis asuntos amorosos a esa niña. Aunque sin ella
aún estaría mirando a Diane a través de las cajas y preguntándole “¿te gustan
los frijoles?”
Dijo
David, diciendo esto con un falso tartamudeo y divertido. Eliza se rio
nerviosa, pero dándose cuenta que si de todos modos ella seguía así no lo
estaría por mucho rato, pues su familia la sacaría con todas las locuras que la
hacían única y sumamente acogedora.
En ese
momento se escucharon tres golpes en la puerta. Eliza se levanto de un salto y
presurosa y ansiosa fue abrir la puerta, pero David la detuvo.
Si te ve
así, va a creer que quieres ir al baño y no que la esperabas tranquilamente
como se espera de una dama.
Le dijo
riéndose. Eliza se quedo parada un tanto molesta, pero tomando en cuenta el
consejo se tranquilizo. Cuando escucho la voz de Isaac se sintió en las nubes y
fue como si miel entrara por sus oídos y le llenara todo el cuerpo de aquel
sabor sublima y solo para ella. Toda la ansiedad y nerviosismo se esfumo.
ES un
placer conocerte Isaac, el sonreír de Eliza ha recuperado su brillo.
Le escucho
decir a David. Eliza sintió la mano de Isaac, su contacto cálido y suave.
Y ella el
sentimiento de alegría y placer
Dijo él,
mirando a Eliza encantado y con una sonrisa divina. Eliza le sonrió y se acerco
más a él.
Un poeta,
solo espero que no le leas sonetos en la noche, tengo el sueño liviano.
Dijo
David, guiñándole el ojo con un leve toque de advertencia.
Eliza se avergonzó, pero se sintió tranquila
al sentir que todo iba normal.
No se
preocupe porque la música queda en el alma.
Le dijo
Isaac confiado y con un placer nuevo para él, al hablar con David. El entendió
a lo que se refería al ver como miro a Eliza. Sonrió conforme y dijo.
Sin duda
eso es cierto y te voy a contar porque. Cuando Eliza, yo y Joana mi hermana
que por cierto está en la cocina, fuimos con mis padre a un concierto en el
teatro, Eliza y yo éramos los más emocionados. Éramos aficionados a la música.
A mí me encantaban las piezas orquestales, escucharlas con los ojos cerrados y
escuchar cada sonido melodioso de aquellos ángeles, que disfrazados están en
instrumentos, los cuales nos transmiten su magia sin importar a quien se lo
hagan. El placer que uno tiene cuando escucha eso es inigualable.
David se
detuvo como recordando aquel momento. Isaac asintió y miro a Eliza la cual
tenía su rostro lleno de dulzura e ilusión. Le sonrió y le apretó la mano y
aprovechando que David estaba en ese estado le susurro a ella.
Mi música
es para el ser que más amo en la tierra.
Eliza se
quedo deslumbrada y cautivada por el tono de voz tan musical, fiel y cargado de
un profundo sentimiento. Le sonrió con cariño y le dijo con su corazón latiendo
fuertemente.
Lo eres
todo para mí
Le dio un
beso en la mejilla y le rozo la nariz en
ella. Isaac quedo hechizado por esas palabras y se sintió el ser más feliz de
todos los tiempos. David sin decir nada fingía que no los escuchaba, pero se
sentía feliz al ver a su hermana con el mismo brillo y radiantes que le conocía
de antes. Le agradeció tanto a ese muchacho que para agradecerle le daba unos
momentos para que ambos pudieran seguir en la magia que los había unido.
Bueno
perdónenme
Dijo de
repente sonriendo ante el sobresalto de ambos que tan absortos estaban
sonriéndose y sintiendo que el amor los llenaba.
Como
decía, llegamos al teatro y había tanta gente que nuestra madre nos tenía
fuertemente agarrados, a mí del brazo y a Eliza de la mano. Joana, la cual con
papá estaba más adelante ya que iban a comprobar los asientos. Todo iba bien
hasta que llegamos al salón donde mis padres se encontraron con unos amigos y
se quedaron conversando mientras que adentro se preparaba algo único y quizás
más esperado para tu placer. Yo ya quería entrar y poder escuchar el
repertorio, pero con toda esa gente me sería imposible, ya que siempre
escuchaba grabaciones en casa a solas y era mi primer concierto. Impaciente,
estaba mirando a mis padres y las puertas que daban a la sala de conciertos que
se alejaba cada vez más mientras mi padre seguían conversando y agregando más
leña. Fue entonces cuando se me ocurrió una idea.
Si va a
ser mi primer concierto, merezco un buen puesto.
Pensé yo
y mire a Eliza, la cual me devolvió la mirada inocente, pero al detectar el
brillo travieso en mi mirada sonrió de
forma cómplice y asintió. Compartíamos todo en ese tiempo hasta que el dijo que
era una dama, así que ni podía ensuciarse jugando el balón o arriesgándose a
que su pellejo sufriera más daños del que ya pasaba por sí sola.
Eliza se
rio escucho que Isaac también lo hacía. Esta calma le era tan grata, que
parecía estar sumergida en miel y el recordar aquellos momentos mezclados con
los actuales hacia que el trago no fuera tan amargo porque parecía que la nostalgia
la abandonaba para darle paso a sentimientos que para cualquier familia que ha
pasado por esta situación les parece imposible a menos que pase un milagro.
Pues en este caso paso y fue gracias a los mismos integrantes, aunque con un
poco de ayuda entre ellos y de afuera, para darse cuenta de que aun pueden
luchar sin tener miedo, ya que se han enfrentado a muchas cosas que para
cualquiera es el enredo más difícil, conocerte a ti mismo y saber cómo
demostrarles a los demás esto. Finalmente gracias a esto lograron despejar las
nubes que tapaban el sol de una vida digna y que por fin se daban cuenta jamás
volverían a perder de la vista, porque eso es algo que no te puedan quitar
salvo Dios.
Me
acuerdo cuando Eliza, un día de lluvia vio que yo estaba jugando con unos
amigos al patinaje, a carreras, dar saltos y al balón. Ella estaba en casa resfriada y recibiendo toda la tarea
que le daban e de la escuela. Con la mitad de los libros abiertos o esparcidos
por el escritorio Eliza suspiraba por venir con nosotros_ Eliza frunció el ceño
extrañada e interrogadora- o así parecía ya que cada vez que yo ganaba una
competencia me animaba o refunfuñaba por no poder darme unos coscorrones y
enseñarme como se hacía. Más que eso no podía hacer nada ya que Joana la tenía vigilada
y no dejaba que ni si quiera saliera de la casa en la que estaba, salvo para ir
al baño, pero ahora era totalmente
prohibido ya que algunas veces cuando había ido extrañada de que ella no
volviera la encontraba al borde de la ventana del baño. Pero llego su
oportunidad cuando salió a hacerse un té y cuidadosamente salió de la
habitación y se cambio de ropa. Al salir afuera se puso a correr conmigo. Yo la
mire divertido, pues se había puesto mis pantalones
¿No deberías
estar en casa?
Le
pregunte tratando de hacerme el autoritario y con una falsa mirada acusadora.
Ella hizo a un lado la mirada, pero luego la volvió y cerró los ojos
disfrutando el tacto de la lluvia en la piel como un alivio a las ansias e
inquietud que le habían causado el encierro y la montaña de tareas que parecían
perseguirla. Parecía que con tan solo sentir las gotas recorrerle el rostro y
como su cabeza se iba desahogando estaba en otro mundo.
¿No
deberías concentrarte en lo que haces?
Me dijo
concentrada. Yo me reí, sintiéndome confiado, pero de repente me resbale con el
barro y ella llego a la meta que era el buzón de la entrada. Al llegar se cayó
y se ensucio de pies a cabeza, pero se levanto de un salto y dijo.
¡Jamás el
estar enferma se había sentido tan bien!
Pero
bueno, de vuelta a la historia anterior. Nos escabullimos del salón y entramos
por la puerta trasera donde se estaban preparando los músicos. Yo me quede
fascinado mirando el lugar en que me encontraba. Tan distinto al anterior,
lleno de sonidos disparejos, pero que muy pronto estarían en sincronía. Me
recordó a un selva, en la cual diferentes seres habitan, en el aire, agua y
tierra y que cuando humanos ni seres que son de otra naturaleza están cerca
liberan lo que son, sus sonidos diferentes y que cada uno tiene algo único y esencial
para el alma y relajación de nosotros. La atmosfera que creaban era agradable y
sobrecogedora. Te sentías sumergido en un mar de emociones que aumentaba
conforme sentías que pertenecías a él y no te exiliabas por no poder crear algo
parecido a ellos: armonía. Cuando desperté de la ilusión, vi que Eliza no
estaba. Asustado, la empezó a llamar, pero con voz disimulada y escondiéndome. Prácticamente
recorrí casi toda la parte de atrás del escenario, hasta que escuche un susurro.
¡David!
Buscando
la voz, me encontré con ella que estaba escondida en un rincón detrás del telón
con una cara roja y una gran sonrisa.
¿Se puede
saber por qué te fuiste?
Le dije
yo aliviado y molesto. Ella encumbro los hombros y me dijo sin mirarme atenta a
lo que iba a empezar.
No es mi
culpa que sueñes despierto.
Yo iba a
replicar, pero ella me tomo de la mano y me arrastro donde estaba ella y me
dijo poniéndose un dedo en la boca.
Silencio,
va a comenzar
Como si
aquello fuera un mandato de la providencia, me quede callado y bien escondidos cerramos los ojos y cuando la
música comenzó nos desconectamos del mundo real y cada uno entro a sus fantasías
y sueños que cobraban vida con tan solo el toque o vibración de aquellos seres en nuestra piel e interior.
Poseen tantas facetas, que a pesar de eso nos conmovió y se unió a nosotros
como alguien a la lucha por sus deseos más profundos y puros. Al final de la
primera pieza abrí los ojos y escuche a Eliza decir.
¿Qué te
ha parecido Joana?
Yo me
sobresalte y mire donde Eliza hablaba y
vi a Joana con una cara de sorpresa y de nervios. Yo no podía creerlo, pero luego
sonreí divertido y le dije.
¿Qué hace
esta “dama” aquí?
Ella
tragaba saliva y se rascaba la cabeza indecisa. Nos miraba a los dos y al piso.
Yo la seguía mirando y de repente ella puso en alto la cabeza y dijo.
A las
damas también les gusta la música.
Yo me
quede tranquilo y seguimos escuchando, mientras yo me reía en mi interior. Al
fin y al cabo nuestra dama no estaba totalmente perdida.
No seguro
que no
David de
quedo como piedra y levanto levemente la cabeza lentamente y vio a Joana que lo
miraba divertida y interrogante. David iba hablar, pero Joana dijo.
Ahora quiero conocer al dueño del corazón de
mi hermana.
Isaac sonrió
un tanto sonrojado y contento de sentirse nuevamente en ese ambiente lleno de
risa y amor. El estar tan solo en esa habitación cerca de la joven a la cual
profesaba un amor incondicional y a prueba de todo y por la cual sentía un
deseo y pasión creciente conforme pasaba cada segundo al respirar, era lo único
que necesitaba. Eliza se sentía de la misma forma. Todo le parecía tan lejano a
la realidad que vivían, tan ajena y especial que creía que era un sueño y
esperaba que no lo fuera ya que de serlo Isaac no sería real y perdería su
razón de ser, de existir, pero no las de vivir porque si algo habría de
aprender sería que la vida es preciado he invaluable regalo que fortunas y
desgracias trae, pero es el esfuerzo, el valor y la voluntad de cuando te
encuentras en un pozo sin salida la luz que te guía y te empuja a enfrentar al
mundo sin timidez y sin miedo. Lo que te da las fuerzas para decirles a todos.
Que venga
todo porque estoy preparado
Eliza
había creído perdido todo eso, pero al conocer a Isaac había cambiado y no se dejaría vencer nunca, jamás se
rendiría ya que si lo hacía decepcionaría a sus padres que siempre la habían
dicho que esconderse de los problemas no resuelve nada. El camino correcto es
resolverlos.
El es
Isaac, un músico en progreso.
Le
presento Eliza a su hermana. Ella sonrió con hospitalidad.
Ahora
entiendo la razón por la cual se llevo a contar la historia.
Dijo
Joana mirando de reojo a su hermano, el cual se escondía detrás de Tessa a la
cual tenía en brazos.
Sin duda
alguna la música es lo que me llena y me hace feliz ya que al fin la he
encontrado.
Le dijo
Isaac sintiéndose cómodo y con toda confianza, sin timidez alguna. Joana miro a
Eliza sorprendida ya que había captado enseguida el mensaje. Miro a Isaac, el
cual miraba a Eliza con dulzura y con los ojos brillantes.
Y cuanto
me alegro. Esa oportunidad es única y pocas veces se presenta.
Le
dijo Jules con una sonrisa triste. Eliza
lo noto y admiro a Isaac por la forma en la que tocaba los sentimientos más
profundos y escondidos de la gente sin siquiera darse cuenta. Isaac se dio
cuenta del cambio de atmosfera y se sintió inquieto y culpable.
Lo
lamento, si dije algo que le molesto, lo lamento mucho
Se estaba
disculpando atropellándose con sus palabras. Eliza le tomo la mano y negó con
la cabeza mirando en un punto vacio, pero tratando de transmitirle la calma.
No, no es
nada. Es que recordé al hombre al cual le entregue mi corazón por primera vez y
por el cual sentí sentimientos que nunca más podrán repetirse. El está lejos
ahora, digo eso porque no quiero aceptar otra realidad que es totalmente
posible que pueda pasar.
Se
explico Joana con la voz un tanto triste, pero feliz evocando recuerdos.
Eso es
injusto, ¿y nosotros qué?
Le dijo David
en broma sonriendo, pero con un tono lleno de cariño y cuidado.
Yo sentí
celos al ver lo bien que te llevabas con Ian ya que ya no tenía con quien
hablar y compartir el tiempo que te aseguro pasa muy lento aquí, o hablar sobre
Dia… mis problemas amorosos. Pero ahora que te tengo para mí, no pienso dejar
que te cases o que lo busques hasta que yo deje de meter la pata con Diane.
Le dijo
David acercándose dejando a Tessa en el sillón y poniéndole un brazo alrededor
del hombro de su hermana. Joana se rio y miró a su hermano con agradecimiento y
afecto.
Entonces
no me casare nunca al igual que Tessa.
Le dijo
en broma. David la miro con una cara de falsa ofensa y muy cómica.
Yo no
tengo problemas si al tío David hace todos los favores y me de todo lo que le pida.
Dijo
Tessa inocentemente. Eliza se rio como todos los demás y sintió un calor que la
envolvía y hacia que una sensación burbujeante y que parecía lava creciera por
todo su cuerpo. Le hacía cosquillas y hacia que su corazón latiera fuertemente.
Apretó la mano de Isaac, este la miro y al ver el rubor en sus mejillas sonrió
con ternura y en medio de las risas acerco sus labios al oído de Eliza y le
susurro con delicadeza y con un toque de pasión
Mi música
va donde tu estas.
Eliza sintió
cosquillas y que flotaba en el aire. El calor aumento y sentía que de lo
dichosa y feliz que estaba iba a desbordarse todo como la alegría cuando
finalmente llega a la vida de las personas. Sonriendo le dijo.
Tú eres
mi vida entera, cada segundo, cada minuto y cada respiro te pertenece. Mi ser
papita con tu presencia y mi corazón
junto con el te aman más que nada y nunca te dejaran en el olvido.
Isaac la
miró como si fuera un se divino, deslumbrante y maravilloso, sin igual. Un ángel
solo para él. Lentamente se acercaron y se dieron un suave beso. Todas sus
emociones crecieron de una forma tímida, pero a la vez llena de ilusión y con
sensaciones inimaginables, difíciles de escribir hasta para el más experto ya
que frente a estas situaciones de la vida, hasta el sabio duda de lo que en su
corazón pasa o está empezando a nacer. Ahora Eliza estaba segura. Estaba
perdidamente enamorada de él, su corazón le pertenecía a Isaac y quería pasar
toda su vida hasta que la luz divina que nos trajo al mundo los llevara juntos
para disfrutar del paraíso eterno al igual como la habían hecho en vida en
aquel mundo tan distinto. Estaba dispuesta a enfrentar retos, aventuras para
vivir nuevamente de una forma completa y sin vacios, ya que estos estarían
repletos de un amor verdadero.
A todos a
veces nos pasa que con tantas emociones nuevas, sobre todo cuando nos
encontramos enamorados, nuestra memoria suele dejarse embriagar por aquellos
sentimientos o por los arrebatos del corazón y solo deja a lugar a aquellos
recuerdos que van perfectamente al ritmo de lo que tu corazón entona cuando
estas con tu ser querido y nubla aquellos pensamientos o intenciones que pueden
hacer que todo lo que describí antes se pongan un poco turbios o que la tensión
no lo haga tan placentero. En el caso de Eliza, fue algo bueno pues ya que en
aquella situación en que todo estaba en equilibrio y parecía un cuadro en que
se retrataba la calidez y lo irresistible que es el calor del hogar aquel
pensamiento hubiese dejado aquel cuadro no perfecto como los lectores esperan.
La hermana y sobrina de Isaac no estaban en la mente de Eliza, pero de repente
como si fuera un leve gota tocaban los pensamientos de ella como si fuera un
recordatorio de que a veces no todo está perfecto como lo deseáramos.
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