Capitulo 2
A la mañana siguiente, Evangeline sintió el ruido de el
hablar de las personas, las coches, carretas, gente abriendo ventanas dejando
paso a la luz del nuevo día y del cual esperaban algo bueno aunque fuera una
sonrisa en los tiempos de desdicha. Gente recibiendo encargos y otros enviándolos.
El sol le lleno la cara y supo que había empezado un nuevo día al igual que
ella, pero de manera diferente. Se quedo recostada en la almohada, pensando en
la realidad que vivía y cuantas criticas tenía y cuanto deseaba ayudar a
mejorar las vidas de otras personas que no tenía la misma suerte que ella. Era
quizás un sueño imposible y si fuerza posible muy difícil de lograr pues el
modelo que tenían de una mujer en aquel tiempo se alejaba mucho de lo que era
Evangeline. Evangeline sabía como también conocía el hecho de que para la
humanidad es difícil cambiar un vicio ya instaurado desde hace mucho tiempo,
quizás siglos, también lo era el mostrarse como alguien nunca visto pues te
miraban con extrañeza. Pero preferiría ser mil veces aquello, pues el ser lo
que los demás querían no era su estilo y no lo sería nunca. De repente la
puerta se abrió y entro su hermana Constance descalza y aun llevando camisón,
bailando como una bailarina de los grandes teatros. Su hermana se sentó
resueltamente en la cama y dijo graciosamente y con un tono inspirado.
Si madame ya ha dejado de ser bella durmiente, le aviso
que se vista pues abajo se está formando una riña. Evangeline se sentó y la
miro con una ceja encarnada y le dijo del mismo modo
Si la dama que es mi hermana no se ha dado cuenta estamos
en la misma situación por lo tanto es conflictivo para las dos.
Constance la miro con falsa expresión de rabia y
Evangeline hizo lo mismo. Se miraron fijamente y como siempre Evangeline gano.
Ambas se rieron sintiendo como su pecho se inflaba y bajaba causando un calor
en sus mejillas y las ganas de reírse eternamente.
Si que ahora la mañana se hizo más divertida comparada
con lo aburrida y monótona que es todos los días.
Dijo Constance aún roja por la risa, pero diciendo lo
ultimo con un tono de fastidio. Evangeline lo comprendió y de inmediato le
pregunto.
¿Qué te dijo ahora?
Constance parecía haber pasado por una transformación. Su
rostro ahora no colorado y tranquilo mostraba una fingida y dolorosa
indiferencia. Sus ojos que antes denotaban una alegría exuberante que muestra
lo tierna que puede ser el alma y el sentir de un ser vivo disfrutando a todo
lo que puede la vida, ahora estaban opacos como si una nube que por un momento
pareció ser pasajera se presentara cada segundo, recordándole que siempre
estaría encima de ella para quitarle las alegrías y sueños que a la vista de
otros parecen patéticos y estúpidos cuando ni ellos saben que lo que opinan de
aquellos sueños es lo que ellos son. Tan sumergidos están ya en lo que la sociedad
llama un orden sin libertades de expresión y con el creciente peligro de ser juzgado
diferente y de que te aparten o desprecien aunque sea un ser humano, aunque sea
tu hermano o quizás tus propios hijos. Sus ojos que con el fulgurante y oscuro
color castaño llevaban como si fuera una pintura una inocencia tierna, ahora
parecían marcados como a la fuerza por una rabia y nostalgia de que la realidad
se muestre tan cruda y cruel como lo puede ser algunas veces. Sus ojos parecían
estar vagando inseguros y perdidos en aquellos sentimientos que hacían que Constance
sintiera sus ojos dolerle y su corazón latir contra su pecho de una manera tan
fuerte que parecía estar viviendo una tortura interna sin compasión. Todo su rostro se había transformado repentinamente
con el tan solo recordar el sentimiento que todas las noches y días le
acongojaba el corazón. El recordar el porqué de sus lagrimas escondidas y la
razón por la cual odiaba ser mujer a veces. Por el estar siempre al servicio de
unos ignorantes que no reconocen el alma de una poetiza y soñadora en todo su
esplendor. El ser lo que era, es el problema para los demás mientras que el ser
el personaje de una obra que parece nunca terminar pues con cada orden y regla
que se impone en una nueva sociedad con el paso de los años jamás podrás demostrar tu verdadero yo.
Constance sufrir viviendo así, por no poder demostrar quién era en verdad y
tener que ocultarse detrás de unas mentiras que le restringían de todo hasta incluso
de llegar a pensar que en algún futuro cercano todo podría cambiar.
Apretó los labios y suspiro como tratando de hacer que
aquel ardor que le aprisionaba la garganta se esfumara para poder darle la
razón de sus penas a su hermana.
Para no correr el peligro de enfocar la imagen de una
dama fría y sin ningún interés por sí misma, que es la que nos ha dado nuestra
madre por largo tiempo, diré que simplemente me desprecia como su hija y
desearía y yo no soy contraria a esta opinión, cambiarme por otra y enviarme a
algún donde sea posible que nadie me reconozca y que nadie me relacione con
ella. Quiere esconderme bajo llave para que la gente no sepa que no tiene a una
niña que hace todo lo que le dicen y que los únicos sueños que tiene son
superficiales y sin mucho contenido más que no formar parte de los cotilleos y
tener un buen puesto en la sociedad, a pesar de que de ti misma no tengas una
opinión tan valiosa.
Le dijo lentamente, tratando de que su voz no sonara
quebrada y que sus ojos aguantaran las lagrimas que insistían en salir.
Evangeline comprendió y compartió el dolor de su hermana. El solo escucharla
hacia que un sentimiento de rabia y frustración la invadiera. Ambos
sentimientos estaban unidos por una razón: el no poder hacer nada al respecto.
Nada más podía consolar, pero no hacer que la pena y dolor de su hermana se
transformaran en una dicha imperturbable. Solo podía mirarla compasivamente y
decirle la verdad sobre lo especial, única, diferente y valiente que era al
expresar su forma de ser que en aquellos tiempos tan reprimida se encontraba
por las injusticias de la vida misma. Evangeline había pasado por lo mismo en
aquella edad hasta que conoció a Vicent. Evangeline recordaba aquellos días en
que las mañanas , tardes parecían largas y las noches cortas pues las ganas de
gozar, de compartir y de conocer mucho más a alguien que por primera vez no te mira extraño , por
tan solo no ser igual a los demás, no te dejaba soñar pues sabrías que el sueño
seguiría cuando amaneciera. El tan solo conversar, debatir y poder compartir
sus intereses era el placer de ella y durante un largo tiempo creyó que el de
Vicent también. Evangeline sintió que aquellos recuerdos repletos de
sentimientos tan hermosos embestían con fuerza los muros que habían sido causados por las palabras
cargadas de frialdad en aquella carta que habían borrado en Evangeline la
esperanza de vivir sus sueños sin miedo de caer. El dolor en su pecho le impidió
poder hablar, por momentos. Recordó lo de ayer y con todas sus fuerzas enfrento
a esos sentimientos con pesar, pero no con menos decisión pues si él se había
ido era porque no la amaba, y quizás
nunca lo hizo. Le gusta ver como una niña se enamoraba de él, que por poco
admite sentir un deseo de estar con él para toda su vida. Evangeline creía que
eso fue justamente lo que lo alejo el
darse cuenta de que la diversión para el acababa y que tenía que poner fin a su pasatiempo, a pesar de que
le rompería el corazón y los sueños a alguien que no lo conocía sin la máscara
con la que la encanto y atrajo. El que él se hubiera ido le demostraba que aún
no encontraba al hombre de su vida y que aun podría enamorarse de verdad. De
repente se dio cuenta de que estaba demasiado callada, miro a su hermana que al
igual que ella volaba absorta en sus pensamientos, ambos tristes pero con un
contenido totalmente diferente. Le tomo la mano y Constance la miro como si
despertara de un sueño para el cual no tenía que cerrar los ojos ya que este se
le presentaba despierta o no. Evangeline
le sonrió y tratando de apartar lo que
hace poco parecía empujarla a un precipicio confuso y desolado como la marea se
lleva consigo los restos del algo que quedo olvidado en la arena y le dijo.
Sé que lo que voy a decir ya lo he dicho muchas veces,
así que te diré otra cosa que espero que te anime y te ayude a tomar las
fuerzas necesarias para no auto compadecerte y dejar que esos sentimientos que
créeme conozco muy bien te apedreen hasta que no puedas moverte y ni siquiera
sonreír y que te ayuden a enfrentar la tormenta que constantemente te enviste.
Está claro que nosotras al menos para los demás somos extrañas y que de alguna
manera jamás seremos admitidas en la
sociedad como las otras, pero ¿Qué importa? No nos perdemos de nada y
francamente la opinión de los otros al
menos si te ayudan a guiar de mejor manera
tu camino en la vida, no puede más importante
sobre lo que lo que tú piensas sobre ti misma y valor que te das. Sé que
la lucha es permanente como una traición o una herida en tu corazón causada por
una desilusión o perdida. Que tendrás que luchar incluso contra algunas
personas que fueron nuestras amigas, pero vale la pena. Créeme que sí. Alguna
día Constance aunque te parezca imposible seremos libres de decidir nuestro
destino, nuestra vida, porque solo nos pertenece a nosotras no ha nuestros padres
como ellos quieren hacernos ver. No te rindas, sin ti creo que finalmente
perdería el ánimo y no podría seguir adelante. ¿No te rendirás verdad?
Constance le prestaba mucha atención y en ese momento un
fuego alentador, de nuevas esperanzas y fuerzas renovadoras se prendió en su
interior. El brillo en sus ojos parecía
ir recuperando el brillo que los hacía tan especiales. Le sonrió a su hermana y
dijo poéticamente.
La dama está nerviosa, pero tranquila no se preocupe. Su
aliada con el pelo rojizo nunca la dejara sin ningún auxilio.
Evangeline se rio y se levanto de la cama. Se inclino
graciosamente y dijo.
¿Quiere acompañarme para hacer la riña más interesante?
Constance fingió que estaba pensando y luego le ofreció
el brazo y dijo.
Jamás había escuchado algo que me fuera tan atractivo
Evangeline la tomo del brazo y riendo salieron en camisón
con los cabellos sueltos sin ninguna atadura como ellas también lo eran. Libre,
o al menos eso esperaban ser, como las golondrinas y poder volar lejos hacia la luz del sol y que este con su
inmensidad y brillantez les hiciera olvidarse de la vida a la que se les
obligaba vivir.
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