sábado, 24 de diciembre de 2016

Capitulo 7: El amor se fortalece y surge algo nuevo

Elisa paseaba por el jardín. Recordaba el agradable momento en que ella e Isaac se habían paseado por los jardines tomados de la mano. El la guiaba por los senderos y tomaba flores del invernadero y se las pasaba por la piel. Elisa se sentía tan relajada cuando acostados en la nieve,  sintiendo como una atmosfera causada por el frio en sus cabezas les hacía que todo a su alrededor girara causado por el efecto helado en sus cabezas y que todas las cualidades que hacían al invierno una estación única por los milagros o los cambios que produce en una persona fueran todavía más apreciados. El olor a madera cortada, las hojas caídas y que como si un pincel con lo que quedaba de los matices de el otoño hubiese rozado con el pincel delicadamente aquel suelo blanco como las alas de un ángel como demostrando los últimos recuerdos o escenas de lo anterior, de nuestra vida pasada, de lo que dejo a tras, dejando a lo que viene como algo lleno de ansiedad, esperanza y expectación preguntándote que pasara, lograras superar lo que creíste imposible o te quedaras en el ayer sepultándote en un mundo alejado de la realidad actual y que por dolorosa que sea aceptar es lo que hay. Elisa siempre que veía este tipo de escenas en los libros o incluso reflejadas en los cuadros no llegaba a entender el significado completo, con todo su ser. Lo experimento en carne viva y ahora era como si esa verdad formara parte de ella y le fuera enseñando como vivir la vida. Isaac era el mensajero que le había entregado aquella verdad con su inigualable personalidad y cariño. Era el hombre de su vida, el único con quien deseaba estar y con el cual hasta el momento de cerrar los ojos y decir adiós definitivamente esperaba compartir cada instante y saborear cada momento al que se nos dé oportunidad de presenciar y vivir. La vida valía la pena, ahora lo sabía. El la abrazaba y le dijo.

Si en el frio me encontrara tu simple recuerdo me calentaría

Ella sonrió y  acercándosele más le devolvía una frase con un tono dulce.

Y si yo pálida y enferma me encontrara, el solo sentir tu tacto me devolvería la vida.
Después a escondidas se metieron donde habían muchos discos. Se sentaron al lado del tocadiscos mientras escuchaban las consolaciones de Liszt y ambos soñaron despiertos. Elisa sr sentía tan agradecida con aquellas que fueran simples o majestuosas causaban milagros iluminando y dando esperanzas a los que creyeron perder el optimismo. Isaac le contaba lo que su padre, el cual era maestro de piano, le había enseñado.

La música para mi es la forma de recordarlo, de evocar su imagen y así poder tenerlo cerca.

Le explicaba el a ella. Ella se quedaba callada y recordó cuando su padre le enseño a tocar.
Yo no me creo merecedora de recordarlo a él.

Dijo inconscientemente. Isaac la miro extrañado y anonado, pero al ver el rostro de Elisa esto a paso a una de preocupación mayor. Su rostro estaba cargado de tristeza.

¿Por qué dices eso?

Le pregunto delicadamente. Elisa sentía su pecho adolorido y la garganta apretada, como si se asfixiara a sí misma. Los ojos también le molestaban, ya que le rogaban que soltara las lágrimas que contenía.

Mi padre murió asesinado de un tiro, ni siquiera pude decirle adiós. Murió delante de mis propios ojos.

Le dijo ella con una voz débil y rota. Isaac se quedo mudo y solo la acerco hacia él y Elisa se sintió tentada al estar así, con su calor apoyándola y dándole consuelo. De llorar a mares tomada de su mano, porque él solo su compañía ya le era el más grande de los consuelos.

Me siento culpable

Le dijo ya sin poder evitar llorar. Isaac acerco sus labios a los de ella y le dijo
No digas eso

Ella no se despego de él, pero al oír sea frase se levanto levemente sintiendo que todos aquellos sentimientos que desde el momento de la perdida hasta el día actual la habían torturado y que al parecer para contaminarla y dejarla sin ninguna esperanza querían volver a sepultarla en la fosa donde la mayoría de nosotros nos ponemos cuando nos creemos desdichados, miserables, sin vida alguna, como si ese fuera el único remedio. Aquellos sentimientos que se esparcían como fiebre, malas enseñanzas, miradas de desprecio, rencor o incluso la ambición por algo tan peligroso como lo es el poder. Te transforma en otra persona, te hace diferente, te convierte en un ser alejado de los tuyos y que aunque sea difícil creer la única forma de volver a ser el de antes o quizás cambiar a modo positivo para hacerte más fuerte es que tu des el paso y frente a todas las sombras que puedas rodearte te muestres como otro faro más en lo inmenso que es la vida y te alumbres a ti, pero sobre todo a los demás con lo que has aprendido. Elisa sentía que algo totalmente diferente  pasaba en su interior, volvía la antigua tormenta tiránica que no le dejaba nada, y mientras más se sumergía en aquel tormento más le parecía lejana la solución que nombramos.

Pero me siento así. Me he sentido así desde hace tantos años. Yo estaba ahí y pude haberle advertido, no sirvo para nada solo para causar problemas. Soy una cobarde poca cosa…
Estaba diciendo ella, pero fue interrumpida por Isaac.

¡No te llames así!

Exclamo él. Ella sintió que un sentimiento le acogió el corazón, algo que hizo que se quedara sin palabras. La voz de Isaac había sido potente, tranquila, pero a la vez llena de rogo y dulzura. No entendía como podía dejarla tan dócil y tranquilizar las tormentas que tan súbitamente se causaban en su ser.

Si es por eso, yo también podría sentirme así.

Dijo el apretando los labios y las manos. Elisa miro de donde provenía la voz, aunque no pudo ver su rostro había algo en su tono que le inquieto además de sentir la tensión y un efecto nublado que se había parecido en el momento.

Eso no es cierto, no fue tu culpa. Ellos no te dieron oportunidad, jamás se la dieron a nadie, como la ibas a proteger estando…

Estaba diciendo ella, pero él la interrumpió mirándola de una forma culpable y llena de dolor.

Si no fuera tan poca cosa…

¡Tú eres más y mucho mejor que todos ellos juntos!

Le grito Elisa con firmeza y emoción. El se quedo mirándola impactado por ese tono de voz.
¿Cómo puedes llamarte así, cuando sin apenas conocerme me trataste como un igual, como yo no me había sentido en tantos años? Tienes un corazón tan grande y lleno de un amor incondicional a pesar de estar cargado de sufrimiento. Eres un ser especial y portentoso, y no solo para mi estoy segura, pero ya que me sentía perdida y fuera de este mundo tú fuiste mi salvación, mi ángel de la guarda que finalmente conocí y que harta paciencia tuvo conmigo sabiendo cuanto me costó dar el primer paso. No voy a permitir que te insultes porque lo único que te mereces es que te alaben por ser tan puro, bondadoso y cálido. Yo perdí a mi padre y no quiero perderte a ti porque se cuán fácil y delicado es el perderse en la oscuridad.

Le dijo con seguridad, firmeza y con los ojos brillosos. Isaac estaba maravillado y no salía de su asombro. ¿Como aquella joven tan dulce y llena de una placentera paz que transmitía con tal solo su existencia podía ser tan fuerte y llena de una fortaleza irrompible? No iba a permitir que se fuera de su lado, nunca iba a permitir que alguien la hiriera o que volviera a llorar.

¡Entonces tu tampoco te pierdas!, no quiero perderé, no lo quiero y jamás dejare que eso pase. Te amo como no he amado a nadie. Eres la primera que captura i corazón y quiero quedarme contigo el resto de la vida. ¡No fue tu culpa, no lo vuelvas a decir nunca!, porque si te llenas de pena y pierdes tu brillo yo también me iré contigo.

Le dijo lleno de valor, amor y de pasión. Eliza se quedo sin saber que decir. El sentir la voz de ese hombre le provocaba sensaciones y sentimientos interminables y que nunca llegaba a creer que volvería a sentir. Su corazón latía  de una forma cada vez que el, solo  el interpretaba una pieza en el piano, tan especial y irresistible que parecía soñar y es más la invitaba a soñar con solo esa música divina y mágica. La sala idea de perderlo hacia que su alma se cayera y se rompiera en mil pedazos. Lo amaba, con todo su corazón.

Siempre estaré a tu lado

Le dijo con una sonrisa llena de dicha, que lentamente iba siendo aumentada por aquel sentimiento creciente por cada minuto que pasaba por él y que la hacía soñar despierta. El amor.

¿Soñando despierta?

Se escucho a alguien preguntar. Ella sonrió al oír esa voz.

Como tú, pero yo a diferencia tuya no babeo.

Le dijo ella contenta. David se rio y se acerco. Eliza también y se sentó con él en un banco.
¿Cómo está tu enamorado?

Le pregunto él, como si fuera una pregunta sobre el clima. Eliza se sorprendió y sintió como las mejillas se le calentaban. Se puso nerviosa y sintió la mirada triunfante de su hermano al sentir que había dado en el blanco.

Te hago la misma pregunta.

Le remetió ella ocultando su rostro y controlando el nerviosismo en su voz.

Yo pregunte primero

Dijo él con un tono fingido de reproche.

¿El dicho las damas primero no cuenta para ti?

Le dijo ella un tanto molesta y completamente roja, pero divertida por el juego.

Con las hermanas no, pero con las  que es tu prometida si,

Le dijo él con una clara indirecta. Eliza sonrió sin poder creerlo y sin lograr ocultar su 
alegría. Lo abrazo con fuerzas y le dio unos besos en la frente.

Gracias a Dios, las clases con Tessa valieron la pena.

Dijo sonriendo como la felicidad la dominaba por completo.

¿Es que todos lo saben?

Dijo el avergonzado, pero también rebosante de dicha.  Ese día era especialmente único y lleno de hechos que hacían que todo a su alrededor de repente ya no pareciese una cuenta regresiva que parecía acercársele a su garganta poco a poco para contar sus últimos días. Era sorprendente como la vida puede dar cambios tan rotundos y hermosos como también algunos totalmente oscuros y llenos de odio y crueldad.  Todos los cambios que se vieron obligados a enfrentar fue siempre algo a lo que David mantuvo rencor por las desgracias que sometían y se burlaban de gente que merece vivir y sentir como cualquier ser vivo y no ser tratado como la nada misma ni tener que ver como alguien tan querido y especial para ti es asesinado delante de tus ojos. David parecía ahora otra persona con toda esta ola de buena fortuna y momentos esperados como al igual la gente espera algún día poder volver a salir adelante sin temor de ser juzgados o ser tratados de una forma tan injusta e inhumana. Lo que la gente siempre sueña pueden ser cosas distintas, pero en una guerra parece que por primera vez, bueno mejor dicho varias veces ya que innumerables guerras han asedado y contaminado  siglos y generaciones que se esperaba algo diferente, pero al final por alguna razón los caminos parecen repetirse, tanto para lo que la provocan como para lo que sufren sus caprichos y deseos de poder y ambición que no tienen límites, como la malicia que se forma en un hombre cuando está enfermo de rabia, lleno de una locura enfermiza y que le transforma la mente causando que todo se confunda y nuevamente caigamos en el mismo error y nunca aprender. Pero bueno lo que la gente sueña cuando hay guerra es que todo acabe, que alguien encuentre la solución, que todo sea un sueño y que al despertar te encontraras como un niño al cual se le enseño una de las cuantas realidades que se encuentran en este mundo y que quizás pueda enseñar a detener, pero todos bien saben que eso es imposible. Al que tenga buenos sentimientos, corazón puro y una voz que tenga cosas más importantes que las mentiras que nos dicen los mal tratadores nunca se les escucha porque prefieren seguir en el juego que se ha llevado desde innumerables años, el vicio del querer conseguir lo que no se puede es algo que para los seres humanos es imposible dejar, como si fuera una droga la droga que causa finalmente un vacio en los corazones , que las penas y abandonos sigan y que nunca descansen así como las lagrimas de una madre al perder a su hijo o verlo marchar sabiendo  que nunca más volverá. Todos estos pensamientos abultaban y torturaban a David, pero ahora ya no. Iba a iniciar una vida nueva con la mujer que más admiraba y que era la dueña de sus ojos y el latir de su corazón y había visto reír a su hermana igual o quizás con el mismo brillo que el de antes.

Solo espero que esta guerra acabe pronto.

Dijo de repente dándose cuenta de las condiciones en las que había decidido emprender un camino junto con su amada. El peso pareció volver a caer sobre los hombre de David, como si de un derrumbe se tratara tapándole súbitamente y de una forma angustiosa la luz que había empezó a vislumbrar entre todo el mar de problemas en el que se hallaba.  Eliza, al principio no pudo alegre y radiante como estaba, el tono de su hermano le paso por alto, pero luego dándose cuenta del silencio que se había formado y de cómo de repente la alegría que momentánea había sido en el corazón de su hermano, pasaba a ser todo lo contrario se extraño por aquel cambio de sentimientos.  Algo más había entre toda esa montaña se sensaciones que aquejan al ser humano como si fuera su gusto recordarles cosas que no hacen más que hacerles creer que u vida llego hasta ahí. Eliza la conocía muy bien, pero le sorprendió como tanto como es difícil reconocerlo y tratar de deshacerse de aquel sentimiento que es como un personaje listo para introducirnos la tristeza, desesperación y ceguera en nuestro ser, como también lo era descubrirlo en otra persona. 

Culpabilidad.

¿David que te pasa?

Le pregunto poniéndole una mano en su hombre con una sonrisa de comprensión y aliento. David la miro como si nunca hubiese estado ahí, pues se había ensimismado en sus pensamientos que todo a su alrededor ya no parecía la pena verlo, aunque la otra opción no fuera la ,mejor es algo conocido que el ser humano aunque no quiera se siente atraído por esos sentimientos que aparecen durante todo el transcurso de la vida y que pueden causar que los otros que deberían ser lo que más nos llenen y nos hagan la vida más agradable y con sabores sublimes y cálidos desaparezcan poco a poco por las pocas ganas de vivir que también generan los mismo causantes de lo anterior. Al mirar a su hermana, por un momento vio en el rostro de ella a su madre. Sintió que su corazón se iba abriendo y como una sensación de ahogo y de dolor lo iba invadiendo lentamente acompañando aquel sentimiento desgarrador y cruel que no quería dejar de burlarse de sus intentos de ser feliz, de dejarse llevar por su ingenuidad que creyó haber dejado atrás destruida en miles de pedazos por la terrible realidad. No entendía como pudo pasar de un estado de éxtasis y de rebosante júbilo a uno en el cual se sentía desdichado y agobiado por preocupaciones y penas. No lograba sacar razones, aunque presentes estaban solo que David no quería recordarlas porque harían que su pena fuera más profunda y no quería dejar que ganaran.

Me he dado cuenta del error que he cometido. Un terrible y doloroso error que nunca me perdonare.

Le confesó lleno de arrepentimiento y con tono de insufrible dolor. Eliza se alarmo al sentir esos sentimientos, trato de entender el porqué de lo que dijo, pero estaba confundida y no lograba encontrar la razón.

Pero si tú amas a Diane

Le dijo con un tono de convencimiento, pero sin poder ocultar un tanto de duda por lo que su hermano había dicho antes que podría significar todo lo contrario a lo que ella estaba intentando convencerle.

Dime entonces, si la amo ¿por qué la convencí de un futuro tan inseguro y quizás hasta miserable?

Le dijo él con reproche a sí mismo. Eliza sintió pena por su hermano al sentirlo así.
¿Por qué si la amo tanto la invito a sufrir desgracias?

Protesto de nuevo amargamente. Eliza no sabía que decirle, pero al oír lo último dijo.
Si tu amas a una persona por sobre todo  y esta te corresponde de igual manera significa que ella está dispuesta a todo con tan solo el poder estar contigo y nunca separase porque sabe que su no estás a su lado ella nos es la misma.

Esas cosas son malos tiempos, faltas de dinero y enfermedades…

Estaba diciendo el alterado y con lágrimas en los ojos y con la voz ronca, pero Eliza lo paro esta vez con un tono potente y firme.

¿Y en qué se diferencian todas esas cosas que tu llamas malos tiempos si se puede saber?
David se quedo mudo ante el tono de su hermano. Le recordó al de su padre cuando esté lleno de reproches suyos y en parte de la familia siempre imponía el orden y les aclaraba las cosas. A veces de manera dura, pero todo les entraba para que nunca saliera.
Una guerra es todo eso y mucho más. Es un mal tiempo quizás para algunos, pero para todos es una tormenta inevitable y torturadora, una terrible pesadilla de la cual quieres despertarte, pero después te das cuenta de que ese despertar, el alivio y consuelo que nunca llegaran al menos que esos inconscientes y egoístas que creen que todo les pertenecen y que las personas son simples fichas de ajedrez que no importa si todas caen pues con tal de ganar no les importa nada más, se decidan a dejar de querer cambiar las cosas a algo pero. A cambiar la vida de las personas, imponer terror, miedo y lo que es peor: con el derecho de matar a los que nada les han hecho, Falta de dinero, claro, pero sobre todo de calidez, de amor, de el calor hogareña y tan sincero como el de una madre a sus hijos y también la falta de compasión, piedad y pararse a razonar, pero sobre todo de valentía. Y todo eso afecta a la salud, física y emocional, pero en lo emocional en lo que respecta a tu corazón te la pude destrozar de un golpe, dejarte sepultado n una angustia y desesperación tan grande como la nada misma. Pero hay una diferencia en esta, no hay estrellas ni luna, es una oscuridad solitaria  y fría como lo que  se sienta a medida del combate y cuando crees que lo perdiste todo. ¿Sabes el milagro que es cuando entre todo esto se puede encontrar esos sentimientos que quedan en el olvido por causa de los mismo dueño s de estos?, ¿como el amor, la bondad, la lealtad, la confianza, una familia que sabes que siempre permanecerá a tu lado abrazándote, transmitiéndote su esperanza, sueño, ilusión y deseos de que todo salga bien para ti, dándote la mano y levantándote cuando creíste que ya no había nada por lo que luchar?  La esperanza hermano es lo que perdura, Dios mío que horror si se llega a perder porque ahí sí que no hay vuelta tras. Muchos tienen esperanzas de encontrar todo lo que dije antes y tú que lo tienes todo,  una familia, aunque quizás no completa y  te confieso que cada vez que recuerdo esa noche quisiera gritar y darles el mismo  castigo, aún así la tienes y no es nada aconsejable por nada del mundo que te apartes y creas que de nada te sirve pues lo último que quiere una persona en estos tiempos tan inseguros y llenos de pavor, es quedar en la soledad. Ti tienes eso y mucho más. Lealtad, ilusiones y fuerzas y tú lo dejas todo por una estúpida guerra que ya suficiente daño ha causado y ahora ¿vas a dejar que también te lo quite a ti? Por favor David, no lo hagas, lo he vivido y es horrible, por favor no dejes que eso pase, no te vayas.

Termino diciendo Eliza con el alma llena de rabia, pasión, arrebato y una lagrimas de irritación y carácter, pero totalmente fiel a su corazón el cual suplicaba que llorara. Tenía una mirada vacía, pero aun así nostalgia y los ojos le dolían de aguantar a las que podían causar que el efecto que quería causar en el alma de su hermano se viera arruinado.

No nos dejes David, por favor

Le suplico con el corazón en mano y lo abrazo.


Si tienes el amor radiándote y abrazándote ¿para que las dudas? Eres el hombre más feliz que puede existir, en este mundo en el que nos encontramos ahora.


David estaba impactado, con una emoción de asombro que renacía en el conforme repetía las palabras de su hermana y se le alumbraba la visión con una realidad que existió, pero que entre tanta desdicha se perdió en el tiempo para volver a encontrar a su dueño en el momento que más la necesitaba. La esperanza y fuerzas crecían y se renovaban por cada segundo. Las había recuperado gracias a su hermana, agracias a sus sabias palabras. La abrazo al igual que ella con los ojos llenos de lágrimas. Estuvieron así largo rato, pero que importaba. El abrazar a  la familia es algo a lo que no se renuncia nunca.

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