viernes, 30 de diciembre de 2016

Capitulo 18

La luna había hecho su aparición en el oscuro velo de la noche, que tenia un color mucho mas profundo dándole un aspecto siniestro e inquietante que se respiraba en el aire. Unas pocas estrellas iluminaban aquella densa oscuridad como si temerosas de salir estuvieran vigilando su seguridad, con un leve apagon. Aquellas estrellas parecían el reflejo de Evangeline y Constance, con con el pecho acelerado y con la cabeza ardiendo avanzaban lentamente, metiéndose cada vez mas en la profundidad del bosque, sintiéndose en constante peligro. Pero ya estaban ahí y no podían retroceder. Evangeline sintió como el sudor en sus manos y un leve temblor hacían que le fuera difícil sostener las riendas. Tragaba a cada rato saliva para calmar la ansiedad. Detrás de ellas unos soldados cabalgaban con lentitud con un mirada aguda y amenazante. Evangeline sentía el cuello entumecido por tener la cabeza baja. El resplandor de la luna iluminaba los rostros que le acompañaban y les deba un brillo malefico y aterrador. Constance se sentía angustiada y con una alarma constante que le erizaba los bellos de los brazos. El frio viento de la noche le entraba por la piel y la entumecía sintiéndose cada vez mas asustada. Sus ojos se movían nerviosos y trataba de controlar todos esos sentimientos apretando las riendas. Las hermanas se miraron en una fracción de segundo y sintieron que el momento se acercaba. Llevaban un largo rato cabalgando o eso les parecía. Los arboles parecían siluetas en posición de ataque. El sonido de los cascos aompañado por los ruidos de la noche las hacían sentirse dentro de una novela gótica, solamente que cada vez eran fugasmente tocadas por un rayo que les recordaba que esta no era nada mas que la realidad. Sin embargo poco a poco una luz anaranjada fue apareciendo. Evangeline entrecerró los ojos para ver mejor y después hizo lo mismo con todos sus sentidos. Pudo ver unas sombras que parecían tener forma de una vivienda y unas lejanas voces. Su corazón latía mil veces por segundo y sentía que cada vez le costaba respirar. Miro a Constance que estaba palida como el mármol y apretaba los labios con tanta fuerza que parecía que de un momento a otro se iba a sacar sangre. De repente vio que el soldado que manejaba la carreta les hacia una seña con el brazo, indicándoles que había llegado. Evangeline miro a los de atrás y por un momento sintió que su mente estaba en blanco. Pero la serenidad y una llamada de atención de su cerebro le hicieron recobrar el sentido. Tomo aire y espero. Constance al ver la señal fue como si dieran la orden de fusilarla, pero aparto ese fúnebre pensamiento e imito a su hermana. Al final pudieron ver un edificio pequeño, que tenía rejas en las ventanas. Al lado de Evangeline y Constance había dos antorchas que iluminaban la entrada. El ruido de los soldados las despertó de su aturdimiento. Con lentitud bajaron y avanzaron con pequeños pasos analizando el terreno. Los guardias bajaban sacos y conversaban entre ellos. Se sentían en la boca del lobo, agobiadas por la cantidad de miradas escrutadoras. Evangeline sintió fastidio por su temor y con valentía les devolvió la mirada con creces y sin miedo. Constance que al principio se sorprendió se sintió ridícula al estar asi, ya que de esa manera parecían mas sospechosas. Imito una vez mas a su hermana y avanzaron firmes y decididas saludando con aspereza a los soldados, los cuales se lo devolvían. Evangeline buscaba la puerta de entrada a la cárcel y entonces pudo ver a un costado, en una de las murallas una débil luz y unas siluetas  familiares. Aguantando las ganas de correr aya, tomo a su hermana del antibrazo y la llevo a un rincón  donde las protegían unos arbustos y un pozo. Entonces vieron a un guardia, que estaba solo. Constance miro a su hermana y empezó a pensar la manera de cómo abordar el plan. De repente una idea se le ocurrió y miro alternativamente al guardia y al otro lado de la pared donde la luz se reflejaba en el piso. Sonrio con avidez y toco el brazo de su hermana. Esta la miro con interrogación al ver su sonrisa y se acerco mas al ver su mirada. Constance le susurro su plan y Evangeline asintió. Silenciosamente aclararon los últimos puntos y Evangeline se oculto tras los arboles y desapareció. Constance miro al guardia y tomo el balde que estaba a unos pocos metros del poso. Lo metió y le puso agua usando toda su fuerza y sintiendo como el tiempo corria. Mientras lo hacia lanzaba miradas a todas partes para asegurarse de que nadie la veía. Cuando termino, lo tomo con una mano y avanzo hacia el guardia. Este no se había fijado en ella y miraba al frente. Constance tomo aire y se fijo en las llaves. Sintiendo un nudo en el estomago trago saliva y cuando estaba muy cerca de el hizo como que tropezaba haciendo caer el balde a los pies de el guardia y en parte en el uniforme. Aprovechando la confusión Constance agarro las llaves y con una ligereza, delicadez y rapidez femeninas se las metió en el bolsillo.

¡Mira por donde vas estúpido!

Le reprocho enojado el guardia, mientras se sacudia el traje.

Lo lamento, no me fije.  Traigo agua para los prisioneros.

Se disculpo y explico Constance con voz ronca, mirando disimuladamente  a la derecha detrás del guardia y viendo la señal de Evangeline. Su semblante se relajo por un segundo, pero recupero la dureza de antes.

Dejala a un lado yo les dare.

Le dijo con desgana el guardia y apenas mirándola.

Si señor

Dijo Constance y fue a la parte trasera suspirando para sus adentros. Al llegar donde estaba Evangeline esta la abrazo y le dijo.

Eres brillante y muy valiente.

Constabce sintió felicidad y orgullo al oírla decir esas palabras. Abrazo a su hermana con un brazo y dijo.

Gracias

Evangeline se separo y le pregunto.

¿Las tienes?

Constance dejo el balde y saco las llaves de su bolsillo mostrándoselas sonriente. Evangeline le sonrio la mar de contenta. Constance se las paso y esta mirando a ambos lados antes, abrió la puerta. Con lentitud abrió la puerta y estiro el cuello para ver si había alguien. Al ver que estaba desierto entro y le hizo una señal a Constance para que entrara y cerrara la puerta. El espacio era estrecho y las paredes estaban repletas de cuerdas, armas y otras cosas. Antorchas sujetadas en percheros alumbraban la oscuridad del lugar. Con el corazón en el puño y con los ojos brillantes las hermanas avanzaron. Al ver  la celda, sonrieron con ensueño y amor. Vieron en el interior y al ver a Elliot apoyado en la pared con el rostro golpeado, esta sintió alivio, una felicidad indescriptible de que estuviera a salvo. Constance vio a Sebastian y se agarro de las rejas, ansiosa por abrazarlo y besarlo. Este estaba igual que Elliot. Ambas hermanas se miraron y ambas susurraron los nombres de sus amados.
Elliot

Sebastian

Estos al escuchar esas divinas voces se sobresaltaron y creyeron alucinar, pero al verlas, sin importar el maquillaje y el pelo corto las reconocieron enseguida. Elliot se puso de pie de inmediato y le dirigió una mirada a Evangeline que decía todo y reclamaba su contacto. Era sintiendo que la impaciencia y el deseo le pinchaban el pecho abrió rapidamente la cerradura. Se abrió la puerta y antes de que pudiera decir nada Elliot había corrido hacia ella, la había estrechado en sus brazos y le beso con pasión, hambre, deseo y con una felicidad sin limites. Evangeline con sorpresa al principio, fue cediendo al amor palpitante y sin igual que le inspiraba aquel joven y dejándose llevar por el deseo y el anhelo cerro los ojos con deleite y se derritió en los brazos de aquel hombre. Se abrazaron con mas fuerza y ternura con lagrimas de emoción en los ojos. Evangeline sintió como todos sus sentimientos salian a la luz, sus pensamientos se evaporaron y solo dejaron lugar al amor incondicional. Elliot se sentía en el séptimo cielo con sus fuertes brazos abrazaba a esa joven que era la única para el, sin desear soltarla nunca mas. No podía creer que la tuviera en sus brazos y el sabor y el contacto de sus labios le parecía igual de delicioso e inigualable que la primera vez que la beso. Nunca mas la dejaría ir, jamás.
Con Sebsastian y Constance fue lo mismo, pero ocn una pequeña diferencia de que ella lo beso a el. Cuando se abrió la reja se precipito adentro y le beso con gran placer, ahinco y dulzura, agarrándose de su cuello y cerrando los ojos para vivir aquel momento hermoso. Sebastian estaba impactado, pero no se quedo atrás, La estrecho contra su cuerpo y la levanto, con una mano en su espalda y en su cabello corto, acariciando este y dándose cuente de que era real y que ese ser celestial era solo para el. El cielo estaba naciendo en su interior y mientras mas se fundía y sentía el sabor exquisito de los labios de aquella mujer sentía que sus pies se elevaban del piso.

Elliot y Evangleine que aun estaban ensarzados en ese intercambio de emociones inexpresables en palabras poco a poco se fueron separando sintiendo el ardor en su piel y su respiración acompasado al palpitar de sus corazones. Se miraron encandilados y perdidamente enamorados.

Me debes una. Te salve la vida.

Murmuro en broma con una suave , dulce sonrisa Evangleine.

Ya la salvaste antes.

Le dijo el con emoción en la voz y una felicidad insondables, negándose a dejar de abrazarse. Cada segundo que habían pasado separados, la desesperación y deseo lo habían torturado, pero su propio temor , pero sobre todo por ella. Su corazón se negaba a ver la luz y aunque lo deseaba no podía consolar a Sebastian, que siendo mas joven parecía que iba a desaparecer o evaporarse  por la palidez y dificultad al respirar. Ambos se alimentaban de ese cruel y doloroso silencio, que  se esfumo de inmediato al escuchar esas voces. Al verlas sabían que ellas eran sus únicas salvadoras.
Te necesitaba tanto.

Sollozo Evangeline no pudiendo aguantar mas el deseo de apoyarse  y llorar todos sus pesares y desahogar su corazón herido.
Yo también, no te imaginas cuanto.

Le dijo con ardor él. Se quedaron asi unos minutos, hasta que unos gritos de afuera, sacaron de sus mundos a ambas parejas. Evangeline por un momento le costo recuperar la misma fortaleza y firmeza de antes, pero al mirar a Elliot y después a su hermana y Sebastian no dudaron mas. El alboroto crecía afuera y de repente un fuerte golpe en la puerta los sobresalto.

Debio darse cuenta de que faltaban las llaves.

Dijo con voz temblorosa y cohibida Constance con las manos temblorosas.
Si es así, es que demostró tener un mínimo de inteligencia. A ese guardia lo han engañado un monton de nuestros compañeros.

Le dijo Sebastian tomandole la mano con un sonrisa apaciguadora y dulce. Elliot se quedo pensando en las palabras de su amigo y para deleite y como alimento para la ansiedad de Evangeline, este sonrio de forma satisfactoria y dijo.

Y esta no será una excepción.

Los golpes en la puerte se volvían mas fuertes y hacían que los nervios de Evangeline y Constance se empezaran a enturbiar. Miraron a los muchachos y esto como si hubiesen acordado todo en una sola mirada les dijeron.

Escondandse en los rincones de tras.

Las chicas se miraron extrañadas, pero el ruido que generaba el estruendoso golpe y el hecho de que cada vez este parecía que iba a romper la puerta, no dudaron en hacer lo que les pedían. Desde el escondite Evangeline tomo a Constance de la mano y cerraron los ojos. Elliot y Sebastian se fueron a la puerta y tomando dos pistolas se miraron y al asentir abrieron la puerta de forma tan brusca que los soldados que estaban al otro lado cayeron y Elliot y Sebastian les golpearon en la cabeza con la parte de atrás de la pistola, dejándolos inconcientes a algunos. Los otros aunque aturdidos se abalanzaron contra ello y asi empezó la lucha. Los golpes retumbaban y eran arrojados al piso cada uno de los contrincantes. Evangeline que miraba aterrorizada la pelea se dio cuenta de que uno de los soldados que había quedado en el piso apuntaba a Elliot y Sebastian con una pistola. Al ver esto a Evangeline se le borro cualquier pensamiento de la mente. Sintió como algo caliente le arrasaba el pecho y le calentaba la cabeza. Sin darse cuenta corria hacia el soldado.

¡No!

Exclamo y se tiro encima de el. Este cayo de bruces el suelo con Evangeline encima. Esta aturdida por un instante vio la pistola y justo cuando la agarro el soldado la tiro para adelante. Evangeline cayo de espaldas golpeándose en la cabeza fuertemente sin poder evitar soltar un alarido. Elliot golpeo con todas sus fuerzas al soldado con quien peleaba y vio horrorizado que Evangeline no se levantaba. El soldado se paro y tomando la pistola de las debiles manos de Evangeline le apunto. Elliot le dio un golpe fulminante a su contrincante y le dejo inconciente y corrió hacia ella, justo cuando Constance con un fuerza nunca antes vista y firmeza se tiro sobre el soldado subiéndose a us espalda. Le tiro los cabellos y se apretó lo mas que pudo. El soldado se sacudia con violencia y en la confusión había dejado caer la pistola. Elliot que al llegar donde estaba evangeline, la tomo en brazos y su preocupación ante la palidez de ella le nublaba el pensamiento, vio con sorpresa  incredulidad a Sebastian que llegaba con una velocidad impresionante para agarrar la pistola justo cuando Constance cayo al suelo, poniéndose delante de ella. Este le dijo al soldado con un tono aspero y amenazante,

No te muevas o te vuelo la cabeza.

El soldaod se quedo petrificado y levanto las manos mientras retrocedía hacia la pared aterrorizado por la feroz mirada de Sebastian. Elliot estaba boquiabierto , pero sin quedarse quieto ayudo a Constance con una mano a pararse. Esta estaba en estado de shock por el golpe en el suelo y la situación en la que se había encontrado hasta que Sebastian la salvo. Miro a este sorprendida y preocupada de que saliera herido. Elliot le transmitia tranquilidad, pero hasta el no se dejana de sorprender con todos los temblores de su cuerpo al mirar a Sebastian. Miro hacia los laddos buscando algo, aunque no sabía muy bien que, que fijo su mirada en una bolsa de lona escondida detrás de un baul, Al ver que algo negro salía de esta a Elliot se le encendieron los ojos, como si una llama se le hubiese encendido en su interior y se hiciera presente en su mirada aguda y escrutadora . Sebastian aun parado con la pistola forme en la mano parecía haber pensado lo mismo, pero en el momento exacto en que desviaba la mirada, el soldado se le abalanzo.

¡Sebastian!

Grito Elliot, dejando rápidamente a Evangeline en manos de Constance y apartando a su amigo para que el soldado cayese de bruces al suelo golpeandose en la cabeza y perdiendo el conocimiento. Los dos amigos se separaron y miraron alrededor. Tenian la respiración agitada y el corazón les lattia a mil por segudno y justo en ese momento Constance los saco de su aturdimiento con un tono lleno de temor y suplica.

¡Rapido salgamos de aquí, Evangeline esta sangrando!

Eso hizo que Elliot saliera de ese estado y sintiera la preocupación  y la angustia car comerle el cuerpo al tomar a Evangeline en brazos y ver que un líquido caliente escurría en sus manos.

No, no, no puede ser.

Murmuro petrificado y apretando la herida de Evangeline. Esta se ponía cada vez más pálida y perdía las fuerzas. Fue entonces cuando Elliot estrechando a Evangeline dijo con un tono ronco y e impactante que dejo a Sebastian y Constance sin palabras.

Sebastian, Constance tomen a esos hombres y métanlos en la celda.

¿Qué planeas hacer?

Le pregunto Constance asustada y sobrecogida mientras Sebastian con dulzura le tomaba la mano.

Solo hagan lo que les dijo no hay tiempo. Hemos estado varados perdiendo minutos preciosos y Evangeline ha sido víctima de esto.
Dijo Elliot mirando a Evangeline con arrepentimiento. Sebastian pudo ver el miedo, la congoja y una pena en Elliot, que este no quería aceptar.

Vamos Constance

Le dijo. Esta no entendía que pasaba, pero hizo lo que se le decía. Mientras tanto Elliot se acerco a la bolsa, agachándose dejando a Evangeline apoyada y su antebrazo mientras tomaba con una mano la bolsa mirándola con inseguridad, pero también como si tratara de saber que pasaría. Sentía que con cada segundo que pasaba el peso de Evangeline iba aumentando, como si la vida se le estuviese escapando y no quedara más que su cuerpo y todas las ilusiones arruinadas. Al pensar eso algo le estrujo el pecho y miro a Evangeline, suplicando fervientemente con todo su amor que no se fuera de su lado. Rogo que no le robaran la oportunidad  de existir, de ser el mismo, porque sin Evangeline estaría perdido. No lo permitiría. La estrecho con más fuerza y le susurro.

Te sacare de aquí mi amor, no te dejare sola.

Agarro con firmeza la bolsa y mira a los demás que sentían como el pecho  les ardía y s como la angustia y un constante pavor les acechaba en cada rincón. Ambos miraron a Elliot implorando que dijera algo para ponerse en acción y ya dejar esa insoportable quietud. Elliot los miro con decisión, desafío y con una sonrisa confiado. Tenía los ojos encendidos por la pasión y con un deseo de no perder la felicidad. Al verlo Sebastian pudo ver lo que planeaba y sintió que por fin podrían salir de ahí, enfrentar la tormenta y escapar de la muerte. Constance que al principio se sintió exasperada y desesperada ante la falta de habla de Elliot, pero después por alguna razón sintió que había visto esa expresión, esa mano silenciosa e invisible que solo podían ver los que se hallaban sin rumbo, abandonados y anhelantes de ayuda y cariño en su hermana. No necesito más. Todos se miraron y avanzaron hacia la puerta. Fuera de esta se escuchaba el  alboroto y un peligro inminente.

Quieren que salgamos y demos la pelea. Bueno, pero después no se vengan arrepentir cuando salgamos victoriosos de este pozo sin fondo.
Murmuro como hipnotizado, con el corazón palpitando en cámara lenta y de forme atronadora. Una sonrisa nerviosa, pero llena de determinación y extravagante se asomo en los labios de Elliot, para cambiarla por una expresión seria y vehemente.

Cuando quieran.

Miro a Sebastian y este asintió. Él le murmuro a Constance que se agarrara fuerte de él y que por ninguna razón le soltara. Constance asintió con un matiz de extrañeza en la mirada que se profundizo al escuchar a Elliot decir con voz ronca y mirando a Evangeline.

Vamos a atravesar la avalancha.

Constance se agarro firme de Sebastian y le lanzo una mirada de esperanza y de cariño. Sebastian se la devolvió con creces y para hacer que esos sentimientos permanecieran firmes ante toda amenaza de la realidad tomo su mano es esperó el momento.

La puerta temblaba peligrosamente. El suelo vibraba por las pisadas de los soldados y por los barrotes de las ventanas empezaban a aparecerlas llamas de las antorchas y el brillo de las espadas. De repente la puerta se abrió inundando la habitación de gritos cargados de amenaza y ruidos de armas. Con la furia y la exasperacion al rojo vivo, Elliot y los demas salieron sintiendo empujones y usando todas sus fuerzas para no caer. Sentian sus cuerpos adoloridos, pero no les importaba. Lo único en lo que pensaban era en la salida, en el respiro. Se sentían ahogados y buscaban frenéticamente la puerta que de repente se había vuelto lejana. Elliot busco con la mirada a Sebastian  y Constance para asegurarse de que nada les había pasado. Al no verlos se asusto y sintió que sus pies tambaleaban y perdia el equilibrio. Apreto la bolsa, xasi enterrando las uñas para que nadie se la arrebatara. Entre los soldados Constance y Sebastian luchaban silenciosamente contra los impactos. Constance sentía los ojos llorosos y se sentía cada vez mas pesada. De vez en cuando se mareaba y creia que de iba a desvanecer, pero entonces Sebastian le apretaba la mano. Faltaba poco, pero parecía eterno y justo al llegar a la puerta y sentir el fresco de la noche en su piel y respirar aire puro Constance no pudo aguantar y tropezó con unos arcones repletos de bolas de cañon y cayo al suelo inhalando todo el aire posible causando un ruido que por un momento las hizo quedarse petrificados ya que el tumulto de adentro también se detuvo. Constance sintió que un escalofrio la martirizaba los huesos. Miro atrás y se quedo lívida al ver lo que pasaba. Todos se precipitaron donde ellos. De repente sinti oque alguien le tomaba del brazo con fuerza y la arrastro con ímpetu. Constance se sentía mareada y ahogada.

¡Sebastian corre a loa caballos!

Grito Elliot con un tono imperativo y tan cargado de apuro y duro que hizo que a este le recorriera una corriente que le causo un temblor en el cuerpo. Constance se sintió sacudida con esta voz, como su hubiese sido un terremoto. De repente se escucho un dispara que por poco le alcanzo los talones a Constance y asi siguieron sucediendo amenazando a sus victimas, esperando el placer mortífero que igualaba a sus dueños en que hirieran a los inocentes. Constance al sentir que uno pasaba cerca de su rostro grito de espanto y solto un leve sollozo. Se sentía morir y sus pies cada vez se volvían mas torpes y se doblaban causándole un dolor infernal. Le dolia el brazo que Sebastian le tenia agarrado y sentía que un sudor frio le corria por la frente. Sebastian corria tan rápido como sus pies se lo permitían y trataba de mantener la calma ante los disparos, pero las manos le temblaban y apretaba  el brazo de Constance para descargar el agitamiento, exasperación y el deseo de sacar a su amada de ahí. El suelo estaba iluminado por el fuego fosforescente de las antorchas. Su calor hacia que Elliot le fuera atractivo y sintiera un impulso indescriptible de acercarse y lograr su cometido, pero ¿Cómo podía hacerlo sin parar de correr? De repente diviso los caballos, pero no sintió ningún alivio ya que de todos modos los seguirían y les darían caza, todo seria inútil Al pasar corriendo al lado de un roble que se encontraba en el centro de el patio y que tenia unas sogas colgando, Elliot sintió que un cuchillo le desgarraba aquel nubarrón que le nublaba la mente y un monton de ideas lo invadieron y sintio que la falta de aire y aquella sensación le hacia doler la cabeza, pero súbitamente una idea se la apareció y la sintió como un balde de agua fría. Miro a Evangeline y sintió que un nudo se le formaba en el estomago. Si hacia lo que se le había ocurrido, Evangeline correría peligro y nunca se lo perdonaría. Una cruda batalla se libraba en su interior y le causaba que unas puñaladas certeras en el pecho le hicieran sentir una desesperación e indecisión crecientes. Cuando pensó que ya no podría aguantar mas, un tacto que conocía muy bien y que tanto temía no volver a sentir hizo que de un segundo a otro viera la luz. Evangeline que había recuperado el color y se sentía mucho mejor aunque todavía un poco mareada, le miraba a los ojos transmitiendole calma y seguridad. En sus ojos se veian las palabras: hazlo, yo estoy contigo.


Es imposible poder describir las emociones de Elliot en esos segundos por la confusión y la catástrofe que los rodeaba, pero en una forma de demostrarle le apretó la mano con cariño. Los dos asintieron con la cabeza  y justo al llegar a los caballos se dieron la vuelta hacia el otro lado. Sebastian y Constance los miraron atónitos y preocupados, pero al ver como Elliot ladeo la cabeza y les guiño un ojos, decidieron seguir el juego, el que fuera. Sebastian ayudo a Constance a subir al caballo y cuando esta estuvo arriba los busco con la mirada, pero fue inútil ya que Sebastian hecho andar el caballo, tomando por las riendas al otro. Los soldados que los perseguían se dividieron en dos grupos sin darse cuenta de que estaba cayendo en la trampa de Elliot. Este formulaba cálculos y miraba para atrás para asegurarse de que todo marchaba según sus planes. Al ver que los perseguían un grupo de ellos y que a Sebastian y Constance también, sonrió con satisfacción y miro Evangeline con ilusión y certeza, esta pudo ver que algo tenía en mente y al ver que se acercaban al árbol y que Elliot miraba fijamente una rama, le asalto la confusión, pero lo que más la extraño fue el polvo negro que se esparcía detrás de ellos. Mirando alternativamente a Elliot y el polvo preguntas se le aparecían, pero justo cuando iba a preguntar sintió como con una rapidez asombrosa, Elliot la paso a su espalda y justo cuando el circulo que estaba creando se iba a cerrar al mismo tiempo en que Sebastian  y Constance lo cerraban también del otro lado, Elliot salto y se agarro ágilmente de la rama. Evangeline se agarro fuertemente, con el susto y la sorpresa  haciéndole palpitar el corazón aceleradamente y con una sonrisa nerviosa en el rostro. Elliot la ayudo a subir a la rama y ambos vieron como los grupos de soldados chocaban y uno de ellos soltaba una antorcha que cayó justo en la pólvora esparcida en el suelo causando que el fuego se esparciera rápidamente formando un circulo en llamas que los dejo atrapados alrededor del árbol. Mientras Elliot y Evangeline veían esto, un silbido les llamo la atención y vieron a Constance  y a Sebastian esperándoles. Sin perder tiempo Elliot tomo de la cintura a Evangeline y salto a la otra rama. Evangeline que aun estaba aturdida por lo que había pasado trataba de igualar la rapidez de su amado. Al llegar a una rama que quedaba frente a Sebastian y Constance, Elliot tomo las cuerdas que había visto y le pasó un extraño a Evangeline y con rapidez ato el otro extremo a la rama en la que estaban. Una vez que terminaron Evangeline fue a su lado y trago saliva al ver la altura, pero al sentir como Elliot la atrajo a su lado por la cintura, se sintió protegida de todo miedo y se agarro de sus hombros. Se miraron con pasión deseando lo mismo, se sonrieron y juntos contaron hasta tres para después saltar y con la cuerda llegar hasta fuera del circulo. Cuando llegaron al suelo ambos se abrazaron fuertemente y por un momento se negaron a soltarse hasta sentir que los soldados empezaba a reaccionar y los ruidos del los caballos. Elliot subió a Evangeline y luego él. Sebastian lo miro cansado, divertido y con reproche, pero le lanzo una sonrisa. Elliot se la devolvió, contento a más no poder. Las hermanas se lanzaron una igual, pero también al igual  que la de ellos cargada de cariño. Ambas parejas empezaron a cabalgar lo más rápido posible, internándose nuevamente en la oscuridad de los árboles y  esta vez con el sentimiento de victoria y de amor y felicidad insoldables. Evangeline apoyaba la cabeza en la espalda de Elliot y a pesar de que sus ojos le rogaban el sueño  aun no podía concedérselos. Se agarraba con fuerza de la cintura de él, sintiéndose realmente esta vez libre de verdad.

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