Capitulo 21
A la mañana siguiente aunque el sol traspasaba el cristal
de la ventana y los iluminaba con insistencia, Evangeline y Elliot no cedían y
seguían abrazados, medio soñolientos, pero sin dejar de pensar en lo que había
pasado y como no se arrepentían para nada. Evangeline ahora con el corazón más
calmado, descansado y con la mente clara sin condiciones y especialmente llena
de ingenio y lógica podía pensar en lo que había pasado ayer. Recordaba lo que
su padre había dicho y que solo faltaban tres días para que el ataque se
produjera. Se lo había contadotodo a Elliot, pero hundida en su pena, angustia
y el sentimiento de negatividad pisoteándola todo el cuerpo le impedía poder
hablar de ello con mas profundidad, pero apartando todo eso, lo que era mas
importante, al menos para su pax interna eran dos cosas. Que Damián seguía vivo
y que todas esas horribles pesadillas, torturas y frustradas negaciones no
existían y que el volvería para estar con ella y Constance para ser una
familia. No se sentía una ingenua o crédula por creer en la corazonada de
Elliot, porque el tan solo verlo, ver en sus ojos esa mirada de seguridad,
alegría, pero también llena de una leve seriedad ella no necesito más. De
alguna manera lo había pensado, pero con todo lo que había sucedido no quiso que su corazón se hiciera
falsas esperanzas, pero sin embargo ahora todo estaba bien y se sentía
realizada y llena de vitalidad gracias a la presencia de él y como la había
cuidado y apreciado. Como él la quería tal y como era al igual como ella
también lo amaba con toda su personalidad. Cuando él se le abrió y le dejó ver
esa fragilidad, la pena y todas las desgracias que ella podía ver, pero que
nunca creyó que le iba a contar. Se sintió tan agradecida y dispuesta a sacarlo
de todo ese pasado que le causaba tanta pena. Quería liberarlo de esas cadenas
que a pesar de que él le había dicho que ya no existían, no era completamente
verdad. Ella sabía muy bien como se sentía t como ella esperaba que pudiera ser
completamente feliz. Lo había meditado y finalmente decidida y sin importarle
que dijera él, estaba dispuesta a arriesgarse, solo para ver esos ojos lejos de
cualquier herida causada por la nostalgia.
Miro a Elliot, mientras le acariciaba el pecho desnudo y
le besaba el mentón. Esto le correspondía acariciándole la espalda y el pelo.
Se dieron un lento y suave beso. Despues de poder darse cuenta de que era real,
se separaron y se miraron expresando todos los sentimientos que brotaban en su
interior. Estuvieron así unos minutos para luego reírse y sentarse en la cama.
Elliot se apoyo en la muralla, mientras ella se puso en medio de sus
piernas y apoyaba su cabeza en su pecho.
Ambos se quedaron cayados mirando hacia el infinito, sin importarles el
silencia, que nunca les había sido tan acogedor y dulce. Así estaban cuando
Evangeline le susurro.
Gracias
Elliot la mirí aludido y extrañado, pero con una sonrisa
en el rostro. Miro fijamente a esta y también en susurro le pregunto.
¿Por qué?
Ella lo miro con ternura y con las mejillas sonrosadas.
Era el momento de decírselo, no podía retrasarlo más.
Por dos razones: una por ser como eres y dejarme
compartir la vida contigo en especial la noche anterior. Nunca la olvidare. La
segunda por abrirte conmigo y poder darme la ocasión de darte la mas grande
felicidad del mundo.
Le respondió murmurando y buscando cada palabra mientras
jugaba con las manos de él. Él le sonrió y le dejó seguir con su juego y sus
palabras.
Pero si ya me lo has dado y lo sigues haciendo.
Le dijo él con tono cariñoso. Ella le miro sonrojada, con
los ojos brillosos y tentada a apoyarse en esa sonrisa, pero por la misma razón
se despertó asi misma. Se dio vuelta y se sentó de frente a él y le tomo las
manos manteniendo la misma serena y tierna mirada, pero también con un brillo
de determinación y de un misterio que Elliot no paso por alto y la miro con el
ceño fruncido ligeramente, como un niño al cual le esconden un secreto, algo
que le causa ansiedad. Escruto a Evangeline mirándole a los ojos y por un breve
instante pudo ver lo que encerraban esos ojos y su sonrisa, pero no quería
admitirlo y deseaba que lo que fuera a comunicar no fuera lo que él pensaba
porque sabía que si lo hacía estaría atado de pies y manos ya que no le podía negar
nada a ella. Este le oculto la mirada tratando de ocultar sus pensamientos y la
agitación dentro de él. Evangeline se lamento por dentro al ver su reacción y
se preocupo enormemente al poder ver como este cerraba los ojos con tanta
fuerza y una pena en el semblante. Con lentitud y suavidad le tomo el rostro y
sintió la rigidez de su cuerpo que al contacto de su mano se volvía blando
dócilmente. Aún con la mirada baja, Elliot se debatía y tenía miedo de
delatarse.
Elliot, cielo mirame.
Le dijo con voz calmada, dulce como la miel, pero también
firme ella. Este lentamente la miro y al ver esos ojos tan especiales, a los
que deseaba ver cada instante no pudo seguir forzando consigo mismo y cedió a
sus sentimientos que le desgarraban la garganta. Empezó a llorar
silenciosamente apoyando la cabeza en el pecho de ella. Evangeline con ese
sexto sentido que poseía decidió guardar silencio por un momento y lo miro con
comprensión y amor. Lo sentía tan indefenso, tan vulnerable y también desolado.
Pudo ver ahora realmente el dolor que había estado escondiendo durante tanto
tiempo. Sentía sus temblores y los sollozos entrecortados. Le acaricio los
cabellos y apoyo su mentón en su cabeza abrazándolo con ternura y calidez.
Tenía que decírselo para poder aliviar su dolor.
Se que te duelo, no tienes idea como te comprendo. Tratas
de ser fuerte, pero puedo ver tu sufrimiento y me duele tanto, en el alma verte
asi, mi amor. Entiendo que quieras esconderlo, pero eso solo hace que se haga
mas profundo porque anhelas poder abrazar a tu madre y tu hermana. Cariño no lo
ocultes más, confía en mi, desahógate. Estoy aquí para ti.
Le susurro con voz melodiosa y adormecedora mientras le
acariciaba la espalda, llenándole de esas palabras que entran como las gotas
del rocia a ese corazón ardiente por el fuego interior y que transmitían la
fragancia de el ensueño y un cariño sin igual. Elliot escucho estas palabras
sin para de llorar por fin liberado d esa tortura en su corazón. Toda la
angustia, deseos de cariño y consuelo de su madre y una culpabilidad horrorosa
se derramo en ese llanto. Solo ella lo pudo salvar de ahogarse. La quería
tanto, no sabía cuan poderoso era su sentimiento por ella. Se separo
ligeramente levantando la cabeza y quedando a diez centímetros del rostro de
ella, para poder refugiarse en su pecho y ahuyentar todo miedo.
Me dolio tanto y me senti tan egoista al dejarla sola,
pero no sabía que hacer. Me sentí culpable por tanto tiempo. Cada día era una
tortura y la padecía con desesperación. Necesitaba tanto su cariño. Necesitaba
saber si estaba bien, saber si sufrían hambre, si estaban enfermas y al pensar
esto me desgarraba el corazón de pensar que pudieran estar mal. Me sentía
miserable y perdido hasta que te conoci, me iluminaste y me diste la bendición
de poder seguir a tu lado, de abrazarte y de poder ver tus ojos. Pero aún así
algo en el fondo me dolía y no sabía como sacarlo o expresarlo. No tienes idea de cuanto te lo
agradezco de verdad.
Le confesó él, con la voz quebrada y apretándole las
manos con deseo y también con alivio en el pecho.
Es por eso que quería decírtelo. Quiero completar tu
felicidad, no quiero que sufras más. Se me ocurrió que tu madre y hermana
podrían estar vivas y si es así puedes reunirte con ellas y poder darle todos
los abrazos y besos que te hicieron falta. Deseo que seas tan feliz como tu lo
hiciste conmigo. ¿Me entiendes?
Le dijo ella eligiendo con cuidado sus palabras y
llenándolas de terneza y cariño. Elliot la miro sin creer lo que escuchaba y la
sorpresa se le había implantado en el rostro. Era como si hubiese deseado desde
hace tiempo que alquien le dijera eso y de hecho lo deseaba, pero nadie se
había atrevido a decírselo salvo ella. Sentía la ilusión y esperanza en su
pecho haciendo que este latiera agitado. Pero de repente sintió la negatividad
y desilusión aplastarle. La miro angustiado y pregunto temeroso.
¿Y si están muertas?
Evangeline no cambió su semblante y pausadamente, con
seguridad, pero también con dulzura y comprensión dijo.
Si es así podrás visitarlas donde descansan y calmar tu
espíritu ya que ellas siempre permanecerán en tu corazón y estoy segura de que
las dos siempre te quisieron como es obvio que tú te mereces. Ellas siempre van
a estar a tu lado.
Elliot la miro con los ojos llorosos, pero sintiendo la
seguridad y dulzura de las palabras de Evangeline en su corazón. Pensó en su
madre, en su cariño y su sonrisa y se dio cuenta de que Evangeline tenía razón.
Ella estaría siempre en su interior, con él al igual que su hermana. Ahora
entendió que su madre nunca en verdad le tuvo rencor que era lo que más le
dolía, sino nunca lo hubiera dejado ir. Estaba ganando determinación, esperanza
y una valentía que lo iba sacando desde el fondo se du propio pozo, gracias a
ella. Su Evangeline. La miro agradecido y encandilado y sin mediar palabra la
beso con lentitud y lleno de ternura. Esta le correspondió. Sus brazos se entrelazaron
en su cuello y se estrecho contra su pecho. Elliot ensimismado e hipnotizado
por el sabor de sus labios y sintiendo su corazón rebosante en miel, le abrazo
y acaricio su espalda. Se separaron y Elliot le dijo sin aliento por el beso.
Te amo tanto.
Evangeline sonrió emocionada ante esto y abrazándole con
más fuerza le dijo
Yo más.
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